124 La intervención del traductor en la difusión del teatro tradicional chino […]
Hikma 19 (2) (2020), 117 - 133
131 días después. La llegada de estos trabajadores chinos simbolizó las
primeras migraciones en el Caribe y también en América Latina. En el
siguiente texto tomamos Cuba como ejemplo para describir resumidamente
la historia de la difusión del teatro tradicional chino en el mundo hispánico.
El contrato obligó a los trabajadores chinos a someterse a un régimen
casi esclavista durante ocho años: el trabajo era intenso, con ninguna
seguridad laboral, duras condiciones de vida y salarios reducidos. Por lo
tanto, muchos murieron antes de que el contrato terminara. Entre 1853 y
1873, los barcos traficantes trajeron a alrededor de 130 000 chinos culíes a
Cuba, número que suponía una décima parte de la población de este país.
De ellos, el 13 % murió en el camino, una cifra que solo incluye los casos de
Cuba, no del resto de países latinoamericanos.
La mayoría de los culíes provenían del sur de China, sobre todo de
Guangdong y Fujian. Como muchos eran personas que pertenecían a las
clases más bajas de la sociedad y no habían recibido educación, la única
diversión que compartían era el teatro tradicional chino, especialmente el
yueju (la ópera cantonesa). A través de los cantos y recitaciones conocidas,
pudieron recordar su pueblo natal y su familia.
Alrededor del año 1860, los culíes que lograron sobrevivir tras ocho
años de duros trabajos se quedaron en Cuba. Muchos se fueron a la ciudad,
junto con miles de chinos libres que salieron de California y se trasladaron a
Cuba debido a la promulgación de la Ley de Exclusión de chinos. Con el
aumento en la cantidad de ciudadanos chinos en Cuba, se fue formando una
importante comunidad china. En 1858, un chino llamado Chung Leng abrió la
primera cafetería en la intersección de las calles Zanja y Rayo de La Habana,
donde se encuentra el sector más tradicional del Barrio Chino.
Posteriormente, en ese barrio surgieron tiendas de todo tipo, asociaciones y
teatros chinos.
De acuerdo con Chuffat (1927), el primer teatro chino se fundó en las
calles de Zanja y San Nicolás en marzo de 1873 y en este lugar se
representaron óperas chinas y otras obras dramáticas a cargo de compañías
de Cantón, Shanghái y San Francisco. Al principio, tanto la audiencia como
los actores eran principalmente chinos, pero con el paso de los años, sobre
todo con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad china
perdió contacto con el país de origen y, frente a las dificultades económicas,
las compañías de ópera decidieron regresar a los Estados Unidos. Los
teatros chinos no tuvieron más remedio que buscar alternativas para no
cerrar sus puertas. Así, los maestros chinos empezaron a recurrir a
discípulos para formar el elenco de nuevas compañías, incluso a nativos sin
origen chino. Los discípulos cubanos, aunque no conocían el idioma chino,