Rosa Isabel Basaure Cabero, Mónica del Carmen Ahumada Figueroa 31
Hikma 20 (1) (2021), 25 - 44
subconjunto de competencias o habilidades que el estudiante debe
desarrollar y fortalecer en el transcurso de su proceso de aprendizaje y
durante su experiencia profesional (PACTE, 2018)– involucra competencias
tales como la competencia comunicativa, referida a la comprensión en la
lengua de partida y producción en la lengua de llegada; la competencia
extralingüística, entendida como los conocimientos de la organización del
mundo; la de transferencia, que tiene relación con el proceso de elaboración
del texto final y el proceso de comprensión del contexto; la psicofisiológica,
relativa a la activación de los recursos cognitivos que poseen los traductores;
la competencia instrumental, que comprende las habilidades necesarias a
nivel profesional; y, por último, la competencia estratégica como eje central
del desarrollo profesional que permite resolver los problemas que conlleva la
traducción (PACTE, 2018).
Por otra parte, Kelly (2002) precisa en su investigación el concepto de
competencia traductora o macrocompetencia, y la define como «[…] el
conjunto de capacidades, destrezas, conocimientos e incluso actitudes que
reúnen los traductores profesionales y que intervienen en la traducción como
actividad experta» (2002:14). Dicha definición incorpora así el espectro de
habilidades necesarias para ejercer la traducción de manera eficiente y los
elementos que la formación debe considerar a la hora de planificar el proceso
de aprendizaje. Asimismo, se plantea la importancia de la formación
destinada a desarrollar la subcompetencia cultural (que responde a los
conocimientos que debe tener el profesional de la traducción respecto del
contexto sociocultural tanto del texto de origen como en el texto meta), de la
subcompetencia temática (que considera los conocimientos sobre temas
específicos) y, por último, de la subcompetencia interpersonal ( la capacidad
de relacionarse no solo con un equipo de trabajo, sino también con los
clientes, sus requerimientos y características particulares) (Kelly, 2002).
Otros autores se refieren a la importancia de destacar el contexto y su
relevancia para el desarrollo de capacidades verbales y no verbales (Canale,
1995) y, en este mismo nivel, incorporan el factor de la resolución de los
conflictos comunicativos o subcompetencia estratégica, considerando tanto
las competencias relacionadas con las funciones del lenguaje como con la
adecuación de este lenguaje al contexto (Bachman, 1995).
En este mismo sentido, Márquez (2011) plantea la necesidad de
flexibilizar el aprendizaje, no solo para fomentar la adaptación a nuevos
equipos de trabajo, clientes o regulaciones, sino que también a la posibilidad
de desempeñarse en las diversas temáticas, a partir de los requerimientos
del mercado (Márquez, 2011), lo que también señala Kiraly en cuanto al
refuerzo de la interculturalidad en la competencia traductora a partir de la
incorporación tanto de la competencia interpersonal, relacionada con el