Saad Mohamed Saad 229
Hikma 19 (2) (2020), 207 - 251
del texto meta, contando incluso con un término acuñado. En los demás
supuestos, el traductor puede recurrir, además, a ciertas técnicas para
resolver el problema. Para poner un ejemplo relacionado con nuestro corpus,
podemos reparar en el texto 6, en el que confluyen las dos circunstancias a
las que acabamos de referirnos. En este fragmento, el humor está basado,
en gran medida, en el uso de dos culturemas: () y (). En la versión
española, el primero es traducido mediante el uso del término acuñado
“turbante”, elemento fácilmente identificado en la cultura española como típico
de los árabes. Para el segundo culturema, la traductora opta por sustituir esta
vestimenta femenina, totalmente desconocida para el lector español, por otra
que le es más familiar: “velo”. De este modo logra mantener el humor en el
texto traducido, que llega a conseguir incluso un porcentaje de respuestas
afirmativas ligeramente superior al del texto original (76,6% frente a 75%). El
valor asignado en los cuestionarios españoles a la intensidad es, hasta cierto
punto, cercano al otorgado por los informantes árabes (1,81 frente a 2,65).
Si dividimos los mecanismos generadores del humor en bloques
diferentes en función de la posibilidad de reproducirlos en la lengua meta,
podemos distinguir dos grupos. El primero estará constituido por mecanismos
que ofrecen menos posibilidades de ser reproducidos, al estar basados en
elementos de carácter lingüístico propios del idioma desde el que se traduce.
Formarán parte de este grupo los resortes vinculados con la modificación de
los elementos del discurso repetido (locuciones, refranes, frases hechas,
etc.), el juego de palabras, el uso indebido o incorrecto de ciertos signos
lingüísticos, etc. Este primer bloque es el relacionado con los distintos tipos
de infracción de la máxima de modo. Frente a esta categoría, se erige otro
grupo constituido por todos los demás mecanismos: los relacionados con las
máximas de cantidad, cualidad o relación, así como aquellos vinculados con
la lógica social. Al estar basada esta segunda clase de mecanismos en reglas
compartidas en su mayoría por las distintas lenguas y culturas, son fácilmente
trasladables al texto meta. No obstante, si comparamos los datos
relacionados con estos dos grupos, nos daremos pronto cuenta de que este
factor tampoco tiene en los resultados la influencia que podríamos esperar en
un primer momento. Al primer bloque pertenecen los mecanismos que
generan el humor en los textos que van del 1 al 7. A su vez, el segundo grupo
comprende los resortes utilizados en todos los demás segmentos. Si
cotejamos los porcentajes de transmisión del humor registrados en relación
con ambos grupos, observamos que tres fragmentos son considerados
hilarantes en cada uno, lo cual da una tasa de transmisión que asciende al
43% en el primer caso, frente a tan solo el 21,5% en el segundo. La imagen
8 refleja estos datos.