Khemais Jouini 259
Hikma 19 (2) (2020), 253 - 289
Además, la quinta letra africada prepalatal sonora (ŷ = (ŷim): ) pasa
a ser /ch/, un grafema que a menudo pierde el signo tipográfico
característico y queda representado únicamente por /y/, con lo que se
distorsiona gravemente su pronunciación, tal como sucede, por ejemplo,
con el término ŷihād, tan usado en estos tiempos, y que se transforma y se
pronuncia como yihad.
Por su parte Sánchez Ratia, en una «Nota sobre la transcripción»,
expone sus criterios traductológicos y fija sus propias normas diciendo:
Por considerar las transcripciones arabistas demasiado onerosas
para el ojo del lector ajeno a la disciplina, he optado por no
utilizarlas en el cuerpo del texto, aunque sí en las notas (según la
relación alfabética que figura a continuación: a, i. u. ā, ī, ū, ʼ, b, t, ṯ,
ŷ, ḥ, j, d, ḏ, r, z, s, š, ṣ, ḍ, ṭ, ẓ, ‘, g, f, q, l, m, n, h, w, y). El hamza
inicial no se transcribe. Los nombres propios pueden cotejarse en
el original a fronte. El artículo va en mayúscula cuando se
encuentra en primera posición de una ristra de nombres propios, y
unido con guión en todos los casos. No se solariza en trascripción
(TM
2
: XLVII)
En el caso de TM
2
, se ha optado por una transcripción fonética
simplificada de los nombres árabes en el cuerpo del texto, respetando las
reglas fonéticas del español. Para asegurar una pronunciación correcta de
los nombres, el traductor prescinde de forma radical de los signos
diacríticos: puntos, rayas, acentos circunflejos invertidos o no, signos
volados que acompañan a las consonantes y vocales. Esta opción tiene dos
ventajas respecto del sistema de transliteración adoptado por García
Gómez: la primera, que el lector competente en lengua árabe no tendrá
problema para reconstruir la pronunciación del nombre transliterado; la
segunda, que el texto, libre de puntos diacríticos, puede ser leído con más
soltura por el lector que no conozca la lengua del texto original.
Así, como aclara Sánchez Ratia, el artículo «al» irá en minúscula y se
pondrá en mayúsculas exclusivamente el nombre determinado por el
artículo; aquí coincide con la pauta de García Gómez. Sin embargo, hemos
detectado casos en que no respecta esa regla (Abu Bakr ibn Muhammad Al-
Qurashi (TM
2
: 39), Muyahid ibn Al-Huseyn al-Qaysi (TM
2
: 61), Muqaddam
ibn Al-Asfar (TM
2
: 139), etc.). Además, en la transcripción del laqab al Yaziri
(= al-Yaziri) = (TM
2
: 179) no respeta esta norma al faltar el guión; ello
motivado tal vez por una posible falta de atención durante la fase de revisión
del texto. Referente a esta norma, no hay unanimidad ortográfica al
respecto, aunque algunos diccionarios como Moliner (1966: 70) aconsejan
que los nombres propios deban escribirse siempre con mayúscula que
servirá para reconocerlos como tal.