Solange Ramírez 295
Hikma 19 (2) (2020), 291 - 326
persuadir y, además, que tan digna de confianza nos parezca esa persona
(Maddux, 1995; Torre, 2007).
Dada su naturaleza de retroalimentación, tanto oral como escrita, es la
estrategia utilizada con mayor frecuencia dentro del ámbito educacional para
desarrollar la autoeficacia en los estudiantes (Torre, 2007).
1.2.1.4 Estados fisiológicos y emocionales
La cuarta fuente de autoeficacia corresponde a los estados fisiológicos
y emocionales. Los sentimientos negativos como nerviosismo, cansancio,
estrés, y estados de ánimo positivos (Zalazar et al., 2011), que las personas
experimentan durante la ejecución de una tarea o actividad (Bandura, 1997)
actúan como activadores positivos o negativos de la autoeficacia, lo cual
resulta en el sentimiento de estar o no «mentalmente preparado» (Woolfolk,
2014). Dicho de otra forma, el aumento de las emociones fisiológicas y
emocionales de bienestar refuerzan la autoeficacia y los estados emocionales
negativos la disminuyen (Usher y Pajares, 2009).
1.3. Autoeficacia en la traducción
En cualquier área de la actividad humana, las suposiciones de los
individuos sobre sus propias capacidades para realizar ciertas tareas de
manera apropiada juegan un papel importante en el resultado final
(Schwarzer, 1992) y la traducción no es una excepción. Así pues, la
autoconfianza, los componentes afectivos y actitudinales conforman los
pilares fundamentales dentro de varios modelos que describen a la
competencia traductora (Atkinson, 2012; Grupo PACTE, 2001; Gonzalez-
Davies y Scott-Tennet, 2005; Göpferich, 2009; Kelly, 2002; Pym 1991, 1992).
En la actividad traslativa, la autoeficacia se define como la confianza
que el traductor tiene para traducir (Haro-Soler, 2017). A pesar de que hace
apenas una década empezó a utilizarse el término de «autoeficacia» en
Traducción (Haro-Soler, 2018a), de que son muy pocos los estudios de la
autoeficacia en la traducción que se han publicado hasta ahora (Bolaños-
Medina, 2014; Albin, 2012) y de que las investigaciones acerca de las
habilidades emocionales en la competencia traductora siguen siendo
«embrionarias», tal como lo destacan los expertos en competencia
(Collombat, 2016), todos coinciden en que la importancia de la autoeficacia
radica en que la percepción del éxito, que influye en la eficacia real, en el
rendimiento y la capacidad de realizar la actividad profesional de traducción.
Específicamente, la autoeficacia interviene en la etapa de organización y de
dirección de las acciones. Dependiendo de su nivel en un dominio dado, la
autoeficacia puede hacer que el traductor comience o evite una tarea.
Además, en la etapa posterior a dicha tarea, la autoeficacia determina si, ante