ISSN: 1579-9794
Hikma 20 (1) (2021), 157 - 184
Lenguaje inclusivo y representación del colectivo LGTBIQ+
en solicitudes de adopción: análisis contrastivo
inglés-español
Inclusive language and queer representation in adoption
applications: a contrastive English-Spanish analysis
IRENE RODRÍGUEZ ARCOS
irene.rodriguez@uneatlantico.es
Universidad Europea del Atlántico
ANDREA GONZÁLEZ DÍAZ
andrea.gonzalez@alumnos.uneatlantico.es
Universidad Europea del Atlántico
Fecha de recepción: 10 de septiembre de 2020
Fecha de aceptación: 16 de febrero de 2021
Resumen: El lenguaje inclusivo constituye una forma simbólica de definir
pertenencia a una comunidad o un intento de reflejar identidades y
orientaciones que van más allá de la visibilidad de la mujer. Aunque se abren
camino diferentes estrategias para lograr una mayor representación de
ciertos colectivos, no todas resultan igual de aceptables en lo que se refiere
a la esfera administrativo-legal. Justificando la posibilidad teórica de
desestabilizar el nero y la responsabilidad ética de reconocer todo el
espectro que abarcan las siglas LGTBIQ+, se estudia una muestra
compuesta por documentos de adopción en español y en inglés, que permitirá
observar hasta qpunto se logra contemplar la presencia de una comunidad
que es susceptible de tener que recurrir a estos instrumentos legales.
Además de comprobar la efectividad de las estrategias utilizadas en ambas
lenguas con propuestas fundamentadas desde el plano de la Lingüística,
como la de Grijelmo, se reflexionará acerca de qué fórmulas resultan
aceptables en este contexto específico de uso, en el que, si bien es cierto que
se han producido algunos avances, aún queda camino por recorrer. No
obstante, ambas lenguas disponen de mecanismos propios del lenguaje
administrativo-legal que no obligan a incorporar neologismos ni dobletes y
están perfectamente asentadas socialmente, por lo que se defiende la
necesidad de estudiarlas e incluirlas para lograr un reconocimiento que el
colectivo aún lucha por conseguir.
Palabras clave: Lenguaje inclusivo, Género, LGTBIQ+, Hospitalidad,
Performatividad.
158 Lenguaje inclusivo y representación del colectivo LGTBIQ+ […]
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Abstract: Inclusive language represents a symbolic way of defining the
belonging to a community or an attempt to reflect identities and orientations
beyond the visibility of women. Although some strategies are starting to be
used in order to achieve a more accurate representation of some groups, not
all of them are totally acceptable in administrative and legal fields. By justifying
the theoretical possibility of destabilizing gender and the ethical responsibility
of acknowledging the whole spectrum included in the LGBTIQ+ denomination,
this paper studies a corpus of adoption applications in Spanish and English,
which allows to explore to which extent the LGBTIQ+ community is
represented, a social group who may experience the adoption process.
Validating the effect of the particular use of inclusive language in both
languages, resorting to studies from Spanish Linguistics such as Grijelmo’s,
the paper will also analyse formulas which may be acceptable in this specific
context of use, where some advances have been made, but deeper research
is needed. However, both languages have their own mechanisms, belonging
to the administrative-legal context of use, which do not force speakers to
include neologisms or artificial formulas, and are socially accepted: this is why
there is a need to study and use them to achieve a representation which the
LGBTIQ+ members are still fighting to see.
Keywords: Inclusive language, Gender, LGBTIQ+, Hospitality,
Performativity.
INTRODUCCIÓN
El movimiento feminista y las reivindicaciones del colectivo LGTBIQ+
se han ido abriendo hueco en los espacios públicos. Desde que un histórico
8 de marzo de 2018 las marchas feministas tuvieran presencia global, el
debate y la lucha por una igualdad real de derechos básicos han ocupado
páginas de la prensa generalista y se han convertido en objetos de estudio
innovadores e interdisciplinares desde la academia (Sánchez y Fernández,
2019). Una piedra angular de ambos movimientos ha sido el reconocimiento
social y, con él, la obtención de una representación de identidades de género
y sexuales más amplia y acorde con la realidad social a la que asistimos.
Una de las herramientas que pueden vehicular estas representaciones
es lo que ha venido llamándose «lenguaje inclusivo», un tema tan candente
como controvertido, que ha sido celebrado y denostado a partes iguales.
Finalmente, se empieza a contar con obras firmadas por autores de prestigio
(Grijelmo, 2019) que analizan y estudian el fenómeno más allá de los dobletes
y el uso de otros signos que caen fuera de lo normativo, argumentos de los
que se han servido los detractores de su uso en diferentes ocasiones para
desprestigiarlo. Por lo tanto, uno de los objetivos del trabajo consistirá en
profundizar en las estrategias existentes en español (por contraposición al
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inglés, que ofrece más facilidades que otras lenguas al contener menos u
otro tipo de marcas de género) para lograr una mayor inclusión. Y decimos
mayor, porque sí se han hecho intentos de abarcar las diferentes
sexualidades e identidades, pero nuestra hipótesis es que, probablemente,
no los suficientes y desde un enfoque que merece ser revisado
académicamente. Para demostrarlo, se ha confeccionado un corpus con
solicitudes de adopción en inglés y español y se ha analizado la presencia
del lenguaje inclusivo en ambas lenguas. Las razones por las que se ha
escogido este género textual es que, aunque en situaciones informales y en
la academia se puedan hacer intentos de transformar la lengua, donde
realmente se palpa si se han producido cambios es en las esferas
administrativas y legales, entornos en los que la lengua se ha seleccionado
cuidadosamente. Por esto, y porque este tipo de documentación es
susceptible de ser utilizada en alguna ocasión por el colectivo LGTBIQ+, se
ha querido estudiar en qué medida la lengua representa su identidad y su
lucha o, en otras palabras, cuánto retraso se observa a la hora de reflejar
unos avances sociales que, por suerte, ya son el presente (desde que se
legalizara el matrimonio homosexual en España hace ya quince años o la
Proposición de Ley 122/000191 sobre la protección jurídica de las personas
trans y el derecho a la libre determinación de la identidad sexual y expresión
de género).
En palabras de Grijelmo (2019, p. 52), aunque la lengua no cambia la
realidad, «puede servir para que la realidad cambie. Y también tiene la
capacidad de disfrazarla, esconderla». Si bien es cierto que ya se han dado
los primeros pasos a nivel social, resulta relevante y revelador profundizar en
cómo nos construyen las instituciones a nivel lingüístico, empezando por
nuestra identidad y el propio concepto de «género».
1. EL GÉNERO Y LA IDENTIDAD COMO CONSTRUCTOS SOCIALES Y LINGÜÍSTICOS
Antes de continuar, es relevante explicar el trasfondo de las siglas que
se usan a lo largo de la investigación. El debate sobre cuáles son las más
apropiadas para denominar a la comunidad no está exento de análisis previo.
Desde sus orígenes, este debate ha estado muy presente, remontándose a
la inclusión de la «T» y la «B» en la comunidad, que anteriormente estaba
reservada a la homosexualidad. No todo el mundo aceptó en la misma
medida la inclusión de personas trans y bisexuales, que incluso llegaron a
sufrir rechazo dentro de una comunidad que se había formado para la
aceptación (Alexander, 2003). Los horizontes de esta comunidad son cada
vez más amplios, y ya no es difícil encontrar siglas que añadan a las personas
intersexuales, observar queer usado como término genérico, el
reconocimiento de asexuales, etc., una amplitud que en ocasiones se
resuelve mediante la inclusión de un símbolo del más (+) al final de las siglas.
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Estos avances pueden parecer desmesurados, pero si recordamos que, en
su momento, la «T» y la «B» también fueron rechazadas, es sencillo
comprender por qué tanta gente no considera excesiva la presencia de estas
letras. Finalmente, tras comparar varios documentos, el trabajo se decanta
por el uso de las siglas LGTBIQ+, ya que se han observado en la academia
(Sánchez y Fernández, 2019; fundación pionera en el mundo de los estudios
queer en España). Esta reflexión refleja, por un lado, la necesidad de ampliar
el alcance de la comunidad para acoger personas que, de una forma u otra,
se alejan de la norma establecida, y, por otro, la utilidad de usar las mismas
siglas en todas las investigaciones académicas relacionadas con este tema
en términos de coherencia y consistencia terminológica.
1.1. Desaprender el género
Ciertas corrientes feministas (Butler, 1990/1999) han insistido desde
hace décadas en «desaprender» el género como algo estable, una parte
inmutable e inevitable de nuestra identidad social, y rechazan lo establecido
en lo que concierne a la sexualidad e identidad. Las bases de las teorías
queer y feministas se han criticado mutuamente y se han motivado para crear
y actualizar sus fundamentos a través de los años y de los contextos
socioculturales, tratando de recoger e incluir a todas y cada una de las piezas
que forman una sociedad, sin olvidar a las personas racializadas,
neurodivergentes o con diferentes capacidades físicas, en el intento de lograr
un mayor grado de inclusión. Este corte postestructuralista, que articula
nuestra investigación, nos será de utilidad posteriormente para incorporar
conceptos derrideanos como el de «hospitalidad» (Derrida, Hostipitality,
2000).
Estas teorías narran cómo ya se tenía presente la necesidad de una
modificación lingüística, y señalaban que «the development of a language that
fully or adequately represents women has seemed necessary to foster the
political visibility of women» (Butler, 1990/1999, p. 22). Es innegable que las
mujeres de la época ya eran conscientes de su situación sociocultural y
sentían que su representación era insuficiente, o incluso en ciertos ámbitos,
inexistente. Pero en esta ocasión el estudio va más allá, tratando de
desmontar las ideas preconcebidas que se puedan tener del propio género,
que se ve afectado por una multitud de factores socioculturales. En este
sentido, resulta casi inevitable volver a Simone de Beauvoir, con una de sus
frases más famosas: «no se nace mujer: se llega a serlo» (Beauvoir,
1949/2016, p. 87). Butler, muy influida por las ideas feministas de Beauvoir,
usa la base de estas teorías para hacer florecer muchas cuestiones
relacionadas con la propia naturaleza del género. Si las propias
características del género son tan inestables, volátiles y variables, ¿es
nuestro género una elección puramente voluntaria? Beauvoir ya nos indicaba
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que, para ella, esta elección se debe, en esencia, a los condicionantes y
presiones externas, a la cultura en la que cada individuo nace y crece. Esto
queda muy alejado de los condicionantes físicos que, según se ha
considerado socialmente, van estrechamente enlazados con el «sexo» de
una persona (Beauvoir, 1949/2016). Dicho en otras palabras, Beauvoir se
aleja de la idea de que ciertas características biológicas y genitales marquen
inconfundiblemente la idea de género inherente. Para esta autora, el cuerpo
no es más que una situación, y lo que se conocía por «sexo», suele ser una
referencia mucho más fuerte a los condicionantes sociales del género, más
que a los condicionantes corporales.
Butler (1990/1999) se centra en el concepto de «performatividad», que
define como el refuerzo, muchas veces inconsciente, que realizan los
individuos al tratar de seguir las normas de su género predeterminado,
estipulado por sus condicionantes biológicos. La identidad que estas
personas expresan socialmente se preserva gracias a sus acciones, pero esa
identidad carece de una base tangible, escrita. Dicho en otras palabras, es
un bucle en el que a un individuo con unas ciertas condiciones físicas se le
fuerza involuntariamente a cumplir unos modelos de comportamiento, y
mediante la performatividad de esas características, está reforzando los
estereotipos de su nero; por ende, hace cada vez más difícil el salirse de
estos márgenes de forma involuntaria. La pregunta ahora reside en por qué
los individuos sienten tanta presión por ajustarse a estos modelos, si son en
realidad tan frágiles, volátiles, y están tan subyugados a tantísimos aspectos
externos.
Los propios individuos van formando la idea de género de su situación,
en muchas ocasiones alejado de la matriz heterosexual. La disputa entre lo
que siempre se ha concebido como género y sexo no es algo novedoso,
únicamente se ha empezado a documentar y visibilizar con más cotidianidad
en los últimos años, como se puede ver en autores como Martínez
Pleguezuelos (2018). La «falta de continuidad» de estas personas, que se
recogen bajo las identidades trans y no binarias (en contraposición a la norma
cisgénero) no es más que un rechazo hacia la identidad establecida,
socialmente instaurada. La mera presencia de estas personas con género
«incoherente» rompe la aparente firmeza de este muro, estos moldes a los
que les han enseñado que se deben ceñir. Debido a los avances sociales y a
la lenta, pero presente representación de estas personas que se alejan de las
identidades cis, ya son una pequeña realidad en los contextos de casi todas
y todos. Las «faltas» en este muro binario empiezan a ser más y más
evidentes, y aunque siguen viéndose como un problema a los ojos de muchos
individuos, empiezan a ser celebradas por ciertos colectivos. El problema
surge cuando aquellas personas son conscientes de su situación
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sociocultural, y sienten que su representación es defectuosa, incluso en
ciertos ámbitos, inexistente (Martínez Pleguezuelos, 2018).
1.2. La matriz heterosexual y la regulación de los cuerpos
Hasta aquí se ha expuesto la reificación involuntaria de las ideas de
género, de identidad, de lo que somos, en contraposición a lo que se nos
enseña a ser. Pero ahora el foco de atención se dirige al otro gran pilar de la
comunidad LGTBIQ+; el interés romántico, afectivo o sexual, o incluso la falta
de los mismos. Para referirse a este aspecto, Butler referencia a Foucault,
con quien comparte su visión posestructuralista:
For Foucault, the substantive grammar of sex imposes an artificial
binary relation between the sexes, as well as an artificial internal
coherence within each term of that binary. The binary regulation of
sexuality suppresses the subversive multiplicity of a sexuality that
disrupts heterosexual, reproductive, and medicojuridical
hegemonies (Butler, 1990/1999, pp. 25-26).
Entender la normativa de atracción sexual entre «hombres» y
«mujeres» es imposible si no entendemos los orígenes de esta diferenciación
entre «hombres» y «mujeres». El deseo heterosexual entre personas
consideradas cis se basa en una relación de oposición entre el género de un
individuo y «su contrario». La heterosexualidad se ha coronado como algo
institucional, el producto del sistema de géneros binario y opuesto. Si
seguimos centrándonos en las ideas que Butler comparte con Foucault,
veremos que la autora señala que establecer un régimen relativo a la
sexualidad, una herramienta que regule la experiencia sexual y determine las
orientaciones es, al igual que los aspectos de género vistos anteriormente,
una respuesta a los márgenes establecidos. Foucault ya daba voz en su libro
Historia de la sexualidad: la voluntad del saber a las personas lesbianas y
gays, compartiendo que la homosexualidad se puso a hablar de sí misma, a
reivindicar su legitimidad o su «naturalidad» incorporando frecuentemente al
vocabulario las categorías con que era médicamente descalificada (Foucault,
1976/2007). Igualmente, en Vigilar y castigar (1975/2002), el autor alertaba
de cómo ciertos discursos autoritarios o «disciplinas» creaban «cuerpos
dóciles», que actúan «como se quiere, con las técnicas, según la rapidez y la
eficacia que se determina. La disciplina fabrica así cuerpos sometidos»
(Foucault, 1975/2002, pp. 141-142). Indudablemente, la medicalización de
ciertos sujetos, como forma de adaptarlos y traducirlos a los sistemas de lo
familiar, de la voz autoritaria, supone una violencia innegable, ante la que
éticamente deberíamos estar comprometidos (Braidotti, 2006/2009) a adoptar
una actitud de hospitalidad (Derrida, 2000). Una de las vías para su puesta
en práctica podría ser la de dotar a estos sujetos de reconocimiento legal y
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político; es decir, de existencia en el espacio público, en el que puedan tener
voz y que se les reconozca su discurso (Beard, 2017).
1.3. Lengua, identidad y traducción: la necesidad de hospitalidad lingüística
El vínculo entre lengua e identidad es indisoluble tal y como señala
Butler en Cuerpos que importan (1995/2002): «las palabras por solas
tenían el poder de modelar los cuerpos en virtud de su propia sustancia
lingüística» (Butler, 1995/2002, p. 12). Y en este sentido, la relación con la
Traductología es innegable: Cronin, en su obra Translation and Identity
(2006), defiende el trasvase que implica el acto de traducir. Además de un
intercambio lingüístico, supone destacar las diferencias que caracterizan a
cada individuo. Igualmente considera que las distintas identidades no deben
limitarse a un único contexto, y que la traducción puede abrir las puertas
internacionales para que estas identidades se expandan y visibilicen, creando
así una vereda para el diálogo y la eliminación de las represiones basadas en
la identidad (Cronin, 2006). Asimismo, las estrategias de traducción que
contribuyen a la invisibilización de ciertos colectivos conllevan consecuencias
de índole ética de las que la persona que ha desempeñado la traducción es
responsable (Baker, 2006).
La cuestión es que la identidad se asume hasta que se demuestra lo
contrario:
[M]ost components of identity become noticeable only when they are
activated by specific circumstances. And one of these special
circumstances is translation and other forms of intercultural
communication. They trigger and awareness of cultural identities
(House, Martín y Baumgarten, 2005, p. 4).
Y cuando el poder lo hace visible, empieza el conflicto, la desigualdad
y la discriminación. Derrida (2000), desde su visión postestructuralista, ya
alertaba de cómo ciertas corrientes hegemónicas siempre han determinado
la inclusión de ciertos colectivos en sus sistemas de poder. Sin embargo,
basándose en la ética kantiana, nos recuerda que, por el mero hecho de ser
humanos, debemos al Otro cierta forma de «hospitalidad», pues «ethics is
hospitality» (Derrida, 1977/2001, p. 17). Como bien señala el filósofo, la
hospitalidad no puede darse sin cierto comoponente de hostilidad (Derrida,
2000), en el que el patrón debe salir al encuentro de su huésped y abandonar
su zona de lo familiar. Este encuentro es necesario para que se produzca la
inclusión, porque si el Extraño, en este caso las personas que caen fuera de
la matriz heterosexual en términos de identidad de género u orientación
sexual, realmente estuvieran en igualdad de derechos y accesibilidad, no
estaría produciéndose este debate:
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[H]ospitality opens spaces up as a form of exchange; it dialogues
with space and border theory, reexamines the roles of hosts and
guests, mobilizes the notion of home and converses with hospitable
and inhospitable languages as it rearranges the concepts of
belonging, membership and citizenship (Manzanas y Benito, 2017,
p. 8).
Entendemos, con autoras como Vidal (2014, p. 245, 256), que el
lenguaje constituye un locus en el que surgen asimetrías de poder y cultura,
por lo que no resulta extraño que Manzanas y Benito (2017) hablen de él
como un aspecto crucial de la hospitalidad, algo de lo que Ricoeur ya era
consciente al acuñar el concepto de «hospitalidad lingüística» (Ricoeur,
2005), sin el cual no seríamos sensibles a la extranjeridad de la propia lengua.
Reflexionar acerca de los límites y las carencias de lo conocido no solo es
responsable, sino necesario. Y aunque, como advierte Grijelmo (2019), en el
lenguaje oral es casi imposible poner en práctica ciertas recomendaciones
lingüísticas, el lenguaje inclusivo es algo que debe estar presente en la
«lengua cultivada»:
[S]e pueden modificar las lenguas naturales con diversas
finalidades […]. Estas lenguas han de ser aprendidas y enseñadas
mediante instrucción específica por parte de los que las dominan y
no pueden ser adquiridas de modo natural por los infantes como
ocurre en el caso de las lenguas naturales. […] se usa
habitualmente en público y requiere de un esfuerzo a cargo de quien
habla o escribe (Grijelmo, 2019, p. 34).
De esta manera, en contextos administrativos o legales, en los que la
lengua que se emplea se encuentra mediada de forma significativa,
planteamos la necesidad y la obligación de que esto mismo se haga para
lograr una mayor inclusión de las personas que pertenecen al colectivo
LGTBIQ+. Aunque requiera un mayor esfuerzo, ya se han expuesto las
razones éticas que respaldan el llevarlo a cabo. En el siguiente epígrafe se
plantearán posibles formas de hacerlo, sin caer en construcciones artificiales
o morfemas novedosos que no se han asentado aún en la lengua.
2. EL LENGUAJE INCLUSIVO: ESTRATEGIAS EN ESPAÑOL Y EN INGLÉS
Grijelmo (2019) expone con claridad y rigor los diferentes mecanismos
de la lengua española para comunicar con generalidad: el controvertido
masculino genérico que, para ciertas corrientes, supone una
sobrerrepresentación masculina o androcéntrica (Franco, 2019) o los
manidos dobletes. Sin embargo, el lingüista también señala el matiz de
diferencia entre el masculino genérico (inclusivo) y masculino sexuado
(Grijelmo, 2019, p.14), pues no ha de olvidarse que el femenino aparece en
las lenguas ante la necesidad de darle visibilidad a un colectivo que se había
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significado previamente como neutro, y no necesariamente masculino. Tras
un recorrido en el que analiza el uso de dobletes, incluyendo una hipotética
modificación de la Constitución Española con ciertas fórmulas redundantes (y
sin validez jurídica real, tan solo simbólica), o las connotaciones de
expresiones como «violencia de género» (Grijelmo, 2019, pp. 151-160), el
autor llega a una propuesta que él mismo califica de «borrador», para ser
discutida y mejorada, que incluye recomendaciones para la ya citada «lengua
cultivada».
Estas estrategias abarcan, por ejemplo, el uso de sustantivos
colectivos para evitar otros términos que contengan marcas de género
(alumnado, profesorado). Asimismo, el lingüista recuerda las Máximas de
Grice acerca de la comunicación (principios de cooperación y relevancia),
critica el uso de refranes y chascarrillos populares que ofrecen una
representación sesgada de la mujer y otros colectivos y señala que el
lenguaje inclusivo es un lenguaje «identitario», que muestra preocupación por
las desigualdades sociales y revela ciertas posiciones ideológicas. No
obstante, el no usarlo de manera sistemática (especialmente en lengua
hablada y situaciones coloquiales, pues equivaldría a aprender un nuevo
idioma), no debería ser motivo de crítica o insulto hacia los hablantes
(Grijelmo, 2019). De igual manera, se desecha el uso de caracteres
especiales como la @ o la x, que presentan especiales dificultades en textos
susceptibles de ser oralizados. En el caso concreto de los documentos
analizados, pertenecientes a la esfera administrativa, se ha comprobado que,
además de presentar inconsistencias lingüísticas y terminológicas a la hora
de incluir dobletes, también existen fórmulas perfectamente asentadas en el
lenguaje jurídico-administrativo del español que podrían funcionar sin
deformar la lengua: por ejemplo, podría sustituirse un «Deseo ser
notificado/a» por «Deseo que se me notifique».
En lo que respecta a la lengua inglesa, las estrategias son parecidas.
Desde hace décadas se cuenta con obras que recogen propuestas
alternativas (Miller y Casey, 1995), desde romper con el androcentrismo o el
problema de los pronombres. Si bien es cierto que en inglés hay menor
presencia de marcas de género, existen sustantivos marcados como «father»
o «mother» que pueden ser sustituidos por «parent». También se puede
recurrir al uso de dobletes que, como en el caso anterior, son más escasos.
Por último, parece que se está asentado el uso de «they» y «them» como
pronombres inclusivos, algo que en español está surgiendo con la forma
«elle» (Maldonado, 2017), pero el uso no está muy extendido fuera de ciertos
colectivos. En este último caso, la novedad es trascendental para ciertas
personas que no se sienten representadas ni con el masculino ni con el
femenino, de género no binario. En todos estos casos, convenimos con
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Grijelmo (2019) en que primero se tiene que producir un cambio social, y con
el tiempo, las lenguas, moldeadas por los hablantes y transigentes con ellos,
desarrollarán sus propias estrategias, incorporando neologismos o
transformándose, hasta el punto de que ciertas marcas queden como algo
testimonial (ibid.: p. 283) en la comunicación.
3. METODOLOGÍA Y DESCRIPCIÓN DE LA MUESTRA
Para llevar a cabo esta investigación se han analizado un total de
veinticinco documentos relacionados con la adopción, seis en español y
diecinueve en inglés. La disonancia al comparar estas cifras responde a la
diferencia de comunidades autónomas en España y estados en Estados
Unidos, por lo que ambas muestras son representativas. Todos los archivos
analizados se han recuperado de las páginas web de los veinticinco
gobiernos correspondientes, por lo que se consideran vigentes y fiables. Se
han analizado todos los documentos que ofrecía cada país de forma sencilla,
virtual y gratuita. Estas diferencias en cuanto a la accesibilidad responden a
las diferencias legales de cada zona, además de las restricciones propias de
la situación de pandemia global que sucedía en el momento de redactar este
artículo. Por ejemplo, en casos como el de Andalucía, se requiere una
entrevista previa para acceder al trámite, por lo que no fue posible la
obtención de los documentos de forma inmediata.
El porqué de esta temática documental se basa en que pertenecen a
lo que en el marco teórico hemos presentado como «lengua cultivada». A
nivel cotidiano, y diario, la lengua es mucho más moldeable y tangible. Estas
fluctuaciones en el uso particular de los hablantes suponen el primer paso
para un potencial cambio en la lengua a niveles administrativos, políticos, o
legales, ámbitos donde el lenguaje es mucho más tradicionalista y reacio a
sufrir cambios. La lengua es un elemento vivo y en constante metamorfosis,
pero la velocidad con la que se incorporan estas variaciones es muy diferente
dependiendo del ámbito en el que centremos la investigación.
Para realizar esta tarea y ser conscientes de la posible discriminación
que sufren estas personas, es necesario recopilar un corpus que dé muestras
de su reconocimiento y visibilidad a nivel administrativo-legal. De esta
manera, se han obtenido documentos internacionales y vigentes sobre los
procesos de adopción, un tipo de archivo con un enorme potencial de acabar
en manos de una unidad familiar LGBTIQ+. Una vez recuperados los
documentos, se realiza un análisis de los mismos separándolos por idioma,
ya que las características y técnicas de los diferentes idiomas para lograr esta
inclusión puede variar. En español se analizan dobletes, términos genéricos,
fórmulas administrativas y caracteres carentes de marcas de género, y en
inglés se analizan dobletes, términos genéricos, fórmulas administrativas y el
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uso del neutro «they». Una vez analizado el lenguaje, el foco de atención
pasa a la obligación de indicar el género o sexo (dependiendo de la elección
del documento original). La forma de solicitar el género y la obligación de
elegir entre dos sexos también debe ser objeto de estudio, ya que puede
indicar una falta de reconocimiento hacia las identidades disidentes, en este
caso el género no binario. Con toda esta información se puede obtener una
conclusión que indique las tendencias de estos textos, con sus
correspondientes diferencias entre los dos idiomas, y la (posible falta de)
representación que se ha logrado obtener.
La muestra en español está compuesta por documentos relacionados
con la adopción nacional de seis comunidades autónomas; Aragón, Cataluña,
Madrid, Mallorca, Murcia y La Rioja. La elección de estos documentos se
debe a la legalidad de cada comunidad, que causa variaciones en cuanto a
la privacidad y accesibilidad de estos archivos. Los documentos analizados
fueron facilitados por las páginas de los gobiernos de cada comunidad en el
momento en el que se realizó este trabajo. Las zonas no representadas
responden a las diferencias legales y burocráticas, ya que en muchas zonas
del país se requiere una entrevista personal para considerar las aptitudes de
la familia interesada y posteriormente dar acceso a estos documentos de
adopción. Esto hace que la muestra sea representativa en cuanto al
panorama en España, ya que se analizan todos los archivos de acceso oficial,
público y gratuito. Todos los documentos analizados se han descargado de
las ginas de los gobiernos de cada comunidad autónoma, por lo que se
consideran documentos recientes y vigentes independientemente de las
variaciones que puedan representar en cuanto a sus últimas fechas de
revisión.
Para el caso del inglés, el análisis se centra en diecinueve documentos
de adopción pertenecientes a Estados Unidos, en este caso se representan
los estados de Alaska, Arizona, Arkansas, California, Colorado, Delaware,
Florida, Indiana, Massachusetts, Michigan, Nevada, Nueva Jersey, Nueva
York, Nuevo Hampshire, Nuevo México, Tennessee, Texas, Utah y Virginia
Occidental. Una vez más, su elección se debe a las particularidades legales
de cada estado y a la accesibilidad a través de las páginas oficiales de cada
gobierno, además de que luego se dan variaciones dependiendo del tipo de
adopción del que se trate (menores en situación de orfandad, adopción
internacional, etc.), por lo que se ha configurado una muestra que pudiera ser
comparable a nivel de macroestructura y contenido. Esto genera una muestra
representativa ya que se analizan todos los archivos de acceso oficial, público
y gratuito, y de nuevo, se consideran documentos recientes y vigentes
independientemente de las variaciones que puedan representar en cuanto a
sus últimas fechas de revisión.
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4. ANÁLISIS DE FÓRMULAS INCLUSIVAS EN ESPAÑOL
4.1. Dobletes
Esta técnica tan popular para crear inclusión de género consiste en
incluir una «a» o «as» acompañada de una barra o unos paréntesis junto a la
palabra con género gramatical masculino. Además de ser una herramienta
útil para aumentar la inclusión de género, también se usa para crear
variaciones de número. Un ejemplo sacado del documento aragonés puede
ser «hijos/as biológicos/as o adoptados/as». Esta opción tiende a ser
problemática, ya que es fácil olvidarse de añadir todos los dobletes
necesarios para una correcta concordancia y no es difícil encontrar
documentos en los que se pasa por alto usar asimismo el doblete en el
artículo, como podría ser «los hijos/as», que podría dar a entender que «los
hijas» es una opción aceptable, como señala Grijelmo (2019). Además, el uso
excesivo de dobletes puede resultar cargante para nuestro público, siendo
«artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico» (RAE, 2020),
por lo que se recomienda su uso en la justa medida y cuando la opción
anterior no es viable. Además, otro punto en contra es que pueden crear una
brecha aún mayor entre lo considerado masculino y femenino (Horno, 2018).
Cuatro de los seis documentos españoles presentan alguna forma de
doblete, por lo que es una técnica razonablemente popular. Estos dobletes
muestran un esfuerzo activo por lograr esta inclusión lingüística (Grijelmo,
2019), pero, insistimos, no es sencillo mantener la concordancia durante todo
el texto. Es por este motivo que en los cuatro documentos que presentan
dobletes se da algún tipo de falta de continuidad, ya que no se mantiene la
misma norma al utilizar esta técnica. En estas tablas se recogen algunos
ejemplos extraídos de los archivos que escenifican la complejidad de
mantenerse constante al utilizar esta técnica.
Tabla 1: Dobletes de La Rioja
Fuente: Gobierno de La Rioja, Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Justicia (2016)
Irene Rodríguez y Andrea González 169
Hikma 20 (1) (2021), 157 - 184
Tabla 2: Dobletes de Madrid
Fuente: Comunidad de Madrid, Asuntos Sociales (2015)
Ambos casos muestran una clara falta de continuidad en un mismo
documento, incluso en un mismo párrafo o apartado, ya que las variaciones
de género y número en nuestro idioma provocan una necesidad constante de
marcar desdobles si se desea mantener esta globalidad a la hora de
representar las diferentes opciones contempladas. Un uso discontinuo de
estos dobletes puede sugerir incongruencias gramaticales; si recuperamos la
segunda tabla y nos ponemos en situación de que una pareja de mujeres
llevase a cabo la adopción de dos niñas gemelas (ya que en el documento se
contempla la adopción de menores pertenecientes a la misma familia), el
documento sugeriría la frase «Los solicitantes declaran: Que Dña […] y Dña
[…] desean ofrecerse para recibir a un menor en adopción». En ese caso, el
léxico no lograría representar la situación real, a pesar de la cantidad de
dobletes que se han utilizado. Es una técnica que puede resultar sencilla y
ventajosa, pero muy poco favorable para el texto si no se mantiene de forma
regular.
4.2. Términos genéricos
Esta técnica, muy eficaz a la hora de crear representación, consiste en
eliminar las palabras que contengan una fuerte carga de género por otras
más generales. Para lograrlo, se hace que sea una nominalización general la
que lleve la marca de género, y no la palabra que representa a las personas,
usando perífrasis como «el grupo de», «el personal», «las personas que»,
etc. Por otro lado, el uso de las palabras sin marca de género que ofrece
nuestra lengua nos puede facilitar también la tarea. Siguiendo con la temática
adoptiva que contemple familias muy diversas, se puede sustituir «padre
adoptivo» y «madre adoptivpor «solicitante y «solicitante B». Esta es
una herramienta con la que logramos, de forma sencilla, un lenguaje más
inclusivo, pero una vez más, los artículos en español nos pueden entorpecer
de manera casi inconsciente, de forma similar al caso de los dobletes. Esto
quiere decir que, si la expresión usada es «los solicitantes», a pesar de que
el término «solicitantes» contemple a dos mujeres o dos personas de género
no binario, el artículo sugiere un masculino genérico.
170 Lenguaje inclusivo y representación del colectivo LGTBIQ+ […]
Hikma 20 (1) (2021), 157 - 184
El uso de estos términos genéricos está presente en todos los
documentos analizados, en el que destacan los términos «solicitante» y
«menor» cuando se habla de la parte adoptante y adoptada, respectivamente.
En tan solo uno de los documentos, el de Mallorca, aparece el término
«padres», aunque cabe destacar que se usa como referente para la familia
de quienes están llevando a cabo la adopción. Los documentos denotan en
su mayoría un nivel más elevado de inclusión al referirse a la parte adoptante,
es decir, a quien rellena el propio formulario (aunque esto no exime de faltas
a los documentos, como el ya expuesto caso de usar «el solicitante» con un
artículo masculino). El trato hacia la parte adoptada es mucho más inestable,
y se tiende a decantar por el masculino genérico «hijos», a excepción de
momentos puntuales en los que sí se usa el término genérico «menor». En el
caso de otros núcleos familiares, la inclusión disminuye, tal y como se ha visto
en el ejemplo de Mallorca y su masculino genérico «padres». A continuación
se incluyen ejemplos de diferentes textos, que consiguen en mayor o menor
grado lograr esta representación:
Tabla 3: Términos genéricos de Cataluña
Fuente: Generalitat de Catalunya (2020)
Tabla 4: Términos genéricos de La Rioja
Fuente: Gobierno de La Rioja, Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Justicia (2016)
Una vez más, se nos presenta una técnica discursiva efectiva para
eliminar las marcas de nero, que al igual que los dobletes, debe usarse
cuidadosamente para no caer en el uso de artículos masculinos.
4.3. Fórmulas administrativas
Irene Rodríguez y Andrea González 171
Hikma 20 (1) (2021), 157 - 184
En esta ocasión se recalca un elemento que tiende a ser pasado por
alto cuando se analizan las posibles estrategias de lenguaje inclusivo, y son
las fórmulas tan características, naturales y presentes en este tipo de
documentos: los verbos en primera persona y el trato de usted. En más de
una ocasión vemos mo el documento apela y cuestiona directamente a
quien lo está rellenando, por lo que se encuentran frases como «¿desea
recibir notificaciones?» o «deseo que se me notifique por correo electrónico»,
una forma sencilla y apropiada si se prefiere no usar dobletes, no se
encuentra un término genérico inclusivo o si se descarta el uso de caracteres
carentes de género (que se expondrá con más detalle a continuación). Esta
técnica no resulta artificiosa en documentos burocráticos, y se esquiva la
carga de género de, por ejemplo, «el solicitante desea…» si es sustituido por
«en caso de que desee…», o simplemente «deseo…». Aun así, se debe
recordar que esta técnica también puede generar faltas de concordancia si
no se usa de forma constante, ya que el uso de los verbos en primera persona
elimina la marca de género, pero ignora la variación de número, otro aspecto
a tener en cuenta.
Tabla 5: Fórmulas administrativas de Murcia
Fuente: Región de Murcia, Consejería de Familia e Igualdad (s.f.)
Tabla 6: Fórmulas administrativas de Aragón
Fuente: Gobierno de Aragón (s.f.)
172 Lenguaje inclusivo y representación del colectivo LGTBIQ+ […]
Hikma 20 (1) (2021), 157 - 184
Estas fórmulas con la que se dirigen a quienes rellenen el documento,
normalmente acompañado de casillas con varias opciones, son tan comunes
en este contexto de uso que se pueden encontrar ejemplos en todas las
solicitudes analizadas. Cabe destacar que, como se ha expuesto en las
tablas, es una fórmula efectiva para eliminar marcas de nero en la familia
adoptante, pero no para la parte adoptada.
4.4. Caracteres carentes de marca de género
En la mayoría de los casos que presenta la lengua castellana, el género
viene marcado por un sufijo que denote género masculino, en este caso «-
o», o que denote femenino, «-a». Así, una de las fórmulas más transgresoras
para intentar eliminar la carga de género ha sido la sustitución de estas letras
por caracteres considerados neutros, como «@», «x» o «e». Esta técnica se
ha extendido a nivel cotidiano e informal, y desde hace años pueden
apreciarse en carteles, mensajes de texto o incluso el uso de la «e» en el
discurso oral o en las redes sociales. En esta ocasión, los ejemplos serían
«L@s hij@s», «Lxs hijxs» o «Les hijes». A pesar de su creciente popularidad
a nivel cotidiano, no se han abierto hueco en documentos de índole más
burocrática (en parte porque funcionan en el plano escrito, pero plantean
dificultades de pronunciación), donde las tres primeras opciones cuentan con
más peso.
5. ANÁLISIS DE FÓRMULAS INCLUSIVAS EN INGLÉS
5.1. Dobletes
En inglés esta técnica está mucho menos presente en comparación
con el español debido a que la lengua marca el nero de forma diferente.
Aun así, no es imposible encontrar textos en los que aparece esta forma de
lenguaje inclusivo. La mayoría de los documentos presenta algún tipo de
doblete, aunque cabe destacar que son más frecuentes para indicar una
variación en número que en género:
Tabla 7: Dobletes de Nevada
Fuente: Nevada Supreme Court (2017)
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Hikma 20 (1) (2021), 157 - 184
Tabla 8: Dobletes de Massachusets
Fuente: Trial Court of Massachusetts Juvenile Court Department (2013)
En esta ocasión, y debido a las propias características del idioma, las
faltas de continuidad a la hora de usar esta técnica se reducen
considerablemente, y tan solo se detectan al analizar las variaciones de
número en los documentos más extensos.
5.2. Términos genéricos
Afortunadamente, tal y como se ha especificado en el punto anterior,
muchos de los términos del inglés carecen de marca de género, por lo que se
nos facilita la tarea. Aun así, no se debe pasar por alto la existencia de
palabras que denotan género, como los sustantivos «father» o «mother».
Para eliminar esta realidad binaria que concierne a la parte adoptante, siete
de los diecinueve documentos analizados se decantan por «petitioner». Otra
tendencia común es el término «parent», acompañado de adjetivos como
«adoptive» o «prospective»; con menor frecuencia se puede encontrar el uso
de «persopara crear esta inclusión en la familia adoptante. Dos de los
diecinueve documentos no han mostrado intención de contemplar parejas no
heterosexuales, y usan «father» y «mother» sin terceras opciones. Este es el
caso de Tennessee y de Virginia Occidental, que podría responder a las
visiones políticas de sus líderes.
Tabla 9: Términos genéricos de Florida
Fuente: Florida Supreme Court (2015)
174 Lenguaje inclusivo y representación del colectivo LGTBIQ+ […]
Hikma 20 (1) (2021), 157 - 184
Tabla 10: Términos genéricos de Tennessee
Fuente: State of Tennessee, Department of Health (2017)
Otro aspecto llamativo es que en cinco de estos documentos se
ofrecen tablas para que las cumplimente la familia adoptante, y se crea una
combinación de las dos realidades vistas anteriormente. Es decir, se puede
dar el caso de que presenten «father», «mother» y «parent» o «petitioner» en
los apartados, ofreciendo todas las combinaciones posibles. El hecho de que
no se limite a «father» y «mother» en las dos casillas puede sugerir una
inclusión real para todas las personas de género no binario, aunque el único
caso evidente y directo de representación no binaria se presenta a
continuación, en el apartado «representación de género». También merece
ser mencionada la diferencia en cuanto al uso léxico entre la familia adoptante
y biológica, que se explica más en detalle a continuación.
Tabla 11: Términos genéricos de Texas
Fuente: State of Texas (2015)
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La presencia de la parte adoptada es esencial en estos documentos, y
en dieciocho de los diecinueve documentos, se refieren en algún punto a esta
parte con el término neutro «child». La excepción se encuentra en Florida,
que se decanta por «adoptee». Otras opciones inclusivas que se encuentran
como sinónimo en estos textos incluyen «juvenile», «infant» e incluso «person
who is being adopted». Cabe destacar que diez de los documentos en inglés
solicitan indicar el género de esta parte, y si tan solo se ofrecen dos casillas
binarias para marcarlo, se elimina de un plumazo toda representación no
binaria que podría conceder la terminología neutra. En cambio, si se facilita
una casilla para rellenar con texto libre, al igual que con el resto de los
apartados, no se pierde la inclusión que se viene demandando.
Tabla 12: Términos genéricos de Arizona
Fuente: Arizona Department of Health Service. (s.f.)
Finalmente, es preciso mencionar que la inclusión se ve claramente
reducida al hablar de la familia biológica, mencionada en once documentos.
En diez de estos archivos se habla de forma binaria para referirse a la familia
que da en adopción; la única excepción que rechaza la norma es el caso de
Nueva Jersey, que ofrece «Biological: Mother/Parent A» y «Biological:
Father/Parent . Estas opciones favorecen un modelo heterosexual y
tradicional de la familia, pero no lo reducen a la única opción viable. Uno de
los ejemplos claros se trata en la tabla 11 y se repite en otros documentos
analizados.
176 Lenguaje inclusivo y representación del colectivo LGTBIQ+ […]
Hikma 20 (1) (2021), 157 - 184
Tabla 13: Términos genéricos de New Mexico
Fuente: Second Judicial District Court of New Mexico (s.f.)
5.3. Fórmulas administrativas
En el caso de los documentos norteamericanos, el trato de usted queda
descartado porque la lengua no marca diferencia en la conjugación, pero las
preguntas y respuestas en primera persona son tan características en estos
documentos como en España. En inglés destacan expresiones como «I
hereby certify […]» o «I, (name)____, consent to […]». También podemos
encontrar, al igual que en español, preguntas acompañadas de casillas que
indican «yes» o «no».
Tabla 14: Fórmulas administrativas de Delaware
Fuente: Family Court of the State of Delaware (2011)
En esta ocasión, la frecuencia de uso de esta técnica es elevada pero
no total, por lo que es menos popular que en español en cuanto a los
documentos analizados en este estudio. Recordamos que estas fórmulas en
primera persona son efectivas para eliminar la marca de género en
numerosas ocasiones, pero pueden causar incongruencias de número.
Irene Rodríguez y Andrea González 177
Hikma 20 (1) (2021), 157 - 184
5.4. Uso del neutro «they»
Al igual que los caracteres carentes de género españoles, el uso del
pronombre neutro «they» está ganando peso y popularidad en el discurso oral
y cotidiano (en parte porque es un pronombre propio de la lengua, solo
estaríamos hablando de un neologismo de significado). Actualmente es
posible encontrar varios ejemplos en los que se usa «they/them» cuando
prefiere no especificarse el género. Además, algunas personas
angloparlantes no binarias solicitan a su entorno que lo usen en las frases
donde se les mencione. Esta herramienta sobre el uso del «they/them», y de
los plurales en general, puede ser muy útil cuando se usen frases o normas
genéricas. De la misma forma que los caracteres carentes de género, el uso
del «they» no está presente en ninguno de estos documentos, que se
decantan el uso de las primeras técnicas para crear inclusión.
6. REPRESENTACIÓN DE GÉNERO
En este apartado se analiza la frecuencia con la que se solicita
específicamente indicar el género de alguna de las personas involucradas en
el proceso de adopción. Se han analizado seis documentos en español, y de
estos seis, uno solicitaba indicaciones binarias bajo el término «género» y
otro bajo «sexo». Esto nos deja un total de cuatro documentos que no lo
solicitan de forma directa. En inglés, de un total de diecinueve, cuatro solicitan
«gender» y seis «sex». De estos diez documentos totales que solicitan
«gender» o «sex», la mitad ofrecen casillas binarias para determinar «male»
o «female» y la otra mitad incluyen casillas en las que se puede escribir lo
que se desee. El caso especial es el de Nueva Jersey, que ofrece bajo el
término «sex» una tercera casilla «Undesignated/Non-Binary»
Tabla 15: Fórmulas administrativas de New Jersey
Fuente: State of New Jersey (2019)
Por todo esto, cabe destacar que la tendencia más general tanto en
inglés como en español es la obligación de solicitar indicaciones de género
en los documentos de forma binaria. Por desgracia, los apartados que ofrecen
tan solo dos opciones tienen una presencia importante, eliminando de raíz
toda representación fluida, aunque los apartados que permiten rellenar con
178 Lenguaje inclusivo y representación del colectivo LGTBIQ+ […]
Hikma 20 (1) (2021), 157 - 184
texto este apartado y la tercera casilla de Nueva Jersey nos abren un abanico
de opciones mucho más amplio y representativo.
Asimismo, resulta llamativo el intercambio de términos «sexo» y
«género». Últimamente, y según las definiciones de la RAE y el Merriam-
Webster, el sexo parece referirse a características biológicas, mientras que
el género engloba actitudes, comportamientos y modelos que pertenecen a
la esfera de lo social. Sin embargo, Grijelmo (2019) señala el uso indebido
del término «género» cuando realmente estamos hablando de «sexo» (2019,
p. 151-159): sucede, por ejemplo, en la expresión «violencia de género», que
puede entenderse de forma eufemística cuando realmente se habla de
«violencia machista», que no afecta a los dos sexos (pero el género
engloba ambos):
Frente a esa univocidad indudable de machista, el término género
altera su polaridad según el contexto: en violencia de género, esta
voz, al sustituir a machista, refleja una idea firmemente peyorativa.
Sin embargo, la locución políticas de género puede equivaler a
políticas de igualdad, y de tal modo ese género adquiere un tinte
positivo, como sucede también en conciencia de género y otras
construcciones similares (Grijelmo, 2019, p. 159; cursiva en el
original).
Igualmente, conviene retomar el hecho de que se tienda a una mayor
inclusión en lo que respecta a la familia adoptante, haciendo hincapié en un
modelo heteropatriarcal y binario en lo que concierne a la parte biológica, y
no digamos a la parte adoptada. La aceptación social de configuraciones
trans en menores es un debate candente en España, especialmente en 2017,
cuando el autobús de la organización Hazte Oír recorrlas calles con el
mensaje «Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen.
Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo». Ahora, la
Proposición de Ley 122/000191 mencionada en la introducción, también es
objeto de debate, condenada por algunas voces dentro y fuera del feminismo
que argumentan que diluirá el concepto de «mujer» y suscitará más
desigualdades.
7. RESULTADOS
En aras de la claridad, se recogen en este epígrafe por separado los
resultados obtenidos en el apartado de análisis. Siguiendo dicha estructura,
se ofrecerán las tendencias en español, seguidas del inglés y, por último, la
obligación de consignar el género en estos documentos.
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Hikma 20 (1) (2021), 157 - 184
7.1. Resultados del análisis de la muestra en español
La primera estrategia analizada es el uso de dobletes. En cuatro de
seis documentos se observaron dobletes y en todos aparecían faltas de
continuidad, lo que no solo refleja inconsistencia en el uso, sino que además
lleva a incongruencias gramaticales en algunos casos. En lo que respecta al
uso de sustantivos genéricos, si bien es cierto que en todos los documentos
se han observado intentos de uso de este mecanismo, se ha detectado que
las características del español plantean un problema parecido al de los
dobletes, pues al concordar en plural se suele eliminar la inclusión. En este
punto, además, cabe destacar que el trato hacia la parte adoptada suele ser
más inestable (y se hace referencia a ella con la denominación «hijos», en
lugar de «menores»). También se observaron fórmulas administrativas que
podrían considerarse inclusivas, como son los casos de Murcia y Aragón.
Ninguno de los documentos analizados incorporaba fórmulas
alternativas, como la @ o la -x.
7.2. Resultados del análisis de la muestra en inglés
El inglés plantea una menor necesidad de uso de dobletes, por lo que
solo se sugieren dos ejemplos de diecinueve documentos analizados. En este
sentido, la falta de continuidad se hace más difícil de detectar debido a su
presencia reducida. Se ha observado el uso de sustantivos genéricos en siete
documentos, que optan por sustantivos como «petitioner» en lugar de otros
que marcan el género, como «father» o «mother». Es relevante destacar que
en cinco documentos se ofrece una tabla para rellenar con texto libre, lo que
conlleva más posibilidades de inclusión.
Al igual que sucede con el español, el tratamiento hacia la parte
adoptada difiere: en dieciocho documentos se refieren a ella como «child»,
tan solo en uno se opta por «adoptee» y en diez casos se establece la
necesidad de incluir el género. De la misma manera, en lo que respecta a la
familia biológica, disminuye el nivel de inclusión: en once solicitudes se
observan categorías binarias (con la notable excepción de Nueva Jersey).
El empleo de fórmulas administrativas es menor que en España,
aunque se observan ejemplos, como el de Delaware. En ningún caso se
han observado otros mecanismos, como el uso de «they» para ciertas
identidades.
7.3. Obligación de consignar el género
En el caso de España, una de las solicitudes obligaba a marcarlo con
el sustantivo «género», y otra con la denominación «sexo». Los cuatro
documentos restantes no requerían hacerlo de forma directa.
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En el caso de Estados Unidos, cuatro de los diecinueve lo
especificaban con el inglés «gender», y otros seis con el sustantivo «sex». En
cinco de estos documentos se pedía hacerlo mediante casillas, pero lo
relevante es que en otros cinco se permitía rellenar una celda con texto libre,
lo que ofrece más opciones de inclusión. La excepción, de nuevo, es la de
Nueva Jersey, con una casilla que ofrecía la opción de «Undesignated/Non
binary».
CONCLUSIONES
Planteamos como objetivo en la introducción de este artículo un estudio
acerca de las diferentes estrategias que ofrecen el español y el inglés para
lograr una mayor inclusión a través del lenguaje, pues nuestra hipótesis
consideraba que la representación que se daba de ciertos sectores del
colectivo LGTBIQ+ era insuficiente. Después de observar los resultados del
análisis, consideramos que se puede confirmar este planteamiento, pues,
aunque indudablemente se han hecho intentos de avanzar, aún queda
trayecto por recorrer en lo que respecta especialmente a la representación de
personas trans o no binarias. Al estudiar una muestra de documentos que
pertenecen a esa «lengua cultivada» de la que hablábamos en la parte
teórica, entendemos que ofrecen una posibilidad de reflexión y selección
previa de las fórmulas que se van a utilizar, con un proceso de revisión. En
situaciones informales, los hablantes presentan otros usos de la lengua, y la
espontaneidad del lenguaje oral hace casi imposible la incorporación de las
estrategias que aquí se defienden.
Tanto el inglés como el español recurren a los manidos dobletes que,
como se ha observado, presentan una dificultad de consistencia y aumentan
sensiblemente la extensión del texto, un aspecto que debe tenerse en cuenta
en la elaboración de formularios y casillas. Además, no resultan del todo
efectivos, pues en algunas ocasiones, aunque se añadan varios de ellos en
la misma oración, no terminan de recoger todas las posibilidades que, quizás,
sí consideraba el organismo que emite el documento. Los genéricos, otra de
las opciones que contempla Grijelmo (2019) y que pueden ser muy
funcionales, pierden toda su esencia cuando se utilizan a la ligera o se
acompañan de dobletes que determinan la carga semántica. Desde aquí se
defiende la posibilidad de utilizar las fórmulas asentadas del lenguaje jurídico-
administrativo como formas de lenguaje inclusivo: nos referimos a
declaraciones en primera persona o a preguntas directas que eliminan la
carga de género. Están presentes y aceptadas socialmente en la lengua, no
plantean problemas de registro o de extensión y no suponen dificultades para
ser oralizadas.
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Por último, en lo que respecta al uso de neologismos o de morfemas
novedosos, como el pronombre «elle» o el sufijo «-e», coincidimos con
Maldonado (2017) en que abren posibilidades interesantes, al igual que el
uso de «they» en inglés, sobre todo para el colectivo no binario. Sin embargo,
como señala Grijelmo (2019), son fórmulas que pueden tardar en encontrar
acomodo en el lenguaje oral (no surgen de forma espontánea para la
mayoría) o en el plano administrativo.
Aunque no tenemos certeza de cómo evolucionarán estas tendencias,
defendemos la necesidad de que se utilice el lenguaje inclusivo, pues en
ciertos contextos, lo que para algunos públicos puede constituir un gesto
simbólico, para otras personas marca la diferencia: reconocer la identidad
propia validada por las instituciones acaba con la violencia simbólica y,
potencialmente, con la explícita que puede sufrir el colectivo. La
representación legal y política es una cuestión ética y un derecho.
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