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HUNT GÓMEZ, CORAL IVY. Didáctica de la Interpretación en los
Tribunales de JUSTICIA. Una propuesta tecnológica.
Granada: Comares, 2019, 106 pp. ISBN: 978-84-9045-853-2
La interpretación judicial ha acaparado el protagonismo en los últimos
años al revelarse una práctica profesional descuidada por el intrusismo, las
condiciones laborales y la abundancia de traducciones deficientes. Ese
trasvase lingüístico que realiza el intérprete se antoja como una garantía
básica, pues ya en los principios de nuestro sistema jurídico se recoge el
derecho a contar con la asistencia de un mediador lingüístico. El acceso
profesional a los tribunales es variopinto, pues si bien en países como en
España existe cierta regulación de acceso a través de las 4 pruebas del
MAEC (para las cuales se requieren 16 créditos en interpretación y 24
créditos en traducción jurídica y/o económica), en otros países como Italia el
ingreso se produce a través de una simple inscripción en el tribunal bajo la
figura de CTU (Consulente Tecnico d’Ufficio). En cuanto a las asociaciones
que apoyan la profesión, pese a que la mayoría de las asociaciones de
traductores e intérpretes recogen parcialmente aspectos dedicados a la
interpretación para los servicios públicos, encontramos solo dos asociaciones
dedicadas completamente al sector, la Asociación Profesional de Traductores
e Intérpretes Judiciales y Jurados (APTIJ) y la Asociación de Traductores e
Intérpretes Jurados de Cataluña.
Actualmente, al alcance del intérprete se encuentran diversos
instrumentos que optimizan el proceso de traslación, como corpus,
diccionarios bilingües, glosarios, memorias de traducción y bases de datos.
Sin embargo, el conocimiento de dos esferas jurídicas, más allá del ámbito
meramente lingüístico, lleva aparejada una exhaustiva preparación práctica
que los actuales grados universitarios no colman, dado que dedican escasos
créditos a una actividad que tiene como objetivo favorecer el acceso efectivo
a los derechos básicos por parte del profano. A tal propósito, el libro que
propone Ivy Coral Hunt Gómez se postula, desde un punto de vista empírico,
como una recogida de recursos documentales dirigidos a mejorar las
competencias del intérprete en los tribunales de justicia. La propuesta ha sido
publicada por la editorial Comares en su colección Interlingua, prestigiosa
editorial de Granada que acumula más de 200 títulos sobre traducción e
interpretación y que concierne otras áreas humanísticas como la literatura, el
derecho, la filosofía y la historia, además de las ciencias sociales. El estudio
se divide en los cuatro capítulos que describimos a continuación:
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El primer capítulo apela a la necesidad de crear materiales dirigidos a
la formación de la interpretación en los tribunales de justicia en España, de
carácter audiovisual y de gran interés en el estudiante, pues es evidente la
escasez y falta de autonomía y de autoevaluación de los ya existentes. Por
ello, advierte de la exigencia de trabajar con materiales reales para enfocar
la práctica al contexto tan específico que requiere la ITJ.
El segundo capítulo está dedicado a la tecnología al servicio de la
enseñanza de la interpretación. A través de un repaso por las TIC en la
profesión y en la formación de los intérpretes, la autora resalta los profundos
cambios tecnológicos que se han producido en el seno de la profesión. A
principios de los 90 aparecieron en el mercado productos de videotelefonía
que provocaron la reticencia de las grandes instituciones. Sin embargo, con
el tiempo Internet y los fecundos avances de la tecnología en el campo de la
interpretación han favorecido el desarrollo de avanzados instrumentos de
documentación y preparación terminológica que facilitan la práctica de esta
actividad e, incluso, han dado lugar a un nuevo tipo de interpretación remota
(IR). A ello, hay que añadir que el nuevo modelo de sociedad ha cambiado
profundamente las bases del trabajo, lo cual implica un cambio en la profesión
y, en consecuencia, en la formación; de hecho, asistimos a una didáctica
posible ya desde hace varios lustros a través de grabaciones y de cintas de
vídeo, o más recientemente, a través de la práctica con material audiovisual
con canales específicos como Youtube. A tal respecto, la autora detalla las
herramientas CAIT (Computer Assisted Interpreter Training) en la formación
de intérpretes, divididas en Integrative CAIT, intelligent CAIT y Ambientes
Virtuales de aprendizaje (VLE). Las primeras tienen como objetivo
proporcionar material real al alumnado a través de bases de datos y
repositorios con el fin de permitir la práctica de la profesión. Algunas de las
más importantes son la base de datos IRIS, perteneciente a la Scuola
Superiore di Lingue Moderne per Interpreti e Traduttori de la Universidad de
Trieste; la base de datos MARIUS bajo la coordinación de Jesús de Manuel
Jerez de la Universidad de Granada que ofrece una selectiva selección de
materiales en función de parámetros como la duración o el número de
palabras del discurso; la UE Speech Repository con discursos de simultánea
y consecutiva en 30 idiomas clasificados por niveles y la European Parliament
Interpreting Corpus (EPIC) constituida por un corpus en inglés, italiano y
español a cargo de la Universidad de Boloña. Las intelligent CAIT, por su
parte, encuentran respuesta en los programas utilizados para la creación de
materiales didácticos personales, tales como Interprlt, Interpretations y The
Black Box, todos ellos surgidos en el seno de la Universidad de Hull. Por
último, los entornos virtuales han favorecido la proliferación de una gran
cantidad de plataformas virtuales al servicio de la didáctica en la
interpretación, como por ejemplo EVITA y Video Speech Repository
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(Universidad de Ginebra), ORCIT (financiado por la UE) y National Network
for Interpreting Website e Interpreter Training Resources.
El tercer capítulo, por su parte, recoge una descripción de los recursos
y materiales didácticos tecnológicos a los que se puede recurrir para la
enseñanza de la interpretación. Nos encontramos ante una profundización de
la interpretación para los servicios públicos (en donde se integra la
interpretación en el tribunal), la cual en España empezó a tener cabida a partir
de los años ochenta, fruto de los flujos migratorios. En esa línea, se exponen
a título informativo algunos de los programas universitarios españoles
dedicados a la ISP y diversos proyectos realizados tanto en universidades
españolas (con productos como Interpreta, los materiales didácticos de la
USAL bajo la dirección de Baigorri Jalón, las actividades llevadas a cabo por
los grupos MIRAS y CRIT o Linkterpreting y SOS-VICS), como en ámbito
europeo con Building Mutual Trust, AVIDICIUS e Interpreting in Virtual
Reality, y estadounidense con Interpretapes y ACEBO.
El cuarto y último capítulo, de carácter eminentemente práctico, expone
una propuesta de material didáctico a partir de material real. En este caso, y
a través de un juicio encuadrado en la rama de lo penal, se elabora una
actividad de interpretación compuesta inicialmente por un vídeo, en el que se
explican las características de este contexto, y por una sucesión de 122
turnos que reproducen la duración del testimonio. Para facilitar el
autoaprendizaje, se ha procedido a resaltar la terminología específica y se ha
proporcionado una transcripción de lo proferido por las partes.
El libro que presentamos nos lleva irremisiblemente a un plano práctico
de la didáctica de la ISP. Sería ocioso no destacar la fecundidad con la que
se presentan los recursos y materiales que tanto el profesor de interpretación
como el estudiante tienen a su alcance para la mejora de la transmisión de
técnicas en el caso del primero y la adquisición de competencias por parte
del segundo. La preocupación creciente por la creación de material se postula
como un necesario instrumento complementario de apoyo al tiempo
específico de trabajo en interpretación que los grados universitarios no logran
abarcar, alejándose de una profesión que hace de la práctica y la experiencia
su caballo de batalla. Por otra parte, se antoja importante una mayor
publicación de materiales didácticos específicos al tratarse de una disciplina
cuya literatura se ha escrito a partir de fuentes empíricas, y en donde
normalmente los profesores configuran el material para sus clases,
permaneciendo posterior y celosamente entre bastidores.
Por todo ello, hemos querido llevar a cabo la descripción del libro de
Hunt Gómez, de ágil lectura y que recomendamos, por cierto, para promover
los numerosos recursos, en ocasiones desconocidos, promovidos por
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diferentes grupos y centros de investigación, accesibles en Internet. Por
último, y añadiendo una nota de color fruto de la experiencia personal del
presente reseñador, la literatura sobre interpretación jurídico-judicial es rica,
pero no así el material de derecho destinado a traductores e intérpretes, que
se reduce a la formación otorgada en el Doble Grado en Traducción e
Interpretación y en Derecho, ofertado por algunas universidades, y al título
“El derecho para no juristas” de Alfred Font Barrot y José Luis Pérez Triviño,
dirigido al profano en leyes. Con todo, parece no tener cabida la creación de
más materiales formativos específicos para una profesión en la que no se
deberá encarar solo dos espectros lingüísticos, sino también dos sistemas
legales diferentes.
[RUBÉN GONZÁLEZ VALLEJO]