268 El arte de la traducción de Jiří Levý […]
Hikma 20 (1) (2021), 255 - 274
El principal representante de la teoría de los polisistemas, Gideon
Toury, al cual se le suele atribuir en la traductología occidental la introducción
del concepto de «norma» en los estudios de traducción, explicó en una
entrevista concedida en Toronto en el año 2003 que había trabado
conocimiento con esta noción de norma traductiva por primera vez en el año
1974, al leer la disertación de su maestro Itamar Even-Zohar, en la que se
explicaban detalladamente las tesis de Levý (Jettmarová, 2016, pp. 106).
André Lefevere, el fundador de la escuela de la manipulación, que surgió
como una determinada escisión de la teoría de los polisistemas en la década
de los ochenta, también partió en su trabajo de los conceptos elaborados por
Levý. Según Lefevere, el traductor debe poseer un conocimiento profundo de
la propia tradición literaria, que le permita «rellenar» los huecos existentes en
su desarrollo (Šmrha, 2015, p. 40). Esta noción recuerda muy de cerca la
exposición de Levý en el capítulo «La relación ambigua con la literatura de
partida» («Dvojznačný vztah k původní literatuře»).
La influencia de Levý la podemos encontrar también en otras corrientes
teóricas y autores del ámbito de los estudios de la traducción. Ya antes habían
encontrado inspiración en él tanto la escuela de los Países Bajos (the Low-
Countries School) como la escuela de Nitra (Jettmarová, 2016, p. 9). El
fundador de la escuela traductológica de Leipzig, Otto Kade, también hace
referencias a El arte de la traducción, y además no a la versión alemana sino
a la original checa de 1963. Kade llega a considerar este libro como la
contribución más importante para delinear una teoría completa de la
traducción literaria (Benešová, 2019, p. 19).
La teoría traductológica de Levý coincidió cronológicamente con las
tesis de autores como George Mounin, John Catford o Eugene Nida durante
la década de los años sesenta (Jettmarová, 2016, p. 9). Durante mucho
tiempo la obra de Levý quedó marginada por diversos motivos de peso. El
primero de ellos es la situación política que limitaba la circulación de ideas y
la discusión académica entre los países del Bloque del Este y sus
interlocutores occidentales. El segundo es el carácter minoritario de la lengua
checa en la que fueron expresadas estas ideas, a la que pocos estudiosos
tenían acceso directo. Finalmente, otro motivo importante fue la
conceptuación distorsionada de la aportación de Levý y su clasificación
errónea dentro de las descripciones de la evolución histórico-teórica de la
disciplina. Levý fue encasillado como un representante del paradigma
lingüístico en los estudios de traducción cuando en realidad sus concepciones
teóricas y metodológicas se adelantaban a las premisas habituales en su
época. El arte de la traducción partía de las tesis elaboradas por el
estructuralismo funcional checo, un movimiento teórico cuya aportación solía
interpretarse de manera distorsionada como un mero sucesor del formalismo