294 La receta de cocina como recurso didáctico en la clase […]
Hikma 20 (2) (2021), 279 - 304
que a menudo obliga a reformulaciones más largas en lengua española.
Como indica Carmen Galán Rodríguez (1993, p. 147), «en español
necesitamos a veces varias complementaciones para expresar un único
concepto alemán». Como explica, el alemán «se sustenta sobre un principio
de economía sintagmática (unidades más numerosas y específicas que
aparecen con menor frecuencia)» (p. 149). Esto puede observarse muy bien
en las recetas, donde aparecen verbos de cocinado que contienen distintas
valencias y condensan mucho significado. En la receta Rotes Linsen-Dal
(dal de lentejas rojas) conviven los verbos aufkochen (llevar a ebullición) y
köcheln (cocer a fuego bajo); en esa misma receta aparece hobeln que, en
contexto culinario, significa cortar en láminas o rodajas con una mandolina.
Para limpiar champiñones, encontramos abreiben (limpiar algo frotándolo,
sin agua). Algunos de estos verbos, como aufkochen y köcheln, tienen
equivalentes más o menos acuñados, aunque sean más largos, y resultan
algo menos problemáticos. Pero ejemplos como hobeln y abreiben resultan
más problemáticos porque obligan a incluir en el texto muchas palabras que
no se encuentran en el original, y esto causa inseguridad a los estudiantes,
que a menudo se empeñan en utilizar un solo verbo sin darse cuenta de que
esto causa en realidad mucha más extrañeza en la traducción. Sirva como
ejemplo la formulación «frotar los champiñones y cortarlos» frente a «limpiar
los champiñones con un paño y cortarlos» (en esta receta, el receptor debe
tener claro que no se limpian con agua).
Este tipo de verbos pueden ser problemáticos en su reexpresión
también por otro motivo: porque para una lengua como la española, mucho
menos específica, en ocasiones es necesario no recoger una parte de esa
información condensada en el verbo. Así, para limpiar los ingredientes en
las distintas recetas empleadas aparecen los verbos putzen (limpiar sin
agua), waschen (limpiar con agua), spülen (limpiar algo con ayuda de un
líquido, especialmente agua) o abspülen (quitarle a algo la suciedad con
agua que corre). En muchos de estos casos, bastará poner «limpiar» o
«lavar» porque un receptor español ya sabe el modo de lavar, por ejemplo,
una zanahoria. Un buen ejemplo de esto aparece en la ya mencionada
receta del magret de pato, donde se indica que se lave, seguido de la
acción trocken tupfen (secar a toquecitos). Este es un caso en el que es
preferible una formulación de tipo «lavar el magret y secarlo» que
formulaciones mucho más específicas que podrían desconcertar al
destinatario. Los estudiantes expresan a menudo inseguridad a la hora de
eliminar una parte de la información y en las primeras fases tienden a
mantenerla, aunque el resultado sea una formulación poco natural.
Como bien advertía Romero (2020), los problemas que presentan las
recetas pueden ser de distintas categorías. Con estos verbos suele darse