
Antonia Montes 339
Hikma 21 (1) (2022), 325 - 351
se le atribuyen a la belleza femenina valores como «energy, presence,
radiance, freshness, elegance, aura»: todos ellos, valores reales que
pueden encontrar en su propio ser y con los que las mujeres se pueden
identificar, y que no forman parte de los cánones de belleza. Por tanto, para
poseer estos valores, las mujeres ya no están sujetas a una edad
específica, a una delgadez o a ser blancas: pueden ser como ellas son y
quieren ser, pueden ser auténticas. Todo lo que quieren alcanzar «shine,
illumnate, glow reside en su interior «deep inside, from within». El discurso
del anuncio se mantiene impersonal, aunque el mecanismo lingüístico de
dirigirse directamente a la espectadora sería más persuasivo. Aun así logra
la identificación con la definición del concepto de belleza que ha creado. La
feminidad que se transmite en el anuncio se basa en que la mujer se
encuentra en una posición de poder respecto a su belleza y es agente de
cómo quiere vivir su propia belleza. Es una especie de power femininity, por
la que se entiende «an empowered and/or powerful feminine identity»
(Lazar, 2006, p. 505). Al mismo tiempo, tiene la capacidad de transformar
activamente una apariencia negativa en una positiva, ya que esto no
depende de si cumple unos estándares de belleza ni de la obligación de ser
eternamente joven, sino que el cambio viene determinado por trabajar la
belleza en su interior. De este modo, sentirse bella se convierte en un
ejercicio psicológico, incluso es un esfuerzo mental, que cada mujer debe
realizar. Esta idea es un tema recurrente del femvertising, lo cual, por otra
parte, encierra un riesgo, ya que la industria cosmética sigue ejerciendo
control sobre la belleza de las mujeres:
While the messages may seem positive, urging women to love
their bodies is simply a different form of regulation of women,
demanding them to control their beliefs through psychic regulation
(Windels et al., 2019, p. 19).
Un elemento lingüístico que en sí ya evoca seducción es el francés,
idioma por excelencia de la cosmética y de la moda. Se enfatiza a lo largo
del anuncio mediante la repetición de la frase «Je ne sais quoi , A je ne sais
quoi», refiriéndose a que la belleza es algo difícil de definir, difícil de captar
a través del intelecto. Sugiere asimismo que los valores que hacen sentirse
guapa a una mujer, como son «energy, presence, radiance, freshness,
elegance, aura» no están prefijados sino la mujer los encuentra en su
interior y no dependen ni de su cuerpo (delgadez) ni de su edad (juventud).
En general, a lo largo del anuncio, el producto quiere ofrecer a la mujer una
belleza alcanzable y un bienestar con su propia edad. El producto se
presenta como un medio para potenciar la propia belleza sin anularla. La
utilización del francés conlleva igualmente una elevación de la espectadora
a un grupo elitista y sofisticado de mujeres que entienden francés y
participan en la filosofía del savoir vivre.