M.ª del Mar Haro Soler 193
Hikma 21 (1) (2022), 191 - 220
concreta. Si aplicamos esta definición a nuestro campo, las creencias de
autoeficacia representan la confianza que un estudiante de Traducción o un
traductor profesional posee en sus capacidades para traducir (Haro-Soler,
2017).
Debido a los beneficios que las creencias de autoeficacia pueden
traer para el estudiantado, esta autopercepción ha sido ampliamente
estudiada, especialmente en el ámbito educativo (Bong, 2002; Torre, 2007).
Entre sus efectos positivos cabe destacar que pueden facilitar la toma de
decisiones, favorecer el esfuerzo y la persistencia, incrementar la
motivación y favorecer la gestión emocional, especialmente en el caso de
estados negativos como el estrés, que podría dificultar la utilización efectiva
de los recursos internos y externos de los que se dispone para la
compleción de la tarea (Bandura, 1986, 1997).
A pesar de la atención que han recibido en Educación, las creencias
de autoeficacia han permanecido relegadas a un segundo plano en la
(investigación en) formación de traductores, como reconocen Atkinson y
Crezee (2014) o Haro-Soler (2018b). No solo el colectivo de
profesorado/investigadores ha detectado esta escasa atención, sino
también el estudiantado (Haro-Soler, 2018b; Kiraly y Haro-Soler, 2019). No
fue hasta hace apenas una década que comenzaron a desarrollarse
trabajos sobre las creencias de autoeficacia para traducir. Encontramos así
trabajos que abordan esta autopercepción desde una perspectiva cognitiva
(Albin, 2012; Bolaños-Medina, 2014b, 2015; Ho, 2010; Muñoz, 2014), otros
que se aproximan a las creencias de autoeficacia desde la perspectiva de la
formación de traductores (Atkinson, 2012, 2014; Haro-Soler, 2017, 2018a,
2018b, 2019a, 2019b; Yang, Guo y Yu, 2016) y un tercer grupo que
combinan ambas perspectivas (Dam-Jensen y Heine, 2009; Núñez y
Bolañoz-Medina, 2017). Sin embargo, a pesar de haber despertado el
interés de los investigadores durante la última década, es muy reducido el
número de estudios empíricos que analizan el impacto que determinadas
prácticas docentes pueden tener en las creencias de autoeficacia del
estudiantado (véase Haro-Soler, 2018a, 2019a, 2019b o Yang et al., 2016).
Por ello, diversos autores (Atkinson, 2014; Atkinson y Crezee 2014; Way,
2009) subrayan la necesidad de desarrollar estudios empíricos que
contribuyan a continuar cubriendo el vacío detectadoen torno a las
creencias de autoeficacia en la formación de traductores. Bolaños-Medina
(2014a) da incluso un paso más allá y afirma que se requieren estudios
empíricos (cuasi) experimentales que permitan comprobar el impacto que
determinadas prácticas pueden tener en las creencias de autoeficacia de los
estudiantes, así como comprobar los efectos que las creencias de
autoeficacia pueden traer consigo para el traductor.