ISSN: 1579-9794
Hikma 21 (1) (2022), 221 - 247
La imagen del leproso a través de la traducción de sus
denominaciones en la literatura bíblica del ámbito
germánico altomedieval
The leper’s image through the translation of his names in
the biblical literature of the early medieval Germanic area
MIGUEL AYERBE LINARES
miguel.ayerbe@ehu.eus
Universidad del País Vasco
Fecha de recepción: 22/06/2021
Fecha de aceptación: 26/04/2022
Resumen: La figura del leproso era bien conocida en la Edad Media, tal
como atestiguan numerosos textos literarios a partir del siglo X, así como
los estudios que se han publicado posteriormente sobre esta temática.
Ahora bien, la terminología empleada para designar a una persona que
padece lepra en traducciones de textos neotestamentarios a lenguas
germánicas antiguas, con anterioridad al siglo X, constituye un campo
menos analizado hasta la fecha. En el presente trabajo se analizan los
términos para «leproso» tanto en las lenguas de partida (griego y latín),
como en las lenguas meta (gótico, inglés antiguo, alto alemán antiguo), al
objeto de comprobar si se emplean términos parecidos, así como si el
mismo término en la lengua de partida se traduce siempre con el mismo
término en la lengua meta. Además de un análisis morfológico de los
términos empleados en las lenguas meta, ya que existe la sospecha de que
no en todos los casos se contaba con un sustantivo propio para designar al
enfermo, se intenta identificar la imagen que cada término transmite acerca
del leproso, atendiendo a los aspectos que estos más realzan, como, por
ejemplo, aspectos de índole física-médica, frente a otros de carácter
sociales o, más bien, relacionados con el aspecto externo, como, por
ejemplo, la indumentaria. En cuanto a las conclusiones del estudio, cabe
destacar la falta de homogeneidad terminológica en las lenguas meta, así
como una amplia diversidad en lo que respecta al origen y contenido
semánticos de los términos para «leproso» en estas mismas lenguas, lo
cual parece indicar que había diferencias considerables acerca de la imagen
que transmitían los diferentes términos sobre este tipo de enfermos.
Palabras clave: Leproso, Traducción, Literatura blica, Ámbito germánico,
Alta Edad Media
222 La imagen del leproso a través de la traducción […]
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Abstract: That the leper was a well-known figure during the Middle Ages is
shown by many literary texts from the 10th century on, as well as many
academic studies published afterwards on this topic. However, the
terminology used for people suffering from lepra in translations of the New
Testament into old Germanic languages before the 10th century is a less
studied field. In this article, the terms for «leper» are analysed in the source
languages (Greek and Latin) as well as in the target languages (Gothic, Old
English and Old High German) to ascertain whether similar terms are used
in the target languages, or whether the same term in the source language is
always translated with the same term in the target language. In addition to
morphological analysis of the terms used in the target languages, since
there is presumably no proper noun for «leper», this study aims to identify
the image of the leper provided by each term by focusing on the aspects that
these terms highlight, such as those concerning a physical-medical scope
compared to other ones focusing on social aspects or the physical aspect,
such as clothing. As for the conclusions of the study, it is worth noting the
lack of terminological homogeneity in the target languages, as well as the
wide diversity in semantic origin and content of the terms for «leper» in these
very languages. This seems to indicate the existence of remarkable
differences regarding the view of the people suffering from this disease,
which is conveyed by the different terms.
Keywords: Leper, Translation, Biblical literature, Germanic area, Early
Middle Ages
INTRODUCCIÓN
Como es sabido, en diversos pasajes de los Evangelios aparecen
personajes enfermos de lepra
1
, una enfermedad que en tiempos antiguos,
además de su extrema gravedad, tenía unas consecuencias terribles para el
que la padecía, así como para sus familiares (Brody 1974, p. 60). Ello
implicaba, entre otras cosas, la obligación de apartarse de la sociedad para
evitar así el peligro de contagio (Wirz 1935, p. 762; Wackernagel/Toischer
1885, p. 173).
En cuanto enfermedad conocida en la Edad Media, la lepra se halla
igualmente presente en la literatura medieval en lengua vernácula, tanto
religiosa como profana. Y aquí hay que decir que no faltan estudios que se
hayan ocupado de estudiar dicha presencia, como, por ejemplo, Thompson
(1986), Burt (1982), Brody (1974), Remy (1946), Grön (1930) y Grøn (1906),
por citar solo algunos. El alcance de dichos estudios es muy diverso,
comprendiendo desde aquellos que analizan esta temática de manera
1
Cfr. Mt. XI, 5; Mc. I, 40; Lc. XVII, 12, entre otros pasajes.
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amplia y comparada en obras pertenecientes a diferentes lenguas (Brody
1974), por un lado, a aquellos otros que se centran en una lengua concreta
(Burt 1982, Grøn 1906) o, incluso, en obras o géneros concretos, como
Thompson (1986), en torno a las vidas de santos en inglés antiguo, o los de
Espadaler (2020), Kroll (2020) o Remy (1946), que se ocupan de la lepra en
el marco del Jaufré occitano, Morente (2007) en el marco de las Cantigas de
Santa María, Mertens (1975) en El pobre Enrique alemán, y Kerth (2018) en
obras literarias alemanas y francesas de la Edad Media. Desde una
perspectiva más comparada entre lenguas germánicas en la Edad Media se
encuentra el estudio de Hille (1989), en el cual analiza el uso del término
līcþrōwere en inglés antiguo comparándolo con el nórdico líkþrá.
Finalmente, cabe mencionar el estudio de Skinsnes/Elvove (1970) acerca
de la presencia de la lepra en la literatura occidental europea, basándose en
una división por épocas literarias que parte de la Edad Media tardía, con
Dante y Chaucer.
Asimismo, no faltan trabajos de diversa índole que tratan acerca de
enfermedades conocidas en la Edad Media desde el punto de vista del
lenguaje específico del campo médico. Aquí cabe mencionar a Riecke
(2004), así como (Heyne 1903).
Con frecuencia, la lepra ha sido vista en el marco de la literatura
medieval también desde el punto de metaforizaciones culturales (Kerth
2018, Oswald 2008, Sontag 2003). En muchas ocasiones la lepra ha sido
considerada como un castigo divino debido a una vida llena de vicios o a
una conducta poco ejemplar, pero siendo al mismo tiempo un mal del que
es posible curarse tras un profundo cambio de actitud personal, como se
puede ver, por ejemplo, en El pobre Enrique, de Hartmann von Aue. Ahora
bien, la lepra no era vista únicamente como castigo a raíz de un
comportamiento moralmente reprochable, sino también como prueba para
algunos santos, que se ejercitaban en la virtud a través de la atención
entregada y desinteresada de enfermos de lepra (Kerth 2018, pp. 130-131,
Riha 2004, p. 20), como fue el caso de santa Isabel de Hungría (1207-
1231), por mencionar un ejemplo.
1. ESTADO DE LA CUESTIÓN
Con todo, a la vista de la extensa bibliografía acerca de la presencia
de esta enfermedad en la literatura medieval, se echa en falta estudios en
torno a su tratamiento en textos religiosos de la Edad Media,
concretamente, en aquella de carácter bíblico en las diversas literaturas
germánicas. Son conocidas las traducciones y versiones poéticas de textos
bíblicos a lenguas germánicas como el gótico, inglés antiguo, sajón antiguo,
y alto alemán antiguo. En casi todos estos textos se halla presente la figura
224 La imagen del leproso a través de la traducción […]
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del leproso, para la cual se tuvieron que emplear necesariamente términos
apropiados. De esta cuestión se ocupó brevemente Heyne (1903, pp. 148-
152) en el marco de un trabajo acerca del cuidado corporal y del vestido en
el ámbito lingüístico alemán desde la Edad Media hasta el siglo XVI. En
dicho estudio, Heyne describe el significado de un determinado número de
términos para «lepra» y «leproso», en alto alemán antiguo, con referencias
puntuales al gótico y al inglés antiguo.
Ahora bien, la panorámica ofrecida por Heyne deja abiertos algunos
interrogantes, y ello no por error o falta de competencia, sino porque, por la
concepción de la obra en la que esta panorámica se enmarca, no era su
objetivo llegar más allá. De hecho, lo que él presenta constituye un buen
punto de partida para un análisis más a fondo de esta terminología. En
concreto, este breve análisis de Heyne invita a preguntarse si se puede
hablar de una terminología homogénea en el marco de la literatura bíblica
en lenguas germánicas antiguas para referirse a la figura del leproso. Otro
interrogante que podría formularse sería si en cada uno de estos textos se
emplea un único término o más, o si se constata alguna diferencia entre
textos que son propiamente una traducción del latín o griego (biblia gótica
de Ulfilas, Tatian, Lindisfarne Gospels, etc.), por un lado, y aquellos otros
más originales, como el Heliand sajón o el Evangelienbuch de Otfrid von
Weissenburg
2
alemán
3
.
Las descripciones de Heyne, como decía más arriba, se limitan a la
lengua gótica y al alto alemán antiguo, así como al alto alemán medio, con
referencias marginales al inglés y al nórdico antiguo, y tan solo pretende
ofrecer un inventario de términos en gótico y en alemán medieval, sin
abordar un análisis textual a fondo. Aparte de lo dicho, no hay tampoco un
análisis de esta cuestión en otras lenguas germánicas antiguas como el
sajón o el inglés antiguo, al objeto de conocer con el mismo detalle la
terminología empleada en textos bíblicos en estas lenguas.
2
Aunque es frecuente encontrar el nombre escrito con <ß> (Weißenburg), yo me inclino por
escribir en su lugar <ss>, puesto que el grafema <ß> surge y se emplea unos cuantos siglos
más tarde que los años en los que vivió este autor del siglo IX, por lo que la escritura
Weißenburg no se corresponde al origen del nombre, sino que se trata de una adaptación
posterior que, aun pareciéndome respetable, no comparto.
3
Para ser más exacto, habría que hablar de texto compuesto en fráncico, debido a que en el
siglo IX aún no se puede hablar propiamente de una lengua alemana, ya que tal no existía aún
como una realidad concreta, unificada y consciente. De hecho, el término alto alemán antiguo
(Althochdeutsch) no se refería a una lengua concreta sino más bien a un conglomerado de
lenguas germánicas habladas por comunidades muy próximas geográfica y genéticamente
entre sí. Algo parecido se puede decir del inglés antiguo (Old English), concepto bajo el cual
estaban comprendidos el sajón occidental, el mercio y el northúmbrico.
Miguel Ayerbe Linares 225
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Por último, Keil (1980), en su artículo en torno a la lepra (Aussatz, en
el original alemán) en el Lexikon des Mittelalters, dedica una sección a la
terminología acerca de esta enfermedad en diferentes lenguas de la Edad
Media, entre las que se encuentran lenguas germánicas y románicas. Allí
ofrece una enumeración de términos y ofrece una categorización sobre
estos, sin embargo, llama la atención que en ningún lugar son mencionados
términos como horngibruader o riob en alemán antiguo, que son,
precisamente, los únicos que aparecen en la tipología de textos que son
aquí objeto de estudio. Tampoco hay mención alguna a la lengua gótica ni a
þrūtsfill. Lo que tienen en común estos tres términos es su aparición en
textos pertenecientes a la literatura bíblica, género que, al menos, en alto
alemán antiguo constituye cuantitativamente la mayor parte del corpus
disponible. Y uno de sus textos más extensos, el Evangelienbuch de Otfrid
von Weissenburg, no solo es un texto original, sino que también es
considerado un texto poético de relevancia del siglo IX.
Finalmente, la terminología utilizada para hacer alusión a un leproso
en estos textos puede transmitir una imagen o representación determinada
de una persona que padece esta enfermedad, pudiendo ser esta
meramente objetiva, es decir, ateniéndose estrictamente a ser portador de
la enfermedad o uno de sus atributos, o subjetiva, esto es, basándose en
juicios de valor o morales o en elementos o aspectos que no tienen que ver
directamente con la lepra en sí, sino más bien con atuendos, objetos o tipo
de vida del leproso, aunque dichos aspectos tengan su origen o explicación
en la enfermedad. En este sentido, cabe preguntarse si, teniendo en cuenta
las denominaciones para «leproso» en textos bíblicos, se puede hablar de
una imagen de dicho enfermo similar en este tipo de textos en las literaturas
germánicas antiguas o si, por el contrario, hay que hablar de imágenes o
representaciones diversas. Y es que en función del término que se emplea
en cada caso se puede conocer qué imágenes o asociaciones había en
torno a la figura del leproso en la literatura, porque un término concreto,
consciente o inconscientemente, evoca unos aspectos, que pueden ser de
carácter neutro pero también positivos o negativos. Hablando en concreto
de los leprosos en la literatura medieval, puede haber denominaciones que
resalten más el aspecto del sufrimiento por parte del afectado, mientras que
otras focalizan principalmente aspectos más relacionados con la apariencia
externa o con la misma enfermedad. Y todo ello en un contexto socio-
histórico en el que, si atendemos a bibliografía disponible, la lepra en la
literatura presentaba unas connotaciones más bien negativas, como reflejo
de una persona que había llevado una mala vida en sentido amplio (Kerth
2018; Sontag 2003; Jütte 1996; Skinsnes/Elvove 1970;
Wackernagel/Toischer 1885).
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Sin embargo, la casi totalidad de estudios disponibles sobre la lepra
en obras literarias en general enfoca su análisis en obras de época
cortesana o posterior, como El pobre Enrique
4
, ya mencionado, el Engelhard
de Konrad von Würzburg
5
, en lengua alemana; la Confessio Amantis
6
de
John Gower, en lengua inglesa; Amis et Amiles
7
en francés o el Jaufré en
occitano. Se echa en falta, por tanto, un análisis de la figura del leproso en
la literatura de la época inmediatamente anterior en lengua vernácula, es
decir, en textos en torno al siglo X y más temprano, que constituye el
espacio temporal en el que surgen los textos, sobre todo traducciones, que
van a ser objeto de análisis en el presente trabajo.
2. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA
El objeto del presente estudio consiste en analizar desde una
perspectiva comparada la imagen del leproso a través de las traducciones
de denominaciones empleadas para hacer referencia a él en textos bíblicos
en gótico, inglés antiguo, y en alemán antiguo. Bajo textos bíblicos se
entienden aquí textos relacionados con el Nuevo Testamento, más
exactamente con los Evangelios, ya se trate de traducciones propiamente
dichas, como la Biblia gótica de Ulfilas o los Lindisfarne Gospel, de
armonías evangélicas
8
como el Tatian en alto alemán antiguo, o de
versiones poéticas de la vida de Cristo compuestas a partir de los
Evangelios, como el Heliand sajón o el Evangelienbuch de Otfrid von
Weissenburg, compuesto en renano-fráncico meridional. Ahora bien, el texto
del Heliand, a pesar de haber sido mencionado antes, no será objeto de
análisis en este trabajo, debido a que no se constata el uso de ningún
término para hacer referencia directa a una persona que padece lepra
9
.
En lo que respecta a las traducciones, que constituyen la mayor parte
de los textos que van a ser analizados, a excepción del Evangelienbuch
4
Véase, por ejemplo, la edición de Pérez 1993.
5
Puede consultarse la edición de Haupt 1844.
6
Concretamente, me refiero aquí al cuento de Constantino y Silvestre (vv. 3187-3496). Véase
la edición de Macaulay 1901.
7
Véase la edición de Kölbing 1884.
8
En alemán Evangelienharmonie y en inglés Gospel harmony. En el caso del Tatian en alto
alemán antiguo, se trata también de una traducción.
9
Es cierto que en el canto XLI, que trata de la parábola del rico y del pobre Lázaro, al hablar de
este último personaje se sospecha de que pudiera padecer lepra, como, de hecho, suele ser
representado en algunas obras pictóricas de la Edad Media, como, por ejemplo, en la pintura
procedente de la iglesia románica de san Clemente de Tahull o en el Codex Aureus
Epternacensis (fol. 78
r
). No obstante confirmándose esta suposición, en el texto en sajón
antiguo solo se habla de un hombre lisiado en su cuerpo (gilēƀod an is chamon v. 3335), y a
quien los perros lamían las heridas (likkodun is līkuundon v. 3345), y no expresamente de un
leproso, es decir, en ningún caso consta el uso de un término que designe a una persona
leprosa. Las citas están tomadas de la edición de Behaghel y Taeger 1996.
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alemán, se intenta constatar hasta qué punto se observa variación en la
terminología empleada en la lengua meta. Esto, siempre y cuando el
término en la lengua de partida sea, lógicamente, el mismo.
El primer paso consistirá en elaborar un corpus con todas las
denominaciones empleadas en cada texto, lo cual permitirá constatar si se
emplea uno o más de un término para hacer alusión a la figura del leproso.
En aquellos casos en los que el texto analizado sea una traducción, se
prestará atención al término empleado en la lengua original, al objeto de
comprobar si el autor del texto germánico se ha ceñido estrictamente al
término en la lengua original, o si, por el contrario, ha procedido con algo
más de libertad. En cuanto a la elaboración del corpus en sí, y teniendo
presente el objeto de este estudio, únicamente se han tenido en cuenta los
términos para hacer alusión a una persona que padece lepra, y no a la
enfermedad en sí, como se puede observar en la siguiente cita, en inglés
antiguo:
1) aðenede hond gehran hine cuoeð ic willo geclænsige sona
ðio hriofol offearrade from him (Lc V, 13)
10
Y extendiendo su mano, le tocó diciendo: «Quiero, limpiY al
instante la lepra se retiró de él.
Una vez obtenida la mina de términos de cada texto, se analizan
dos aspectos: en primer lugar, la morfología del término propiamente dicho.
¿Se trata en todos los casos de un sustantivo simple o compuesto? ¿Se
trata de un adjetivo desempeñando la función de un sustantivo?; en
segundo lugar, se describe el significado de cada uno de ellos,
clasificándolo en función de características como, por ejemplo, si se trata de
una denominación relacionada con el aspecto externo, la enfermedad en sí,
el atuendo o valoraciones más o menos subjetivas, como podría ser una
valoración moral en torno al enfermo de lepra. Aquí se trata de observar si
la denominación utilizada para referirse al leproso presenta una imagen
marcada por un juicio subjetivo ―por ejemplo, uno de naturaleza moral― o
si dicha imagen se centra exclusivamente en aspectos meramente físicos,
como la apariencia o la enfermedad en sí, sin entrar en juicios acerca de un
leproso concreto o del conjunto de personas que padecen la enfermedad.
Esto último tiene una relevancia especial, tratándose precisamente de
textos de naturaleza religiosa, ya que en estos pueden aparecer y, de
hecho, aparecen juicios de carácter moral. Más concretamente, los textos
10
Todas las citas textuales de los evangelios en inglés antiguo que aparecen a lo largo de este
artículo están tomadas de la edición de Skeat 1871-1887.
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evangélicos transmiten la vida y enseñanzas de Cristo, Dios hecho hombre,
para que sirva de modelo a los cristianos. En los Evangelios, Cristo es
presentado como el modelo que se ofrece a los hombres para inspirar su
conducta en las más diversas circunstancias de la vida en orden a su
salvación
11
, no solo por la doctrina que enseña, sino también a través de
sus propios actos. Así pues, no faltan ocasiones en las que en los
Evangelios aparecen enseñanzas acerca de lo que es un comportamiento
conforme a la voluntad de Dios, como tampoco juicios relativos a personas y
sus actos (Rabbí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?
Jn IX, 2). En este sentido, no habría que descartar la hipótesis de que las
denominaciones empleadas para referirse a personas que padecen lepra en
los textos que van a ser aquí objeto de análisis pudieran estar influidas por
la imagen que entonces se tenía del leproso.
Quizá pueda llamar la atención la presencia de un texto que no es
producto de un proceso de traducción, como es el caso del Evangelienbuch
de Otfrid von W. Precisamente, por no tratarse de una traducción, pero sí de
un texto que narra de manera poética la vida de Cristo con una gran
fidelidad a los Evangelios, constituye un texto de contraste en el proceso de
análisis que se va a efectuar aquí, al objeto de comprobar si se utiliza un
término distinto para hacer alusión a un leproso, tratándose de un contenido
muy parecido, esto es, la narración de la vida de Cristo. En el presente
estudio se parte de la hipótesis de que, al tratarse de un texto original, el
término empleado podría ser uno que no tenga que ver de manera directa, y
desde un punto de vista puramente médico y técnico, con la enfermedad en
sí, al contrario de lo que debería ocurrir en una traducción.
Finalmente, quedaría explicar por qué el presente estudio no incluye
el ámbito del nórdico antiguo. El motivo es sencillo: el campo textual de
estudio aquí está constituido por traducciones de textos neotestamentarios
a lenguas germánicas antiguas no más allá del siglo X. En el caso del
nórdico antiguo, las versiones más antiguas de la Biblia son las
comprendidas en el Stjórn
12
, que data del siglo XIV. Además, el Stjórn es
una colección de textos procedentes del Antiguo Testamento, lo cual
tampoco se corresponde con el corpus textual que va a ser objeto de
estudio aquí.
11
Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, cap. 2, art. III, 107; art. V, 133; Constitución Dogmática
Dei Verbum, cap. V, 17 y 19.
12
La compilación fue publicada en 1986 por Ian Kirby. Para más detalles, véase la sección
correspondiente a la bibliografía.
Miguel Ayerbe Linares 229
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3. LAS DENOMINACIONES PARA «LEPROSO» EN TEXTOS GERMÁNICOS ANTIGUOS
3.1. En la Biblia gótica de Ulfilas
En este texto se constata un único sustantivo para referirse a un
leproso, concretamente, el sustantivo þrūtsfill, para hacer alusión a una
persona que tiene la lepra (þrūtsfill habands). Este sustantivo es el
empleado por el autor en algunos casos para traducir el término griego
λεπρὸς. A continuación, pueden verse algunos ejemplos:
2) κα δο λεπρὸς προσελθὼν προσεκύνει αὐτῷ λέγων κύριε ἐὰν
θέλῃς δúνασαί με καθαρίσαι
jah sai, manna þrutsfill habands durinnands inwait ina qiþans:
frauja, jabai wileis, magt mik gahrainjan (Mt VIII, 2)
13
En esto, un hombre que tenía lepra se acercó y, postrándose, le
dijo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme»
3) κα ἐγένετο ἐν τ εἶναι αὐτὸν ἐν μιᾷ τῶν πόλεων καί δο ἀνὴρ
πλήρης λέπρας καὶ ἰδὼν τὸν Ἰησoῦν πεσὼν ἐπὶ πρόσωπον ἐδεθη
jah warþ, miþþanei was is in ainai baurge, jah sai, manna fulls
þrutsfillis jah gasaiƕands Iesu driusands ana andwairþi bad ina
qiþans (Lc V, 12)
Y ocurrió que, mientras estaba en una ciudad, he aq que un
hombre cubierto de lepra, viendo a Jesús, poniéndose de rodillas
ante él, le rogó diciendo
Ahora bien, a partir de þrūtsfill encontramos también el adjetivo
þrūtsfills, para mencionar a una persona de condición leprosa:
4) τυφλοὶ ἀναβλέπουσι καὶ χωλοὶ περιπατοῦσι λεπροὶ καθαρίζονται
blindai ussaiƕand, jah haltai gaggand, þrutsfillai hrainjai wairþand
(Mt XI, 5)
13
Las citas proceden de la edición de Streitberg 1950.
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los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios
5) κα πολλοὶ λεπροὶ ἦσαν ἐπὶ Ἐλισαίου τοῦ προφήτου ἐν τῷ
Ἰσραήλ καὶ οὐδεὶς αὐτῶν ἐκαθαρίσθη εἰ μὴ Ναιμὰν Σύρος
jah managai þrutsfillai wesun uf Haileisaiu praufetau in Israela, jah
ni ainshun ize gahrainids was, alja Naiman sa Saur (Lc IV, 27)
Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y
ninguno de ellos quedó limpio salvo Naamán el Sirio
Un análisis detenido del sustantivo þrūtsfill nos da cuenta de que nos
encontramos ante un compuesto: por un lado, þrūts- «hinchazón,
tumefacción», por otro fill «piel»
14
. En este sentido, nos encontramos con
un término que hace referencia directa e inequívoca a un fenómeno
puramente fisiológico, esto es, a hinchazones o tumefacciones en la piel.
Así pues, en este texto se emplea una expresión para constatar o describir
una enfermedad corporal, sin entrar a otro tipo de valoraciones o juicios
subjetivos. En consecuencia, cabe añadir que þrūtsfill es una traducción
bastante exacta del original λέπρα, el cual significa tipo de sarna o
enfermedad no identificada de la piel, que la vuelve escamosa o rugosa
15
.
Hay que llamar la atención sobre el hecho de que en la Biblia gótica
de Ulfilas, para referirse a una persona que padece lepra, el autor recurre a
tres estrategias partiendo del mismo lexema: en primer lugar, sirviéndose de
un sustantivo que designa la enfermedad (þrūtsfill), al que acompaña el
participio de presente del verbo débil «tener, poseer» haban. El significado
de esta expresión compleja sería, por tanto, «el/uno que tiene lepra». Un
ejemplo de ello sería la cita 2), más arriba, así como también la siguiente:
6) κα ἔρχεται πρὸς αὐτὸν λεπρός
jah qam at imma þrutsfill habands (Mc I, 40)
Y se le acercó uno que tenía lepra
En segundo lugar, el autor emplea el sustantivo þrūtsfill para construir
un giro y hacer referencia a un leproso como «persona cubierta de lepra»,
14
Cfr. Feist 1939, p. 503s.; Lehmann 1986, p. 366.
15
Cfr. Montanari 2015, p. 1226; Liddell/Scott 1996, p. 1039.
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como se puede comprobar en la cita 3, manna fulls þrutsfillis. Finalmente,
en tercer lugar, el autor se sirve del adjetivo þrūtsfills para referirse a una
persona de condición leprosa, como se puede comprobar en las citas 4 y 5.
Ahora bien, como se puede concluir, tras analizar los recursos
utilizados para hacer alusión a una persona leprosa, no se constata la
existencia de un sustantivo, estrictamente hablando, para este fin. El autor,
como ya se ha dicho, recurre a expresiones más complejas tipo perífrasis.
3.2. En textos del alto alemán antiguo (a.a.a.)
En esta etapa de la lengua alemana se constatan cuatro términos
para referirse a una persona que padece lepra: en primer lugar se halla el
adjetivo riob, con el significado «leproso, lleno de costras, roñoso, sarnoso»
(Riecke 2004, p. 407; Splett 1993, p. 754). Este adjetivo aparece varias
veces en el Tatian:
7) Infirmos curate mortuos suscitate leprosos mundate ([76] 15-16)
únmahtige heil& tote uúek& riobe suber&
16
Curad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad a los
leprosos
8) & ecce leprosus ueniens genu flexo adorabat eum ([82] 21-23)
senu thó riob mán quementi giboganemo kneuue b&tota inan
He aquí que acercándose un hombre leproso, y poniéndose de
rodillas, le adoró
En segundo lugar, nos encontramos con el sustantivo horngibruader,
compuesto por horn «cuerno», por un lado, y gibruader «hermano, dentro
de una comunidad o grupo», por otro. El compuesto tendría, por tanto, el
significado «hermano del cuerno». Este término, que en un primer momento
puede resultar sorprendente, tiene su origen en las circunstancias del
leproso en la Edad Media, según las cuales este se veía obligado a aislarse
de los demás para evitar el peligro de contagio, al mismo tiempo que debía
anunciar su presencia haciendo sonar un cuerno (Lloyd, hr, Bichlmeier
16
Mantengo aquí la edición del texto de A. Masser 1994.
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2009, p. 1145; Riecke 2004, p. 359; Heyne 1903, p. 151). Esta imagen del
leproso se halla recogida, además, en ilustraciones de la época, como se
puede comprobar, por ejemplo, en el Codex Egberti Ms. 24, 21v, en la
Biblioteca municipal de Tréveris
17
.
A continuación, algunos ejemplos del uso de horngibruader en textos
en alto alemán antiguo:
9) Sie brahtun úmmahti joh ellu krúmbu wihti,
ouh hórngibruader suáre (Otfrid von Weissenburg, Evangelienbuch
III, 9, 5-6)
18
Trajeron enfermos y a todos los tullidos,
incluso a leprosos muy graves
10) Lis thir Mátheuses déil, wio ward ein hórngibruader héil (Otfrid
von Weissenburg, Evangelienbuch, III, 14, 65)
Lee en el evangelio de Mateo cómo fue curado un leproso.
A primera vista, puede parecer que el uso de uno u otro término en
cada uno de los textos se rige por la opción de cada autor, de suerte que en
Otfrid von W. solo se constata horngibruader, mientras que en el Tatian, en
cambio, solo riob. Ahora bien, a este respecto, hay que decir que
horngibruader no es exclusivo del Evangelienbuch de Otfrid von
Weissenburg, sino que se constata una única vez también en el Tatian:
11) Et cum ess&t In b&hania in domo simonis leprosi ([236] 5-6)
mit diu her uuas In b&hania In huse simones thes horngibruoder
Y encontrándose en Betania, en casa de Simón el leproso
Con todo, un examen detallado de los referentes en el Tatian pone de
manifiesto que el uso de horngibruader en la cita 11 no es casual: mientras
en los demás casos el referente de leprosus es una persona que realmente
17
La imagen concreta puede consultarse en el siguiente enlace:
https://www.bildindex.de/document/obj00013738?medium=fm59680&part=22 (consulta:
19.05.2021)
18
Las citas de este texto proceden de la edición de Erdmann y Wolff 1973.
Miguel Ayerbe Linares 233
Hikma 21 (1) (2022), 221 - 247
padece la lepra, en la cita 11, sin embargo, leprosus no es sino un
sobrenombre aplicado a una persona
19
que, por razones obvias, no está
enferma de lepra, ya que, de lo contrario, no estaría ofreciendo un banquete
ni tendría invitados. Cuestión bien diferente es que este Simón el leproso
hubiera padecido esta enfermedad con anterioridad y, tras ser curado, haya
recibido este sobrenombre.
En cuanto al significado de los términos en sí, riob hace referencia a
una piel llena de costra o sarnosa, por lo que su significado está
caracterizado principalmente por un elemento sico y directamente
patológico. En cambio, horngibruader constituye una descripción basada, no
en un estado físico o enfermedad, sino en unos atributos externos: un
cuerno y una hermandad o comunidad de la que el leproso puede formar
parte. El cuerno es el instrumento con el que los leprosos debían hacer
notar su presencia a la población sana (Lloyd, Lühr, Bichlmeier 2009, p.
1145; Riecke 2004, p. 358; Heyne 1903, pp. 150-151).
En lo que respecta a su uso en textos bíblicos del alto alemán
antiguo, hay que llamar la atención sobre el hecho de que ambos términos
parecen tener una distribución complementaria. En efecto, riob solo se
constata en el Tatian mientras que horngibruader en el Evangelienbuch de
Otfrid von W., con la única excepción de su uso en el Tatian como
sobrenombre para un personaje del Nuevo Testamento, quien, como ya se
ha dicho más arriba, no padecía en ese momento la enfermedad. Es posible
que, por este motivo, el autor haya traducido aquí el término leprosi como
horngibruader en lugar de riob. En cuanto a la lengua de partida, hay que
decir que en el Tatian el término para «leproso» es siempre leprosus.
A la hora de abordar la categorización léxica de ambos términos, hay
que decir que, mientras horngibruader es un sustantivo compuesto a partir
de dos lexemas sustantivos (horn «cuerno» y gibruader «hermandad,
comunidad), riob es un adjetivo. Este último puede aparecer solo, como se
puede ver en la cita 7, o junto con el sustantivo man «hombre», como por
ejemplo, en la cita 8.
Para terminar, resta decir que existen, al menos, dos términos más
para hacer alusión a un leproso en alto alemán antiguo, que, sin embargo,
no han sido aquí objeto de análisis al no ser constatado su uso en textos
bíblicos, de acuerdo con los objetivos establecidos anteriormente para el
presente trabajo. Dichos términos son, a saber, ûzsâzeo y misal/misel. El
primero es un compuesto a partir de ûz «fuera, hacia afuera» y sâzeo, forma
derivada del verbo sizzen «habitar, encontrarse en algún sitio,
19
Cfr. Mt. XXVI, 6.
234 La imagen del leproso a través de la traducción […]
Hikma 21 (1) (2022), 221 - 247
establecerse». Así, el compuesto significa «aquel que queda fuera o al
margen, que se aísla» para evitar el contagio de otros. En este sentido, nos
encontramos ante un término de carácter social, es decir, se utiliza para
designar a una persona atendiendo a su condición o estado de exclusión
social para que no contagie a otros. Este término sigue aún hoy en día en
uso (Aussätzige-r), junto con Leprakranke(r) «enfermo de lepra». El otro
término, misal/misel, es un préstamo del adjetivo latino mĭsellus
«desdichado, infeliz, miserable», forma diminutiva de mĭsĕr, que llega al alto
alemán antiguo para hacer alusión a un leproso (Höfler 1899, p. 417) por su
condición miserable al contraer y padecer la enfermedad. En este último
caso, para hacer alusión a una persona enferma de lepra se emplea una
expresión que tiene su origen en un estado interior negativo («infeliz,
desgraciado, miserable»), que se sitúa en un plano psicológico y tiene que
ver más bien con una percepción subjetiva, tanto por parte del leproso
mismo, como por parte de los demás.
3.3. En textos en inglés antiguo
Aquí fueron tenidas en cuenta por separado las tres versiones de los
Evangelios en northúmbrico, mercio y sajón insular
20
. Partiendo del pasaje
en latín, se proced a analizar contrastivamente el término que se
empleaba en cada lengua meta.
En estos textos se constata el uso de dos términos distintos,
considerados sinónimos para traducir leprosus (Thompson 1986, p. 210), a
saber, hrēof y līcþrōwere:
12) Et uenit ad eum leprosus depræcans (Mc I, 40)
cwom to him licðrower bæd hine ł giornede hine (northúmbrico)
com to him licþrowere bed ł bidende him (mercio)
And to him com sum hreofla hine biddende (sajón)
Y se le acercó un leproso rogándole
20
Empleo aquí el calificativo insular para distinguir la variante del sajón que se hablaba en la
Edad Media en el sur de lo que hoy es Inglaterra, de la variante continental hablada en la
misma época en parte de lo que en la actualidad es el norte de Alemania.
Miguel Ayerbe Linares 235
Hikma 21 (1) (2022), 221 - 247
13) et ecce leprosus ueniens adorabat eum dicens (Mt VIII, 2)
heonu licðrouer cuom he worðade hine cueð (northúmbrico)
henu hreof sumne cumende togebedd him cweþende (mercio)
þa genealæhte an hreofla to him hine to him geeaðmedde þus
cwæð (sajón)
Y he aquí que se le acercó un leproso, y le adoró diciendo
14) et cum ingrederetur quoddam castellum occurrerunt ei decem
uiri leprosi (Lc XVII, 12)
miððy innfoerde sum oðer werc togægnes urnon him tea wæras
hreafo (northúmbrico)
miððy infoerde sum oðer werc togægnes urnon him tea wearas
hreofe (mercio)
þa he eode on sum castel him agen urnon tyn hreofe weras
(sajón)
Y al entrar en una ciudad, le salieron al encuentro diez hombres
leprosos
Al igual que sucede en alto alemán antiguo con riob, hrēof es un
adjetivo que significa «sarnoso, rugoso, áspero», así como también
«leproso». En cuanto a līcþrōwere, se trata de un sustantivo compuesto, a
partir de līc «cuerpo, vivo o muerto» y de þrōwere «sufridor, alguien que
sufre», nomen agentis derivado a su vez del verbo þrōwian «sufrir». Así
pues, el compuesto vendría a significar tanto como «el que sufre en el
cuerpo, o el que sufre a causa de úlceras en su cuerpo». En inglés antiguo
se utiliza predominantemente para una persona que padece lepra
236 La imagen del leproso a través de la traducción […]
Hikma 21 (1) (2022), 221 - 247
(Bosworth, Toller, Sean, Tichy 2014
21
; Roberts, Kay, Grundy 2000, p. 122;
Hall 1960, p. 218).
Con todo, hay que añadir al respecto lo siguiente: si bien, de acuerdo
con Thompson (1986, p. 210), ambos términos pueden usarse
indistintamente para traducir leprosus, único término empleado en la versión
latina para una persona enferma de lepra, estos son intercambiables desde
el punto de vista del referente, es decir, de una persona que padece la
enfermedad. Desde un punto de vista estrictamente semántico, sin
embargo, el significado de ambos términos presenta diferencias
sustanciales. El adjetivo hrēof hace referencia a una patología física de la
piel, que describe los ntomas que presenta la piel de un leproso
(«sarnosa, ulcerosa»); el sustantivo līcþrōwere, en cambio, se centra en la
perspectiva del sujeto que padece.
En cuanto a la distribución del uso de uno u otro término, se ha
podido constatar que ambos términos están presentes en los tres dialectos,
si bien hrēof domina en cuanto al número de veces que se emplea, tanto en
términos globales (número total de veces) como en términos parciales
(número de veces en cada dialecto). La tabla 1 ofrece una perspectiva más
detallada en relación al número total de pasajes en los que se habla de
leprosos (10):
Northúmbrico
Mercio
Sajón insular
TOTAL
hrēof
5/10
7/10
9/10
21
līcþrōwere
5/10
1/10
1/10
7
Tabla 1: Relación de veces en las que se usan los términos hrēof y līcþrōwere
en la traducción de los Evangelios a northúmbrico, mercio y sajón occidental.
Los resultados reflejados en la tabla 1 sugieren la siguiente
consideración: teniendo en cuenta la distribución geográfica de los tres
dialectos (nortmbrico el más septentrional y el sajón antiguo el más
meridional), llama la atención la tendencia a usar más hrēof a medida que
descendemos hacia el Sur, mientras que con līcþrōwere sucede
exactamente lo contrario: si bien en sajón insular y en mercio solo se
constata un único uso de līcþrōwere, en northúmbrico, en cambio, se
constata un uso superior al doble de veces respecto de los otros dos
dialectos.
21
Enlace a la versión electrónica: https://bosworthtoller.com/21588 (Consulta: 27.05.2021).
Miguel Ayerbe Linares 237
Hikma 21 (1) (2022), 221 - 247
4. ANÁLISIS CONTRASTIVO DEL CORPUS TERMINOLÓGICO
A continuación se presentan de manera esquemática (tabla 2) los
términos extraídos del análisis, teniendo en cuenta la lengua, el término en
la lengua de partida y el correspondiente en la lengua meta. Adicionalmente,
se indica si el término en cuestión en la lengua meta hace referencia a
aspectos físicos de la enfermedad, a la persona que la padece o a otros
aspectos más subjetivos, en función de la carga semántica del término. Esto
es lo que en la tabla 2 se denomina «Foco» dentro de la columna con la
etiqueta «Valoración». Como se da la circunstancia de que en una misma
lengua meta se pueda constatar el uso de más de un término, se especifica
siempre también el texto, ya que este podría constituir una variable que
explique el uso de uno u otro término:
Lengua
Término
partida
Término meta
Significado
literal
Valoración
gótico
λεπρὸς
þrūtsfill
piel
inflamada,
tumefacta
Descripción
física de la
enfermedad.
Foco: piel
alto alemán
antiguo
leprosus
riob
Que presenta
costras,
sarna
Descripción
física de la
enfermedad.
Foco: síntomas
físico-cutáneos
alto alemán
antiguo
leprosus
horngibruader
Hermano del
cuerno
Objeto portado /
modo de vida.
Foco: aspectos
externos y
convencionales
alto alemán
antiguo
-----
22
horngibruader
Hermano del
cuerno
Objeto portado /
modo de vida.
Foco: aspectos
externos
convencionales
inglés antiguo
(northúmbrico)
leprosus
līcþrōwere
Aquel que
padece en el
cuerpo
Sufrimiento del
enfermo.
Foco: sujeto
humano
22
Recuérdese que el Evangelienbuch de Otfrid von Weissenburg no es una traducción sino un
texto original, consistente en una versión poética de la vida de Cristo.
238 La imagen del leproso a través de la traducción […]
Hikma 21 (1) (2022), 221 - 247
inglés antiguo
(northúmbrico)
Evangelios
leprosus
hrēof
Que presenta
costras, sarna,
lepra
Descripción
física de la
enfermedad.
Foco: síntomas
físico-cutáneos
inglés antiguo
(mercio)
Evangelios
leprosus
līcþrōwere
Aquel que padece
en el cuerpo
Sufrimiento del
enfermo.
Foco: sujeto
humano
inglés antiguo
(mercio)
Evangelios
leprosus
hrēof
Que presenta
costras, sarna,
lepra
Descripción
física de la
enfermedad.
Foco: síntomas
físico-cutáneos
inglés antiguo
(sajón)
Evangelios
leprosus
līcþrōwere
Aquel que padece
en el cuerpo
Sufrimiento del
enfermo.
Foco: sujeto
humano
inglés antiguo
(sajón insular)
Evangelios
leprosus
hrēof
Que presenta
costras, sarna,
lepra
Descripción
física de la
enfermedad.
Foco: síntomas
físico-cutáneos
Tabla 2: Relación de términos empleados para «leproso» y sus significados
Como se puede observar en la tabla 2, en ambas lenguas de partida
(griego y latín) se utiliza en cada caso un único término para referirse a un
leproso, esto es, λεπρὸς y leprosus, respectivamente. En cambio, en las
lenguas meta el comportamiento es diferente, ya que, mientras en gótico
λεπρὸς siempre se traduce mediante una perífrasis con el sustantivo þrūtsfill
o el adjetivo þrūtsfills, en alto alemán antiguo, en northúmbrico, mercio y
sajón insular se emplean diferentes términos para traducir leprosus:
horngibruader, riob/hrēof y līcþrowere. Profundizando más en el análisis, se
puede comprobar, además, que no solo se constata más de un término en
cada una de las lenguas mencionadas, sino que incluso dentro de un mismo
texto se usa más de un término para traducir leprosus, tal como se podía
comprobar en la sección anterior. En el caso del northúmbrico, mercio y
sajón insular se ha podido comprobar que leprosus se traduce
indistintamente unas veces como hrēof y otras como līcþrōwere. En alto
alemán antiguo, sin embargo, la situación presenta alguna que otra
diferencia: en el Tatian, casi siempre se traduce leprosus por riob, y solo en
una ocasión mediante horngibruader, mientras que en el Evangelienbuch de
Otfrid von Weissenburg, en la totalidad de los casos en los que se habla de
un leproso el término empleado por el autor de la obra es horngibruader. Y
Miguel Ayerbe Linares 239
Hikma 21 (1) (2022), 221 - 247
eso, teniendo en cuenta que, al no tratarse de una traducción, el autor no se
encontraba obligado a usar un término concreto.
Volviendo a la traducción del Tatian y, teniendo en cuenta los
referentes, se da la casualidad de que en los casos en los que el referente
es un leproso real, el término empleado en la lengua meta es riob, mientras
que la única vez que se emplea horngibruader, el referente no es un
leproso, sino alguien que recibe el sobrenombre «el leproso», bien porque
hubiera padecido la enfermedad en el pasado y se hubiera curado, bien por
cualquier otra razón. Sea cual sea aquí la explicación, el hecho es que el
traductor quiso distinguir terminológicamente entre este referente concreto
(Simón el leproso) y los demás, que eran leprosos de verdad. En lo que
respecta a riob, este está emparentado con el término hrēof del inglés
antiguo, ya que ambos tienen la misma raíz indoeuropea *kreup «costra»
23
.
En otro orden de cosas, se puede observar que la motivación de cada
término es de variada naturaleza. El espectro abarca varias perspectivas.
En primer lugar, se halla un término que se basa fundamentalmente en las
características físicas que presenta la piel del enfermo de lepra (sarna,
costra, llagas), como es el caso de riob/hrēof. A continuación, nos
encontramos con þrūtsfill en gótico y līcþrōwere en northúmbrico, mercio y
sajón, que centran la atención en el sujeto que padece la lepra, ya sufra en
la piel (þrūtsfill), más concretamente, o en el cuerpo en general (līcþrōwere).
En último lugar, se encuentra horngibruader, un término que, en sí
mismo, no tiene que ver directamente con la enfermedad, ya que puede
haber diferentes razones para portar un cuerno, como, por ejemplo, la caza
o la guerra, por citar un par de ejemplos de entre los conocidos en la Edad
Media (Heyne 1881: 264). No obstante, en la Edad Media el cuerno fue un
objeto que los leprosos estaban obligados a portar y a hacer sonar para
avisar de su presencia a otros, especialmente a personas sanas (Lloyd,
Lühr, Bichlmeier 2009, p. 1145; Riecke 2004, p. 359; Keil 1980, p. 1252;
Heyne 1903, p. 151). En este sentido, horngibruader sería un término
motivado por un objeto que portaban los leprosos, el cual les servía para
hacer notar a otros su presencia.
Ahora bien, lo dicho hasta aquí acerca de horngibruader afecta
fundamentalmente a la primera parte del compuesto (horn-). La segunda
(gibruader) hace referencia a una comunidad o fraternidad en la que con
23
Cfr. Zipper, E. M., An etymological glossary to the Old High German Tatian, 1960, p. 163.
Kluge, F., Etymologisches Wörterbuch der deutschen Sprache, 1995, p. 695, ofrece otra
reconstrucción para este término en indoeuropeo, concretamente, *krewə sangre que se
estanca; Lühr, R./Wodtko, D. S./Bichlmeier, H./Schuhmann, R., Etymologisches Wörterbuch
des Althochdeutschen. Vol. VII., 2021, p. 525.
240 La imagen del leproso a través de la traducción […]
Hikma 21 (1) (2022), 221 - 247
frecuencia se organizaban los leprosos (Heyne 1903, p. 150; Wackernagel,
Toischer 1885, p. 180), de manera que el término compuesto
(horngibruader) no solo esmotivado por un objeto que algunos leprosos
llevaban consigo, sino también por su forma de vida en grupo o en
comunidad.
Para terminar, y desde un punto de vista más contrastivo, aparte de lo
dicho, si bien en los diferentes dialectos del inglés antiguo se constata el
uso de los mismos términos para referirse a un enfermo de lepra, no sucede
de igual modo en los dialectos del alto alemán antiguo aquí analizados.
Dejando a un lado el único caso, ya comentado más arriba, en el que en el
Tatian se utiliza horngibruader para traducir leprosus, se puede comprobar
cómo en este mismo texto se emplea únicamente riob para hacer referencia
a un leproso de verdad, mientras que en el Evangelienbuch de Otfrid von W.
se constata el uso de horngibruader, exclusivamente. Esta diferencia tan
patente de uso de uno u otro término en cada texto podría explicarse,
quizás, teniendo en cuenta el tipo de texto que tenemos delante: el Tatian
es la traducción de un texto latino, mientras que el Evangelienbuch es una
composición poética original y no una traducción. Esta distinción, que podría
parecer a primera vista un tanto irrelevante, no se debería pasar por alto. El
autor del Tatian está realizando una traducción y, al hablar de un leproso,
debe utilizar en la lengua meta un término que denote directa e
inequívocamente al que padece esta enfermedad, sobre todo, si en el texto
de partida el autor correspondiente ha empleado previamente un término
inequívoco que hace referencia directamente a una persona enferma de
lepra, como es aqel caso con el uso del término leprosus. En cambio, en
el Evangelienbuch Otfrid von Weissenburg, al componer una obra poética,
puede permitirse una mayor libertad y flexibilidad, sirviéndose de un término
que, sin aludir directamente a la condición de leproso, sin embargo, en
forma de metonimia se asocia a alguien que padece esta enfermedad. De
hecho, según los diccionarios de alto alemán antiguo de Seebold (2008, p.
427) y Schützeichel (1995, p. 170) indican que horngibruader se constata
únicamente en Otfrid y en el Tatian.
Quizá, lo dicho podría explicar también por qué el autor del Tatian
tampoco usa ūzsāzeo («apartado, excluido») para traducir leprosus, ya que
este segundo término en alto alemán antiguo ya estaba constatado en el
siglo VIII
24
. Del mismo modo que horngibruader, el término ūzsāzeo resalta
la condición de «apartado» o «excluido» del leproso respecto de la sociedad
sana. Como se puede comprobar, este segundo término tampoco hace
alusión a la enfermedad en ni a sus síntomas físicos, sino, como ya se ha
24
Cfr. Seebold 2001, p. 257; Kluge 1995, p. 67.
Miguel Ayerbe Linares 241
Hikma 21 (1) (2022), 221 - 247
dicho, a una circunstancia externa, concretamente, de carácter social. Así
pues, al no tratarse de un término técnico, en sentido literal, para designar a
una persona enferma de lepra, al autor de la traducción a este dialecto del
alemán antiguo no debparecerle apropiado para traducir un término latino
como leprosus, que hace referencia clara y directamente a una persona que
padece la enfermedad, en lugar de referirse a una circunstancia externa
simplemente asociada al leproso.
CONCLUSIONES
El análisis de los términos empleados en las traducciones de textos
neotestamentarios desde el griego y el latín a lenguas germánicas antiguas,
para hacer alusión a un enfermo de lepra, nos permite llegar a las siguientes
conclusiones: en primer lugar, se ha podido constatar la existencia de hasta
cuatro términos diferentes en textos bíblicos neotestamentarios compuestos
en lenguas germánicas antiguas, a saber, þrūtsfill en gótico, riob y
horngibruader en alto alemán antiguo y, finalmente, hrēof y līcþrōwere en
inglés antiguo. En otras palabras, se puede afirmar que no existía un
término único y general para designar a un leproso en lenguas germánicas
como el gótico, inglés antiguo y alto alemán antiguo. Con todo, lo dicho
hasta aquí precisa alguna matización: el término empleado no es siempre
un sustantivo propiamente hablando. Así, en la Biblia gótica de Ulfilas se
recurre a una perífrasis con el sustantivo þrūtsfill, que designa propiamente
«lepra», es decir, la enfermedad propiamente dicha, o al adjetivo þrūtsfills,
pero no se constata el uso de un sustantivo que designe estrictamente a la
persona que padece la enfermedad. Algo parecido sucede con riob en alto
alemán antiguo y hrēof en inglés antiguo, que también son adjetivos. En
cambio, horngibruader en alto alemán antiguo y līcþrōwere en inglés antiguo
son sustantivos, si bien en ambos casos se trata de compuestos.
En segundo lugar, en cada lengua de las aquí analizadas se emplea
de manera exclusiva uno o más términos que, a excepción de riob/hrēof no
se observan en otras lenguas: þrūtsfill se emplea solo en gótico, līcþrōwere
únicamente en inglés antiguo y horngibruader exclusivamente en alto
alemán antiguo. En cuanto a riob/hrēof, se trata, como decía más arriba, de
dos términos con una misma raíz, empleados en alemán y en inglés
antiguo.
En lo que respecta a līcþrōwere, es cierto que, partiendo de las
lenguas y textos aquí analizados, únicamente se ha constatado su uso en
los dialectos del inglés antiguo (northúmbrico, mercio y sajón insular), sin
embargo, hay que añadir que en nórdico antiguo existía el término
242 La imagen del leproso a través de la traducción […]
Hikma 21 (1) (2022), 221 - 247
compuesto líkþrár «leproso», que guarda una estrecha relación con
līcþrōwere
25
.
Con todo, salvo en gótico, no solo ha sido posible encontrar en cada
lengua más de un término para hacer alusión a una persona que padece
lepra, sino que también se ha podido comprobar que en un mismo texto
puede aparecer más de un término para designar a un leproso. Este ha sido
el caso en la traducción de los evangelios a los tres dialectos del inglés
antiguo, con hrēof y līcþrōwere, así como el del Tatian del alto alemán
antiguo, con riob y horngibruader. Esto permite concluir, a su vez, que los
respectivos traductores, ante un mismo término en la lengua de partida
(leprosus) no siempre han utilizado en la lengua meta el mismo término al
traducir. Solo en el caso de la Biblia gótica Ulfilas traduce siempre λεπρὸς
con el sustantivo þrūtsfill o su correspondiente adjetivo þrūtsfills.
No obstante lo anterior, parece conveniente añadir que, mientras en
inglés antiguo hrēof y līcþrōwere se empleaban sin dificultad como
sinónimos para hacer alusión a un leproso, el uso de los términos riob y
horngibruader en el Tatian da lugar a sospechas de un uso más propio de
una distribución complementaria. Según esta, como ya se ha comentado
anteriormente, riob se emplearía únicamente para referirse a enfermos
reales de lepra, mientras que horngibruader en otros casos, como, por
ejemplo, para un apodo. Ahora bien, lo dicho solo se puede considerar
como una hipótesis, ya que esta posible discriminación, en su sentido
estrictamente lingüístico, solo ha sido atestiguada una sola vez, lo cual,
desgraciadamente, no permite extraer conclusiones más firmes. Quizá, el
hecho de comprobar cómo procede Otfrid von Weissenburg en su
Evangelienbuch al tratar este mismo pasaje acerca de Simón el leproso,
podría arrojar algo de luz sobre esta cuestión, mas, lamentablemente, no es
posible llevar a cabo dicha comprobación, debido a que el autor no
menciona a dicho personaje en el pasaje correspondiente
26
.
Llegamos finalmente a la cuestión acerca de la imagen del leproso, a
partir de la terminología empleada en las lenguas meta, al traducir λεπρὸς y
leprosus del griego y del latín, respectivamente. Aquí se ha podido
comprobar que la motivación semántica de los términos en las lenguas meta
es de diversa naturaleza. En este sentido, en los textos analizados se utiliza
un término que focaliza una parte del cuerpo humano afectado por la
25
El tipo de relación entre ambos términos, en inglés y nórdico antiguo, ha sido interpretada en
diversas direcciones. No me ha parecido oportuno extenderme aquí en esta cuestión, ya que
va mas allá de los objetivos planteados al comienzo de este estudio. No obstante, para
profundizar en esta cuestión puede consultarse, entre otros: Hille 1989; Reichborn-Kjennerud
1933; Grøn 1906.
26
Véase Libro IV, capítulo 8.
Miguel Ayerbe Linares 243
Hikma 21 (1) (2022), 221 - 247
enfermedad, como þrūtsfill («piel tumefacta»), o bien se centra en los
síntomas físico-cutáneos, como es el caso de riob/hrēof, al llamar la
atención sobre las costras, sarna o tumefacción que suele presentar la piel
del leproso. Por su parte, līcþrōwere no se centra en la enfermedad en ni
en sus síntomas, sino en el sujeto humano y su sufrimiento por el cuerpo
cubierto por la lepra, especialmente el segundo miembro del compuesto,
þrōwere, el cual como nomen agentis significa «sufridor». Finalmente,
horngibruader focaliza elementos que, si bien no tienen que ver
directamente con la enfermedad, pues no la designan ni describen sus
síntomas, hacen referencia a un convencionalismo que afecta a su vida en
sociedad en una doble dimensión: por un lado, la obligación que tiene el
leproso de llevar consigo un cuerno al objeto de avisar a otros de su
presencia, especialmente a la población sana con la que pueda encontrarse
en su camino; por otro, la circunstancia de vivir con otros leprosos en
comunidad.
Hasta aq llega el análisis de términos para «leproso» en textos
bíblicos neotestamentarios compuestos en lenguas germánicas antiguas,
tratándose de traducciones en casi todos los casos. Quedaría abierto el
interrogante acerca de cómo evoluciona la traducción del término leproso en
estas lenguas en siglos posteriores, habida cuenta de que, solo en alemán
actual, se utilizan dos términos muy diferentes, concretamente Aussätzige(r)
y Leprakranker. El primero de ellos etimológicamente, tampoco tiene que
ver directamente con la enfermedad de la lepra, sino con una circunstancia
externa del leproso en su relación con la sociedad: su exclusión, ya que
este sustantivo constituye una evolución del sustantivo ūzsāzeo «el aislado,
el segregado». Asimismo, y abarcando épocas posteriores, sería oportuno
incluir el ámbito lingüístico del nórdico antiguo, el cual, por motivos ya
expuestos, no se ha podido incluir aquí.
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