
Reseñas 355
Hikma 21 (1) (2022), 353 - 357
literarias contemporáneas que nacen en ese espacio intersticial y que son
espejos de nuevas identidades dislocadas, híbridas y transculturales.
Tras la descripción de los nuevos espacios fronterizos que han surgido
a raíz de los constantes flujos migratorios de la globalización, el segundo
capítulo, titulado Hacia una literatura translingüe, se ocupa de este tipo de
literatura que la autora define como «peligrosa» (p.52), entre otras razones,
porque obliga a los lectores a reflexionar sobre las identidades fuera de lugar,
siempre en movimiento y globalizadas. El objetivo de este capítulo es
enmarcar en un panorama más amplio el contenido del siguiente, que se
ocupa específicamente de los escritores translingües latinos. El fenómeno
literario se abarca desde distintas perspectivas, tanto geográficas como
lingüísticas, a través de un abrumador número de ejemplos de escritores y
obras procedentes de contextos espaciales muy diversos. Las incontables
referencias a piezas literarias de escritores como Emine Sevgi Özdamar,
Elias Canetti, Edwidge Danticat o Jhumpa Lahiri confirman la dimensión
cuantitativa y cualitativa del fenómeno. Todos los escritores de este
impresionante catálogo, fruto del gran dominio del tema por parte de la autora,
navegan entre culturas, territorios y lenguas, y crean una literatura que es
reflejo de los espacios en tránsito que se encuentran hoy en cualquier
continente. Siguiendo la línea de Deleuze y Guattari (1975/1986), Vidal
Claramonte pone de manifiesto que se trata de un fenómeno no solo literario
sino también cargado de tintes políticos e ideológicos, ya que los espacios
fronterizos y multilingües en los cuales todos estos escritores viven y, por
consecuencia, escriben, generan circunstancias de choque, dislocación y
asimetría. Dichos autores deconstruyen las lenguas fuertes coloniales y
adoptan un lenguaje translingüe que mezcla los idiomas de forma no
ortodoxa, según su perspectiva del mundo, dependiendo de su condición
política y por un sinfín de motivaciones ideológicas conectadas con sus
historias personales. El libro hace hincapié, por lo tanto, en el carácter
revolucionario de este tipo de literatura, que, en opinión de la autora, sobre
todo radica en su «desobediencia lingüística» (p.82).
El título del tercer capítulo, Las orillas del español, evoca un relato de
Carlos Fuentes, titulado Las dos orillas, que alegoriza dos de los mayores
espacios de habla española: el ibérico y el americano. Lo que quiere
demostrar Vidal Claramonte a partir de esta referencia, que en parte modifica
sustituyendo el binarismo de las orillas de Fuentes con un plural indefinido,
es que hoy en día las consecuencias de la globalización, objeto de reflexión
del primer capítulo, se pueden apreciar en las migraciones y movimientos de
las personas que provocan una hibridez, sobre todo a nivel lingüístico, que ya
no admite relaciones binarias. En este, por ejemplo, el español no solo ha
pasado a ser uno de los idiomas más hablados en todo el mundo, sino que,