
150 La traducción del texto digital usado como recurso narrativo en las series
Hikma 21 (2) (2022), 147 - 178
Si bien el elemento visual —el que permanece inalterado— está
formado por varios códigos, es el gráfico en sí (títulos, didascalias, textos y
subtítulos) el que más nos interesa en este trabajo (Castro Roig, 2001).
También forman parte del elemento visual el lenguaje iconográfico, y los
códigos fotográficos, de planificación, de movilidad y los sintácticos o de
montaje.
Por su parte, el canal acústico incluye el código lingüístico, considerado
el predominante, ya que sin él «no hablaríamos de traducción y ni siquiera
nuestra disciplina se ocuparía de las transferencias de textos audiovisuales
entre distintas culturas» (Chaume Varela, 2001, p. 78). Este código puede
pertenecer a un modo oral espontáneo o un modo no
espontáneo/prefabricado, es decir, un discurso elaborado de forma escrita
pero que ha de parecer oral y espontáneo (Hurtado Albir, 2011, pp. 77-78).
En el canal acústico también se incluyen los códigos paralingüísticos,
musical, de efectos especiales y de colocación de sonido (Bartoll Teixidor,
2016, p. 15).
Entre las distintas modalidades de traducción audiovisual que existen,
las más extendidas y las que tuvieron un origen más temprano son el doblaje
y la subtitulación (Martínez Sierra, 2012). En este caso, nos centraremos en
el doblaje, una modalidad donde el contenido visual por regla general
permanece inalterado mientras que el texto oral original se sustituye por otro
traducido en la lengua meta (Hurtado Albir, 2011, p. 78); si bien es cierto que,
gracias a las enormes posibilidades que ofrecen hoy en día la digitalización
ligada a las nuevas tecnologías y la transcreación, en muchas ocasiones la
imagen también se puede manipular para adaptarla a la cultura meta, hecho
que en la actualidad ha quedado patente en las versiones dobladas de
géneros muy diversos, desde el cine de autor a las películas de animación,
sin olvidar las series de televisión (Reyes Lozano y Chaume Varela, 2021, p.
46; Fox, 2017).
El doblaje se rige por una serie de parámetros que deben respetarse:
sincronía labial o fonética, sincronía cinésica, isocronía, diálogos creíbles y
realistas, coherencia entre imágenes y texto, lealtad en la traducción, y buena
calidad de sonido y de interpretación (Chaume Varela, 2007). En términos
generales, el cumplimento de todas estas normas da como resultado un buen
doblaje, aunque no se ha establecido una normativa profesional al respecto,
al menos en España (Marzà i Ibàñez et al, 2013, p. 35).
En primer lugar, es muy importante lograr una sincronía visual en
pantalla para «naturalizar el texto audiovisual traducido, de modo que el
espectador no perciba que lo que está viendo en pantalla es una traducción»
(Chaume Varela, 2005, p. 145). Para ello, es necesario que exista coherencia