
346 Miguel Sanz Jiménez
Hikma 22 (1) (2023), 345 - 348
reproduce (pp.153-176). La edición bilingüe de Fernando Castanedo
contrasta con la de Jordi Doce, quien se guio por los signos de puntuación
que añadió el filólogo John Sampson en 1905 para interpretar los poemas de
Augurios de inocencia. En cambio, el profesor de la Universidad de Alcalá
transcribe el texto manuscrito de Blake con la ausencia de signos de
puntuación y agrega las enmiendas y tachaduras del original, además de que
se sirve de las notas a pie de página (un total de ochenta y siente, entre la
transcripción y la traducción) para recoger las posibles variantes ortográficas,
remitir a otros textos del poeta, señalar fuentes bibliográficas actualizadas,
aclarar dificultades de interpretación y esclarecer referencias históricas.
Las últimas páginas de la extensa introducción (pp. 71-72) suponen un
interesantísimo prólogo a la traducción. Con razón, Castanedo observa que
«el hecho mismo de traducir ya supone una interpretación y, por lo tanto, no
es necesario decir que he intentado hacerlo con la máxima fidelidad al
pensamiento y la expresión del poeta» (p. 71). Con este fin, el traductor huye
de la literalidad, apuesta por la claridad expresiva en castellano y, en
ocasiones, condensa los versos ingleses de Blake. El prólogo concluye con
la observación de que Castanedo se ha servido de las mayúsculas iniciales
para indicar los cambios de interlocutores en los poemas y de que se ha valido
de «medidas y rimas semejantes a las de los originales» (p. 72). Una vez se
leen los nueve poemas y los aforismos de Augurios de inocencia, los lectores
comprueban que el traductor juega, de manera encomiable, con los
octosílabos, los endecasílabos y las rimas asonantes de los versos pares
para recrear en español la compleja lírica de Blake.
La introducción crítica termina con una completa bibliografía (pp. 73-
83) sobre la producción literaria de William Blake, así como los estudios,
monografías y biografías a propósito del poeta londinense. De especial
interés resulta la sección dedicada las traducciones españolas de la obra de
William Blake (pp. 81-83). Aparte de las ediciones de Cátedra citadas al
principio de esta reseña, en ella se incluyen las diversas traducciones
publicadas en antologías poéticas, a las cuales convendría sumar el libro
ilustrado La visión eterna: Cartas, manifiestos y ensayos, que publicó en 2021
La Felguera con traducción de Javier Calvo.
La traducción de Castanedo sigue el orden de El manuscrito Pickering,
de modo que el primer poema es «La sonrisa», un remedo de las Canciones
de Inocencia. Le sigue el sugerente «La red dorada», que aborda las penurias
de los enamoramientos y Castanedo recrea con unos logrados pareados de
rima asonante. Gracias a las notas a pie de página, los lectores descubrimos
que el poema es una versión pulida de otro texto que ya figuraba en el
Cuaderno de Blake, el cual reescribió durante toda su vida con variopintas
anotaciones e ilustraciones. El tercer poema es un buen ejemplo de la