Reseñas 345
Hikma 22 (1) (2023), 345 - 348
BLAKE, WILLIAM. ‘AUGURIOS DE INOCENCIA’. EDICIÓN Y
TRADUCCIÓN DE
FERNANDO CASTANEDO. MADRID, CÁTEDRA, 2020,
178 PP., ISBN 978-84-376-4130-0
La colección Letras Universales de la editorial Cátedra cuenta con una
nueva traducción de los versos del poeta y grabador inglés William Blake
(1757-1827), padre de los románticos. Augurios de inocencia es su cuarta
obra que se publica en esta colección y se suma, así, a Canciones de
Inocencia y Experiencia (1987, si bien alcanzó la undécima edición en 2019),
El matrimonio del cielo y del infierno (2002) y Una isla en la luna (2014). Al
igual que sucediera con los dos últimos libros citados, Augurios de inocencia
ha sido editado y traducido por Fernando Castanedo, profesor de la
Universidad de Alcalá y experto consumado en William Blake. Los textos que
comprende este volumen permanecían inéditos en español hasta la fecha,
con la excepción del poema «The Mental Traveller» y los aforismos «Auguries
of Innocence», los cuales figuraron en el libro Ver un mundo en un grano de
arena, que Jordi Doce tradujo para Visor en 2009.
Como es habitual en las ediciones de Letras Universales, Augurios de
inocencia comienza con una larga introducción, profusa en notas a pie de
página (en total, hay ciento treinta y dos). La primera parte de la introducción
se dedica a analizar el contexto de la obra y vida de Blake. Castanedo tiene
ocasión de completar, con los hallazgos más recientes publicados en la
revista Blake: An Illustrated Quarterly, la biografía que escribió en 2014 para
la sátira Una isla en la luna. Asimismo, el académico explica que «en los
Augurios de inocencia, el poeta dejó constancia de sus ideas sobre la historia
de los individuos y de la humanidad» (p. 1) y que esta obra se aleja de los
motivos y las voces poéticas de las ediciones iluminadas, a las cuales sí
pertenecían las Canciones de Inocencia y Experiencia y El matrimonio del
cielo y del infierno.
Se especula con que Blake escribiera Augurios de inocencia a
principios del siglo
XIX, alrededor de 1803, en las veintidós hojas de papel que
había reciclado de las fallidas Baladas (p. 54). En los poemas del presente
volumen, el autor también recicla versos propios, citas y material que
acabaría incluyendo en otras obras. Curiosamente, no llegó a publicarlos en
vida, pues no vieron la luz hasta 1863, cuando figuraron en el segundo
volumen de The Life of William Blake. Pictor Ignotus (p. 47). No es esta la
versión en que Castanedo se ha basado, sino que ha consultado el
manuscrito hológrafo (conocido como El manuscrito Pickering, en honor a
quien fuera su dueño en la segunda mitad del siglo
XIX), cuyo facsímil
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reproduce (pp.153-176). La edición bilingüe de Fernando Castanedo
contrasta con la de Jordi Doce, quien se guio por los signos de puntuación
que añadió el filólogo John Sampson en 1905 para interpretar los poemas de
Augurios de inocencia. En cambio, el profesor de la Universidad de Alcalá
transcribe el texto manuscrito de Blake con la ausencia de signos de
puntuación y agrega las enmiendas y tachaduras del original, además de que
se sirve de las notas a pie de página (un total de ochenta y siente, entre la
transcripción y la traducción) para recoger las posibles variantes ortográficas,
remitir a otros textos del poeta, señalar fuentes bibliográficas actualizadas,
aclarar dificultades de interpretación y esclarecer referencias históricas.
Las últimas páginas de la extensa introducción (pp. 71-72) suponen un
interesantísimo prólogo a la traducción. Con razón, Castanedo observa que
«el hecho mismo de traducir ya supone una interpretación y, por lo tanto, no
es necesario decir que he intentado hacerlo con la máxima fidelidad al
pensamiento y la expresión del poeta» (p. 71). Con este fin, el traductor huye
de la literalidad, apuesta por la claridad expresiva en castellano y, en
ocasiones, condensa los versos ingleses de Blake. El prólogo concluye con
la observación de que Castanedo se ha servido de las mayúsculas iniciales
para indicar los cambios de interlocutores en los poemas y de que se ha valido
de «medidas y rimas semejantes a las de los originales» (p. 72). Una vez se
leen los nueve poemas y los aforismos de Augurios de inocencia, los lectores
comprueban que el traductor juega, de manera encomiable, con los
octosílabos, los endecasílabos y las rimas asonantes de los versos pares
para recrear en español la compleja lírica de Blake.
La introducción crítica termina con una completa bibliografía (pp. 73-
83) sobre la producción literaria de William Blake, así como los estudios,
monografías y biografías a propósito del poeta londinense. De especial
interés resulta la sección dedicada las traducciones españolas de la obra de
William Blake (pp. 81-83). Aparte de las ediciones de Cátedra citadas al
principio de esta reseña, en ella se incluyen las diversas traducciones
publicadas en antologías poéticas, a las cuales convendría sumar el libro
ilustrado La visión eterna: Cartas, manifiestos y ensayos, que publicó en 2021
La Felguera con traducción de Javier Calvo.
La traducción de Castanedo sigue el orden de El manuscrito Pickering,
de modo que el primer poema es «La sonrisa», un remedo de las Canciones
de Inocencia. Le sigue el sugerente «La red dorada», que aborda las penurias
de los enamoramientos y Castanedo recrea con unos logrados pareados de
rima asonante. Gracias a las notas a pie de página, los lectores descubrimos
que el poema es una versión pulida de otro texto que ya figuraba en el
Cuaderno de Blake, el cual reescribió durante toda su vida con variopintas
anotaciones e ilustraciones. El tercer poema es un buen ejemplo de la
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estrategia de condensación antes mentada. El título original es «The Mental
Traveller» y se trata de una extraña balada narrativa, una alegoría acerca del
ciclo de creación, amor y muerte que Castanedo reconvierte con tino en «El
psiconauta» (p. 93). Su traducción en octosílabos de rima alterna y asonante
contrasta con los endecasílabos sin rima de Jordi Doce, quien sencillamente
lo tituló «El viajero mental» en Ver un mundo en un grano de arena. Un
ejemplo de la brillante concentración de imágenes tétricas de Castanedo es
la penúltima estrofa: «pues quien toca al ceñudo ser / se le seca de raíz el
brazo / los árboles pierden sus frutos / y las bestias huyen aullando» (p. 101).
Los pareados de «El país de los sueños» también guardan ecos a las
Canciones de Inocencia, pues la voz de un niño narra que se reencontró con
su difunta madre mientras dormía. «María» quizá esté más emparentado con
las Canciones de experiencia, dado que Mary, la joven protagonista, acaba
repudiada por los lugareños y, por ende, desterrada de lo que, a primera vista,
parecía un idílico paraje rural. En este poema sale a relucir la estrategia que
Castanedo emplea, durante todo el volumen, para traducir los nombres
propios ingleses y los apodos. Como ya hiciera con los nombres parlantes del
elenco de Una isla en la luna, el académico opta por naturalizarlos y
adaptarlos a la ortografía española, de modo que la protagonista se convierte
en María la Dulce en la edición de Cátedra. En los dos últimos poemas, los
lectores conocen a «Juanito el Largo y Mari la Chica» («Long John Brown &
Little Mary Bell», p. 126) y a «Guillermo Bond» («William Bond», p. 128),
quienes viven sendas historias de amores no correspondidos y pasiones
carnales.
Completan el volumen los desconcertantes «La alacena de cristal» y
«El monje cano», que Castanedo vuelve a recrear con unos conseguidísimos
octosílabos castellanos. El primer poema podría leerse como una alegoría de
la desesperante realidad a la que se enfrentó Blake cuando volvió de la casa
de campo de Lambeth (Surrey) a Londres (p. 109), mientras que el segundo
son estrofas polifónicas acerca de cómo un déspota destruye el poder
establecido. Los siguen los «Augurios de inocencia» propiamente dichos.
Esta colección de aforismos en verso, que da título al volumen, consta de una
serie de máximas en pareados que primero plantean una circunstancia y, a
continuación, su consecuencia o resolución. Comienzan con la observación
de apreciar lo universal en lo particular, «El ver el mundo en un grano de
arena / y un cielo en la florecilla del campo» (p. 115). Continúan con una
vehemente denuncia de lo crueles que son los humanos con los animales,
«El caballo golpeado en el camino / clama por sangre humana a lo divino» (p.
117), el crudo retrato del sufrimiento de los niños, «El bebé que llora zurrado
con vara / en el país de la muerte escribe venganza» (p. 121), y los apuntes
sobre las miserias que padecían los más desfavorecidos en la Inglaterra de
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comienzos del siglo
XIX. De nuevo, los pareados asonantes de Castanedo
destacan en calidad de alternativa a los endecasílabos sin rima de Doce.
Después de las traducciones, el volumen concluye con tres apéndices
y el facsímil antes mentado. El primero (pp.139-140) es un ejemplo ilustrativo
de cómo Blake reutilizaba sus composiciones en otras obras, ya que se
reproduce un fragmento de Jerusalem que aprovecha, en un nuevo contexto,
«El monje cano». En cambio, los siguientes apéndices muestran las ediciones
de Augurios de inocencia que prepararon Sampson y Erdman en 1905 y
1988, respectivamente. El primero optó por reorganizar y puntuar los
aforismos para dares cierta coherencia, mientras que el segundo los agrupó
por temas para intentar explicar estos textos enigmáticos.
Estas interpretaciones desentonan con la propuesta de Fernando
Castanedo, cuyas cuidadas edición y traducción ofrecen una lectura
documentada y rigurosa que invita a la reflexión y a que los lectores
resuelvan, por su cuenta, los enigmas de Blake. En conjunto, la introducción
y la bibliografía actualizadas, el uso de las notas para esclarecer las alusiones
intertextuales y los criterios de edición y, ante todo, la mimada traducción
rimada convierten a Augurios de inocencia en un volumen valioso para los
interesados en el Romanticismo inglés y, por supuesto, para los docentes que
trabajamos con la obra de William Blake en las aulas. Por estos motivos, es
una nueva entrega de Letras Universales digna de celebración. Visto el
resultado, espero con interés que Castanedo se anime a editar y traducir,
para la misma colección, El Cuaderno de Blake. Se antoja una tarea titánica,
pero necesaria.
R
EFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Blake, W. (1987). Canciones de Inocencia y de Experiencia. Traducido por J.
L. Caramés y S. González Corugedo. Cátedra.
_____ (2002). El matrimonio del cielo y del infierno. Traducido por F.
Castanedo. Cátedra.
_____ (2009). Ver un mundo en un grano de arena. Traducido por J. Doce.
Visor.
_____ (2014). Una isla en la luna. Traducido por F. Castanedo. Cátedra.
_____ (2021). La visión eterna: Cartas, manifiestos y ensayos. Traducido por
J. Calvo. La Felguera.
[M
IGUEL SANZ JIMÉNEZ]