ISSN: 1579-9794
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
Sexo, amor y palabras: la traducción para doblaje de las
series de adolescentes
Sex, love and words: The translation for dubbing teen
series
MARÍA DEL MAR OGEA POZO
lr1ogpom@uco.es
Universidad de Córdoba
C
ARLA BOTELLA TEJERA
cbotella@ua.es
Universidad de Alicante
Fecha de recepción: 22/08/2022
Fecha de aceptación: 09/02/2023
Resumen: Las series de adolescentes o teen series llevan años
acompañándonos y representando escenas y situaciones similares a las
vivencias de los jóvenes y los adolescentes. Sin embargo, además de
identificarse con dichas escenas, también lo hacen con el léxico y
expresiones que emplean sus protagonistas. De esta manera, recrean una
especie de jerga juvenil que, entre otros temas de interés para sus receptores,
cubre el de la relaciones sexuales y amorosas. Así, a través de la traducción,
estas series llegan desde distintos países a espectadores muy diversos. En
el caso del doblaje, a pesar de partir de una oralidad prefabricada, los
diálogos tienen que ser lo más naturales posibles para que resulten
verosímiles para el público meta. Por eso, el léxico relacionado con las
relaciones sexuales y amorosas en español deberá intentar producir en la
nueva audiencia las mismas sensaciones provocadas a las de la versión
original.
El presente artículo estudia doce episodios de tres series de adolescentes de
los últimos años (2019-2022) tanto en su versión original como en su versión
doblada al español, con el objetivo de analizar las dificultades de traducción
de este tipo de léxico, su posible caducidad y censura recibida, para llegar a
establecer una taxonomía propia de clasificación del léxico de las relaciones.
Así, llegamos a la conclusión de que se da una cifra muy similar de términos
de esta jerga en las series ambos idiomas, a pesar de darse algunas
diferencias interesantes, pero que, en general, el doblaje de las tres permite
una experiencia pareja a la que viven los espectadores de la versión original.
250 Sexo, amor y palabras […]
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Palabras clave: Teen series, Lenguaje juvenil, Argot sexual, Doblaje,
Oralidad
Abstract: Teen series have been part of our society for years, and they tend
to portray scenes and situations with which young people and teenagers
identify. Nevertheless, not only do they identify with these scenes, but they
also recognize the vocabulary and expressions used by their protagonists.
Thus, teen series recreate a sort of youth slang which, among other topics of
interest to the audience, addresses sexual and love relationships. Through
translation, these series reach different countries and a wide range of viewers.
In the case of dubbing, despite being based on a prefabricated orality, the
dialogues must be as natural as possible so that they are plausible for the
target audience. Therefore, the vocabulary related to sexual and love
relationships in Spanish should endeavour to produce the same feelings
among the target audience as it did among those of the original version.
This paper explores twelve episodes of three teen series broadcast in recent
years (2019-2022) both in their original version and in their Spanish dubbed
version, with the purpose of analysing the translation challenges derived from
the presence of youth language, its potential caducity and the censorship
applied, in order to establish our taxonomy for the classification of the
language of relationships. Thus, the conclusion reached is that a very similar
number of slang terms are used in both languages, albeit with some
interesting differences; yet, in general, viewers of the original version and the
dubbed version may have a similar experience.
Keywords: Teen series, Youth language, Sex language, Dubbing, Orality
I
NTRODUCCIÓN
Lo que hoy denominamos series de adolescentes o de instituto tiene
su origen en las teen movies norteamericanas, de las que han heredado su
temática y la mayoría de los estereotipos juveniles actuales (Fedele, 2021,
p. 300). La misma autora (íbid, p. 298) las describe como «un producto
mediático en torno a la cultura juvenil, al mismo tiempo que representan el
prototipo de ficción seriada preferido por la audiencia adolescente». Así,
provenientes de Estados Unidos, en los años 80 y especialmente en los 90,
asistimos a la llegada de un buen número de producciones de esta temática,
en un principio acercándose más al género del serial (Fedele, 2021, p. 300)
con ejemplos como Beverly Hills 90210 (Fox, 1990-2000) o Melrose Place
(Fox, 1992-1999), pero también apostando en otros casos por las
características de los géneros dramáticos de diversos subgéneros (Fedele,
2021, p. 300), como el de terror en Buffy the Vampire Slayer [Buffy la
cazavampiros] (1997-2003) o el fantástico en Charmed [Embrujadas] (1998-
María del Mar Ogea Pozo y Carla Botella Tejera 251
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2006), entre muchos más (Fedele, 2021, p. 300). No obstante, todas
comparten una peculiaridad: ya no silencian la sexualidad adolescente y la
mantienen como punto clave en su trama (Brey, 2018, p. 56). Los guionistas
de algunas series de los 90, como My so-called life [Es mi vida] (1994-1995)
y Dawson’s creek [Dawson crece] (1998-2003), deciden abordar este tema
desde el enfoque de la educación sexual, dando origen al concepto de
edutaintment, que recurre a la ficción para sutilmente vehicular la idea de la
sexualidad responsable (Brey, 2018, p. 59). Como podremos imaginar, en
ciertos casos, el uso del lenguaje sexual estaba claramente articulado y
dirigido.
Por supuesto, los guionistas españoles supieron ver que aquellos
temas y géneros atraían a los espectadores, por lo que la misma década de
los 90 también vio nacer distintas series de adolescentes de producción
nacional, como Al salir de clase (1997-2002), Compañeros (1998-2002) o
Nada es para siempre (1999-2000), entre otras.
El nuevo milenio trajo consigo un cambio radical en la manera de
consumir productos audiovisuales. En primer lugar, en 2010 asistimos al
«apagón analógico» en el que los canales televisivos pasaron a ser parte de
la televisión digital terrestre. Tras un aumento en la parrilla televisiva, la
llegada masiva de plataformas de televisión a la carta o vídeo bajo demanda
trajo consigo un aluvión de películas y de series que, a efectos de este
estudio, multiplicaron la oferta de producciones televisivas para adolescentes.
Llegaron entonces series que marcaron un antes y un después en la ficción
juvenil, como Física o química (2008-2011), que batió récords de audiencia y
destacó por su capacidad de conectar con el público joven, tratando sin
censura temas controvertidos como las drogas, el sexo y la homosexualidad
(Romero, 2016, p.163).
Es innegable que los cambios que se producen en una sociedad
aparecen reflejados en la ficción televisiva y, por ello, las series de
adolescentes del nuevo milenio, o en palabras de Fedele (2021, pp. 217-220),
«la segunda generación de teen series», describen las realidades que viven
hoy los adolescentes y tratan de que los espectadores se identifiquen con las
etapas vitales por las que pasan los personajes, acercándolos a las
problemáticas a las que se enfrentan y a las situaciones cotidianas que viven
día a día. De hecho, plataformas como Netflix aprovechan el poder de
atracción que los protagonistas adolescentes tienen en la audiencia juvenil
para lanzar producciones en las que tiene gran peso la reflexión sobre
cuestiones actuales, adquiriendo una función educativa dentro de la sociedad
(Raya et al., 2018, Brey, 2018).
252 Sexo, amor y palabras […]
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Las series de esta segunda generación, especialmente las que se
estrenan en la segunda década del nuevo milenio, se enfrentan de manera
más abierta y con menos tabúes a temas como el acoso escolar, los
diferentes trastornos (mentales, alimenticios, etc.), el consumo de drogas, la
violencia o el sexo, entre otros. De esta manera, tratan de reflejar la realidad
que viven los adolescentes. Asimismo, intentan llegar a un abanico más
amplio de público que engloba no solo al adolescente, sino también al joven
y al joven-adulto (Fedele, 2021, p. 217-220). Por lo que respecta a la
temática, Fedele (2021, p. 217-220) sostiene que, aunque se siguen
centrando en la búsqueda de la propia identidad, apuestan por nuevas
narrativas más actuales con modelos de referencia «menos moralistas y
paternalistas» que las de la primera generación. Así, se incluyen
«estereotipos juveniles más complejos e igualitarios desde el punto de vista
de género» que tratan de acercar la ficción a la realidad. Las tramas resultan
ahora más complejas y menos lineales, y todo esto se traduce en un uso del
lenguaje adolescente y juvenil más libre y menos impostado que el de las
series de los 90 mencionadas anteriormente; libertad que, en parte, también
debemos a que las plataformas gocen de mayor libertad que aquellos canales
de televisión como el estadounidense ABC, que acabó forzando a Shonda
Rhimes, directora de Grey’s anatomy [Anatomía de Grey] (2005—)
1
, a
sustituir «vagina» por el eufemismo vajayjay por cuestiones de censura, a
pesar de que este último acabó popularizándose en la sociedad
estadounidense tras su aparición en esa escena (Brey, 2018, p. 50,
Rosenbloom, 2007).
De entre todas las series que han visto la luz en los últimos años,
hemos decidido centrarnos en tres de ellas que transcurren en los pasillos de
institutos de Reino Unido o Estados Unidos. Concretamente, hemos
compilado un corpus textual a partir de los dos primeros episodios de las dos
primeras temporadas de Sex Education (2019), Euphoria (2019) y Yo
nunca [Never have I, 2020—]. La selección de estos episodios se justifica por
dos motivos: por un lado, con el objetivo de dotar a este estudio de un enfoque
empírico, se seleccionaron solamente series traducidas por los dos
profesionales que accedieron a realizar las entrevistas; por otro, se
escogieron los primeros episodios de las temporadas dado que estos suelen
ser más descriptivos, pues introducen la trama y personajes principales, lo
cual repercute en la densidad de los diálogos. Así, hemos tomado sus
versiones originales y las dobladas al español, además de realizar entrevistas
a sus traductores: Mario Pérez Cuartero en el caso de las dos primeras y
Javier Pérez Alarcón en el de la última.
1
La raya indica que la serie continúa en emisión en la actualidad.
María del Mar Ogea Pozo y Carla Botella Tejera 253
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Nuestros objetivos, por lo tanto, son variados y se centran en el estudio
de la traducción para doblaje del lenguaje juvenil, poniendo el foco de
atención en los términos empleados para hablar sobre las relaciones
afectivas y la sexualidad. Así, a través del análisis del doblaje al español de
los doce capítulos indicados, contrastando los datos obtenidos a partir de la
experiencia de sus traductores y repasando la literatura existente acerca de
este tema y el estado de la cuestión de nuestro objeto de estudio,
pretendemos:
Establecer una taxonomía de clasificación del léxico de las
relaciones, especialmente en lo que respecta al argot sexual juvenil.
Entender las dificultades de traducción inherentes de este tipo de
léxico y sus posibilidades de traducción.
Observar si existen diferencias significativas entre el uso de este tipo
de léxico en inglés y en español.
Determinar si se ha producido o no cierta censura por parte de las
plataformas a la hora de hablar sobre la sexualidad adolescente y
juvenil.
Valorar la posible caducidad de este tipo de lenguaje en el doblaje.
1. E
L LENGUAJE JUVENIL
En la sociedad actual acontecen cambios en la educación, intereses, y
formas de pensar y actuar a un ritmo vertiginoso. En este dinámico contexto
sociocultural, los jóvenes se convierten en importantes impulsores de los
movimientos contraculturales y revolucionarios, pues encarnan los valores en
boga y son los principales consumidores de productos específicos e
innovadores (Herrero, 2002, p. 67). Y, así como los jóvenes desempeñan un
rol fundamental en la sociedad y cultura actuales, el lenguaje que emplean
como distintivo de su generación adquiere notoriedad en nuestra lengua
(Botella y Ogea, 2022).
La lengua y la cultura están estrechamente relacionadas, y esto hace
que cada sociolecto sea un reflejo directo de la comunidad que lo habla. Así
pues, esta variedad social permite que cada generación exprese su propio
sistema de valores, su forma de pensar y vivir (Santos, 1997), y toma forma
a través de palabras, giros, expresiones y neologismos que se tornan en una
seña de identidad al tiempo que «define y particulariza a sus miembros»
(Herrero, 2002, p. 69).
De este modo, el habla de los jóvenes les permite reforzar su
sentimiento de pertenencia a un grupo exclusivo y expresarse mediante
formas no estándares que gozan de un prestigio encubierto entre sus
integrantes (Mitkova, 2007), convirtiéndose en un «antilenguaje» (Halliday,
254 Sexo, amor y palabras […]
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
1978, p. 164) que, a pesar de ser considerado como «pobre» por algunos
autores (Hernández, 1991, p. 16), se nutre constantemente de los sociolectos
marginales y las lenguas extranjeras, así como de términos ya existentes en
la propia lengua que son deformados o que adquieren acepciones diferentes
(Rodríguez, 2002), todo con el fin de designar nuevas realidades o tratar
temas antiguamente tabuizados. Según Hernández (1991), tres son los
factores que condicionan la comunicación oral popular: los psicolingüísticos,
sociolingüísticos y lingüísticos. Así, el secretismo, la expresividad, el humor,
lo despectivo, la necesidad de dar nombre a nuevos y viejos conceptos, la
afectividad, la economía lingüística, y el «afán de participar en el coloquio» y
«dominar la comunicación» (Hernández, 1991, p. 13) mantienen a los jóvenes
en una búsqueda constante de voces que renueven su repertorio lingüístico.
En este sentido, el autor identifica una serie de elementos lingüísticos que
caracterizan este lenguaje argótico: una gran abundancia de sufijos,
apócopes, metáforas, disfemismos, «tacos» desemantizados y expresiones
irónicas o humorísticas, además de la recurrencia a la sinonimia, polisemia,
hipérbole, y, aunque de manera menos frecuente, a la paradoja, metonimia y
sinécdoque. Así pues, la lengua se convierte en un «instrumento vivo y
creativo para la comunicación» (Santos, 1997, p. 457) que todo traductor
debe saber interpretar para dotar al texto meta de igual dinamismo y valor
connotativo.
Para abordar el lenguaje juvenil, es necesario atender a dos
perspectivas. Por un lado, desde la perspectiva diafásica, observamos que
se hace uso de este en contextos coloquiales, en los cuales se produce un
intercambio oral e informal entre dos o más interlocutores. Por otro, desde la
perspectiva diastrática, entendemos la jerga juvenil como una forma de hablar
exclusiva de una generación o de un grupo de edad determinada (Santos,
1997, p. 455), sin otorgar la misma prominencia a otros factores sociales de
variación como el sexo, el nivel cultural o la clase social (Herrero, 2002, p. 68).
Es importante, por ende, contextualizar el uso de este lenguaje dentro de un
grupo concreto de edad, ya que coincidimos con Boháčková (2008, p. 17) en
que «la edad de los hablantes es uno de los rasgos sociales que determinan
los usos lingüísticos dentro de una comunidad de habla. Las diferencias entre
cada grupo generacional contribuyen a singularizarlos desde el punto de vista
sociolingüístico». Por ello, en este capítulo hablaremos sobre el lenguaje
juvenil en su sentido más amplio, sin distinguir a sus interlocutores por otro
factor que vaya más allá de su adolescencia y sus relaciones interpersonales.
Otro de los motivos para apoyarnos en el estudio de Boháčková (2008) es
que la autora se centra en la creación lingüística de este tipo de lenguaje en
español, y destaca el uso de diminutivos, aumentativos, nominalizadores,
adjetivadores, prefijación, acortamientos, préstamos (sobre todo,
anglicismos), muletillas, metáforas, paralenguaje o intensificadores, entre
María del Mar Ogea Pozo y Carla Botella Tejera 255
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
otros. Muchos de estos recursos estarán presentes en el corpus compilado
para el presente estudio.
1.1. La palabra como medio de expresión de las relaciones
Tal y como apunta Brey (2018), «el lenguaje siempre se ha
representado en pantalla como un elemento clave del ritual del cortejo», ya
que, al igual que el mundo real, en la ficción los personajes necesitan «hablar
para seducir o ligarse a la persona deseada» (2018, p. 45). La autora
reflexiona sobre cómo, a partir de los años dos mil y la llegada de las redes
sociales, el lenguaje de la seducción se traslada del plano oral al escrito,
dando lugar a nuevos modos de comunicación y códigos para la conquista.
Así, en la actualidad las series se han apoderado de la sexualidad y hablan
una nueva lengua, escrita y visual, para tratar uno de los mayores misterios
de la humanidad, el sexo, y en especial, la sexualidad femenina, silenciada
en las producciones audiovisuales de décadas anteriores (Brey, 2018, p. 46).
Además del sexo, son temas recurrentes aquellos con un componente
emocional como la amistad, el amor y la transición hacia el mundo adulto
(Raya et al., 2018, p. 133), temas que se convierten en ingredientes
necesarios para llegar al público objetivo (Guarinos, 2009, p. 208). Así pues,
consideramos que, para estudiar el lenguaje argótico sexual, es necesario
tener en cuenta también aquel empleado para aludir al amor, al erotismo, al
cuerpo y a las relaciones afectivas.
En lo que respecta al origen del vocabulario empleado por los jóvenes
para designar realidades vinculadas a sus sentimientos, Rodríguez (2002,
p. 35) sostiene que generalmente se produce una «relexicalización» de
palabras ya existentes en la propia lengua, con el objetivo de dotarlas de
nuevos significados. Así, por ejemplo, vocablos como «cañón» o «bueno/a»
adquieren un nuevo sentido entre los jóvenes y designan a una persona
físicamente atractiva. El autor, además, observa que, en ocasiones, se
produce un fenómeno de «sobrelexicalización» para ciertos conceptos que
suscitan mayor preocupación o interés entre los hablantes jóvenes,
generando una cuantiosa cantidad de sinónimos, por ejemplo, para designar
al acto sexual (en nuestro corpus se incluyen expresiones tan variadas como
«acostarse con», «follar», «dar mambo», «mojar», «zumbar» y «tirarse a»,
entre otras). Este vocabulario suele tener un carácter extremadamente
efímero y acaba cayendo en desuso entre una generación y la siguiente,
abriendo paso a nuevas expresiones. No obstante, algunos de estos términos
jergales acaban perdiendo su función primaria de marcadores de grupo y
traspasan su ámbito generacional (como ocurre con «enrollarse», «guay»),
calando en el lenguaje coloquial propio de otros grupos de la sociedad y
enriqueciendo su caudal léxico. Otras palabras y expresiones profundamente
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arraigadas acaban siendo heredadas por la siguiente generación e
incorporándose al «argot juvenil patrimonial», pues los jóvenes ven en ellas
el «poso» de validez de que generaciones anteriores las usaron con su edad
morrearse», «molar») y dejaron de usar al hacerse mayores (Camps, 2019).
Sobre el lenguaje adolescente o juvenil, Igareda y Aperribay (2012,
p. 324) subrayan que tiene sus propias características tanto en el ámbito
léxico como en el morfológico, sintáctico, fonético, prosódico, en el ritmo del
habla o en la estructura social. También mencionan los cambios que se
producen en su uso y cómo en ocasiones pasa de un tipo de hablante a otro
(incluso llega a formar parte de un léxico más adulto) y que, del mismo modo,
las modas cambian y lo que hoy está de moda pronto puede resultar obsoleto.
La caducidad de este tipo de léxico era, de hecho, una de las cuestiones que
nos interesaba estudiar. Los traductores de las series analizadas se
manifestaron conscientes de lo efímero de algunas expresiones y palabras,
pero argumentaron que lo mismo sucede con la versión original. Ambos
sugirieron que se trata de un tipo de jerga en constante evolución y,
casualmente, reconocieron que esperaban que, dentro de diez años, los
espectadores siguieran recibiendo el mensaje de forma natural. Así, Pérez
Cuartero (2021) desveló que procura hacer uso de recursos que no queden
obsoletos pronto, teniendo también en cuenta que el público que consume
series o películas de corte juvenil puede ser muy amplio y abarcar a un sector
más adulto (tal es el caso de Sex Education y Euphoria), por lo que es
esencial que el lenguaje no quede excesivamente acotado a los más jóvenes
de la audiencia, con el fin de evitar restringir el acceso al producto. Pérez
Alarcón (2021), por su parte, mencionó las retraducciones de otras obras (o
nuevas versiones que ofrecen una traducción actualizada) como alternativa y
ambos explicaron que había que centrarse en el público actual, sin tener la
vista puesta en el futuro.
No obstante, tal como hemos mencionado anteriormente, el lenguaje
juvenil es dinámico y atiende a modas pasajeras y nuevas realidades, por lo
que nunca cesa en la búsqueda de voces que enriquezcan el repertorio.
Dentro del campo temático elegido para este estudio, merece la pena
destacar los tipos de construcciones categorizadas en el estudio de Botella y
Ogea (2022), donde se distingue la presencia de nuevas construcciones
originadas a partir de usos creativos del lenguaje («es bien»), la fusión de dos
vocablos existentes en español que adquieren juntos un nuevo sentido
follamigo»), la mezcla de elementos de la lengua española e inglesa
hacer ghosting»), la naturalización de términos en inglés (shippear), el uso
de anglicismos (crush), y de siglas procedentes del inglés (MILF).
Las relaciones, ya sean amorosas o sexuales, son uno de los temas
que ofrecen mayor cantidad de expresiones argóticas, además de
María del Mar Ogea Pozo y Carla Botella Tejera 257
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
eufemismos que permiten a los jóvenes hablantes sortear el pudor que
puedan sentir. La fraseología de índole sexual está marcada por
connotaciones y tintes humorísticos o grotescos, y su evolución está ligada a
la tolerancia social (Surià, 2014). En la actualidad hallamos una mayor
cantidad de terminología de temática sexual que posee, a su vez, un carácter
más explícito y soez entre los jóvenes como consecuencia de la caída de
ciertos tabúes. No obstante, Brey (2018. p. 45) subraya el hecho de que la
sexualidad femenina sigue siendo algo enigmático y poco presente en los
medios de comunicación, derivando en una evidente escasez de palabras en
torno al placer femenino.
Para traducir una serie que versa sobre la sexualidad juvenil, es
primordial realizar una valoración del nivel de aceptación del lenguaje sexual
entre el público potencial, así como la mayor o menor cantidad de vocabulario
relacionado con las diferentes realidades sexuales, de manera que sea
posible trasvasar la información y que los diálogos se ajusten a la forma de
los jóvenes hablantes de la lengua meta.
En este sentido, resulta interesante observar las diferencias que se
producen en inglés y español con respecto a este lenguaje. Igareda y
Aperribay (2012) repasan el trabajo de Stenström y Jörgensen (2008),
quienes han llevado a cabo varios trabajos comparando el lenguaje
adolescente de ingleses y españoles. Los autores comentan que el lenguaje
de los adolescentes suele criticarse por su falta de articulación, por estar lleno
de argot y palabras tabú, además de unidades léxicas innecesarias,
denominadas marcadores pragmáticos. Estas palabras vacías, frases de
relleno, marcadores discursivos y palabras tabú tienen una finalidad social,
ya que contribuyen a mantener la fluidez de la conversación y la relación entre
los hablantes jóvenes (Igareda y Aperribay 2012, pp. 324-325). Las mismas
autoras también hacen referencia al estudio de Stenström y Jörgensen (2008,
p. 654), quienes contrastan el The Bergen Corpus of London Teenage
Language (COLT) con el Corpus Oral de Lenguaje Adolescente (COLA), y
llegan a la conclusión de que «las conversaciones y las estrategias usadas,
los turnos son más cortos, hay más interrupciones, hay más risas y más uso
de palabras tabúes en la conversación española que en la inglesa» (íbid.).
2. LA TRADUCCIÓN DEL LENGUAJE JUVENIL EN SERIES DE ADOLESCENTES
Parte del éxito de las denominadas teen series o series juveniles
parece radicar en su intento por establecer conexiones con el espectador,
que se siente identificado con los atributos reflejados en un entorno
estudiantil, ya sea porque está viviendo la misma etapa o porque le haga
rememorar su pasado (Ogea e Hidalgo, 2022; Raya et al., 2018). Los
problemas sentimentales e intergeneracionales, la amistad, la familia, el sexo,
258 Sexo, amor y palabras […]
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
la anorexia, el impacto de las redes sociales o el bullying son los temas a los
que suelen enfrentarse los programas de ficción. Como vemos, se trata de
cuestiones que afectan a la vida cotidiana de los jóvenes y pretenden
representar el proceso madurativo hacia el mundo adulto, la otredad y la
identidad de cada generación (Fedele, 2021; Raya et al., 2018; Moseley,
2001). De este modo, se convierten en un espacio idóneo para reflejar el
progreso y los cambios sociales, como la normalización de la orientación
sexual, la libertad sexual o la necesidad de consentimiento explícito, que son
«reconocidos y aplaudidos por la audiencia» (Raya et al., 2018, p. 134). Cabe
mencionar que los diálogos pronunciados por los personajes deben reflejar y
reproducir el argot exclusivo y representativo de una generación, por lo que
el elemento lingüístico también tiene un gran peso, igual que el estético, por
ejemplo, en Sex Education, que se caracteriza por el inacabable colorido de
su vestuario, la composición de las escenas, y su «aspecto de viñeta festival
narrativo» (Fernández, 2020). Así, las series juveniles estrenadas en los
últimos años «se han apoderado de la sexualidad y están inventando una
nueva lengua, escrita y visual» (Brey, 2018, p. 46), a medida que hablar sobre
el sexo, el amor y las relaciones sociales se ha normalizado dentro y fuera de
la gran pantalla.
No obstante, aunque el tabú lingüístico ha perdido presencia en las
distintas esferas sociales y áreas conceptuales (Cestero, 2015, p. 100)
debido a que el nivel de tolerancia es más laxo en la sociedad actual (Surià,
2014), la representación de la mentalidad y el habla de los jóvenes varía en
función de cada comunidad cultural, pues cada grupo establece sus propios
patrones lingüísticos y marcos de referencia para abordar ciertos tabúes, lo
cual conlleva intenciones pragmáticas diferentes (Fuentes, 2015). Así pues,
la mayoría de las lenguas contienen una ingente cantidad de referencias a
temas tabú en su vocabulario que son utilizadas a diario por sus hablantes y
que están vinculadas a aspectos culturales como el grado de aceptación
hacia el tema, la posible interpretación por parte del receptor, y el significado
adquirido en la lengua (Ogea e Hidalgo, 2022).
No cabe duda, pues, de que el texto y el contexto sociocultural están
estrechamente ligados. Como consecuencia, el traductor audiovisual
necesita no solo un dominio de la lengua sino también un bagaje cultural que
le permita detectar y compensar las posibles diferencias en cuanto al
tratamiento de temas tabuizados en mayor o menor medida en las lenguas
de trabajo, de manera que los diálogos reflejen la oralidad propia del habla
cotidiana (Pujol, 2006). Para la toma de decisiones traductológicas, es
determinante atender a los factores que marcan el discurso jergal, como el
estilo, el registro, los idiolectos y sociolectos (Fuentes, 2015), los
coloquialismos, vulgarismos, palabras tabú, neologismos, préstamos y
María del Mar Ogea Pozo y Carla Botella Tejera 259
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
modismos, con el fin de asegurar que el sistema de referencia empleado es
válido en la lengua y cultura meta, valorando la posibilidad de regular el nivel
de intensidad y/o coloquialidad de los términos jergales más sensibles
(Botella y Ogea, 2022).
Por lo que respecta a la traducción de este lenguaje, Igareda y
Aperribay (2012, pp. 326-327) manifiestan que les parece especialmente
importante prestar atención a la sintaxis, la elección de las palabras y el tono,
para lo cual es necesario que el traductor conozca la variedad lingüística y el
papel que desempeña dentro de la traducción. Las autoras también
mencionan la relevancia que tienen los gustos del momento y las expectativas
del destinatario. Algo que nos resulta importante, como sugieren las propias
autoras a partir de las variedades lingüísticas que revisa Moreno (2003), es
el análisis que debe llevarse a cabo de los marcadores del discurso para
intentar que la traducción produzca un efecto idéntico o muy similar en los
nuevos receptores, aunque sabemos que resultará complicado valorar el
grado de formalidad entre una y otra audiencia, y el efecto que se produce.
En estos marcadores se incluyen el trato, el lenguaje coloquial, el tabú
lingüístico y el argot, así como las expresiones vulgares. A la hora de traducir
las variedades relacionadas con la edad en nuestro caso, hablantes
adolescentes, recuerdan que las traducciones deben reflejar la naturalidad
en la expresión de la lengua y se deben adaptar a los hablantes.
En los textos que son objeto de nuestro estudio, los diálogos forman
parte de un guion, es decir, se trata de textos no espontáneos que se basan
en una imitación de la realidad, tal y como explica Kozloff:
In narrative films, dialogue may strive mightily to imitate natural
conversation, but it is always an imitation. It has been scripted,
written and rewritten, censored, polished, rehearsed, and
performed. Even when lines are improvised on the set, they have
been spoken by impersonators, judged, approved, and allowed to
remain. […] The actual hesitations, repetitions, digressions, grunts,
interruptions, and mutterings of everyday speech have either been
pruned away, or, if not, deliberately included. (Kozloff, 2000, p. 18)
Baños-Piñero (2014, p. 408) por su parte, insiste en que la oralidad
prefabricada a la que se enfrentan los traductores reside en la propia
naturaleza de los textos audiovisuales. Además, es fundamental tener en
cuenta que se trata de textos que no solo competen al trasvase lingüístico
sino también al sociocultural, por lo que el traductor necesita analizar en
profundidad cada una de las alusiones e implicaciones culturales. De nuevo
volvemos a la cuestión que comentaban los entrevistados acerca de la
necesidad de que el resultado sea natural. A este respecto, Pérez Alarcón
260 Sexo, amor y palabras […]
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
(2021), reconoció haber quedado contento con el equilibrio que trató de
mantener en el doblaje de Yo nunca:
entre expresiones clásicas de toda la vida que siempre están ahí
(como puedan ser «guay» o «mola») con otras más actuales, pero
ya con cierta solera («está guapo», «vaya movida», «miérder») o
modismos más actuales como «estoy living», pero con la expansión
y arraigo suficiente para que, aunque la serie se vea dentro de unos
años, aguante. (Pérez Alarcón, 2021)
En su entrevista, Pérez Cuartero (2021) añadió un elemento clave de
este proceso: la naturalidad que muchas veces aportan los propios actores
de doblaje.
No se debe olvidar que, en el caso de la traducción para doblaje, se
persigue una «naturalidad, una ilusión de realidad» (Agost, 1998, p. 91) que
conserve la frescura y la «personalidad» del guion original (Bernal, 2018,
p 75). La cuestión es que, a través del doblaje, la nueva audiencia reciba un
producto audiovisual como algo propio, que le pertenece, y que no tenga la
sensación de que se trata de una traducción. Debe «creerse» que los actores
y actrices realmente hablan en su idioma. Para ello, obviamente, es
imprescindible que los traductores conozcan las normas y preferencias de
cada comunidad lingüística y que se adapten a ellas. Y es que quien traduce
actúa como primer receptor de una obra y es, por tanto, quien lleva a cabo el
trasvase de información a partir de su propia interpretación del texto, para
acabar por localizar en la lengua de destino la misma situación comunicativa
y reconstruirla en el fondo y forma de la cultura receptora, evitando traducir
caprichosamente, atendiendo a gustos personales (Bernal 2018, p. 76). Así,
a pesar de que los diálogos de series y películas están guionizados y
contienen cierta parte de «oralidad prefabricada», la versión doblada deberá
resultar lo más natural posible para que sea verosímil para los espectadores.
Como ya hemos comentado, ambos traductores se mostraron muy
satisfechos con el nivel de naturalidad alcanzado por el doblaje de las tres
series estudiadas.
3. METODOLOGÍA
No cabe duda de que el lenguaje juvenil evoluciona constantemente y
al ritmo que ocurren los acontecimientos que marcan la vida de los jóvenes.
En ese sentido, los guionistas de las teen series procuran reflejar las
preocupaciones, problemáticas y cuestiones cotidianas que acompañan a los
adolescentes, y la desaparición de tabúes en la sociedad actual ha traído
consigo una mayor libertad y menor censura en los diálogos que en décadas
anteriores. Para abordar el análisis de naturaleza mixta (cuantitativo y
cualitativo) del lenguaje juvenil vinculado a las relaciones, hemos aplicado
María del Mar Ogea Pozo y Carla Botella Tejera 261
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
una metodología descriptiva que permite analizar el corpus compilado a partir
de tres series juveniles de gran éxito en la actualidad: Yo nunca, Sex
Education y Euphoria. Para profundizar en este análisis, hemos revisado
distintas taxonomías del lenguaje tabú (Ávila-Cabrera, 2014; Surià, 2014;
Fuentes-Luque, 2015; Cestero, 2015) y del léxico juvenil (Mitkova, 2007), así
como la taxonomía de lenguaje de las relaciones amorosas propuesta en un
estudio anterior (Botella y Ogea, 2022) que aborda el lenguaje juvenil a partir
de dos denominadores comunes: la edad y el tema.
En primer lugar, la taxonomía del lenguaje tabú de Fuentes-Luque
(2015) distingue cinco categorías, a saber: 1) sexo (anatomía, obscenidad);
2) escatología (fluidos o sólidos corporales, muerte); 3) religión
(blasfemia, profanación); 4) familia (presentes o ancestros); y 5) nominalia
(despectivos). De entre ellas, para nuestro estudio interesan especialmente
las categorías de sexo y de nominalia, si bien podrían ser alusivos los
términos religiosos y las blasfemias. Por lo que respecta a la propuesta de
Ávila-Cabrera (2014, p. 83), el autor diferencia entre el lenguaje tabú y el
ofensivo, y se centra principalmente en la subtitulación. Es de utilidad para el
análisis de nuestro corpus su taxonomía (íbid.), que agrupa diez temáticas
generalmente censuradas en la sociedad: 1) nombres de animales; 2) muerte
y asesinato; 3) drogas/abuso de alcohol; 4) cuestiones éticas, raciales y de
género; 5) suciedad; 6) blasfemias y profanación; 7) problemas psicológicos
o mentales; 8) referencias sexuales o a partes del cuerpo; 9) micción y temas
escatológicos; y 10) violencia. Nuevamente, consideramos que las
cuestiones relacionadas con el alcohol y las drogas, así como las cuestiones
de género, las referencias sexuales y los problemas mencionados, pueden
ocupar un sitio en el acercamiento al lenguaje de las relaciones. Por otra
parte, la traductora Scheherezade Surià (2014) plantea una serie de
conceptos y palabras interesantes dentro del argot sexual, que suelen venir
acompañados de eufemismos y disfemismos. Así, estructura las categorías
léxicas en torno a: 1) el acto sexual; 2) el pene; 3) la vagina; 4) los pechos; 5)
otras etimologías. Sin duda, encontraremos referencias a todas ellas en las
series estudiadas. En el caso de Cestero (2015, pp. 79-90), nos interesa
especialmente la categorización que lleva a cabo la autora de la variable de
interdicción, compuesta por la esfera mágico-religiosa, la esfera sexualen
la que se centraría nuestro estudio—, la esfera escatológica, y la esfera
social. Por otro lado, también merece especial mención la clasificación del
léxico juvenil por áreas temáticas que plantea Mitkova (2007), pues agrupa,
entre otras, una gran variedad de cuestiones relacionadas con las relaciones
afectivas de los adolescentes: 1) estudios, trabajo y ocio; 2) diversión; 3)
bebida; 4) comida; 5) relaciones interpersonales; 6) ligue; 7) relaciones
sexuales; 8) droga; 9) partes del cuerpo humano; 10) necesidades
fisiológicas; 11) dinero; 12) actividad intelectual; 13) actitud o carácter de las
262 Sexo, amor y palabras […]
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
personas; 14) alteración del estado físico, sentimientos, estado de ánimo, 15)
valoración de objetos y situaciones; 16) vida cotidiana.
Por último, resulta especialmente pertinente la taxonomía propuesta en
un estudio previo y que forma parte de este proyecto (Botella y Ogea, 2022),
la cual permite sistematizar los recursos léxicos considerados como
exclusivos del lenguaje juvenil, con independencia de su nivel de
aceptabilidad y teniendo en cuenta su uso vigente en la sociedad actual, con
el fin de identificar los términos empleados por los jóvenes protagonistas de
las teen series cuando hablan sobre las relaciones afectivas, el amor y la
sexualidad:
1. Amistad: engloba las palabras y expresiones utilizadas en un entorno
amistoso, tales como apelativos para denotar cariño o cercanía.
Dentro de esta categoría podemos distinguir apodos con carga
humorística, apelativos cariñosos y términos peyorativos empleados
para transmitir complicidad.
2. Sentimientos amorosos: agrupa el léxico que da nombre a
sentimientos de tipo romántico, como la atracción y el
enamoramiento.
3. Relaciones amorosas: incluye palabras y expresiones relacionadas
con el inicio, consolidación y ruptura de las relaciones de pareja,
dando origen a las siguientes subcategorías: besos, citas, flirteo,
sexo esporádico, relaciones de noviazgo y ruptura.
4. Cuestiones de género: menciona cuestiones de diversidad sexual y
de género. En el corpus elaborado para este estudio hemos hallado
terminología vinculada al colectivo LGTBIQ+.
5. Prácticas sexuales: concierne a las palabras y expresiones que
designan distintos tipos de actos sexuales, que a su vez dan lugar a
varias subcategorías: acto sexual, sexo oral, masturbación
(masculina y femenina), orgasmo, procesos sexuales (excitación,
eyaculación), secreciones, virginidad y sexo no consentido.
6. Partes del cuerpo: se contemplan palabras y expresiones que aluden
a partes del cuerpo relacionadas con la sexualidad. Cabe distinguir
dos subcategorías: partes el cuerpo masculino (genitales) y el cuerpo
femenino (genitales y pechos).
7. Aspecto físico: se incluye el léxico empleado para describir el aspecto
físico de los personajes, ya sea en forma de elogios (palabras y
expresiones con carga positiva) o con un tono peyorativo (palabras y
expresiones con carga negativa).
8. Insultos: reúne los insultos y calificativos despectivos relacionados
con la sexualidad, la drogadicción, apodos con carga peyorativa,
insultos homófobos, y palabras puramente ofensivas/improperios.
María del Mar Ogea Pozo y Carla Botella Tejera 263
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
9. Sexo en internet: recoge nuevos vocablos que designan las
relaciones o prácticas sexuales a través de sitios web o aplicaciones,
distinguiendo temas relacionados con el flirteo, el sexo y la desnudez.
10. Neologismos: incluye palabras de nueva creación, fruto de la
evolución constante del lenguaje juvenil.
4. P
RESENTACIÓN DEL CORPUS DE ESTUDIO
En el panorama sociocultural trazado en los puntos anteriores, Sex
Education (2019), Euphoria (2019) y Yo nunca (2020—) han gozado de
gran éxito entre la audiencia adolescente y joven, gracias al tono desinhibido
de sus escenas, que se alejan de los tópicos y roles estereotípicos para tratar
cuestiones de actualidad con grandes dosis de realismo. Por un lado, Sex
Education y Yo nunca tratan las prácticas sexuales y la búsqueda del placer
(con especial énfasis en el femenino) sin tapujos y con toques de comedia
(Fernández, 2020; Berlutti, 2020), no solo a través de imágenes explícitas
sino también mediante conversaciones naturales, desenfadadas y con
diferentes grados de madurez, formalidad e incluso especialización. Por otro
lado, Euphoria es un drama sobre las vivencias de un grupo de adolescentes
de la denominada generación Z (Esteban, 2022), que ofrece una perspectiva
incisiva de la soledad moderna y el sufrimiento emocional a través de temas
polémicos como la desnudez, la adicción, la violencia sexual y el acoso,
tratados abiertamente en los diálogos y la narrativa visual (Berlutti, 2019). En
ese sentido, una de las cuestiones que nos preocupaba era la posible censura
por parte de las plataformas. Al preguntar a Pérez Alarcón, nos comentó que,
en el caso de Yo nunca, tanto la gestora de proyectos, como el ajustador y el
director del doblaje «remaron a favor de la obra» (mencionando también el
trabajo del fantástico equipo de reparto del doblaje). Con todo esto, se
consiguió mantener el tono adecuado sin necesidad de suavizar el lenguaje.
Por su parte, Pérez Cuartero (2021) confirmó que no había habido ningún tipo
de censura ni en el doblaje de Sex Education ni en el de Euphoria. En el caso
de la primera, nos explicó que mantuvo la comunicación con el director del
doblaje para definir las líneas generales de los diálogos y que la libertad fue
total. Acerca de la traducción de Euphoria, insistió en que HBO (plataforma
que la emite) jamás censura a los traductores y que, a lo sumo, prefiere las
traducciones y los diálogos «en carne viva».
Para nuestro estudio hemos analizado los siguientes capítulos de las
series mencionadas:
Sex Education (45 minutos/episodio)
Episodio 1 (Temporada 1, 2019)
Episodio 2 (Temporada 1, 2019)
Episodio 1 (Temporada 2, 2020)
264 Sexo, amor y palabras […]
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
Episodio 2 (Temporada 2, 2020)
Euphoria (55minutos/episodio)
Pilot [Piloto] (Temporada 1, 2019)
Stuntin’ Like my Daddy [Fardando] (Temporada 1, 2019)
Trying to get to Heaven Before They Close the Door [Intentando llegar
al cielo antes de que cierren la puerta] (Temporada 2, 2022)
Out of Touch [Desconectados] (Temporada 2, 2022)
Never have I [Yo nunca] (30 minutos/episodio)
Pilot [Piloto] (Temporada 1, 2020)
…had sex with Paxton Hall-Yoshida [...me he acostado con Paxton
Hall-Yoshida] (Temporada 1, 2020)
…been a playa […he jugado a dos bandas] (Temporada 2, 2021)
…thrown a rager […he dado un fiestón] (Temporada 2, 2021)
5. R
ESULTADOS
Tras haber analizado doce episodios de tres de las series más
populares del momento y compilado un total de 342 entradas en cada una de
las lenguas de trabajo, creemos haber obtenido un corpus suficientemente
representativo del lenguaje juvenil vinculado a las relaciones afectivas y la
sexualidad. Una vez descartadas las repeticiones de las unidades registradas
en el corpus, encontramos un total de 193 términos en inglés categorizados
dentro de nuestra taxonomía, consistente en 10 categorías.
Respectivamente, en español hemos contabilizado 203 unidades lingüísticas.
Por lo tanto, comprobamos que las cifras que representan la riqueza léxica
del lenguaje juvenil en ambas lenguas están muy igualadas, si bien, tal y
como sostenía Pérez Cuartero en su entrevista, los diálogos en español
parecen «más vivos» y variados que los originales en la lengua inglesa. Para
lograr este objetivo, el traductor recomienda un buen dominio del castellano
que permita embellecer u otorgar cierta gracia a un diálogo entre
adolescentes. El propio traductor de las series confirmaba que esta disimilitud
con respecto al diálogo original es una decisión consciente y muy pensada.
En ese sentido, a la hora de documentarse, Pérez Cuartero apostaba por
consultar a personas de generaciones posteriores a la suya, ver ficción
doblada al castellano para aprender de otros profesionales y estar muy atento
al lenguaje que se usa en las redes. Además, insistía en la importancia de
tener en cuenta la gran variedad de público que consume estas series.
Asimismo, Pérez Alarcón (2021) hablaba sobre la importancia de contrastar
con personas de otras generaciones y de consultar internet y las redes
sociales. A este traductor, sin embargo, le parecía que, a nivel coloquial,
aunque el castellano es muy rico, ambos idiomas están «casi a la par».
María del Mar Ogea Pozo y Carla Botella Tejera 265
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
La categoría más prominente es la de los términos usados para
referirse a las prácticas sexuales (PSex), con 57 en inglés y 52 en español.
El español sobresale cuando se habla sobre relaciones y sentimientos
amorosos, ya que registramos 25 expresiones en inglés para hablar sobre las
relaciones (RA) frente a 31 en español, así como 9 unidades para nombrar
sentimientos (SA) en inglés frente a 10 en español. La amistad (Am), sobre
todo entre personajes femeninos, viene representada con 9 términos en cada
lengua.
Otra de las categorías con mayor cantidad de entradas en nuestra
lengua es aquella que recoge los insultos (Ins), donde el número de voces en
inglés (55) es levemente inferior al de español (61). Ocurre lo mismo en el
caso de las expresiones relacionadas con el aspecto físico (AF), donde
hallamos 14 en inglés y 18 en español. Esto invita a pensar que el español
posee una mayor riqueza léxica en los campos temáticos en los que
predomina el tono despectivo y la expresividad.
Las partes del cuerpo (Cu) a las que hacen referencia los personajes
de las tres series suman 16 vocablos en inglés y 14 en español, aportando
también unos resultados equitativos en ambas lenguas. La fuerte presencia
de internet (e-Sex) en la vida de los adolescentes aparece, aunque quizá de
forma un poco tímida, con 5 términos en inglés y en español,
respectivamente. A pesar de que era fácil presuponer que podría haber más
términos en inglés al tratarse del mundo de las redes de internet, estos
resultados sugieren que la lengua española se está adaptando con facilidad
a las nuevas realidades, algo que también queda patente con la presencia
del único neologismo que se atisba en las dos versiones y que hace
sospechar que merecería la pena seguir prestando atención a esta categoría.
Las cuestiones de género (G) no se tratan en exceso en estos primeros
episodios, con solo dos entradas en cada lengua, aunque tenemos
constancia de que adquieren mayor protagonismo a lo largo de las
temporadas.
Los diagramas bajo estas líneas sirven para ilustrar la
representatividad de los términos de cada categoría en inglés y en español.
De este modo, es posible advertir fácilmente la poca diferencia entre la
variedad léxica en una y otra lengua.
266 Sexo, amor y palabras […]
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
Imagen 1. Lenguaje juvenil EN
Fuente. Elaboración propia
Imagen 2. Lenguaje juvenil ES
Fuente. Elaboración propia
A continuación, llevaremos a cabo una reflexión sobre los términos que
consideramos de mayor interés o relevancia, ya sea por su prevalencia en los
diálogos de las tres series, por su naturaleza innovadora y creativa, o por la
cantidad de sinónimos que generan dentro de su categoría temática.
María del Mar Ogea Pozo y Carla Botella Tejera 267
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
6. DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos a partir del corpus compilado demuestran que
los dos campos temáticos más recurrentes en las series elegidas para el
presente estudio son las prácticas sexuales y los insultos, seguidos de las
relaciones amorosas y el aspecto físico.
En el primero de estos ámbitos las prácticas sexuales,
descubrimos una clara preferencia por la temática del acto sexual
propiamente dicho, con un total de 47 entradas. Dentro de este mismo campo
temático, la segunda subcategoría que cuenta con el mayor número de
términos es la correspondiente a la masturbación (18 entradas, 5 para la
masturbación femenina y 13 para la masculina), mientras que se han
observado unas cifras equitativas entre el resto de las subcategorías (en torno
a 10 entradas). Así, comprobamos la existencia de una gran riqueza léxica
para designar al acto sexual, aunque en este punto nos resulta difícil
establecer pares de equivalentes, pues los traductores han alternado su uso
para evitar las repeticiones en el texto meta. Por ejemplo, la expresión más
utilizada en inglés, to have sex, registrada en 11 ocasiones, ha sido traducida
como «acostarse con» (3 entradas), «follar» (3), «tener relaciones» (2),
«mojar» (1), «tirarse a» (1) y «hacerlo» (1), dependiendo del personaje que
la enuncia en cada escena. Cabe mencionar que se ha detectado una mayor
presencia de coloquialismos y disfemismos en el doblaje de Yo nunca (una
serie de corte más desenfadado y limitada a un público más joven), los cuales
han sido transferidos con éxito, manteniendo el mismo carácter informal. Así,
se repiten expresiones como to boink (traducido como «zumbar»), to bang
(«chuscar», «follar»), o to shag («mojar», «follar»). Por otro lado, en Sex
Education se combina el uso de ortofemismos (genitalia, ejaculation y sus
equivalentes «eyacular», «genitales»), con eufemismos (enjoy oneself,
«aliviarse»), disfemismos (Jack your beanstalk, «pelársela») y vulgarismos
(spunk, «lefa»). Hemos de añadir que, en ocasiones, hemos detectado leves
pérdidas de la carga coloquial y/o humorística, como en el caso de la
expresión flip the bean, traducida como «masturbarse», dado que la variedad
léxica disponible para referirse al placer femenino es considerablemente
menor (Brey, 2018, p. 45). No obstante, estas pérdidas inevitables no
empobrecen la versión en español gracias a la compensación llevada a cabo
en otros puntos del diálogo, como en la traducción de touch her vagina por la
expresión vulgar «hacerle un dedo». Por el contrario, en Euphoria el tono es
más soez y despreciativo. Llama la atención que en sus diálogos cobra
protagonismo la temática del sexo no consentido, con la aparición de
expresiones como non-rapey affection (carente de expresión equivalente en
la lengua meta y traducida acertadamente como «un tío que no me viole») o
verbos que acusan de manera explícita (rape, «violar», registrado 6 veces en
268 Sexo, amor y palabras […]
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
el corpus). En la misma serie merece la pena subrayar el uso, en sentido
figurado, de la expresión suck my dick en boca de Maddie, que ha sido
convenientemente adaptada por el traductor como «cómeme el coño»,
alejándose de los tabúes que giran en torno al sexo femenino y que señala
Brey en su obra (2018).
En lo que respecta a los insultos, encontramos una mayor variedad
léxica en español, lo cual demuestra el «tono rabiosamente peyorativo»
(Rodríguez, 2002, p. 54) que impregna el lenguaje juvenil en nuestra lengua.
Predominan los insultos dirigidos a personajes femeninos (33 entradas),
siempre con una carga sexual, siendo los más frecuentes bitch (12) en inglés,
y «zorra» (11), «guarra» (9) y «puta» (8) en español. Por otro lado, entre los
insultos más utilizados para increpar a los personajes masculinos
encontramos aquellos dirigidos a homosexuales, como poof (2) y «marica»
(4), respectivamente. Es necesario vincular los insultos con dos categorías
en las que se han registrado vocablos empleados con el propósito de ofender
a otra persona. Así, en la categoría dedicada al aspecto físico se abordan
temas como el body shaming («meterse con el físico»), body terrorism
(«gordofobia»), y se encierran coloquialismos como uggos, derivado de ugly
y traducido de manera exitosa como «feacos» para dotar al texto de la misma
carga humorística y despectiva. No obstante, son más frecuentes las
expresiones que describen a personas físicamente atractivas como be hot,
traducido como «buenorro», «tío bueno», «pibón», «pibonaco», «atractivo»,
«estar tremendo» y «estar cañón»; lo cual hace patente la mayor variedad
lingüística en español. En lo que respecta al cuerpo, encontramos un uso
constante de disfemismos para designar el cuerpo masculino como «rabo»
(curiosamente, empelado en seis ocasiones como traducción del ortofemismo
penis para lograr una compensación del estilo informal del texto original). En
el caso del cuerpo femenino, abundan los coloquialismos como boobs y
«tetas», disfemismos como «peras» y vulgarismos como minge, «coño» y
«chocho».
Los resultados del análisis comparativo demuestran que, en español,
los personajes adolescentes cuentan con una mayor variedad lingüística para
dialogar sobre las relaciones amorosas, lo cual es un reflejo del habla juvenil
en la sociedad. Así, por ejemplo, la expresión to hook up (3 entradas) ha sido
traducida como «liarse» (1) y «enrollarse» (2), y kiss (8) cuenta con
equivalentes como «morrearse» (2), «besarse» (4), «pegarse el lote» (1) y
«enrollarse» (1), según el contexto. Asimismo, los datos confirman que, entre
los personajes jóvenes, no abundan las conversaciones sobre el corazón, si
bien cabe destacar el tono distendido y más atemporal de expresiones como
be into someone («gustar», «estar colada»), be in love («estar enamorada»),
like («gustar»). Escasean las expresiones actuales que corren peligro de ser
María del Mar Ogea Pozo y Carla Botella Tejera 269
Hikma 22(1) (2023), 249 - 275
efímeras, como to have a crush o «molar». En cuanto a la cantidad de
vocabulario sobre la amistad hallado en los diálogos, hemos de decir que esta
categoría ha resultado exigua, aunque merecen especial mención los
apelativos de tono peyorativo empleados en Euphoria con el fin de transmitir
connivencia entre las hablantes, como my little slut y bitch, traducidos como
«mi guarrilla» y «tía».
Aunque Sex Education, Euphoria y Yo nunca tratan la diversidad
sexual sin tapujos, apenas hemos detectado la presencia de terminología
relacionada con la comunidad LGTBIQ+, hecho puede justificarse por la
limitación del corpus, ya que en las tramas de las temporadas completas se
vislumbran voces argóticas más descriptivas y explícitas que han proliferado
con respecto a las producciones de décadas anteriores, al tiempo que ha
aumentado la visibilidad de personajes con distintas orientaciones sexuales.
Los neologismos, ligados al sexo y a internet como vía para establecer
relaciones, son una demostración de la naturaleza cambiante del lenguaje
juvenil; un lenguaje vivo que, como mencionábamos anteriormente, se
transforma para dar nombre a las nuevas realidades y prácticas. Los
resultados indican que los nuevos vocablos se asoman tímidamente a las
series en español, aunque los traductores han necesitado recurrir a
traducciones explicativas debido a la ausencia de expresiones equivalentes
para conceptos como nudes, cat-fishing y slut pages. A pesar de que podrían
tener cabida los anglicismos en forma de préstamos en boca de los
hispanohablantes más jóvenes, esta técnica otorgaría a los diálogos un
carácter excesivamente juvenil no deseado, pues dificultaría la comprensión
de estos por parte de un sector más amplio y adulto de la audiencia.
Todo lo anteriormente expuesto coincide con las reflexiones de los dos
traductores entrevistados para este estudio. Pérez Alarcón (2021) explica que
es importante lograr «un equilibrio entre expresiones clásicas con otras más
actuales» que tengan la expansión y arraigo suficiente para que la serie siga
teniendo una buena recepción entre la audiencia dentro de unos años. En
este sentido, Pérez Cuartero (2021) opina que será el propio público quien
diga «qué tal aguantan el paso de los años» estas traducciones, pues
«siempre habrá algo que, por muy asentado que nos parezca hoy en día,
acabe desapareciendo del lenguaje coloquial tarde o temprano, pero tampoco
podemos traducir con la vista puesta en el presente y el futuro a la vez».
CONCLUSIONES
Como consumidoras de teen series desde los años 90, nos interesaba
especialmente adentrarnos en una selección de las series actuales de mayor
éxito y a su versión doblada en español, con el objetivo de estudiar el léxico
empleado hoy en día para aludir al amor, al erotismo y a las relaciones
270 Sexo, amor y palabras […]
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afectivas en general. Tal y como suponíamos, tanto los cambios
experimentados por la sociedad como el incremento de la oferta de series de
este tipo hacen que las tramas y los diálogos se alejen mucho de aquellos
propios de las primeras producciones de este género. Las relaciones de tipo
más romántico, platónico e inocente han dado paso a escenas plagadas de
referencias a distintas prácticas sexuales, y hasta los insultos y los apelativos
amistosos aluden al sexo. Así, parece que las nuevas producciones no
siempre buscan concienciar sobre el sexo responsable, tal y como se
pretendía con el surgimiento del edutaintment, sino que ahora abren paso a
series realistas en las que los jóvenes puedan ver reflejado su día a día, su
forma de hablar y de abordar sus preocupaciones e intereses.
Para categorizar los ejemplos de nuestro corpus, extraídos de las
versiones originales y dobladas de las recientes Sex Education, Euphoria y
Never have I ever, estudiamos las taxonomías del lenguaje tabú de Fuentes-
Luque, 2015; Cestero, 2015, Ávila-Cabrera, 2014; Surià, 2014; y del léxico
juvenil por categorías de Mitkova, 2007, llegando a diseñar nuestra propia
taxonomía de diez categorías en un estudio previo (Botella y Ogea, 2022).
Gracias a su aplicación práctica para el análisis del corpus que ocupa este
estudio, ha sido posible desarrollar una variedad de subcategorías que
responden a la necesidad de ordenar la ingente variedad de temáticas,
enfoques y connotaciones del vocabulario extraído, lo cual es un reflejo de la
riqueza del lenguaje juvenil en la actualidad. Tal y como hemos demostrado,
los términos relacionados con prácticas sexuales, insultos, relaciones
amorosas, partes del cuerpo y el aspecto físico prevalecen sobre aquellas
vinculadas a la amistad, los sentimientos y las relaciones por internet. Esto
es una prueba de que la realidad que reflejaban las series de los 90 dista en
gran medida de lo que acontece en la sociedad actual, y así queda ilustrado
en las escenas (tanto en el elemento visual como en el verbal) que ocupan
las producciones más populares entre los jóvenes de hoy. De esta manera, y
amparadas por la experiencia de los traductores de las tres series, hemos
podido observar la dificultad de traducción de los términos analizados.
Por otro lado, como traductoras, queríamos saber si se daba una
diferencia en el número de términos utilizados en inglés y en español. Los
resultados de nuestro estudio apuntan a unas cifras muy similares, como
también nos comentaban los traductores entrevistados. Hemos corroborado
que el doblaje debe reflejar con naturalidad los diálogos originales, creando
la ilusn de que los personajes hablan la lengua que ofrece la nueva banda
sonora. La respuesta a esta cuestión ha sido, indudablemente, positiva.
Además, teníamos interés por saber si se había efectuado algún tipo
de censura a la hora de traducir este tipo de producciones. Y hemos
descubierto que se cumplía lo que nos avanzaban los traductores Mario
María del Mar Ogea Pozo y Carla Botella Tejera 271
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Pérez Cuartero y Javier Pérez Alarcón: las plataformas con las que han
trabajado no han ejercido ningún tipo de censura y han preferido que los
diálogos de la nueva banda sonora de las series reflejen la naturalidad y la
crudeza del original.
Finalmente, hemos confirmado que en ocasiones merece la pena elegir
los términos con cierta prudencia para que estos tengan una mayor duración
en el tiempo. A pesar de ello, los propios traductores son conscientes de lo
efímero de muchas de las expresiones utilizadas por una determinada
generación, al igual que sucede en el idioma original de las series. Quizá un
equilibrio entre expresiones más novedosas y otras conocidas por un público
más general (no solo los adolescentes, ya que las teen series de la segunda
generación van dirigidas a un segmento más amplio que también incluye a
jóvenes y jóvenes-adultos) pueda ayudar a que la caducidad terminológica
sea menor.
En cuanto a futuras líneas de investigación, además de ampliar el
corpus de estudio, nos gustaría acercarnos también a cuestiones de género,
poco presentes en estos capítulos, a pesar de ser parte esencial de estas y
otras series y un tema de gran importancia en la educación de los
adolescentes. Nos ha resultado especialmente llamativo que, a pesar de
existir menos tabúes lingüísticos en el lenguaje juvenil de hoy en día, la
cantidad de términos referentes a la masturbación masculina sigue siendo
notablemente mayor que aquellos relativos a la femenina, así como el hecho
de que se haga un uso diferente de las partes del cuerpo masculinas o
femeninas (mientras que el vocabulario que alude al cuerpo masculino va
acompañado de connotaciones humorísticas, el femenino queda impregnado
de un tono despectivo), o que los insultos estén principalmente dirigidos a las
mujeres (vinculados a la sexualidad) y los homosexuales. Igualmente, llama
la atención que los pocos términos amistosos relacionados con el sexo los
usen las propias mujeres. Por todo ello, nos parece que sería interesante
seguir investigando en esa dirección. Además, resultaría de utilidad seguir
ahondando en los mecanismos de creación léxica, en el uso de neologismos
y préstamos del inglés relacionados con cuestiones sexuales, e incluso en las
bases semánticas, pragmáticas y en la propia diacronía de ambos sistemas
lingüísticos. Por otro lado, los constantes cambios en la sociedad invitan a
seguir indagando en cuestiones relacionadas con el papel que tiene el sexo
en internet en la vida de los adolescentes, así como en el léxico que se genera
a partir de este.
Las series para adolescentes son el espejo en el que se miran muchos
jóvenes y, al mismo tiempo, tienden a ser un reflejo de la realidad que estos
viven. Como lingüistas, hemos podido contemplar la realidad lingüística que
rodea a las relaciones entre adolescentes de hoy y, como traductoras, nos
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parece muy destacable la calidad alcanzada por los traductores de estas
series, haciendo posible que los espectadores españoles que elijan la versión
doblada disfruten de estas producciones en igualdad de condiciones con
respecto a quienes las ven en su versión original.
A
GRADECIMIENTOS
Nos gustaría agradecer a los traductores Mario Pérez Cuartero y Javier
Pérez Alarcón su valiosa aportación para la realización de este proyecto.
R
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