
352 Gonzalo Iturregui-Gallardo
Hikma 22 (1) (2023), 349 - 353
marque el descubrimiento que marca la identidad anterior y posterior de los
personajes protagonistas intersexuales. Según ella, la traducción de estos
textos debería capturar la pluralidad tanto textual como identitaria, y es con
este objetivo que la autora propone los hipertextos como herramienta para
mostrar el universo inter-, intra- y metatextual que rodean las traducciones.
En contraste con la relación entre hipotexto e hipertexto, que presupone una
jerarquía lineal, la autora ve el hipertexto (Genette, 1989), la traducción que
se escribe a partir del original, también a partir de textos alternativos,
información, notas, influencias, etc. Este concepto se plasma en traducciones
anotadas creadas como blogs o páginas web que permiten acceder a los
textos y referencias que han influido en las decisiones traductoras. Hace falta
añadir que en esta parte la autora, quizás de manera lógica, comete un error
al mencionar que la forma española «cariño» como vocativo (que equivaldría
al honey inglés) es masculino, cuando en realidad sí que sirve como vocativo
epiceno.
Por último, en los Capítulos 7, 8 y 9, Rose analiza los textos agénero y
su traducción. Toma como objetos de análisis la novela Written on the Body,
de Jeanette Winterson, y la novela francesa Sphinx, de Anne F. Garréta,
ambas publicadas en 1992, y sus traducciones al francés, italiano y español
de la primera y al inglés de la segunda. En ambas novelas el género de la voz
que narra o que protagoniza la historia no aparece en ningún momento. La
autora reflexiona sobre el impacto que tiene la naturaleza lingüística en la
forma en la que vemos el mundo, y también en la complejidad de todas las
lenguas cuando el (no) género es traducido: las lenguas romances disponen
de un sistema binario para casi todos sus sustantivos y adjetivos, pero el
inglés marca el género de sus pronombres y artículos posesivos.
Con la intención de mantener la agenda queer de estos textos agénero,
la autora propone la creatividad para enfrentar el desafío e introduce el uso
del lipograma y del recorte [cut-out] para su traducción, con la premisa de que
tanto el sexo como el género son conceptos que pueden ser simplemente
borrados. Estas técnicas, que derivan entre otras de las obras del Oulipo
francés, invitan a la creatividad para reescribir decodificando en la traducción
el texto original convirtiéndolo así en una obra nueva. Similar al caso del
«cariño» vocativo anterior, Rose presenta «colega» como una solución
epicena a «amiga/o», que equivaldría al inglés friend, pero pasa por alto la
realidad semántica y pragmática de este término en español.
Rose concluye el libro con un final abierto y arremete contra las
injusticias ejercidas sobre las personas trans, sus cuerpos e historias. Es en
la traducción queer donde ella encuentra el objetivo para traducir estos textos
a través de la lectura [reading] real de estas identidades queer, trans y
ambiguas. El texto para ella no es sagrado. Puede y debe ser «saboteado»,