
La traducción especializada desde la Teoría de la Relevancia […] 260
Hikma 22(2) (2023), 257 - 284
La traducción literal del estímulo lingüístico no constituye en español
más que la forma lógica de la expresión, una plantilla esquemática que
todavía poco tiene que ver con lo que realmente comunica la combinación de
unidades lingüísticas en alemán. En un texto concreto que versa sobre la
declaración de un concurso de bienes, el lector sabe que las «obligaciones»
son en este caso de tipo financiero y el autor se refiere, por tanto, a los
créditos, los cuales, en lugar de «inscribirse», se «comunican»; además, el
«administrador» es concretamente un «administrador concursal». Así pues,
lo dicho es informativamente suficiente como estímulo ostensivo para
provocar en el lector un proceso inferencial de desambiguación y
enriquecimiento en los siguientes términos:
(2) Forderung = Kredit [crédito]
Anmeldung = Bekanntmachung, Veröffentlichung [comunicación]
Verwalter = Insolvenzverwalter [administrador concursal]
El autor de un texto presupone la capacidad del lector para enriquecer
contextualmente toda unidad lingüística y le aporta los datos necesarios y
suficientes para que el proceso inferencial llegue a buen fin. Todo estímulo
lingüístico será objeto de cómputos inferenciales por parte del lector con el fin
de enriquecer pragmáticamente la forma lógica, esto es, el significado
lingüístico esquemático de la oración. Guiado por el principio de Relevancia,
el lector irá formulando hipótesis sobre cuál es la forma más adecuada de
complementar el estímulo con información contextual.
La idea central que se deriva de esta teoría para ser aplicada a la
traducción es que la forma lógica del texto original siempre difiere de la forma
lógica del texto traducido, esto es, la proporción de información
explícitamente codificada y la proporción de enriquecimiento contextual
necesario para completar la forma lógica varía entre el texto de partida y el
texto meta (Gutt, 1991). El traductor no está realizando un uso descriptivo de
la lengua, puesto que no transmite sus propias representaciones de la
realidad, sino que efectúa un uso interpretativo, puesto que ofrece una
metarrepresentación del mensaje transmitido por otro autor (Gutt, 1991, p.
105; Smith, 2002). El texto traducido apunta a ser fiel a la intención
comunicativa de quien emite el mensaje primario, pero a través de una forma
lógica distinta. En particular, la forma lógica del texto meta, es decir, la
superficie textual codificada, varía respecto de la original en función de tres
factores: las normas lingüísticas por las que se rige el nuevo código, las
recomendaciones estilísticas de la lengua de llegada (condicionadas a su vez
por las distintas tradiciones y géneros discursivos) y el nuevo contexto cultural
en el que se encuadra la traducción. De otro lado, existe un principio
fundamental que determina el grado de libertad del que dispone el traductor
para modificar el estímulo lingüísticamente comunicado: el skopo o función