ISSN: 1579-9794
Hikma 22(2) (2023), 363 - 367
EVANS, ELLIOT. THE BODY IN FRENCH QUEER THOUGHT FROM
WITTIG TO PRECIADO. QUEER PERMEABILITY. LONDRES Y NUEVA
YORK, ROUTLEDGE, 2020, 176 PP., ISBN 978-0-367-14236-0
El libro de Evans es una contribución a las humanidades entendidas
como campos interdisciplinares. Ello justifica que la descripción del libro
sugiera que este será de interés para quienes investigan en el campo del
género y la sexualidad, así como para especialistas en arte y cultura visuales,
y en traducción cultural. Este último concepto ha acompañado la reflexión en
torno a la traducción desde finales del siglo
XX, en principio debido a las
metáforas sobre la liminalidad, los espacios intermedios, las fronteras, y los
distintos trabajos de representación que ocurren en los desplazamientos
humanosvéase, por ejemplo, el texto de Bhabha (1994) en el que se usa el
concepto cultural translation en este registro–. La traducción cultural también
se entiende como un proceso de aculturación que ocurre en las distintas
dimensiones de la subjetividad y mediante el que las ideas se socializan e
inscriben en los sujetos (Young, 2014). Por ello, la traducción entendida como
proceso interlingüístico no es tan evidente en este trabajo como sí lo es la
idea de la traducción como circulación de la teoría entre distintas tradiciones
de pensamiento nacionales y que se identifican por sus lenguas. Evans
propone al respecto que, «[b]y examining them within the particular conditions
that have led to the emergence of queer theory in France, I hope to elucidate
the ways in which theory, literature and art emerge inextricable from the
specific political and cultural climate that engenders them» (p. 12). De esta
manera, el proyecto de Evans apunta a ser una genealogía crítica con
coordenadas muy específicas: el cuerpo como punto (o materia) de partida y
la disputa cartesiana que parece haberse filtrado en el posestructuralismo y
el construccionismo social que informan la teoría queer en particular, el
pensamiento queer anglófono frente a la recepción y respuesta desde la
academia y el activismo en el contexto francés–.
A lo largo de los cuatro capítulos principales, Evans elabora una
argumentación cuidadosa y bien documentada a partir de figuras clave del
pensamiento queer francófono, particularmente Monique Wittig y Paul B.
Preciado (de formación académica francófona), como señala en el título del
libro, así como la obra de la artista ORLAN. Sin embargo, el contrapunto con
la academia queer anglófona y norteamericana subyace o emerge a lo largo
de la argumentación. Ello se debe a que, como se explica en la introducción,
se enfatiza el contexto de recepción de la teoría queer en Francia, así como
las primeras oposiciones entre lo cultural y lo corporal en las distintas
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tradiciones de pensar el género y la sexualidad, en la academia y el activismo.
Así, el primer capítulo sirve para exponer las bases del pensamiento francés
en las que se basa la separación entre cuerpo y mente, a partir del
racionalismo y el cogito de Descartes. Aunque se presentan las ideas
precartesianas de Michel de Montaigne y contracartesianas de Jean-Luc
Nancy, Evans sostiene que las ideas contemporáneas de Butler no han
logrado superar el proyecto deductivo cartesiano. En el caso de De Montage,
la reflexión en torno a los cuerpos ocurre mediante referencias al dolor, el
padecimiento por enfermedad y, en el caso de Nancy, la integración de la
realidad al recuento filosófico se produce mediante metáforas sobre el afecto
y el (con)tacto. En el caso del pensamiento queer, la noción de que los
cuerpos son inaccesibles mediante del lenguaje reconoce que existen e
importan, pero a la vez implica que dicha tarea no es parte del paradigma
constructivista.
El segundo y el tercer capítulo están dedicados a las ideas de Paul B.
Preciado y Monique Wittig, respectivamente. Evans entiende que la obra de
Preciado El manifiesto contrasexual (Preciado, 2002) y Testo yonqui (2008)
materializa la teoría de la performatividad mediante la transformación de la
mirada interpretativa en acciones y estrategias creativas de inscribir los
significantes y significados del género/sexo en la piel. La teoría y práctica del
género en Preciado reconocen que el neoliberalismo y las distintas
tecnologías del género (incluida la industria farmacéutica, cuyo papel es
relevante para el control de los cuerpos y el género mediante la producción
de hormonas sintéticas) han derivado en las formas modernas de la vida y
que, a partir de estas, el autor también ha podido transformar su cuerpo
mediante el uso de testosterona en gely reflexionar sobre cómo los cambios
biológicos influyen en su forma de escribir y comprender la teoría. Evans
reconoce en el trabajo de Preciado la permeabilidad del lenguaje en el cuerpo
y las consecuencias materiales del cuerpo en la forma de representar el
género; un proyecto vivido de superar la posición del sujeto cognoscente del
humanismo a través de una teoría encarnada en la que quien investiga es a
la vez el objeto del experimento.
El pensamiento de Wittig, por otro lado, propone el uso de la propia
lengua para actuar políticamente en contra del pensamiento heterosexual
siendo el término en inglés straight mind, usado por Wittig (1992)
inicialmente–. En su obra ensayística y también en su prosa literaria de tipo
más experimental, Wittig puso en marcha un proyecto de desarme del
repertorio interpretativo universalista del sexo mediante un ejercicio
estratégico de la escritura, que Evans reconoce como una «escritura
materialista». Un postulado clave en la obra de Wittig es que los discursos y
las ideologías influyen materialmente en las vidas de los sujetos y también en
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sus cuerpos, mediante la denominación y las funcionalidades adscritas a los
distintos órganos corporales/sexuales. La escritura materialista busca que
quienes lean se enfrenten a textos diferentes, con colocaciones y metáforas
duras y novedosas que, a su vez, revelen la violencia de los conceptos y las
metáforas sedimentadas en el pensamiento heterosexual. La propuesta
artística de ORLAN, que Evans explora en el cuarto capítulo, tiene puntos de
encuentro con el trabajo de Preciado y Wittig. La crítica al racionalismo
cartesiano es fundamental para comprender los proyectos y performances
que representan la separación del cuerpo en distintas partes, como intentos
fallidos de lograr dividir el cuerpo del alma. El trabajo de ORLAN también
moviliza una crítica al psicoanálisis lacaniano que erradica cualquier
posibilidad de simbolizar el plano de lo Real. Su obra insiste en encontrar
significados en los distintos componentes del cuerpo, como la piel o las
células, pero sin esencializarlos.
¿La reflexión sobre los cuerpos es importante para la traductología?
No solo para la traductología, sino para cualquier otra disciplina que busca
mantenerse relevante sin caer en el academicismo. Evans señala que [t]he
logic of universalism is one that silences the particular, refusing its existence»
(p. 160) y que «the refusal to acknowledge the material is commensurate with
an inability to recognise particularity» (p. 162). Así, los trabajos sobre la
traductología del género conllevan o deberían conllevar siempre una reflexión
situada y crítica sobre los significados articulados en la base material y el eje
semiótico que sostienen la performatividad del género. Evans señala
precisamente las implicaciones de que el énfasis en los trabajos de
representación omita explorar cómo los significados marcan los cuerpos y
cómo los cuerpos también son, más que una interfaz, una parte real de los
procesos de interpretación y construcción de significados. En el caso de la
traducción, la intersección entre cuerpo y semiosis puede rastrearse en las
investigaciones sobre los afectos y la traducción (Koskinen, 2020), en el
proyecto ideosomático de Robinson (2015) o en los estudios sobre la
ergonomía en la traducción sobre todo aquellos en los que se enfoca la
dimensión fenomenológica de la traducción o cómo los cuerpos sienten o se
transforman (incluso mediante el dolor o la enfermedad) en espacios como
los centros laborales o de formación–. En estos casos, el enfoque material
parece emerger del trabajo, de la experiencia y la habituación, del esfuerzo o
desgaste corporal, y a la vez integrar la exploración discursiva sobre los
mecanismos modernos de producción.
Como se propuso antes, el libro de Evans refleja una genealogía del
cuerpo en el pensamiento francés en el contexto del surgimiento de la teoría
queer anglófona. El concepto de traducción es transversal y puede inferirse,
dado que existen referentes teóricos y metodológicos que usan la traducción
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como herramienta genealógica como sucede con el estudio de Bauer (2009)
en torno a la construcción de la teoría sexológica entre Alemania e Inglaterra
. Sin embargo, la teoría de la traducción y la exploración de la construcción
del conocimiento mediante la traducción son campos no explorados en el libro
de Evans, a pesar de aparecer expresamente en los capítulos sobre Preciado
y Wittig. «Even in France, readings of Wittig’s work emerge via the translation
into French of Butler’s reading of her. And yet Butler’s reading of Wittig in
Gender Trouble has been much criticised: de Lauretis claims Butler offers a
reductive and superficial reading of Wittig’s work» (p. 77). Pero esta
perspectiva omitida en el libro de Evans también señala vías de investigación
prospectivas en el campo de la traductología y para quienes investigan en los
distintos puntos de encuentro entre la sexualidad, la filosofía, el género, la
traducción especializada, entre otros. En particular, resulta relevante la
construcción de la teoría o teorías de género mediante la traducción y sus
trayectos transnacionales en distintos periodos. Estos trayectos pueden
reconstruirse mediante la voz de las propias traductoras o traductores; por
ejemplo, como sucede en el caso de Javier Sáez del Álamo, traductor español
con amplia experiencia en el campo de la teoría queer y que ha sido clave en
la recepción de autores como Jack Halberstam en español (Villanueva-Jordán
y Martínez-Carrasco, 2023).
El libro de Evans contribuye a repensar los límites del paradigma
socioconstructivista y de las teorías posestructuralistas según se han
integrado en la teoría queer anglófona. Sin embargo, la potencia de la
propuesta de reconsiderar la obra de Wittig o Preciado como alternativas para
pensar la materialidad del cuerpo y la permeabilidad de este para la recepción
y transformación de significantes puede extrapolarse para visibilizar sesgos
en la propia traductología. Por ejemplo, enfocar la práctica de la traducción,
como un proceso de formación o un ejercicio profesional, sin considerar una
perspectiva crítica sobre la materialidad del trabajo, facilita la entrada a un
registro principalmente neoliberal en el que se enfatiza la integración de
habilidades, conocimientos y tecnologías con la finalidad de traducir/producir
más y «mejor». Por el contrario, el género como parte de esta reflexión
material permite pensar en la división y estratificación del trabajo por razones
de sexo en intersección con la edad, la nacionalidad entre otros factores que
influyen en la traducción como un proceso y producto. Entonces, la base
material y la función del cuerpo en la reflexión traductológica implicaría
reconocer la importancia del trabajo como forma de estructuración social. En
un momento de discusión sobre el futuro de la traducción automática y la
inteligencia artificial, este proyecto materialista o encarnado no buscaría
negar la interacción humano-máquina/tecnología, sino que conllevaría
comprender que el destino de los sujetos y (sus) cuerpos no puede depender
de una visión solamente productiva del capital. En efecto, la reflexión sobre
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el cuerpo invita a una consideración poshumana de los contornos de los
sujetos y su expansión mediante la integración de prótesis, entre otras formas
de tecnologías. En esta línea de investigación, los estudios de género, la
teoría queer y trans, el pensamiento ciborg, así como muchas otras formas
de pensar que han arrinconado las nociones positivistas de la traducción son
relevantes para no perder de vista la sostenibilidad de quienes traducen y sus
cuerpos.
R
EFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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[I
VÁN VILLANUEVA-JORDÁN]