ISSN: 1579-9794
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La traducción de De Canaria et insulis reliquis, de Giovanni
Boccaccio, por Gregorio Chil: Autoría y análisis
comparativo
The translation of Giovanni Boccaccio’s De Canaria et
insulis reliquis by Gregorio Chil: Authorship and
comparative analysis
FRANCISCO SALAS SALGADO
frasalas@ull.edu.es
Universidad de La Laguna
Fecha de recepción: 11/06/2025
Fecha de aceptación: 05/02/2026
Resumen: Las cartas que unos comerciantes florentinos, establecidos en
Sevilla, enviaron a Florencia en el año 1341, contienen el relato de una
expedición hacia las Islas Canarias. Este relato fue trasladado al latín, la
lengua entonces de cultura, por el humanista italiano Giovanni Boccaccio y
recibió sendas traducciones en el siglo XIX. Sabin Berthelot la tradujo al
francés, en 1842, en su obra L’Ethnographie et les Annales de la Conquéte,
la cual vertió al castellano en 1849 el arqueólogo catalán Juan Arturo Malibrán
y Aubet; y Gregorio Chil y Naranjo, en 1876, publicó su versión en sus
Estudios Históricos, Climatológicos y Patológicos de las Islas Canarias. En
algunas investigaciones (Martínez Hernández, 2001) se ha cuestionado la
traducción de Chil indicando que reproducía la traducción al castellano de
Malibrán con algunas modificaciones, quizás motivado por lo que el propio
Berthelot dijera en una obra posterior, las Antiquités Canariennes (París,
1879), al censurar que el historiador canario no aludiera a su versión al
francés. En este artículo se intenta ver la relación de dependencia que tiene
la traducción de Gregorio Chil con la de Malibrán. Tras un estado de la
cuestión inicial, se ofrecen los pertinentes datos biográficos y se describe esta
crónica (circunstancias de su redacción y contenido de esta). Se exponen
luego los principios metodológicos que guiaron la obra de Chil, sobre todo en
lo referente a las fuentes, y se realiza un análisis comparativo de ambas
traducciones en diferentes niveles. Este estudio muestra que Chil conocía las
traducciones del texto boccacciano que hicieron Berthelot y Malibrán (quien
tradujo al autor francés). Pero, aunque coincide con Malibrán en algunos
pasajes, Chil realiza una nueva versión, seguramente para evitar los errores
que contenía la traducción de Berthelot y que repite servilmente Malibrán.
2 La traducción de De Canaria et insulis reliquis […]
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Palabras clave: Boccaccio, Crónica de viajes en latín, Traducción
comparada, Traducciones de G. Chil y J. A. Malibrán
Abstract: The letters of a group of Florentine merchants, established in
Seville and sent to Florence in 1341, contain the account of an expedition to
the Canary Islands. This narrative was translated into Latin, then the language
of culture, by the Italian humanist Giovanni Boccaccio, and received two
nineteenth-century translations. Sabin Berthelot rendered it into French in
1842 in his work L’Ethnographie et les Annales de la Conquête, which was
translated into Spanish in 1849 by the Catalan archaeologist Juan Arturo
Malibrán y Aubet; and in 1876 Gregorio Chil y Naranjo published his own
version in Estudios históricos, climatológicos y patológicos de las Islas
Canarias. Some studies (Martínez Hernández, 2001) have questioned Chil’s
translation, arguing that it largely reproduces Malibrán’s Spanish version,
albeit with some modifications possibly prompted by Berthelot’s later claim in
Antiquités Canariennes (Paris, 1879), where he criticised the Canarian
historian for omitting mention of his French translation. This article seeks to
examine the extent to which Chil’s translation depends on Malibrán’s one.
After an initial review of the state of the question, the paper provides relevant
biographical information and describes the chronicle (its circumstances of
composition and its contents). It then discusses the methodological principles
guiding Chil’s work, particularly with respect to sources, and offers a
comparative analysis of both translations on different levels. This study
concludes that Chil was familiar with the translations by Berthelot and by
Malibrán (who translated the French scholar’s version of the Boccaccian text).
Yet, although Chil coincides with Malibrán in certain passages, he produced
a new version, most likely to avoid the errors in Berthelot’s translation, which
Malibrán had uncritically reproduced.
Keywords: Boccaccio, Comparative translation, Latin travel chronicle,
Translations by G. Chil and J. A. Malibrán
INTRODUCCIÓN
El De Canaria et insulis reliquis ultra Hispaniam in Oceano noviter
repertis, cuya autoría se atribuye al célebre humanista italiano Giovanni
Boccaccio, es uno de los textos que más ha captado la atención de los
investigadores de diversas disciplinas, sobre todo de los historiadores, en
Francisco Salas Salgado 3
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todas las épocas
1
. Se trata de una de las fuentes que ofrece información
precisa y de primera mano acerca de un territorio que transitaba entre la
leyenda y el mito y que se iba conociendo gracias a las expediciones que se
empezaron a realizar por esta zona del Atlántico.
De esta obra también se han hecho trabajos filológicos. Destacan,
especialmente, la minuciosa síntesis con abundante bibliografía del helenista
Marcos Martínez Hernández (2001) y, más en consonancia con el tema que
aquí se aborda, el excelente estudio de Gisela Marcelo Wirnitzer (2022).
La meticulosidad de estos trabajos, sobre todo los que guardan
relación con aspectos filológicos, no quita para que puedan desarrollarse
otras cuestiones anejas, algunas de la cuales se refieren mínimamente en
estas investigaciones, pero que deben ser convenientemente estudiadas.
En concreto, en las siguientes líneas, se prestará atención a dos de las
traducciones que recibió este relato, pertenecientes ambas al siglo XIX
(Marcelo Wirnitzer, 2022, pp. 388-391), época donde existió un evidente
interés traductológico con teorizaciones que concedían gran importancia al
literalismo (Vega, 1994, pp. 46-48), como las de Gregoire y Collombet o
Leconte de Lisle, pero que también abundaban en la dificultad de encontrar
términos equivalentes en el trasvase de una lengua a otra.
Cabe indicar que la primera de esas traducciones fue realizada al
francés por Sabin Berthelot (1774-1880) y publicada en el año 1842. Se
encuentra en su obra L’Ethnographie et les Annales de la Conquéte, que firma
junto al botánico inglés Philip Barker-Webb (1793-1854), primer tomo de su
Histoire Naturelle des Iles Canaries. A pie de página está el texto latino. Esta
obra la vertió al castellano en 1849 el arqueólogo catalán Juan Arturo
Malibrán y Aubet
2
con el título Historia Natural de las Islas Canarias, dentro
de la colección Biblioteca Isleña en Santa Cruz de Tenerife, donde traduce el
texto de De Canaria.
La otra traducción al castellano, la que más interesa aquí
3
, es la que
hizo Gregorio Chil y Naranjo. Aparece en 1876 en el primer tomo de sus
Estudios Históricos, Climatológicos y Patológicos de las Islas Canarias,
1
Así ocurre desde las Noticias de Viera y Clavijo, escritas en la segunda mitad del siglo XVIII, en
las que, sin nombrar al autor ni al texto, relata las expediciones mandadas por el rey de Portugal
A. Cioranescu las identifica con el viaje que describe Boccaccio (Viera y Clavijo, 1982, pp. 266-
267); hasta el reciente trabajo de A. Quartapelle (2022), que trata de identificar la estatua que
se describe en el relato en latín. Advertimos que se ha respetado la ortografía y puntuación
originales de los textos citados.
2
Datos de este autor en Papí Rodes (2019).
3
La siguiente traducción en el tiempo fue realizada en 1860 por Agustín Millares Torres y aparece
en su Historia de la Gran Canaria. Es menos literal y parece compendiar los datos que considera
más interesantes del texto latino.
4 La traducción de De Canaria et insulis reliquis […]
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también con el texto latino a pie de página. Por lo que refiere, realiza su
traducción directamente del latín (Chil y Naranjo, 1876, p. 259), aunque se
cree que debía conocer la traducción de Malibrán (Marcelo Wirnitzer, 2022,
pp. 389-390).
Esta hipótesis la planteó Sabino Berthelot en la obra posterior
Antiquités Canariennes (París, 1879), al censurar que Gregorio Chil no
aludiese a su versión al francés, realizada hace 40 años y luego retraducida
al castellano por Malibrán, la cual Chil debía conocer porque cita la obra de
Berthelot casi desde el comienzo de su obra
4
.
De hecho, algunos estudiosos, como en el caso de Buenaventura
Bonnet (1943, p. 115) o el propio Marcos Martínez, derivan la traducción de
Chil de la realizada por Malibrán, cuestionando la necesidad de realizar una
nueva traducción de un texto ya trasvasado al castellano (Marcelo Wirnitzer,
2022, pp. 390-391).
De estas premisas van a partir las siguientes ginas. En un ejercicio
de traducción comparada, se examinarán los dos textos castellanos de esta
traducción: primero el texto de Malibrán con la versión francesa de Berthelot,
y luego la de aquel con la traducción realizada por Chil, a fin de apreciar
posibles dependencias. Al mismo tiempo se verán algunas de las técnicas de
traducción que el polígrafo grancanario usó para ello.
Conviene ahora ofrecer una pequeña semblanza biografía de Gregorio
Chil y Naranjo, insistiendo sobre todo en su formación clásica, la que le
permitiría realizar la versión del texto latino sin necesidad de intermediarios.
1. ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS DE GREGORIO CHIL Y NARANJO: SU
FORMACIÓN CLÁSICA
Los datos biográficos que tenemos de este erudito isleño aparecen en
los trabajos de Juan Bosh Millares (1971), quien se refiere a sus primeros
estudios, y que luego repiten otros estudiosos como Manuel Ramírez
Sánchez (2006) o Marcos Martínez Hernández (2007)
5
.
Nació Gregorio Chil y Naranjo en la ciudad de Telde, en el sur de la isla
de Gran Canaria, en 1831
6
. Inició con su padre el estudio de las primeras
letras, pero fue su tío, el beneficiado de la catedral de Canarias, Gregorio Chil
y Morales (Telde, 1803-1882), catedrático de Teología Moral en el Seminario
4
Concretamente, en el apartado dedicado a Platón, aparece la primera referencia a la Histoire
naturelle de Iles Canaries de Parker-Webb y Berthelot (Chil y Naranjo, 1876, p. 60).
5
Véase, asimismo, Macías Alemán (2001).
6
Véase, además, Naranjo Santana (2016, 2019).
Francisco Salas Salgado 5
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Conciliar de Canarias
7
(Pérez Reyes, 2014, p. 196), quien lo inic en el
estudio de los clásicos griegos y latinos, familiarizándo[lo] con las doctrinas
de Platón y Aristóteles, a tal punto de que cuando traducía a Homero y a
Tácito le hacía meditar sobre ellos, con la reflexión propia de su edad, hasta
llegar a despertarle el gusto por la historia (Bosh Millares, 1971, p. 28).
Esta primera etapa discente dio paso a los estudios secundarios, que
realizó en el Seminario Conciliar de Las Palmas, institución que durante
mucho tiempo suplió la falta de estudios superiores en las Islas. Aquí, en
1844, a la edad de trece años, aprobó con sobresaliente la asignatura de
Latinidad y Humanidades antes de pasar al curso de Filosofía; en el curso del
año 1846, aprobó Lengua Latina también con sobresaliente, y las asignaturas
de Retórica y Poética en el año 1847 con igual calificación (Bosh Millares,
1971, pp. 29-30).
Concluido este periodo, después de abandonar la idea de seguir la
carrera eclesiástica, familiarizado con los clásicos latinos y griegos y con las
doctrinas de Platón y Aristóteles (Bosch Millares, 1971, p. 33), marchó a
París a estudiar la carrera de medicina, que costeó su tío.
Tras regresar a la isla fue elegido, por su conocimiento de los clásicos,
como profesor para impartir lengua griega en el colegio de San Agustín de
Las Palmas, fundado en 1845 como Instituto Elemental de Enseñanza
Primaria y Secundaria, si bien renunció a ello por incompatibilidad con sus
otras ocupaciones (Marrero Henning, 1977, p. 175).
Relacionado con aquellos primeros estudios, hizo (Bosh Millares, 1971,
pp. 52-63) diversos trabajos vinculados al pasado mítico de las islas Canarias:
La Atlántida de Platón, presentado en el congreso de americanistas de la
Universidad de Nancy en 1864; y Platón y su Timeo y Platón y la Atlántida”,
publicados en la revista El Museo Canario; a los que hay que añadir el
discurso que diera sobre este mito clásico en los años 1881 y 1882.
En la dedicatoria que antecede al tomo primero de sus Estudios
históricos, titulada Á mi respetable Tio y Padrino D. Gregorio Chil y Morales”,
recuerda cómo su tío le recitaba pasajes de la Academia y del Liceo, y los
comentarios que este le hacía cuando traducía a Homero y Tácito, esos
sublimes maestros de la historia y del lenguaje (Chil y Naranjo, 1876, p. 1).
Fue sobre todo la obra de Tácito, a quien volva leer en su estancia en París,
7
Bajo su dirección (sub auspiciis D D. Gregorii Chil et Morales), se defendieron en esta institución
algunas conclusiones públicas, en concreto, la de Pedro Guedes y Morales, el 18 de junio de
1825, y la de Juan Quintero y Padilla, el día 11 de junio de 1828. En el Seminario Conciliar llegó
a ser rector, también ocupó el cargo de canónigo de la catedral de Canarias a partir de 1864 y
de examinador sinodal del obispado. Fue miembro correspondiente de la Real Academia de la
Historia.
6 La traducción de De Canaria et insulis reliquis […]
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la que le inspiró la idea de escribir estas desaliñadas pájinas (Chil y Naranjo,
1876, p. 2).
De esta manera, como hiciera el famoso historiador romano
8
, leyó y
releyó todas las obras escritas sobre Canarias (Chil y Naranjo, 1876, pp. VII-
XIV), visitó muchos archivos nacionales y extranjeros, y entab grandes
contactos con multitud de eruditos españoles y franceses. Asimismo, contaría
con la ayuda de Juan Padilla Padilla, médico y antiguo compañero suyo en
París, y de Amaranto y Emiliano Martínez de Escobar, ambos alumnos del
humanista Graciliano Afonso Naranjo y grandes conocedores de los autores
clásicos.
2. EL DE CANARIA DE G. BOCCACCIO: GÉNESIS Y CONTENIDO
El texto y la traducción de De Canaria aparecen en el Capítulo Sétimo
del primer tomo (de tres) de los Estudios Históricos
9
, que está dividido en tres
libros. El primero de ellos trata sobre los Tiempos Prehistóricos; en el
segundo, dividido en 22 capítulos, se exponen los Tiempos Protohistóricos
desde Platón a Los Marselleses; y, en el tercero, los Tiempos Históricos, el
cual consta, a su vez, de una introducción y se bifurca en dos épocas. La
primera comprende desde Juba hasta Juan de Bethencourt y la segunda
versa sobre la conquista de Canarias.
El texto de Boccaccio se encuentra en la primera época, el periodo del
redescubrimiento de las islas Canarias en la Baja Edad Media, que coincidió
con el arribo de marineros de diversos lugares que emprendieron
expediciones a través del Atlántico por diferentes motivos y se encontraron
de forma accidental o intencionada con estas islas.
Las circunstancias del viaje se conocen por las cartas que unos
mercaderes residentes en Sevilla enviaron en el año 1341 a Florencia. Se
trataba de un encargo que Alfonso IV, rey de Portugal, hizo al aventurero
natural de Florencia, Angiolino del Tegghia de Corbizzi, a fin de que explorara
las islas Canarias (Marcelo Wirnitzer, 2022, pp. 386-388). De esta suerte,
salieron tres naves de Lisboa el 1 de julio de 1341, capitaneadas por Tegghia,
el genovés Niccoloso da Recco y la última por un piloto anónimo quizás
portugués. Estas llegaron en cinco días a su destino, regresando en
8
Recordemos que Tácito consultó para sus obras muchísimos documentos, desde archivos
oficiales hasta las gacetas de la capital, en concreto, los Acta senatus, los Acta diurna populi
Romani, los Acta senatus et populi, las memorias de los emperadores y las crónicas que
realizaron sus predecesores (André y Hus, 2005, p. 144).
9
En general, fue una obra bien acogida por los estudiosos locales, pero no por la Iglesia. Cabe
indicar que el entonces obispo de la diócesis, José María Urquinaona y Bidot, la excomulgó por
exponer al comienzo las doctrinas de Darwin y Lamarch sobre el origen del hombre.
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noviembre a dicha ciudad con algunos nativos y mercaderías diversas
recogidas de esas tierras.
El origen de esta crónica en latín parece que fue la información que
Niccoloso da Recco proporcionó a algunas amistades suyas y que aquellos
mercaderes, tras oírlas, transmitieron en carta a la compañía bancaria Bardi.
Seguramente se escribprimero en italiano. Giovanni Boccaccio, ligado a
dicha compañía, supo de la misma y la tradujo luego al latín.
Según Gregorio Chil (1876, pp. 257-258), el manuscrito de este
humanista quedó en el olvido hasta que se encontró en la biblioteca de los
Magliabechi de Florencia
10
. Fue publicado por Sebastian Ciampi en cuatro
ocasiones (Marcelo Wirnitzer, 2022, p. 388), a saber: en 1826, con erratas en
el título; en 1827 y 1828, en ediciones corregidas; y en 1830, en una edición
en la que aparece, aparte del texto en latín, una traducción al italiano,
volviendo así al idioma original en que supuestamente se escribió, aunque
con inexactitudes (Martínez Hernández, 2001, p. 96).
Este relato en latín, que se interrumpe de manera abrupta, lo han
calificado como una reelaboración con pretensiones literarias (Martínez
Hernández, 2001, p. 103; Marcelo Wirnitzer, 2022, p. 387), si bien otros
estudiosos abundan en su estilo fluido, culto, muy inteligible y propio de
persona docta, experta y sabedora de la amplia importancia cultural (García
del Rosario, 2016, p. 22). Evidentemente, no se puede esperar que el latín de
esta crónica llegue al refinamiento que encontramos en otras obras del
humanista italiano, teniendo en cuenta que seguramente se trataba de un
esbozo y, por tanto, existiera luego la posibilidad de que pudiera ser
reescrito
11
, aunque aventaje en calidad a otros textos de la época o
10
Como indica Peloso (1998), Il testo ci è stato tramandato in una pagina dello Zibaldone
Magliabechiano (Firenze, Bib. Naz. II 327, ff. 123v.-124) poi ripresa dallo stesso Boccaccio nele
sue Esposizioni se opra la Comedia e successivamente utilizzata nelle loro compilazioni
geografiche, da Domenico Silvestri e Domenico Bandino […]” (p. 815).
11
Falta, evidentemente, un estudio que aborde las particularidades gramaticales del latín de esta
crónica. Solo contamos con un ligero apunte de Martínez Hernández (2001), donde refiere lo
siguiente:
El latín boccacciano se caracteriza por una serie de rasgos que le hacen especialmente particular, como
son, entre otros, el uso de esto y dato con valor concesivo, el empleo de noviter, no tanto con el sentido de
por primera vez, cuanto con el valor de nuper recientemente (referido a acontecimientos ocurridos unos
veinte años antes), etc. (p. 104).
A ello se podría agregar el mantenimiento de algunas palabras propias del latín medieval (v.gr.
el adjetivo esibilis) y un estilo un tanto alejado del canon clásico, lo que quizás pueda sugerir que
se trate de una primera redacción.
8 La traducción de De Canaria et insulis reliquis […]
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posteriores
12
. Quizás esto motivó que, desde que Ciampi diera a conocer el
relato, se dudara de la autoría del autor italiano, hasta que modernamente la
máxima autoridad sobre Boccaccio hoy en día, V. Branca, se ha pronunciado
resueltamente por la paternidad boccacciana (Martínez Hernández, 2001,
p. 96).
El texto de De Canaria es relativamente corto. Aparece en nota en la
obra de Gregorio Chil separado en varios párrafos
13
. Va precedido de una
pequeña aclaración que advierte del nombre de quien comandaba esta
expedición Angelinus ad Tegghia de Corbizzis consobrinus filiorum
Gherardini Giannis que vierte como Angiolino del Tegghia de Corbizzi, nieto
de Gheradino di Cianni (Chil y Naranjo, 1876, p. 259).
Los diferentes párrafos parecen introducir (y en algunos casos
diferenciar) partes del relato, en concreto, la fecha en que se realiza la
expedición, el contenido de las cartas enviadas a Florencia y el relato del
piloto Niccoloso da Recco. En este último, se describe la primera isla que
encontraron y lo que en ella hallaron; la navegación que hicieron hacia otras
tres islas, la última de la cuales era frecuente en lluvias; y el viaje que
realizaron hacia otras trece, entre las que hallaron cinco habitadas y bien
pobladas, refiriendo el idioma diferente que tenían y destacando a una de
ellas por tener un monte alto que les causó sorpresa y donde no se atrevieron
a desembarcar, amén de otras cosas que dicho piloto no quiso contar.
Finalmente, se centra en la isla que llama Canaria (i.e., Gran Canaria) y en
la descripción de sus habitantes, sus cualidades físicas, el desconocimiento
que tenían de cualquier idioma que no fuera el suyo, la forma de relacionarse
entre ellos y con quien parecía ser su jefe y sus condiciones para el canto y
el baile. El siguiente apartado narra el trato que recibieron por parte de los
habitantes de esta isla cuando desembarcaron, algunas de sus costumbres y
la lealtad que mostraban unos con otros, cosa que pudieron observar cuando
comían. Acaba con una ligera referencia a la institución del matrimonio y al
12
Es el caso de De Nobilitate et Rusticitate dialogus del canónico zuriqués Félix Malleoli
Haemmerlein, escrito, como sugiere Martínez Hernández (2001, p. 104), en latín macarrónico,
el cual se remonta a un relato de un viaje realizado a las islas en 1369 (el dialogus data de 1444);
o de la obra De prima inventione Guinee. De insulis primo inventis in mari Occeano Occidentis
et primo de Insulis Fortunatis, que nunc de Canaria vocantur del portugués Diogo Gomes de
Sintra, también del s. XV.
13
Este texto es el que reproducimos en el presente trabajo. También aparece en la obra de
Berthelot, aunque con algunas erratas. Sin ánimo de exhaustividad, pues se tratará en otro
estudio, nada más comenzar encontramos morentibus (de mŏriŏr, morir) en vez de morantibus
(de mŏror, residir), lectura que es la correcta y que, además, es la que traduce el naturalista
francés con établis. Para la terminología traductológica, seguimos a Hurtado Albir (2011,
pp. 633-645.)
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sistema de numeración que utilizaban. Pasemos ahora al análisis de las
traducciones.
3. LA TRADUCCIÓN DE J. A. MALIBRÁN, ¿TRADUCCIÓN DIRECTA O INDIRECTA?
La primera cuestión que se debe considerar es si la versión castellana
de De Canaria que realizó Malibrán, que aparece en la obra titulada
Ethnografia y Anales de la Conquista de las Islas Canarias (1849), se hace
directamente desde el latín o desde la traducción que hiciera al francés
Berthelot.
Nada dice de ello Malibrán. En una especie de prólogo titulado El
traductor, solo refiere las cualidades de la obra de Berthelot y la oportunidad
que tuvo de consultar a este autor, residente entonces en la isla
14
, sobre
algunos pasajes cuya inteligencia:
podría ser mal interpretada, y á cuyas aclaraciones se ha prestado
con la afabilidad que le es propia, suprimiendo con su anuencia
algunas notas, é intercalando en el testo, sin alterarlo en nada,
aquellas que por su importancia eran necesarias é indispensables.
(Berthelot, 1849, p. 2)
15
Como se observa desde el comienzo, Malibrán traduce del francés:
Rechercher l'origine des Guanches, faire connaître leur langage,
leurs moeurs, leurs coutumes, leur religion et leurs lois; signaler les
traces de cette société primitive sur le même sol qu'elle occupa,
interroger les traditions et les comparer avec les enseignemens de
l'histoire, telle est la tâche que nous nous sommes imposée. Ce
peuple vertueux, confiant, humain, intrépide, habita les îles
Fortunées dans ces siècles d'agitation et de tourmente qui virent
crouler les états les plus puissans. Le souvenir des expéditions
14
S. Berthelot (Marsella, 1794-Santa Cruz de Tenerife, 1880) regresó de nuevo en 1847 a las
Islas como cónsul de Francia, residiendo principalmente en la isla de Tenerife. Antes había
realizado una gran labor de investigación en las islas Canarias, especialmente en lo referente a
la botánica, la etnografía y la historia, junto con su colaborador, el botánico inglés Philip Barker
Webb, coautor de la Histoire Naturelle des Iles Canaries, donde se encuentra el De Canaria de
Boccaccio. Entre la amplia bibliografía que trata de este autor, véase, sobre todo, Cioranescu
(1980).
15
Sin embargo, no solo suprime algunas notas, sino algunas partes que estaban en el texto
original, caso del prólogo que se encuentra en el texto francés, con el título Avant- propos, en
el que se aclara la división en dos partes distintas de sus Miscellanées Historiques, siendo la
primera la que comprendra l'ethnographie et l'histoire de la conquête des îles Canaries. Aquí,
además, insiste en la importancia del texto del humanista italiano:
Plusieurs documens, que je ne pouvais me procurer de suite et qu'il m'importait de consulter pour compléter
mes recherches historiques, m'avaient fait différer jusqu'à ce jour la publication de la première partie. Je
citerai d'abord la relation manuscrite d'un voyage exécuté en 1344 par ordre du roi de Portugal. Cette relation,
transcrite par le célèbre Boccace vers le milieu du quatorzième siècle, a été publiée en 1827, sur le document
autographe, par S. Ciampi, et m'a fourni des renseignemens précieux sur les anciens habitons de Canaria.
(Parker-Webb y Berthelot, 1842, p. 3)
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maritimes des Phéniciens et des Carthaginois s'était perdu au milieu
du flux et reflux des conquêtes; les Romains avaient borné leur
domination aux colonnes d'Hercule; l'irruption des Barbares s'était
arrêtée devant les flots d'un Océan qu'on-croyait sans limite, et les
insulaires des Hespérides, libres et heureux dans leurs archipels,
purent se jouir de l'oubli du monde. Mais à cette époque de
transition qu'on est convenu d'appeler la Renaissance, les
Fortunées eurent leur tour, on se souvint des îles lontaines
auxquelles les poètes de l'antiquité avaient attaché un merveilleux
renom, et l'amour des découvertes poussa vers ces contrées
fameuses, visitées jadis par les galères de Tyr et de Carthage,
explorées ensuite sous l'empire d'Auguste par les envoyés du roi
Juba, et connues plus tard des Arabes sous le nom d'Iles Heureuses
(El Djézayr el Khalydath). (Parker-Webb y Berthelot, 1842, pp. 5-6)
Indagar el origen de los guanches, dar á conocer su lenguage, sus
usos, su religion y sus leyes, marcar las huellas de esta sociedad
primitiva en el mismo terreno que ocupó, interrogar las tradiciones
y compararlas con los documentos de la historia; tal es la tarea que
nos hemos impuesto. Este pueblo virtuoso, confiado, humano,
intrépido, habitó las islas Fortunadas en do aquellos siglos de
agitacion y tormenta que vieron desplomarse á los estados mas
poderosos. El recuerdo de las espediciones marítimas de los
Fenicios y Cartagineses se habia perdido en medio del flujo y reflujo
de las conquistas; los Romanos habian limitado su dominacion en
las columnas de Hércules; la irrupcion de los bárbaros se habia
detenido ante las olas de un Océano que se creia sin límites, y los
insulares de las Hespérides, libres y felices en sus archipiélagos,
pudieron alegrarse del olvido del mundo; mas en esta época de
transicion, á la cual se ha convenido llamar de Renacimiento, les
llegó su hora á las Afortunadas; se acordaron de las islas lejanas, à
las que los poétas de la antigüedad habian dado un maravilloso
renombre, y el amor de los descubrimientos lanzó algunos
aventureros hacia estas famosas comarcas visitadas un dia por las
galeras de Tiro y de Cartago, esploradas despues bajo el imperio
de Augusto por los enviados del Rey Juba, y conocidas mas tarde
por los Árabes con el nombre de Islas Felices (EL DJEZAYR EL
KHALYDATH). (Berthelot, 1849, pp. 3-4)
Y ello también ocurre en el texto latino de Boccaccio. Si comparamos
la traducción de Berthelot y la de Malibrán de esta crónica, podemos
percatarnos de inmediato que Malibrán no traduce directamente del latín.
Veamos solo el comienzo de los tres textos:
DE CANARIA ET DE INSULIS RELIQUIS ULTRA HISPANIAM IN OCEANO NOVITER
REPERTIS.
Anno ab incarnato verbo MCCCXLI, à mercatoribus florentinis apud
Sibillam, Hispaniæ ulterioris civitatem, morentibus, Florentiam literæ
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allatæ sunt ibidem clausæ XVII. Kal. decembris anno jam dicto, in
quibus quæ disseremus inferiùs continentur.
Aiunt quidem primo de mense julii hujus anni duas naves, impositis
in eisdem à rege Portogalli opportunis ad transfretandum
commeatibus, et cum iis navicula una munita, homines
Florentinorum, Genuensium, et Hispanorum Castrensium, et
aliorum Hispanorum, à Lisbona civitate datis velis in altum abiisse,
ferentes insuper equos et arma, et machinamenta bellorum varia ad
civitates et castra capienda, quaerentes ad eas insulas, quas vulgo
repertas dicimus […]. (Parker-Webb y Berthelot, 1842, pp. 23-24,
nota 3)
DE LA CANARIE ET DES AUTRES ILES NOUVELLEMENT DECOUVERTES DANS
L'OCEAN PAR DE LA L'ESPAGNE
L'année de l'incarnation 1341, des lettres arrivées à Florence et
écrites par certains marchands florentins établis à Séville, cide
l'Espagne ultérieure, sous la date du 17 des calendes de décembre
de la dite année, contiennent ce qui suit:
Le 1
er
du mois de juillet de cette année, deux bâtimens chargés par
le roi de Portugal de tous les avitaillemens nécessaires, et avec eux
un petit navire bien armé, monté par des Florentins, des Génois, des
Espagnols de Castille (Hispanorum Castrensium) et d'autres
Espagnols, ont mis à la voile de la ville de Lisbonne, et pris la haute
mer, amenant de plus avec eux des chevaux, des armes et
différentes machines de guerre pour prendre les villes et les
châteaux, à la recherche de ces îles qu'on dit communément avoir
été retrouvées. (Parker-Webb y Berthelot, 1842, 23-24)
De Canaria y de las otras islas nuevamente descubiertas en el
Océano del otro lado de España.
El año de la Encarnacion de 1344, cartas llegadas á Florencia y
escritas por ciertos mercaderes Florentinos establecidos en Sevilla,
ciudad de la España ulterior fechadas en 17 de las Calendas de
Diciembre de dicho año, contiene lo siguiente:
El 1.° de Julio de este año, dos buques cargados por el rey de
Portugal de todas las provisiones necesarias, y con ellos un
pequeño navio, equipado por Florentinos, Genoveses, Españoles
de Castilla (Hispanorum Castrensium) y otros Españoles, han dado
la vela de la ciudad de Lisboa, dirigiendose à alta mar y llevando
consigo caballos, armas y diferentes máquinas de guerra, para
tomar las villas y castillos, en busca de esas islas que comunmente
se dice haberse vuelto à encontrar […]. (Berthelot, 1849, p. 19)
La dependencia del texto de Malibrán con la traducción de Berthelot,
como vimos también en el primer ejemplo, es manifiesta. Aquí puede verse
que ambos no traducen el sustantivo verbo; y que el adjetivo escritas de la
versión de Malibrán no está en el texto de Boccaccio, sino en la traducción
12 La traducción de De Canaria et insulis reliquis […]
Hikma 25 (1) (2026), 1 - 24
de Berthelot (écrites), al igual que sucede con la expresión contiene lo
siguiente, que vendría a corresponder con la oración relativa in quibus quæ
disseremus inferiùs continentur, que ya reduce Berthelot en su traducción. De
igual forma, tampoco aparece en la traducción de Malibrán la relación
sintáctica existente entre el verbo de lengua aiunt y la oración donde se
encuentra el infinitivo abiisse que el texto del francés tampoco reproduce. Y
ello es así en toda la crónica boccacciana.
4. LA TRADUCCIÓN DE DE CANARIA, DE GREGORIO CHIL, EN SU CONTEXTO
Como antes se dijo, la crítica que se hacía a la traducción de Chil se
centraba en la pertinencia de esta traducción y, fundamentalmente, en el
convencimiento de algunos investigadores de que aquel incorporó en su obra
la traducción de Malibrán con algunos retoques (Martínez Hernández, 2001,
p. 110).
Evidentemente, lo primero que habría que hacer es acercarnos al
método que sigue Chil a este respecto, cuando presenta las fuentes y refiere
diversas noticias que tienen que ver con el pasado de las Islas, principalmente
las procedentes de autores grecolatinos, a fin de tener, como indica en el
prefacio, todos los documentos posibles y necesarios para escribir la historia
de un país:
Numerosos documentos se hallan ya en el texto, ya en el apéndice:
les presento esas dos partes: la primera para que los lectores
juzgen por su criterio propio, pues siempre me ha parecido s
digno del hombre que piense por sí mismo, antes que, sin exámen,
sea esclavo del dictámen ajeno; y la segunda para que,
considerando lo difícil que es poder conservar documentos
antiguos, sea por el deterioro que los os han producido, sea
porque se extravien, es preferible, más que lamentar su falta, verlos
perpetuados por medio de la reproducción impresa. (Chil y Naranjo,
1876, p. XIII)
En efecto, en los diversos capítulos relacionados con las fuentes
antiguas, que se encuentran en el libro segundo Tiempos Protohistóricos y
en el libro tercero Tiempos Históricos, sigue por principio la costumbre de
citar las obras de donde ha tomado los textos, normalmente de ediciones
francesas.
Así, en el capítulo primero del libro segundo, dedicado a Platón, refiere
en nota el texto del que se sirvió para reproducir el Timeo, el famoso diálogo
entre Critias y Sócrates, que copia en su totalidad en francés y, habida cuenta
de sus conocimientos lingüísticos sobre este idioma, traduce al castellano. Se
trata, en este caso, de las Oeuvres complètes de Platon, traduites du Grec en
Français accompagnées d’Arguments Philosophiques, de Notes Historiques
Francisco Salas Salgado 13
Hikma 25 (1) (2026), 1 - 24
et Philogiques par Victor Coisin, traductor también de la Metafísica de
Aristóteles, editadas ambas en París por Rey et Gravier en 1839.
En el capítulo segundo, dedicado a Teopompo de Chío, usa como
fuente la obra Iles de l’Afrique del archivista y geógrafo Marie-Armand
d’Avezac (1800-1875), a la que alude continuamente y que aparece en nota,
la cual a su vez se encuentra dentro de L’Univers. Histoire et description de
tous les peuples. Afrique. Carthage. Numidie et Mauritanie. Afrique chrétienne
(obra impresa en París por Firmin Didot en 1844).
Para el capítulo dedicado a Plutarco, empleó la traducción al francés
del jesuita Dominique Ricard (1741-1803) de Les vies des hommes illustres,
précédées de la vie de Plutarque, también impresa por Firmin Didot en 1863
en París.
Por su parte, De Estrabón alude a la traducción del geógrafo y
bibliotecario francés Amédée Tardieu (1822-1893).
Por añadidura, cuando se refiere a Homero, menciona el texto del
helenista y político Jean-Baptiste Dugas Montbel (1776-1834), quien, entre
1815 y 1818, publicó la traducción de la Ilíada y la Odisea.
Y lo mismo hace cuando se refiere a los autores clásicos latinos. Para
no alargar la nómina en exceso, baste decir que, para Plinio, utilizó la
traducción al francés que hiciera Maximilien P. Émile Littré (1801-1881) de la
Historia Natural, impresa también por Firmin Didot en 1860 en París.
Considerando esto, la pregunta que debiéramos plantear es por qué
no mencionó, en el capítulo dedicado a Boccaccio, la traducción que realizara
al castellano Malibrán de la traducción francesa de De Canaria de Berthelot,
como hace en los apartados anteriores con los otros textos que le han servido
como fuente, y solo señale que la importancia de este relato me obliga á
trasladarlo del texto latino en que fue escrito (Chil y Naranjo, 1876, p. 259).
Un análisis de ambas traducciones permitirá arrojar cierta luz sobre esto.
5. LAS TRADUCCIONES DE J. A. MALIBRÁN Y G. CHIL: ANÁLISIS COMPARATIVO
Desde el comienzo ya hay diferencias en la traducción de Chil con
respecto a la de Malibrán. En el propio lema de la crónica, el sintagma noviter
repertis referido a insulis, traducido por Malibrán como nuevamente
descubiertas (Berthelot, 1849, p. 19), lo vierte Chil (1876, p. 259) como
recientemente encontradas. Asimismo, la fecha de la expedición Anno ab
incarnato verbo MCCCXLI, que en Malibrán aparece como El año de la
14 La traducción de De Canaria et insulis reliquis […]
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Encarnación de 1341 (Berthelot, 1849, p. 19), Chil (1876, p. 259) la traduce
de forma literal como En el año 1341 de la Encarnacion del Verbo
16
.
Sin embargo, esta literalidad, la intención de mantenerse lo más fiel
posible al original, no se da, como vamos a comprobar de inmediato, de forma
continua, como tampoco va a ser mejor la traducción de Chil que la de
Malibrán. Vayamos por partes.
La primera cuestión que hay que plantear es si pudo conocer Chil el
texto de Malibrán. El principio metodológico que Chil se había marcado en
esta obra, al que antes se aludió, recopilar todos los materiales posibles
relativos a la historia de las Islas, hace pensar que, si había leído la obra de
Sabino Berthelot, debía conocer también la traducción al castellano que de
ella hiciera Malibrán.
El análisis detenido que hemos realizado de ambas traducciones
demuestra que la traducción de Malibrán no era extraña para Chil hasta el
punto de que existen coincidencias en las traducciones de ambos, aunque no
sean muchas. Se dan tanto en sintagmas simples (v. gr. el ablativo con
preposición cum armis lo traducen ambos por el adjetivo armados o, la
expresión nudi omnes, por desnudos enteramente) como en oraciones.
Un primer ejemplo de estas lo encontramos en la traducción de Ibidem
etiam viderunt esse falcones plurimos, et aves alias ex raptu viventes, que
aparece en ambas versiones como Vieron también muchos halcones y otras
aves de rapiña
17
(Berthelot, 1849, p. 22; Chil, 1876, p. 263). Igual sucede con
la traducción de la oración et quae homines noverunt more virorum femoralia
gerunt, que ambos vierten como y las mujeres casadas llevan delantal como
los hombres (Berthelot, 1849, p. 24; Chil y Naranjo, 1876, p. 266), ejemplo
16
Empero, en otros casos, es el texto de Malibrán el que se muestra más literal. Ejemplo de esto
lo tenemos al comienzo. El sintagma clausae XVII. Kal. decembris lo traduce como fechadas en
17 de las Calendas de Diciembre (Berthelot, 1849, p. 19), frente a la adaptación de Chil (1876,
p. 259) de fechadas el 15 de Noviembre.
17
Tal traducción quizás influyó en que Chil no reprodujera la oración del infinitivo esse. Algo igual
pudo ocurrir en la traducción de ad has… pervenisse, que este que traduce como en las que
desembarcaron (Chil, 1876, p. 260), siguiendo quizás la traducción de Malibrán abordaron a
ellas (Berthelot, 1849, p. 19). Otro ejemplo se encuentra en la traducción que el autor canario
hace del ablativo absoluto latino como verbo en forma personal, igual que hiciera Malibrán. Así,
su traducción de Lisbona civitate datis velis in altum abiisse, como se dieron á la vela desde la
ciudad de Lisboa y se dirigieron hácia la alta mar (Chil y Naranjo, 1876, p. 259), debe mucho a
la de Malibrán: han dado la vela de la ciudad de Lisboa, dirigiendose á alta mar (Berthelot, 1849,
p. 19). Lo mismo sucede con la traducción de los participios de presente latinos, que Chil
interpreta también como verbos en forma personal. Por ejemplo, nudis pedibus incedentes lo
trasvasa como caminan siempre descalzos (Chil y Naranjo, 1876, p. 265) y, Malibrán, como y
andan descalzos (Berthelot, 1849, p. 23).
Francisco Salas Salgado 15
Hikma 25 (1) (2026), 1 - 24
por otro lado de adaptación cultural del sintagma quae homines noverunt (lit.
las que han conocido varones).
Sin embargo, a pesar de estas coincidencias, lo normal es que la
traducción de Chil se aparte de la de Malibrán, con la adición o supresión,
generalmente, de algún rmino (o varios) que permite diferenciarlas. Los
ejemplos son varios.
Así, el sintagma cantant dulciter lo vierte Malibrán como su canto es
muy dulce (Berthelot, 1849, p. 24) y, Chil (1876, p. 266), como su canto es
dulce, usando ambos una construcción en castellano (verbo copulativo y
atributo) inexistente en el texto original para trasvasar una sencilla
construcción de verbo y adverbio en latín.
También la traducción de Caeterùm et multas alias res invenere, quas
hic Niccolosus noluit recitare es igual en los dos
18
y solo cambia la acepción
que ofrecen de hic: susodicho en Malibrán (Berthelot, 1849, p. 23) y dicho
en Chil (1876, pp. 264-265).
Otra muestra evidente es la interpretación de la siguiente frase: Insuper
et arborum cortices aequo modo in rubrum tingentes, sic et terram rubram, et
hujusmodi, que Malibrán vierte como además de cortezas de árboles para
teñir igualmente de encarnado; y por último, tierra encarnada y otras cosas
semejantes (Berthelot, 1849, p. 20) y, Chil (1876, p. 260), como además,
cortezas de árboles para teñir igualmente de encarnado, como asimismo
tierra roja y otras cosas semejantes. Si bien aquí existen más coincidencias
que divergencias
19
.
18
Aunque, a veces, ello lo lleve a cometer errores gramaticales. Así, la construcción Invenerunt
et insuper oratorium la traduce Chil (1876, p. 262) como Encontré igualmente un oratorio, frente
a Malibrán que reproduce correctamente la tercera persona del plural del pretérito perfecto de
indicativo del verbo latino: Encontraron igualmente una capilla (Berthelot, 1849, p. 21). Error
parecido se encuentra en la traducción de in eadem insulam descendere ausi non sunt, que
Malibrán traduce correctamente como no se atrevieron á saltar a tierra (Berthelot, 1849, p. 23);
mientras que en Chil (1876, p. 264) encontramos no se atrevió á desembarcar en ella, algo que
también realiza en la traducción de minimè descendere ausi sint. Esta expresión la vierte como
nadie se adelantó tampoco á desembarcar (Chil y Naranjo, 1876, p. 261), frente a Malibrán que
traslada correctamente la tercera persona del plural: y no se atrevieron á saltar en tierra
(Berthelot, 1849, p. 20).
19
Son abundantes los ejemplos de esta clase. Así una munita aparece como pequeño navío
en Malibrán (Berthelot, 1849, p. 21) y como pequeña embarcación en Chil (1876, p. 259); quas
vulgó repertus dicimus lo traduce Malibrán como que comunmente se dice haberse vuelto á
encontrar (Berthelot, 1849, p. 19) y, Chil, (1876, p. 260) como que se dice vulgarmente haber
sido encontradas; el adjetivo en acusativo sylvestrem lo reproduce Malibrán como inculta
(Berthelot, 1849, p. 20) y, Chil (1876, p. 260), como salvaje; o el sintagma pictis croceo atque
rubro colore aparece en Malibrán como pintadas de color azafrán y de encarnado (Berthelot,
1849, p. 20) y, en Chil (1876, p. 261), como pintadas de amarillo y encarnado.
16 La traducción de De Canaria et insulis reliquis […]
Hikma 25 (1) (2026), 1 - 24
Pero lo normal es que ambas traducciones difieran. Uno de los
elementos que demuestra que esa relación de dependencia no es tan grande
son las lagunas que ofrecen ambas versiones del texto latino, es decir, las
palabras o los pequeños sintagmas que no se traducen. Los ejemplos aquí
son diversos:
1) Aiunt quidem solo lo traduce Chil (1876, p. 259) y como Dicen,
pues.
2) El adverbio en Primo IIII homines solo se halla en el texto de Malibrán
como primeramente (Berthelot, 1849, p. 20).
3) In hâc lo traduce únicamente Malibrán y como en esta isla
(Berthelot, 1849, p. 20).
4) La oración et primam ex compertis insulis ferè CL millia passuum
habere circuitûs, lapideam omnem la trasvasa Malibrán como y la primera
que han descubierto tenía 140 millas de circunferencia (Berthelot, 1849,
p. 20). En la versión de Chil (1876, p. 260), Que la primera de estas islas
exploradas era enteramente pedregosa”, se omiten los términos que se
refieren a la longitud de la isla
20
.
5) Para ex quibus quosdam cepere, Malibrán ofrece la versión de los
cuales retuvieron quatro abordo
21
(Berthelot, 1849, p. 21), y Chil (1876,
p. 261), los tomaron, dejando sin traducir el ablativo ex quibus.
6) Demùm m nil ibi utilitatis cernerent naturae, discessere solo lo
vierte Chil (1876, p. 261) como En fin, viendo los marineros que nada útil
podian sacar de allí, se dieron a la vela.
7) Et ob id ibidem aparece trasvasado exclusivamente en Malibrán
como Entonces se decidieron a saltar en tierra (Berthelot, 1849, p. 21).
Insiste en ello también la disímil interpretación que hacen ambos de
algunas oraciones subordinadas. El ejemplo más evidente lo encontramos en
el texto perteneciente a la oración consecutiva Et ultrà hoc eas dicunt
idiomatibus adeó inter se diversas, ut invicem nullo modo intelligantur. La
correlación adeóut la traduce Malibrán como de tal modo, que (Berthelot,
1849, p. 22), y Chil (1876, p. 264), como “tanto…que”.
20
Véase asimismo la errata de Malibrán (seguramente de impresión) al traducir CL por 140,
algo que también hace Berthelot en su traducción al francés: et que la première de celles qu'ils
ont découverte avait 140 milles de circonférence (Barker-Webb y Berthelot, 1842, p. 24)
21
Otro error en la traducción de Malibrán ocurre al verter quosdam por quatro, que aparece a
en Ciampi (1827, p. 55) y en la traducción de Berthelot: mais on en retint quatre à bord (Barker-
Webb y Berthelot, 1842, p. 25).
Francisco Salas Salgado 17
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Por otro lado, el examen de ambos textos permite asimismo observar
que la traducción de Chil es, en algunas partes, menos acertada que la de
Malibrán y al contrario. Los ejemplos aquí se diversifican. Veamos algunos:
1) La traducción de Chil reproduce todos los elementos que están en
original, los cuales no se reflejan en el texto de Malibrán:
Opportunis ad transfretandum commeatibus (Chil y Naranjo, 1876,
p. 259)
de todas las provisiones necesarias (Berthelot, 1849, p. 19)
con todas las provisiones necesarias para una travesía” (Chil y
Naranjo, 1876, p. 259)
También se da el caso contrario, es decir, Chil suprime elementos del
texto original, mientras que Malibrán se muestra más acertado y literal
22
:
in qua lapidei montes erant excelsissimi (Chil y Naranjo, 1876,
p. 263)
cuyas pedregosas montañas eran de una inmensa elevación”
(Berthelot, 1849, p. 22)
donde habia altas rocas (Chil y Naranjo, 1876, p. 263)
2) La traducción de Malibrán guarda mayor afinidad al texto latino,
mientras que Chil amplía la información con elementos inexistentes en el
original que, de alguna manera, guardan relación con el contexto
23
:
cum iis navicula una Munita (Chil y Naranjo, 1876, p. 259)
y con ellos un pequeño navío” (Berthelot, 1849, p. 19)
yendo con ellos una pequeña embarcacion armada y tripulada
(Chil y Naranjo, 1876, p. 259)
Esta característica también se da a la inversa. Así ocurre en los dos
ejemplos siguientes:
hi vero entrantes (Chil y Naranjo, 1876, p. 262)
22
Igual sucede en la traducción de lapidibus infringere ostia coepere, que Malibrán traduce como
empezaron á romper las puertas con piedras (Berthelot, 1849, p. 21) y, Chil (1876, p. 262),
como las rompieron con piedras.
23
Lo mismo encontramos en la traducción de ex lapidibus quadris compositas mirabili artificio,
que describe las casas de los aborígenes. El texto de Malibrán, como estaban construidos con
piedras cuadradas con mucho arte (Berthelot, 1849, p. 21), es más literal que la traducción de
Chil (1876, p. 262) estaban fabricadas de piedras cuadradas, labradas con gran artificio, la cual
resulta correcta en general, pero presenta la adición del término labradas inexistente en la
crónica latina.
18 La traducción de De Canaria et insulis reliquis […]
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la gente del equipage penetro (Berthelot, 1849, p. 21)
Entrando otros en las casas (Chil y Naranjo, 1876, p. 262)
et satis domestici (Chil y Naranjo, 1876, p. 266)
bastante civilizados y menos salvages (Berthelot, 1849, p. 24)
mas sociables (Chil y Naranjo, 1876, p. 266)
3) La traducción de Malibrán desvirtúa la relación gramatical que hay
en el texto latino. Esto sucede con la incorrecta interpretación de términos
expresados en determinados casos latinos y que desvirtúa este traductor.
Pero tampoco el texto de Chil respeta, en ocasiones, el texto latino, omitiendo
elementos. Veamos el siguiente ejemplo:
secum haec pariter afferentes: primó quidem IIII homines ex incolis
illarum insularum duxere: pelles praetereà plurimas hircorum, atque
caprarum, sebum, oleum piscis et phocarum exuvias […] (Chil y
Naranjo, 1876, p. 260)
con el cargamento siguiente: primeramente cuatro hombres
habitantes de estas islas, y una gran cantidad de pieles de machos
cabrios y de cabras, de cebo, de aceite de pescado y de despojos
de focas […]” (Berthelot, 1849, p. 20)
trayendo lo que sigue: Cuatro hombres, habitantes de aquellas
islas, y á más muchas pieles de machos cabríos y cabras, sebo,
aceite de pescado (Chil y Naranjo, 1876, p. 260)
Se observa aquí que ambos traductores no relacionan con duxere los
complementos directos en acusativo (algunos complementados, a su vez, por
palabras en genitivo) que aparecen (homines, pelles sebum, óleum o
exuvias): Chil los hace depender de un participio de presente (afferentes, que
ya tiene su complemento directo en haec), mientras que en Malibrán no se
traduce. Sin embargo, Chil parece respetar los acusativos en su traducción,
mientras que Malibrán, al introducir un sintagma inexistente (una gran
cantidad de), los vierte como si estuvieran en genitivo en el original.
Esta alteración se aprecia también en el caso siguiente, donde
Malibrán reproduce la relación copulativa existente en latín como si fuera
disyuntiva
24
:
picta croceo et rufo (Chil y Naranjo, 1876, p. 265)
de amaríllo ó encarnado (Berthelot, 1849, p. 24)
24
Debe tratarse de una errata de edición, pues en el texto francés (Barker-Webb y Berthelot,
1842, p. 28) se traduce correctamente como en jaune et en rouge.
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de amarillo y de encarnado (Chil y Naranjo, 1876, pp. 265-266)
Otro ejemplo donde la traducción de Malibrán introduce elementos que
no casan con la sintaxis del original se da cuando transforma en una nueva
oración lo que en latín sería una aposición (desde homines a omnes) al
acusativo quantitatem gentium maximam, mientras que Chil lo vierte
correctamente:
transeuntes quantitatem gentium maximam ad se venientem in
littore videre, homines pariter et mulieres, feré nudi omnes […] (Chil
y Naranjo, 1876, p. 261)
percibieron una multitud de habitantes que se adelantaron por la
playa à encontrarlos; los hombres y las mugeres se hallaban
igualmente casi todos desnudos (Berthelot, 1849, p. 20).
vieron venir hácia ellos en la playa la multitud de gente, tanto
hombres como mujeres, todos casi desnudos (Chil y Naranjo, 1876,
p. 260)
4) La traducción de Malibrán se atiene más al sentido del texto frente a
la de Chil que reproduce casi todos los elementos del original. Así ocurre en
la siguiente oración modal :
ut poterat à longe comprehendi (Chil y Naranjo, 1876, p. 261)
y en cuanto alcanzaba la vista (Berthelot, 1849, p. 20)
y segun podia juzgarse de lejos (Chil y Naranjo, 1876, p. 261)
ut comprehendi potest (Chil y Naranjo, 1876, p. 265)
A juzgar por sus acciones (Berthelot, 1849, p. 20)
Y á lo que debía conjeturarse” (Chil y Naranjo, 1876, p. 265)
Sucede esto también en la traducción de la oración siguiente, donde
Malibrán, además, cambia completamente el orden sintáctico del texto de la
crónica, mientras que Chil lo reproduce:
Invenerunt insuper et aliam insulam (Chil y Naranjo, 1876, p. 264)
Una de las que descubrieron (Berthelot, 1849, p. 22)
Encontraron asimismo otra isla (Chil y Naranjo, 1876, p. 264)
5) Ambas traducciones no respetan la construcción sintáctica del
original, lo cual se da las veces que aparece en el texto un cum histórico. Por
ejemplo:
Domus verò cum essent pulcherrimae (Chil y Naranjo, 1876, p. 262)
20 La traducción de De Canaria et insulis reliquis […]
Hikma 25 (1) (2026), 1 - 24
Las casas eran todas muy hermosas (Berthelot, 1849, p. 21)
Estas casas, muy bellas (Chil y Naranjo, 1876, p. 262)
Ocurre esto también en la traducción de las formas verbales con
ejemplos diversos. En el siguiente caso, el verbo principal lo sustituye
Malibrán por un término que no aparece en el original y una oración
condicional que tampoco existe, y Chil, por un participio de presente:
Habebat quippe grana longiora et grossiora nostro; album valde.
(Chil y Naranjo, 1876, p. 262)
Si juzgamos por el tamaño y grueso de sus granos, que era muy
blanco (Berthelot, 1849, p. 21)
Siendo este grano más largo, más abultado y más blanco (Chil y
Naranjo, 1876, p. 262)
6) Ambas traducciones coinciden, a veces, en el uso de determinadas
técnicas de traducción. En el siguiente ejemplo, se identifica la adaptación
(Hurtado Albir, 2011, p. 633):
Quae gentium multitudo (Chil y Naranjo, 1876, p. 261)
Todos estos insulares (Berthelot, 1849, p. 20)
Estas gentes (Chil y Naranjo, 1876, p. 261)
7) Las dos traducciones introducen elementos (marcados
seguidamente en cursiva) que no están en el original, sin que exista relación
entre ambas al ser diferentes estas adiciones:
cum ex navibus naviculae quaedam magis littori propinquassent
(Chil y Naranjo, 1876, p. 261)
pero cuando los botes se acercaron à la playa los marineros
(Berthelot, 1849, p. 20)
habiéndose separado algunos botes de los navios para acercarse
á la playa (Chil y Naranjo, 1876, p. 261)
8) Desde el punto de vista semántico, Malibrán traduce, en ocasiones,
algunos términos mejor que Chil, como lo demuestra la consulta a los
diccionarios de uso de esta época:
a) Videntes…casas plurimas
25
(Chil y Naranjo, 1876, p. 261)
25
En Valbuena (1832, s.v.), se lee: Cӑsa, -ae: Cés. La cabaña, chiza, casa pajiza. || La casa de
campo, granja, casería. || Veg. barraca de los soldados en campaña. Lo contrario sucede en la
traducción de ferè per omnes illas domos intravere, la cual Malibrán traduce como entraron en
la mayor parte de las habitaciones (Berthelot, 1849, p. 21) y, Chil (1876, p. 262), como entraron
en casi todas las casas.
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vieron gran número de casas pequeñas (Berthelot, 1849, p. 21)
vieron numerosas habitaciones (Chil y Naranjo, 1876, p. 261)
b) … palmas datilo steriles (Chil y Naranjo, 1876, p. 261)
palmas sin fruto (Berthelot, 1849, p. 21)
palmas estériles (Chil y Naranjo, 1876, p. 261)
CONCLUSIONES
Visto lo anterior, conviene decir algunas palabras a modo de epílogo,
si bien deben considerarse en el terreno de la hipótesis. Es evidente que Chil
conocía la obra de Parker Webb y Berthelot, la Histoire naturelle, que cita
entre las fuentes que usó para escribir su magna obra. Además, está escrita
en una lengua en la que tenía sobrada competencia. Por ello, es lógico que
conociera la traducción francesa de De Canaria.
No menciona, sin embargo, cuando trata de Boccaccio y su crónica, la
traducción al castellano de Malibrán, traducción que, como hemos visto, fue
realizada desde el francés y no directamente del latín. Con lo cual, los aciertos
y errores que pudiera tener son los aciertos y errores del traductor que la
vertió al francés, es decir, Sabino Berthelot.
Lo primero que podríamos considerar es que, a sabiendas del
conocimiento que tenía Chil del francés, no necesitaría de la traducción al
castellano de Malibrán, porque podía acceder a este texto directamente sin
necesidad de una traducción intermedia. Sin embargo, y a pesar de ello, a
través del análisis comparativo de ambas traducciones, se puede decir que
Chil también debió utilizar la traducción del arqueólogo catalán: con ella
coincide en la interpretación de algunos pasajes, y creemos que la traducción
del catalán influyó en determinados momentos en el texto del historiador
canario.
Pero no por ello se debiera afirmar categóricamente que se trata de
copia servil de este texto. El médico e historiador grancanario realiza una
versión propia, quizás porque pudo advertir errores en la traducción de
Berthelot al francés, que quiere evitar y que luego se repiten en el texto de
Malibrán (insistimos en que se trataba de una traducción de otra traducción).
Empero tampoco se puede decir que su traducción sea más correcta
(en algunas partes, el texto de Malibrán es mejor), a pesar de que intente ser
más fiel al texto de la crónica, pues en ella aparecen omisiones y alteraciones,
quizás con la intención de separarse del texto del traductor catalán, siempre
que lo considera necesario, y evitar caer en un posible plagio.
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