4 Gonzalo Iturregui-Gallardo
Hikma 25 (1) (2026), 1 - 5
en el público infantil negro. Cabe recordar, como explica Eagleton
(2003/1996), que el canon literario, esa gran tradición de literatura nacional,
es en sí un constructo fabricado por una gente y un tiempo determinados,
haciendo de la traducción una pieza clave en el desarrollo de este canon.
Ante la complejidad que plantea la traducción de estos textos, Tachtiris
sugiere la posibilidad de reducir ese contenido racista, si es muy esporádico
en el texto, ya que podríamos considerarla dentro de los límites de la
“reparación”. Sin embargo, ante tales transformaciones, intrínsecas en
cualquier proceso de traducción (Lefevere, 1985), el uso de explicaciones
metatextuales puede beneficiar a autoras y editoras. La autora incide, así, en
su rechazo a enmascarar el racismo presente en los textos y caer en esta
ceguera al color (colorblindness) como la solución al racismo. Argumenta que
suponen una oportunidad perdida para poner en relieve un racismo imperante
y normalizado, y se alinea con el activismo antirracista que critica el
blanqueamiento de los planes educativos.
En conclusión, el libro, tal y como se nos presenta en su introducción,
funciona como una crítica a estudios de traducción, que se enraízan y
mantienen la supremacía blanca. Paralelamente, Tachtiris hace autocrítica y
enfatiza no solo su posición de privilegio en el sistema racista, sino también
que el libro sufre las mismas críticas que intenta hacer. Sus páginas, indica
la autora, buscan la superación del giro intelectual en el campo de la
traducción y conseguir un cambio material real, y convertirse en un gesto para
iniciar debates entre intelectuales, traductoras y activistas.
Este es un volumen necesario en los estudios de traducción, que
aparece después de los pocos libros que se han centrado en las cuestiones
de raza, racismo y traducción como son el volumen de Kadish y Massardier-
Kenney (1994), centrado en las abolicionistas blancas francesas, y el de Stam
Shohat (2012), Race in translation, que, según la Tachtiris, a pesar de su
título, solo menciona la traducción en ocho páginas en el índice.
Más de una década después, este libro, que ofrece una lectura muy
accesible, nos brinda una visión muy holística sobre el racismo dentro de la
traducción en su sentido más amplio. Consigue dar una visión extensa que
se aleja de la mera praxis de la traducción de textos, invitando al público lector
a reflexionar acerca de fenómenos históricos, que recorren de manera casi
invisible las estructuras de pensamiento y de poder, del racismo imperante
en la industria editorial y de la falta repetida de profesionales negras en todos
los estratos de la industria de la traducción.
Sin embargo, esa intención holística y reflexiva parece llevar el
volumen a la misma crítica que hace sobre la insuficiencia de un giro
intelectual. Los casos prácticos y tangibles de la gestión del racismo en la