
Jiménez-Mllán, A., Pérez-Gracia, E., García-Cano Torrico, M. &Hinojosa-Pareja, E.
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estudiantado que aumentó su conciencia de las desigualdades en el campus, su
autoestima, les proporcionó motivación para defenderse a sí mismos y a los demás y
disminuyó sus sentimientos de aislamiento.
Los resultados de estas investigaciones permiten ilustrar los vínculos entre esta
herramienta metodológica, a partir del uso de la fotografía, y los fundamentos teóricos
derivados de perspectivas feministas, permitiendo, entre otros: a) situar a los y las
participantes como protagonistas, promoviendo su empoderamiento; b) interrogar las
representaciones dominantes en el imaginario social, dirigiendo la construcción de
conocimiento hacia la transformación social; c) hacer énfasis en aprendizajes
sustentados en “conocimientos situados”; d) experimentar la consigna feminista de
que ”lo personal es político”, articulando a través de la fotografía la exploración de lo
intersubjetivo, a partir de las vivencias personales experimentadas. Son relevantes
estos cuatro elementos vinculados a las claves de la pedagogía feminista: aprendizaje
basado en la experiencia, diálogo académico y conocimiento autorreflexivo (Henderson,
2015; Warwick-Booth, 2007).
Por su parte, el Aprendizaje-Servicio (en adelante ApS) es una apuesta
pedagógica de naturaleza crítica, desde y para la transformación social, que favorece
procesos participativos auténticos y relaciona los aprendizajes académicos con otros
aprendizajes más prácticos y experienciales construidos desde el desarrollo de un
servicio a la comunidad (Chiva, Corbatón y Capella, 2016). Constituye, así, un modelo
que favorece “el aprendizaje activo y significado, involucrando a los aprendices en
proyectos que les permitan conocer su entorno y contribuir a dar respuesta a retos y
desafíos reales a través del trabajo colaborativo y cooperativo con entidades sociales”
(Cerrillo, 2021, p. 206). Además, se ha evidenciado que su aplicación en el ámbito
universitario contribuye no solo al desarrollo de competencias, especialmente las
actitudinales, sino a la motivación y el compromiso (Salvador-Ferrer et al., 2023).
Tomando en consideración estas referencias y contextualizando la actuación
docente en el desarrollo de procesos de Aprendizaje Servicio, este artículo presenta una
experiencia de innovación docente en la que interesan de forma específica la
descripción y justificación del uso de la fotografía por su valor narrativo, de relato y su
aplicación como instrumento para provocar la participación y la reflexión feminista. A
través de la fotografía, el estudiantado tiene la oportunidad de narrar su proceso de
aprendizaje, su experiencia dentro del proyecto ApS, construyendo así el conocimiento
desde sus vivencias y sus posicionamientos al respecto. Este proceso facilita la
construcción de conocimientos más situados, como sugieren las pedagogías feministas
(Garcés, 2020). Además, la narración fotográfica promueve en el estudiantado la
reflexión como fuente de aprendizaje, facilita el posicionamiento a partir de diversas
teorías estudiadas y contribuye a la resignificación de los procesos educativos
(Foradada Villar y López Ruiz, 2023). Asimismo, el alumnado deberá centrarse en el
reconocimiento del yo a lo largo del desarrollo de todo el proyecto, ya que esa
introspección les ayudará a conectar lo personal, lo social, lo cultural y lo político.
De esta manera, en este proyecto han tenido protagonismo dos ejes de trabajo: la
metodología de ApS y la fotografía utilizada por su valor narrativo a través del fotolibro.
Pero el relato visual narrativo de los procesos de aprendizaje va más allá de un mero
testimonio, sino que, a través del fotolibro, se convierte en un agente activo fundamental.
Desde el comienzo del proyecto ApS en que el estudiantado elige la temática, se
establece la acción de tomar fotografías y la narración fotográfica trabaja con el poder
de la comunicación que tienen en sí mismas y, sobre todo, el criterio que se elige para
combinarlas (Mariscal, 2019). Todo este proceso de narración fotográfica implica un
marco de reflexión pedagógica que da lugar a la construcción de “otros modelos”
alejados de la concepción estática y bidireccional del aprendizaje. Por ello, Mesías-
Lema y Ramon (2021, p. 19) argumentan que:
(…) permite a los futuros docentes observarse en relación con estos conceptos y a su
futura práctica como profesionales, bajo una perspectiva diferente, estimulando a abrir