Roulet, F.
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En el 1935, existían 17 emisoras comerciales, aparte de la emisora estatal HIX,
y para esta misma época República Dominicana contaba con más de 3.000 aparatos
receptores de radio registrados por las autoridades particulares.
En la década de 1940, un acuerdo internacional sobre frecuencias radiales afectó
a países del Caribe, incluida la República Dominicana. En marzo de 1941, el Acuerdo
de Radio Fusión Norteamericano lanzó el programa "Broadcasting Tropical" en Puerto
Plata (Veras, 2010). Este acuerdo se mantuvo hasta 1981, cuando el Acuerdo de Río
de Janeiro reorganizó las frecuencias bajo la Unión Internacional de
Telecomunicaciones (UIT).
El acuerdo reguló el espectro radioeléctrico para Estados Unidos, Canadá y
México, separando frecuencias cada 100 kHz y protegiendo a las emisoras de Puerto
Rico. También amplió la banda de AM a 1,600 kHz. Los países que no aceptaron el
tratado, como Cuba, Haití, Jamaica y República Dominicana, tuvieron que usar
transmisores de baja potencia para ondas cortas o medias. Esto limitó la capacidad de
transmisión y desarrollo radial en la República Dominicana, afectada por la escasez y
alto costo de receptores en los años 30 y 40.
En 1943, La Voz del Yuna, fundada por el Coronel José A. Trujillo Molina en
Bonao, fue la primera estación nacional en contratar artistas internacionales (Veras,
2010). Durante los años 40, las emisoras se mantenían principalmente por entusiasmo
personal, con poco desarrollo y comerciales.
En los años 50, la televisión desplazó a la radio en la República Dominicana. La
Voz Dominicana, creada por el régimen de Trujillo y dirigida por un hermano del dictador,
se convirtió en la emisora oficial en 1952. Los cartuchos de cinta magnetofónica,
adoptados globalmente en 1959, llegaron al país a principios de los años 60.
La llegada de cartuchos de cinta magnetofónica modernizó las emisoras radiales
en la República Dominicana, permitiendo la creación de jingles y anuncios propios,
reduciendo costos y simplificando la producción. Esto resultó en una disminución del
personal y el surgimiento de los Disc Jockey.
En la década de 1960, tras el ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo
y la intervención de la Fuerza Interamericana de Paz de la OEA, la radiodifusión nacional
en la República Dominicana experimentó una transformación. Se desarrolló
programación informativa dinámica y se crearon nuevas estaciones radiales. Hacia el
final de la década, Radio HIGO-FM, la primera emisora FM del país, comenzó en Santo
Domingo con una programación independiente. Posteriormente, HIJB-FM, propiedad de
El Caribe, introdujo la radio estereofónica con un formato de alta fidelidad.
A finales de los años 70, las emisoras FM se expandieron con formatos
musicales innovadores, convirtiéndose en la opción preferida para las nuevas
generaciones. En los 80, la banda AM perdió popularidad frente a las grabaciones
digitales y las emisoras FM. Durante los 90, la calidad técnica de la FM y el auge del
Internet llevaron a una mayor indiferencia hacia la AM, con la Red emergiendo como
competencia para la radio tradicional.
La portabilidad de los equipos informáticos y el acceso a Internet han convertido
a la Red en un aliado estratégico para la radio, facilitando la transmisión en tiempo real
y el acceso a contenido en línea. Esto ha impulsado la expansión de la radio dominicana
en la web y la creación de sitios web atractivos.
La banda ancha ha integrado televisión y radio en computadoras, convirtiendo a
la radio digital en una competencia importante y obligando a los radiodifusores
dominicanos a innovar para captar oyentes. La radio digital promete revitalizar la
radiodifusión en la República Dominicana, diversificando la oferta más allá de la música.
En la educación universitaria, estaciones como Radio Universidad de Rosario
han sido clave para la formación en comunicación social y participación democrática
(Tovar, 1998). No obstante, la falta de revisión literaria limita la comprensión de la radio
en la República Dominicana (Veras, 2010). Evaluar el impacto del desarrollo académico
en línea en la radio UAPA es necesario (Aguaded, 2012; Hiraldo, 2005), aunque la
escasez de investigaciones específicas podría afectar la validez de los resultados.