
Martínez-Sagarra, G., & Devesa, J.A.
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1. INTRODUCCIÓN
El estudio de la biodiversidad es un objetivo prioritario en el actual contexto de cambio
global. Las colecciones biológicas adquieren gran relevancia en este contexto, pues son
repositorios sistematizados donde se almacenan y conservan muestras biológicas de
algún tipo (animales, plantas, hongos, bacterias o incluso virus). Estas muestras están
preservadas de muy diversas maneras (secas o en líquido, especímenes enteros o parte
de ellos, muestras de ADN, en cultivos, etc.), pero todas ellas tienen información
asociada, al menos el lugar y la fecha de colección, y se acompañan de un código
inequívoco que las identifica. Por lo general, las colecciones biológicas son custodiadas
por instituciones científicas (museos, universidades, centros de investigación) que
cumplen diversas funciones, entre ellas, coleccionar, identificar, registrar, conservar,
gestionar y exhibir el material.
En particular, las colecciones botánicas, es decir, los repositorios de plantas –
vivas o preservadas en seco, completas o solo una parte de ellas–, facilitan una
información básica sobre la diversidad vegetal de un lugar y tiempo en particular. El
ejemplo más conocido de colección botánica son los herbarios, instituciones que
conservan ejemplares de plantas secas (en los denominados “pliegos”), ordenados de
acuerdo con sistemas estandarizados. Quizás menos conocidas, las colecciones
paleobotánicas también contienen muestras de plantas, pero en este caso son restos
fósiles. En ambas colecciones, los especímenes se almacenan en condiciones
especiales para asegurar su preservación a lo largo del tiempo y constituyen la base
para diversos estudios, desde taxonómicos y sistemáticos, hasta ecológicos,
biogeográficos, filogenéticos, etnobotánicos y de conservación, entre muchos otros.
Además de contener recursos de gran valor para la investigación, también constituyen
una herramienta educativa complementaria a las clases magistrales y a las prácticas de
laboratorio y de campo que se prevén en el plan actual de enseñanza universitaria, en
las disciplinas de Biología y Ciencias Ambientales, y otras afines. Sin embargo, y a pesar
de la demostrada potencialidad que tienen en la formación universitaria (Rollins, 1965;
Gutiérrez-Murillo, 1996; Rushforth et al., 2010; Flannery, 2013; Torres-Montúfar, 2021),
las colecciones no suelen aprovecharse como recurso educativo en la enseñanza
botánica, debido en buena parte a la fragilidad de las muestras, lo que limita su
accesibilidad al público, y a la necesidad de conocimientos y protocolos específicos para
su manejo. Estas premisas se suman a una creciente devaluación de las colecciones
biológicas en general, a menudo percibidas obsoletas, y a la búsqueda de una
innovación que a veces se enfoca más en la forma que en el contenido, inconvenientes
que reducen la iniciativa por parte del profesorado para utilizarlas con los alumnos, al
menos de una forma activa, sobre todo en los primeros cursos de Grado.
En este proyecto de innovación se utilizó el vídeo documental como una
herramienta alternativa para iniciar al alumnado en el conocimiento de las colecciones
botánicas sin comprometer su conservación. Con este proyecto, los estudiantes
conocerán, mediante un formato audiovisual atractivo y una plataforma bien conocida y
de acceso libre como YouTube, tres colecciones botánicas ubicadas en la misma ciudad
donde cursan sus estudios universitarios (Figura 1): el Herbario de la Universidad de
Córdoba (acrónimo COFC; https://sweetgum.nybg.org/science/ih/
), el Museo de
Paleobotánica, uno de los más importantes de España (Wagner et al., 2010), y el Museo
de Etnobotánica, el único de estas características existente en nuestro país. Nuestro
alumnado se familiarizará con las tareas técnicas y académicas que se realizan en estas
instituciones y conocerá la importancia que tienen estas colecciones en el estudio de la
biodiversidad vegetal presente y pasada, aspectos estos que son objeto de impartición
docente en los Grados de Biología y Ciencias Ambientales. Además, se proporcionará
una perspectiva valiosa sobre la interacción que existe entre las comunidades humanas
y las plantas, un campo fundamental que suele quedar en la periferia del conocimiento
de nuestros estudiantes en la actualidad. Esta actividad facilita el aprendizaje autónomo