e-ISSN: 2695-8465
ISSN: 2255-3703
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Skopos 13 (2022), 145-149
RESEÑAS
Vidal Claramonte, del Carmen África. (2022). Translation and
Contemporary Art. Transdisciplinary Encounters. New York; London:
Routledge. 126 páginas. ISBN: 978-1-032-21165-7. DOI:
10.4324/9781003267072.
El punto de partida de esta obra, como su autora indica, es el outward
turn giro hacia fuera, apertura a otras disciplinas ─, concepto este que
inicia una nueva concepción de la traducción desde perspectivas
multimodales, multisemióticas y globales. Cuenta el volumen con una
prologuista de excepción, Susan Bassnett, quien pone de manifiesto que
nuestra especialidad cuenta ya con un recorrido académico e investigador
considerable, como lo demuestra el desarrollo de trabajos científicos tanto
teóricos como prácticos en ámbitos que bien podríamos considerar como
“tradicionales”, tales como la traducción literaria, la historia de la traducción,
la traducción administrativa y comercial o la jurídica, la traducción
audiovisual, la científico-técnica o la enseñanza y la práctica de la
traducción. Bassnett nos recuerda en su prólogo los hitos más importantes
de la traductología, desde sus inicios hasta el cultural turn propuesto por
Lefevere en los años 90 del pasado siglo, para después abogar por el
concepto de post-traducción acuñado por Nengaard y Arduini, y defendido
por Gentzler, para dejar de emplear conceptos binarios.
En este sentido, el estudio de Vidal Claramonte parte del
convencimiento de que la traducción debe responder a la realidad que nos
rodea, pues, como afirma al inicio de su trabajo, This book is thus based on
the idea that we live between boundaries, materialities, modalities and
semiotic orders (p.1). El volumen se articula en cuatro partes bien
diferenciadas: tres capítulos a lo largo de los cuales se establecen los
presupuestos teóricos y metodológicos planteados por la autora (pp. 1-83),
y un capítulo final en el que se establecen las conclusiones del estudio (pp.
84-89).
En el primer capítulo (Translating in a Visual Age: Transdisciplinarty
Routes, pp. 1-27), Vidal Claramonte establece el punto de partida del
estudio que nos presenta (From Language to Languages: The New Texts,
pp. 1-6), cuyos pilares fundamentales son los postulados de M. Campbell y
R. Vidal (2019), para quienes traducimos no solo con los ojos, sino también
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con el resto de sentidos
1
(2019: xxix); y, por otra parte, el giro de apertura
de la traductología
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propuesto por S. Bassnett y D. Johnston (2019). Como
objetivo fundamental del estudio está analizar la conexión existente entre
traducción y arte contemporáneo, así como determinar cómo el arte
contemporáneo contempla la traducción y se sirve de ella. A partir de aquí,
Vidal Claramonte nos ofrece una seria reflexión sobre el concepto texto,
entendido como un código binario, y mo dicho concepto ha evolucionado
con el desarrollo de espacios virtuales y temporales. Para la autora, y
coincidiendo con otros especialistas, las imágenes, lo sonidos, las
percepciones sensoriales, la comunicación no verbal, los espacios, los
paisajes lingüísticos, las ciudades e incluso los cuerpos pueden ser
considerados textos, en tanto que, como el texto tradicional escrito,
comunican algo; en este sentido podemos hablar, también, de la semiótica
de la arquitectura, esto es, de cómo las ciudades se han convertido en
nuevos textos para traducir o nuevos textos traducidos. El paisaje semiótico
actual, pues, es mucho más complejo que aquel previo a la eclosión de las
nuevas tecnologías de la información: las humanidades también han
alcanzado la era digital, lo que significa que, junto al libro impreso,
encontramos textos e imágenes en e-books, redes sociales ─Facebook,
Twitter, Instagram─, en Google, Youtube… La comunicación actual exige,
pues un nuevo concepto de texto, en el que lo digital y lo multimodal han
de estar necesariamente presentes. Este nuevo concepto de texto conlleva
también nuevos géneros y tipos textuales, que aparecen en sitios web, o
que constituyen narraciones nacidas y creadas ya en el hipertexto, en
juegos electrónicos, videojuegos, hipervínculos, etc. La comunicación, y por
tanto también la traducción, han superado ya las formas tradicionales
binarias y, así, nos referimos a esta nueva realidad textual con términos
como intermedialidad, multimedialidad, transposición, transmodalidad,
translenguaje, transcreación, metáfora corporal, gamificación,
metafílmico, transideología, y otras similares. Se trata, en definitiva, de
un escenario o paisaje comunicativo nuevo y diferente a lo ya conocido. Una
vez establecido el punto de partida, la autora se centra en la influencia de la
globalización también en los procesos de traducción (Expanding
Translation, pp. 7-17). En efecto, los efectos de dicha globalización a todos
los niveles impiden ignorar la traducción de todo punto. Estamos, afirma la
autora, ante nuevos contextos multimodales que exigen, también, ampliar
los paradigmas de investigación en materia de traductología, en tanto que
existen nuevos textos que demandan una traducción contemplando diversos
1
La traducción al castellano es mía.
2
Idem.
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medios de comunicación: videojuegos, páginas Web, ilustraciones, tweets,
filmes, iconos, representaciones de danza y artísticas, etc. Es por tanto,
prioritario y urgente que la traducción tenga por objetivo ampliar sus
fronteras tradicionales y, más allá del interdisciplinary turn (giro
interdisciplinar) por el que abogaba Gentzler (2003), dirigirnos hacia un
translational turn (giro translacional). Señala igualmente Vidal Claramonte, y
coincidiendo con Bassnett y otros especialistas, que la Traductología ha
dado un cierto paso atrás al priorizar su propio currículo como área de
conocimiento y especialización científica, teniendo en cuenta especialmente
los factores de impacto que rigen la investigación actual ─revistas,
congresos, editoriales─; en este sentido, es necesario que nuestra
especialidad vaya justo en el sentido contrario: debe ser una disciplina de
un marcado carácter híbrido, como también híbrido y complejo es el mundo
actual que demanda el know how que supone la actividad traductora. La
última parte de este primer capítulo (Towards the Outward Turn, pp. 18-27)
aborda, precisamente, este giro necesario que Vidal ha argumentado con
solidez en los epígrafes precedentes. Así, la autora presenta el origen del
concepto outward turn, acuñado por Arduini y Nergaad en 2011 y
continuado por Bassnett, Johnston y la propia autora del volumen entre
2011 y 2019, entendiendo que el objetivo de este giro hacia fuera es un giro
transdisciplinar, que no responde a los recorridos lineales establecidos, y
que es el nexo de unión entre códigos semióticos distintos y también el que
produce la hibridación de la traducción con otras disciplinas como la
medicina, el derecho, las ciencias empresariales y las ciencias en general.
No se trata, ya de contemplar la traducción como una parte de las
humanidades o un complemento de la enseñanza de lenguas extranjeras,
sino como el elemento aglutinador de distintos códigos semióticos y áreas
de conocimiento que permite intersecciones entre distintas formas de
lenguaje humano.
El segundo capítulo (The Artistranslators Gaze, pp. 28-54) se centra
en la mirada, como instrumento de interpretación del mundo, como medio
para comprender, decodificar y transmitir el arte contemporáneo. Para ello,
se centra en cuatro aspectos fundamentales: la mirada (Looking, pp. 28-
30); la imagen como texto (The image as a Constructed Text, pp. 31-35);
el papel de la imagen en la traductología (Images in Translation Studies,
pp. 36-37); y, finalmente, la mirada del traductor (The Translators Gaze,
pp. 38-54). Para Vidal Claramonte la mirada del traductor es fundamental
para interpretar el mundo, teniendo en cuenta que todo aquello que
miramos lo hacemos en función de lo que conocemos o sabemos, y siempre
en relación con otras realidades o entidades; en el caso del traductor que
observa una obra de arte para traducirla, se convierte en un artistranslator,
(artetraductor)partiendo de la idea de que translation does not occur
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exclusively between verbal sign systems but also between verbal and
nonverbal signs (p. 38). Así, coincidiendo con lo expuesto por Didi-
Huberman (2018) y en un estudio anterior de la autora realizado junto a
Campbell (2019), apostilla que la mirada del traductor es aquella que
emplea los ojos, pero también todo el cuerpo para entender aquello que se
contempla. Llegados a este punto, Vidal Claramonte nos ofrece ejemplos
reveladores que corroboran que la comunicación se produce en varios
niveles, no únicamente el lingüístico. Por ejemplo, la traducción realizada
por Sam Treadway del poema de Simon Barraclough Two sun spots, da
como resultado otro poema, Sniff Disc; si la composición original era
extremadamente visual, el poema resultado de la traducción resulta ser una
composición que puede apreciarse mediante el olfato, en tanto que each
line is converted into a drop of a particular essential oil (Campbell & Vidal
2019: 14; aquí: p. 39). Todos los ejemplos referenciados en este capítulo
are excellent examples that translate words into imagery and into other
senses. Experiential translations with border-cross disciplines (p. 44).
El tercer capítulo (Translating With Art, pp. 55-83) aborda una
cuestión también fundamental a la hora de traducir arte contemporáneo: no
se trata de un objeto pasivo; por el contrario, no traducimos el arte, sino que
traducimos con el arte. La autora incide especialmente, en el amplio abanico
de distintos medios de comunicación, desde la pintura y la fotografía hasta
el denominado media artwork arte digital, electrónico, multimedia,
interactivo, etc.─ o el net art, arte concebido y creado ex profeso para
Internet. Un ejemplo paradigmático es el de Robert Barry, quien, afirma
Vidal Claramonte, emplea el color para contextualizar las palabras, cada
una de las cuales ha sido seleccionada cuidadosamente, y cuya posición,
tamaño, tipografía, color, etc. confiere un significado. Cuando el artista
expone fuera de Estados Unidos, trabaja con traductores, lo que pone de
manifiesto que una misma palabra puede ofrecer múltiples posibilidades: I
mean, in your own mind the words are always translated into what you want
them to mean anyway…” (Citado por Welish et. al. 1994: 39; aquí: p. 64).
Ofrece Vidal Claramonte también como ejemplo prototípico de post-
traducción el caso de la fotógrafa Cindy Sherman, como post-traductora de
la realidad a la que observa y que la observa. Todos los ejemplos ofrecidos
en el capítulo son, para la autora, traducciones de la obra de arte
contemporánea.
El cuarto y último capítulo (Concluding Remarks, pp. 84-89)
establece las conclusiones a las que Vidal Claramonte llega en su análisis,
comenzando por la apertura que el propio concepto de traducción y la
Traductología como especialidad experimentaron ya a finales del siglo XX,
gracias a la incorporación de otros conceptos tales como manipulación,
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poder, o asimetría en las nuevas re-definiciones y concepciones de la
labor traductora. Sin desdeñar la evidencia de que el traductor está
interesado en el/los lenguajes, para la autora given the transversality of
disciplines, the artistranslator should be able to answer these questions by
shifting between differernte semiotic spaces of art and translation. S/he must
be passionately concerned with the different ways of representing and being
represented (p. 85). Con ello, Vidal Claramonte anima al lector de este
cuidadísimo volumen, de sólidos fundamentos científicos y bibliográficos, a
llevar a cabo ese outward turn y contemplar nuestra especialidad como una
herramienta transdisciplinar, vehículo al mismo tiempo para contemplar el
arte contemporáneo desde una nueva y singular perspectiva, que nos ayude
a responder a las cuestiones finales que cierran el volumen: In the end,
translation is simply a way to allow the other to look. It is a way to ask: Who
are we? Who have been while we have looking?
[M. del Carmen BALBUENA TOREZANO]