El trabajo para Bestetti, Tuminelli & Treves marcará un antes y un después en la genealogía
arquitectónica del futurismo determinando su orientación hacia la arquitectura efímera. Un
año después, en 1928, el pabellón del libro le serviría como inspiración a Enrico Prampolini
(1894-1956) para la configuración de su Padiglione futurista que celebraba los diez años de la
victoria de 1918, donde aparecía verticalmente la palabra FUTURISMO en gigantescas letras
de colores que se iluminaban. La propuesta de pabellón de Depero influirá igualmente en
trabajos de Enrico Prampolini, Nicolay Diulgheroff (1901-1982) y en los grupos
independientes futuristas de Milán y Turín.
Del
auto réclame
a la publicidad
A partir del pabellón del libro de Monza, la actividad proyectual de Depero se centrará
mayoritariamente en variables de las arquitecturas tipográficas. Para la sede de su central en
Rovereto elaboró cuatro bocetos contenidos en dos láminas: Progetto per padiglioni Casa d´Arte
Futurista Depero (1927-28, lápiz sobre papel, 42 x 27,6 cm. MART, Rovereto) y Progetto per
padiglioni Casa´Arte Futurista Depero (1927-28, lápiz sobre papel 15 x 16,7 cm, MART,
Rovereto), en las que utilizó su apellido como reclamo en las diferentes configuraciones del
edificio, en una línea de trabajo que extendía hasta el infinito las posibilidades de intervención
sobre la arquitectura tipográfica. (fig. 10)
La matriz de estas composiciones se desarrollará en los estudios en los que combinaba la
autopropaganda con la publicidad, en concreto con la marca de bebidas Campari, como el
Progetto per padiglione pubblicitario Depero-Campari (1928, lápiz sobre papel 31 x 30,4 cm, MART,
Rovereto). Depero proyectaría para la firma el Padiglione Depero Campari Bitter Cordial (1928)
que sería modificado cinco años después en el boceto titulado Campari-Cordial Bitter (1933,
témpera y collage sobre cartulina, 46,3 x 41,5 cm, colección David Campari, Milán). (fig. 11)
Estos estudios marcarían otra de las líneas del trabajo publicitario con Campari entre 1926
y 1937. Depero y Davide Campari se habían conocido en 1924 gracias a la intermediación de
Fedele Azari, fecha en la que probablemente iniciaron su colaboración, aunque no está
documentado. Campari era una empresa de bebidas que había prestado bastante atención a
la publicidad desde el inicio de la firma. Depero realizaría una serie de diseños, carteles y
campañas de publicidad que llegó a su cénit en la XV Bienal de Venecia de 1926, donde
expuso su cuadro Bitter Campari- Squisito al Selz, terminando con las barreras entre arte y
publicidad, ya que lo definió como “cuadro publicitario, no cartel”