
Lucía Pérez García
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a situaciones improbables, pero no imposibles; y su humor no sería crudo nunca más, sino
que se desprendería del alma y del corazón
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. Fue en este ambiente donde surgió la idea de
rodar Carmen.
Carmen fue la primera y única adaptación de Chaplin. En ella se pueden apreciar las
mejoras creativas que Chaplin fue desarrollando gracias a las condiciones ofrecidas por la
Essanay. Si bien no aparece Charlot, el personaje interpretado por Chaplin es una
reminiscencia del mismo y, por tanto, está rodeado del mundo que Chaplin estaba
empezando a construir a su alrededor: la realidad. Una realidad que no es precisamente la
diegética del mito, sino la de la parodia de un momento y una tendencia cinematográfica ante
la que Chaplin pretende reaccionar: Cecil B. DeMille o Raoul Walsh como representantes de
un momento clave en la historia del cine, en el que las producciones tendían a ser cada vez
más lujosas; la mujer fatal como personaje protagonista, y su influencia en la cultura
contemporánea; las nuevas estrellas y divas de Hollywood; la publicidad y el consumo
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; la
vuelta a atrás en la democratización de la cultura a través del cine, con la productora de Jesse
Lasky como ejemplo de búsqueda de un público respetable y más elevado que los “simples”
inmigrantes y trabajadores
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, y el tópico, las convenciones, la diferencia, pues Chaplin, en el
fondo, siempre buscó llamar la atención ante la desigualdad y la injusticia en el mundo real a
través de su propio mundo cinematográfico. Charlot fue el inicio. El broche final serían El
gran dictador (1940) y Monsieur Verdoux (1947).
En ella, además, el drama y la tragedia se alían cada vez más sutilmente con la comedia en
busca de la risa y la emoción. A ello se une el complicado diseño de decorados, attrezzo y
vestuario. El tiempo y la libertad creativa eran, pues, fundamentales
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. Sin embargo, fueron
estos precisamente los que corrieron en su contra.
Cuando Chaplin dejó la compañía para firmar con Mutual, la Essanay se atribuyó los
derechos de la película, ampliándola de dos a cuatro rollos con metraje desechado y nuevas
escenas dirigidas por Leo White, con el actor Ben Turpin interpretando el papel de un gitano
llamado El Remendado, que busca la atención del personaje de Frasquita (May White)
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. De
esta forma, la Carmen de Chaplin fue reestrenada el 10 de abril de 1916 con el título Charlie
Chaplin’s burlesque on Carmen
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.
No existen copias ni de la versión original ni de la de Essanay. Hasta 1999 tan solo había
en circulación una versión de tres rollos. Ese año, el archivero David Shepard, como parte
de su proyecto Chaplin’s Essanay Comedies, restauró el filme, intentando reconstruir la versión
original que, en su opinión, es mucho más inteligente e interesante, así como una más
profunda sátira de la versión de DeMille
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(Fig. 1).
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Baker, 1957: 8.
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El boom de Carmen y de la idea de mujer independiente fue llevado al extremo en todos los sentidos
en un momento en el que el feminismo estaba empezado a despuntar. Prueba de ello es la marca de
maquillaje Carmen, cuyos productos se anunciaban a través de imágenes de mujeres conduciendo,
jugando al tenis, haciendo frente s temporales de lluvia… y conquistando hombres.
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Sin embargo, y pese al estreno de las películas de Lasky, y en concreto de Carmen, en grandes y lujosos
teatros, la publicidad buscaba otros caminos para congraciarse con toda clase de públicos. Es el caso de
un artículo en la revista Musical America: “[Farrar] pensó que un público más amplio que aquel al que
había podido acceder a través de su trabajo operístico estaría a su alcance por medio del cine. En otras
palabras, podrá aparecer ante los elegidos y los humildes, los ricos y los pobres”. Véase Vilches, 2005:
18 y 25.
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Sus siete primeras películas en Essanay se rodaron en tres meses, mientras que para cada una de las
otras, entre las que se encuentra su versión de Carmen, empleo aproximadamente un mes. Véase
Okuda/Maska, 2005: 111.
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Okuda/Maska, 2005: 140.
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Neibour, 2000: 25. Vilches, 2005: 28 y 29.
25
Neibour, 2000: 25. Okuda/Maska, 2005: 140.