Ucoarte. Revista de Teoría e Historia del Arte, 11, 2022, pp. 182-196, ISSN: 2255-1905
DIARIO DE VIAJE. LA INSERCIÓN DE LA ARTISTA
CUBANOAMERICANA NEREIDA GARCÍA FERRAZ
EN EL CIRCUITO ARTÍSTICO DE CUBA
LARITZA SUÁREZ DEL VILLAR
Universidad de las Artes (La Habana, Cuba)
Fecha de recepción: 05/09/2022
Fecha de aceptación: 14/07/2022
Resumen
La presente investigación aborda el proceso de inserción en el circuito cultural de Cuba
de la artista cubanoamericana Nereida García Ferraz al retornar a su país de origen. La
metodología implementada es multidisciplinar, discurre en campos de la sociología,
historia, semiótica y la recepción para investigar con mayor énfasis su exposición
personal en Casa de las Américas, Marcando el tiempo (2017), al considerarse este hecho
artístico un paso contundente en el proceso de inserción de la artista por contener,
circular y socializar su obra. Gran parte de las obras son autorreferenciales, reflexionan
sobre la experiencia traumática del proceso migratorio de la artista y sobre su identidad
híbrida. Su producción artística, a pesar de ser expuesta en un escenario de proyección
nacional e internacional, no se encuentra abordada en ningún artículo en prensa y
revistas nacionales.
Palabras clave
Arte; migración; inserción; identidad; memoria.
TRAVEL DIARY. THE INSERTION OF THE CUBAN-AMERICAN ARTIST
NEREIDA GARCÍA FERRAZ IN THE ARTISTIC CIRCUIT OF CUBA.
Abstract
This research addresses the process of insertion in the Cuban cultural circuit of the
Cuban-American artist Nereida García Ferraz upon her return to her country of origin.
The methodology implemented is multidisciplinary, it runs in fields of sociology,
history, semiotics and reception to investigate with greater emphasis her personal
exhibition in Casa de las Américas, Marcando el tiempo (2017), as this artistic fact is
considered a forceful step in the process of insertion of the artist for containing,
circulating and socializing her work. Most of the works are self-referential, reflecting on
the traumatic experience of the artist's migratory process and on her hybrid identity. His
artistic production, in spite of being exhibited on a national and international stage, is
not addressed in any article in the national press and magazines.
Keywords
Art; migration; insertion; identify; memory.
Diario de viaje
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Introducción
En los últimos años de la década del 90’ e inicios de la actual centuria en Cuba se aprecia
un aumento cuantitativamente significativo de la presencia en el panorama artístico nacional
de cubanos crecidos y formados como artistas en el extranjero. Desde entonces comienza a
prevalecer el contacto de los artistas cubanos residentes en el extranjero con entidades
culturales de la Isla.
Una vía que demuestra el trabajo en conjunto artista cubano emigrado-institución
nacional y significa un paso contundente en el proceso de inserción en el circuito artístico de
Cuba es la realización de exposiciones de arte, ya que es el hecho por excelencia de la
visibilización de la poética discursiva del artista y medio de circulación y socialización de las
artes visuales. El reconocimiento del acontecimiento artístico y del artista será susceptible al
compromiso de la institución de respetar y cumplir las etapas de gestión, producción, puesta
en escena y documentación y recepción de la exposición. En este sentido destaca dentro del
entramado de instituciones cubanas Casa de las Américas.
Este último centro nació en el año 1959 como expresión de las ideas culturales y la visión
regional que traía consigo el nuevo proceso revolucionario. En su labor ha estado explícita
la voluntad de tender puentes que logren reconocer no sólo a los artistas radicados en sus
lugares de origen sino también a las diásporas latinoamericanas y caribeñas. El trabajo con la
producción de la migración cubana se ha manifestado en el recinto a partir de la inclusión en
su programa de exposiciones, las ejecutadas por los artistas cubanos emigrados y formados
en el extranjero. Hasta el momento de concluida la investigación, la última de estas
exposiciones registradas en Casa de las Américas fue la de la artista cubanoamericana Nereida
García Ferraz (1954), quien inauguró en el año 2017 el hecho artístico contundente de su
inserción en el panorama cultural cubano.
La exposición forma parte de las analizadas en la tesis de grado Regreso a Casa de los hijos
ausentes, cuyo tema fue las exposiciones de artistas cubanos residentes en el extranjero
realizadas en Casa de las Américas y su importancia en el panorama contemporáneo de la
cultura cubana. Los antecedentes de esta investigación son escasos. A grandes rasgos, los
referentes más cercanos son la tesis de maestría Alas para el pensamiento, raíces en el corazón.
Migración y artes plásticas en Cuba; una aproximación a sus estudios durante los siglos XIX y XX (hasta
1989) de la profesora de la Universidad de La Habana Odette Bello y los sondeos hechos
por Joel Leyva Hernández -graduado en la licenciatura de Historia del Arte en el año 2017-
en su trabajo de curso Las exposiciones de creadores cubanos radicados fuera del país, realizadas en Cuba
durante el período comprendido entre 2000 y 2015. En la primera investigación se hace un análisis
de la presencia de las migraciones y su impacto en la historia de las artes plásticas en Cuba,
que ayudó a comprender la influencia de las migraciones en el desarrollo del arte cubano,
mientras que el informe realiza un primer levantamiento de datos sobre algunas exposiciones
de artistas cubanos emigrados en tres instituciones importantes del sistema artístico, dentro
de ellas Casa de las Américas.
Con la información investigada y reorganizada se conforma el presente artículo, cuyo
objeto de estudio es la inserción de la obra de arte de la cubanoamericana Nereida García
Ferraz (1954) en el panorama artístico de Cuba con la exposición Marcando el tiempo concebida
en Casa de las Américas (2017). Había que entender entonces cuáles fueron las circunstancias
artísticas y extra-artísticas que propiciaron la realización de la exposición de la artista cubana
emigrada en Casa de las Américas, cómo se construyó el discurso curatorial de manera
conceptual y práctica, cómo fue el diálogo entre la artista y la institución y qué repercusión
ha tenido la presencia de la artista cubanoamericana en el panorama del arte contemporáneo
de la Isla, todas esas indagaciones surgen porque se deduce que Nereida García Ferraz en
colaboración con Casa de las Américas, apuntaló su proceso de inserción en el circuito de las
artes visuales en Cuba a través de la inauguración de su primera exposición personal en la
institución.
Tal hipótesis remite primeramente a determinar los factores artísticos y extra-artísticos
que han propiciado la realización de la exposición de la artista emigrada en Casa de las
Laritza Suárez del Villar
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Américas. Se hizo necesario entonces el método histórico-lógico para el estudio del contexto
socio-económico y político que caracterizó al fenómeno migratorio cubano en el momento
en que emigró la artista y los factores que condicionaron su retorno físico y artístico en Cuba.
Para analizar el hecho artístico desde la gestión, puesta en escena y discurso visual se
implementó la semiótica y el método iconográfico-iconológico, los cuales fueron importantes
para adentrarse en los mensajes más íntimos y en las pretensiones personales intrínsecamente
aludidas en las obras realizadas por García Ferraz en su tierra natal. Tambn se aplicó la
observación crítico-valorativa y la teoría de la recepción para valorar la repercusión de la
presencia de la artista emigrada en el entorno artístico cubano a través de la recepción crítica
y especializada, y la presencia de otros eventos que hayan contado con la participación de la
artista. La metodología esgrimida responde a garantizar el cumplimento de los objetivos
propuestos para el abordaje del proceso de reinserción en el entramado artístico nacional de
una artista formada en Cuba y residente en el extranjero.
Cuando la vida se convirtió en memoria de un diario de viaje
Nereida García Ferraz caracteriza su práctica artística “como un instante reluciente para
meditar en las circunstancias históricas y familiares que de cierta forma me obligaron a
reconocer el tiempo presente como algo que será pronto memoria, una marca, un asidero al
caldero de la consciencia”
1
.
Su obra artística está sustentada por la retrospectiva y la introspección de las emociones
más íntimas afloradas por ciertas circunstancias vivenciales. La artista (1954) nació en La
Habana, Cuba y emigró siendo una adolescente, a los 16 años de edad, hacia los Estados
Unidos. Desde los inicios de erigido el proceso revolucionario, la familia de la artista, y con
mayor agudeza su padre deseaba radicarse fuera del país, motivado por el temor a la
radicalización de la Revolución al comunismo (García-Ferraz, entrevista personal, 12 de
febrero de 2020).
Su padre simpatizaba con el Movimiento 26 de Julio, pero en 1961 fue uno de los no
pocos que consideraron irreconocibles sus intereses con el carácter socialista de Cuba y otras
medidas revolucionarias declaradas por el líder de la Revolución Fidel Castro
2
. Desde aquel
entonces la familia realizó sus pasaportes para emigrar cuanto antes, sin embargo, esa
intención demoró en cumplirse.
Todos los años la madre de la artista hacía y deshacía las maletas del viaje, porque los años
transcurrían y tanto Nereida García y sus hermanas iban creciendo en la Isla
3
. García Ferraz
vivió cada día, mes y año en Cuba como si fuera la última vez que volviera a ver el panorama
insular. El sentimiento de inseguridad que constantemente generaba en ella la posibilidad
incierta de la partida, la condujo a no comprometerse, no enamorarse, no poder echar raíces.
Optó por mirar detalladamente cuando jugaba o paseaba para no olvidar
4
, para retener en el
tiempo el paisaje de su adolescencia.
Así sucedieron 10 años en Cuba hasta que en 1971 la migración del núcleo familiar García-
Ferraz se concretó, pero de manera fragmentada. Primero emigró ella, Nereida, junto con
dos hermanas y su padre, después su madre con la hermana menor de la artista, quedándose
sólo en Cuba sus abuelos y tíos por vía materna. Los primeros años de su estancia en Estados
Unidos fueron específicamente en Chicago. Su nueva realidad ninguna relación guardaba con
la dejada atrás en Cuba, sin embargo, mantuvo ciertos hábitos y costumbres engendrados
desde su tierra natal que le dieron la base para seguir siendo una excelente estudiante, a pesar
de empezar a trabajar tempranamente para suplir las necesidades económicas.
1
García, Nereida (2017): "Marcando el tiempo" se titula la expo de Nereida García Ferraz en este IV
Coloquio”. En: <http://www.laventana.casa.cult.cu> [16 de marzo de 2018].
2
Brismat, s.f: 152.
3
García, Acerca de la exposición Marcando el tiempo, 2020.
4
García, Nereida (2017): "Marcando el tiempo" se titula la expo de Nereida García Ferraz en este IV
Coloquio”. En: <http://www.laventana.casa.cult.cu> [16 de marzo de 2018].
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La formación académica en Cuba de Nereida García, basada en el constante estudio y
sistematización, y el deseo por convertirse en una profesional confluyeron como factores
sintomáticos para obtener una beca que cubrió su matrícula en 1976 en el Instituto de Arte
de Chicago, lugar donde había estudiado años atrás el célebre artista cubano Raúl Martínez.
La escuela que había aceptado su portafolio era uno de los centros del arte más prestigiosos
y un lugar de descubrimiento para Nereida. En entrevista realizada a la artista declara que “la
escuela de arte fue un proceso de recobrar, a través de la memoria, a través de las fotografías,
mi ser; un poco armar las piezas de quien iba a ser yo o quien era yo (…)”
5
.
Se puede presumir entonces que el origen y los valores inculcados por su familia en Cuba,
ayudaron de cierto modo a su integración en la sociedad estadounidense y a identificarse con
el nuevo grupo de pertenencia: los cubanoamericanos. La transculturación inoculó a la artista,
para poseer una identidad bicultural, que dialoga tanto con la nacionalidad cubana, como la
norteamericana. La condición de cubanoamericana que adquirió reafirma, a decir por el
politólogo cubano Jesús Arboleya, “las raíces culturales cubanas en la medida en que son
estas las que les aseguran un espacio distintivo dentro de la sociedad norteamericana, pero al
mismo tiempo las transforma y da origen a una nueva manera de expresarse esa nacionalidad
(…)”
6
Travesía de regreso
La artista cubanoamericana Nereida García Ferraz una vez graduada del instituto realizó
una de sus primeras exhibiciones en Chicago, donde coincidió con la poeta también
perteneciente a la comunidad cubana Lourdes Casal (líder del movimiento de emigrados
cubanos que buscaba acercamientos con Cuba). Nereida García y Lourdes Casal una vez
presentadas se hicieron amigas. En sus conversaciones era muy recurrente el tema del
retorno. Había deseos por regresar a las raíces y expectativas a su realización, pues en aquel
entonces, 1978, el gobierno cubano convocó a lo que se conoció como Diálogo con figuras
representativas de la comunidad cubana en el exterior.
De aquella reunión surgieron transformaciones en la política migratoria cubana y en el
tratamiento de los emigrados. Los gobiernos cubano y estadounidense aceptaron la visita de
los migrados a su país natal. Según declara Jesús Arboleya (2015): “Más de cien mil emigrados
viajaron a Cuba en 1979, alrededor del 12 % de la población de origen cubano de entonces
(…)”
7
.
La artista fue una de los cubanoamericanos que hicieron realidad su anhelo en aquella
oportunidad. Lo que en su adolescencia parecía un nunca regresar dejó de serlo 8 años
después. Nereida García ya formada como artista visual y con una carrera en el mundo de la
fotografía y la plástica, viajó a Cuba y se reencontró con su abuela, su familia materna, el
paisaje cubano y su cotidianidad.
Desde ese momento su vida consiste en ir y venir, una migración circular que ha sido muy
nutritiva para su producción artística. Actualmente la creadora reside en Miami, trabaja en el
Museo de Arte de Miami en un programa relacionado con el diseño urbanístico y la
arquitectura, pero pasa estancias temporales y seguidas en Cuba. La artista cubanoamericana
encontró una variante a la condición de migrante que le impuso su familia, la de ser
transmigrante. Al crear voluntariamente campos sociales que unen su país de origen y
destino, García-Ferraz manifestó una transnacionalidad que sobrepasa las fronteras para
mantener incluso relaciones artísticas perdurables en el tiempo. Es por ello que su
producción artística se ha inspirado en el aquí y en el allá. Los dos recintos: su origen y su
residencia de hoy, forman parte de ella, la han configurado como ente social y artista
trasnacional o transmigrante.
5
García, Acerca de la exposición Marcando el tiempo, 2020.
6
Arboleya, 2015: 80.
7
Arboleya, 2015: 45.
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Desde el punto de vista cultural sus incipientes inserciones en el sector artístico de Cuba
empezaron con la realización de pequeños talleres sobre género e identidad en bibliotecas de
barrios habaneros en el 2014. Al año siguiente ocurrió el primer vínculo con las instituciones
cubanas con su participación en la colateral Detrás del Muro en la XII Bienal de La Habana
(2015), a través de Cuerpo, Género, Ritual y Tierra, un proyecto reflexivo en torno a la identidad
truncada y de homenaje a quien había sido su amiga, la artista fallecida Ana Mendieta (Fig.
1). Nereida García Ferraz se siente identificada con las obras ejecutadas por Mendieta, pues
tanto ella como la otra artista intentan reconectar con sus raíces, regresar a su tierra mediante
la reproducción de la silueta de su amiga con hojas de yagrumas en el piso del Centro
Hispanoamericano de Cultura.
La obra de Nereida García Ferraz conocida en Cuba era no más que sus proyectos
homenajes, por tanto, no se puede hablar de una contundente inserción de su producción
artística hasta el surgimiento de su muestra personal en Casa de las Américas. La artista
pertenece a la comunidad de emigrados en el país norteño que busca cercanías con sus raíces,
propósito en estrecha relación con el objetivo del Programa de Estudios sobre Latinos en
los Estados Unidos de Casa de las Américas, de crear vínculos con y entre los emigrados del
Caribe y América Latina en los Estados Unidos. El programa propicia la sistematización de
investigaciones sobre las problemáticas sociales, la construcción de la identidad, el
transnacionalismo y la creación literaria y artística, a partir de su exposición y debate en los
coloquios que tienen lugar en la institución cubana desde el 2011 y cada dos años.
En los días del 16 al 18 de octubre de 2017 se realizó el IV Coloquio Internacional sobre
Latinos en los Estados Unidos para abordar y debatir sobre la socialización de latinos en
dicho país. La premisa fundamental del encuentro fue analizada en distintos paneles de
debates que trataron varios ejes relacionados con las maneras de socialización que practican
los latinos en Norteamérica, como por ejemplo los movimientos sociales, la educación, la
literatura y la creación artística. Las ponencias y diálogos del día de la inauguración del
coloquio, se acompañaron de la exposición personal de la artista cubanoamericana Nereida
García Ferraz, la primera en territorio nacional.
Fig. 1. Silueta de Ana Mendieta con hojas de yagrumas, 2015.
Fuente: www.nereydagarciaferraz.com.
Diario de viaje
Persistencia de los recuerdos
García Ferraz creó un proyecto artístico y curatorial cuyo propósito era reflexionar sobre
la persistencia de la memoria y la supresión del olvido. Sobre las distintas maneras de medir
el tiempo transcurrido, “de cómo somos capaces de dejar una huella o de lograr que alguien
nos recuerde”
8
, he ahí la razón del título de la exposición Marcando el tiempo y de su presencia
en Casa de las Américas.
Según ha declarado la artista, exponer en la institución fue un hecho que se encuentra
dentro del concepto de la muestra. Casa de las Américas, uno de los primeros logros del
proceso revolucionario que marcó la nueva etapa de la historia de Cuba; ahora estaba
imprimiendo la presencia de Nereida García en la Isla y dentro de la cultura cubana mediante
la organización de un proyecto artístico en su espacio.
Las pinturas y los dibujos de la muestra son formas también de marcar el tiempo,
representan pautas temporales en la vida o historia personal de la artista. La mayoría de las
obras que integran el repertorio son dibujos que la creadora realizó en Cuba para esta
exposición. Son piezas autobiográficas, referencias a sucesos o familiares. También trajo de
su estudio en Miami fotografías y pinturas que realizó en momentos de espera, de
reminiscencias o que reflejan el paso del tiempo.
La exposición estuvo conformada por el aquí y el allá, quizás por ello se contó con obras
cuyos títulos eran en español y en inglés. El bilingüismo de las obras evidencia la dinámica
de trabajo transnacional de la artista. Nereida García se siente parte de las dos orillas (Estados
Unidos-Cuba), su producción artística la considera híbrida y resultado de sus vivencias. Es
por ello que cada pieza de la exposición posee un trasfondo anecdótico, lo que vendría siendo
un marco social de la memoria -
término acuñado por el sociólogo
francés Maurice Halbwachs-, si se
toma a las piezas de la exposición
como fragmentos mentales
reminiscentes, fruto de la interacción
específica con la familia o con el
espacio-tiempo, a modo general.
Para empezar, la primera obra con
la que se contó, de la serie New Works,
constituía un conjunto de 20
pequeños paneles o módulos
colocados 5 en cada una de las 4
repisas de madera, ya que la artista
trabaja comúnmente con este tipo de
soporte de lienzo en cartón, al
considerarlo manuable, poco pesado
y transportable, en fin, ideal para sus
constantes traslados de un lugar a
otro. La cantidad de módulos
presentados en estantes parecían
piezas de un rompecabezas, con la
diferencia de que la ubicación de las
obras varía en cada emplazamiento,
no hay una ecuación o configuración
única (Fig. 2). Según Nereida García,
le gusta que sus creaciones sean
interactivas
9
, incluso que porten una
8
García, Acerca de la exposición Marcando el tiempo, 2020.
9
García, Acerca de la exposición Marcando el tiempo, 2020.
Fig. 2. Serie New Works, 2015. Fuente: Cortesía de la
artista.
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