Ucoarte. Revista de Teoría e Historia del Arte, 12, 2023, pp. 159-177, ISSN: 2255-1905
EL COMPLEJO ARQUITECTÓNICO DE LA BASÍLICA DEL
VOTO NACIONAL DE QUITO COMO REPRESENTACIÓN
VISUAL DEL NACIONALISMO CATÓLICO
VÍCTOR JÁCOME CALVACHE
Universidad Nacional del Chimborazo (Ecuador)
Fecha de recepción: 28/06/2023
Fecha de aceptación: 28/09/2023
Resumen
Este artículo analiza al complejo arquitectónico de la Basílica del Voto Nacional de
Quito como símbolo de la nación católica ecuatoriana. Se argumenta que, en el proceso
de conformación de la república, se presentó una disputa entre las élites políticas que
conllevó a que la Iglesia Católica establezca un proyecto de nación católica con el
objetivo de conservar sus privilegios y la dominación de la sociedad. Para visualizar este
tipo de nación impulsó la creación de símbolos como fue la construcción de un templo
de gran magnitud que represente la alianza entre Dios, Ecuador e Iglesia. Desde 1892
inició, con apoyo de los gobiernos conservadores, la edificación de la Basílica con un
estilo neogótico y con elementos alusivos a la patria. Para este abordaje se realizó
observación in situ, y revisiones de archivo, bibliografía de la época y estudios actuales.
Palabras clave
Símbolo nacional; Nacionalismo Católico; Balica del Voto Nacional; Neogótico; Ecuador
THE ARCHITECTURAL COMPLEX OF THE BASILICA OF THE
NATIONAL VOTE OF QUITO AS A VISUAL REPRESENTATION OF
CATHOLIC NATIONALISM
Abstract
This article analyzes the architectural complex of the Basilica of the National Vote of
Quito as a symbol of the Ecuadorian Catholic nation. It is argued that, in the process
of forming the republic, a dispute arose between the political elites that led the Catholic
Church to establish a project for a Catholic nation to preserve its privileges and
domination of society. To visualize this type of nation, the Church promoted the
creation of symbols such as the construction of an imposing temple that represents the
alliance between God, Ecuador, and the Church. Since 1892, the construction of the
Basilica began with the support of the conservative governments, a neo-Gothic style
and with elements alluding to the country. For this approach, in situ observation was
carried out, and reviews of the bibliographic archive, literature of that time and current
studies.
Keywords
National symbol, Catholic Nationalism, Basilica of the National Vote, Neo-Gothic, Ecuador
El complejo arquitectónico de la Basílica del Voto Nacional de Quito
Introducción
En el proceso de conformación del Estado nacional ecuatoriano, se crearon símbolos
nacionales que fueron asimilados tanto por las clases dominantes como las dominadas. Los
grupos dominantes en el proceso de disputarse la nación crearon sus propios símbolos. La
Iglesia Católica, siendo parte de dichos grupos y como estrategia para tener mayor injerencia
en el poder político y la sociedad ecuatoriana, utilizó aquellos símbolos y los articuló con los
suyos, ya que la población era, eminentemente, católica.
En este contexto, se produjo la consagración del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús el
25 de marzo de 1874, y se promovió su devoción
1
con el apoyo del gobierno de Gabriel
García Moreno (18691875). Sin embargo, no es hasta 1884, que José María Matovelle,
fundador de la Congregación de Padres Oblatos, motivó la discusión sobre la necesidad de
una representación visual de ese acontecimiento y de la fe de la población católica
ecuatoriana. Como tal, la Iglesia Católica y los gobiernos de José María Plácido Caamaño,
Antonio Flores Jijón y Luis Cordero, denominados como gobiernos progresistas (1884-
1895), coincidieron que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús constituía un símbolo
nacional, y apoyaron el proyecto de construcción del complejo arquitectónico de estilo
neogótico como su representación visual. De ahí, las siguientes interrogantes: ¿Por qué la
Iglesia Católica utilizó el arte neogótico para representar lo que consideraban un símbolo de
“Unidad Nacional” como era la devoción y consagración del Ecuador al Sagrado Corazón
de Jesús? ¿Qué íconos simbólicos nacionales fueron incorporados por la Iglesia Católica en
el complejo arquitectónico de la Basílica del Voto Nacional, para representar la alianza entre
Dios, Ecuador e Iglesia?
Las respuestas a estas preguntas se encuentran en los dos apartados que forman este
trabajo: el primero, presenta la posición de la Iglesia Católica frente a la conformación del
estado-nación ecuatoriano. El segundo, describe los contextos externos e internos que
enmarcan la construcción del complejo arquitectónico de la Basílica del Voto Nacional
2
, e
identifica y analiza las representaciones visuales que aluden al nacionalismo católico.
Es fundamental indicar que pocos estudios han considerado a la Basílica como objeto de
análisis. Al momento, se pueden destacar tres investigaciones: la primera de Fernando
Hidalgo que en su aproximación a la complejidad de las ideas, conceptos, valores y
comportamientos de los conservadores ecuatorianos, y su trabajo para mantener el orden
instituido y sus privilegios, trata el tema de la construcción de la Basílica y su iconografía;
la segunda realizada por María Moscoso que interesada por indagar sobre la promoción y
lógica de la arquitectura neogótica en Ecuador aborda a la Basílica como parte del proceso
de renovación de la Iglesia Católica, que conllevó a utilizar otros estilos arquitectónicos, para
reemplazar aquellos de las edificaciones religiosas coloniales. El tercer estudio fue realizado
por Edwin Guamán que a través de un recuento histórico sobre la concepción y
edificación de la Basílica, y detalles de su arquitectura y localización, analiza los atributos
que presenta el complejo arquitectónico y que permiten apreciar la relación entre el Estado
y la Iglesia Católica en Ecuador, y la posible toma simbólica de Quito por parte de la Iglesia
con la presencia de una obra de gran magnitud
3
. Por consiguiente, este trabajo sobre la
Basílica del Voto Nacional como representación visual del nacionalismo católico contribuye
al estado de la cuestión sobre estos temas.
1
La devoción por el Sagrado Corazón de Jesús, así como, por el Sagrado Corazón de María, tenía sus raíces en
la época colonial. Las primeras representaciones iconográficas se encuentran en la fachada de la Iglesia de la
Compañía de Jesús, que finalizó su construcción en el siglo XVIII. Respecto a esto el padre José María Vargas
indica: “Con la etapa de la conclusión de la fachada coincidió la propagación del culto a los corazones de Jesús
y de María cuyas representaciones simbólicas se colocaron sobre el dintel de las puertas laterales. El padre José
María Maugeri fue el s asiduo propulsor de esa devoción, para cuya práctica publicó un manual en 1743”.
Vargas, 1972: 149.
2
En adelante se identificará al complejo arquitectónico de la Basílica del Voto Nacional, sólo como “Basílica”.
3
Hidalgo Nistri, 2013. Guamán, 2021.
160
Víctor Jácome Calvache
Iglesia Católica y su intervención en la conformación de la nación ecuatoriana
Los símbolos nacionales y sus significados han sido representados de manera visual,
escrita o sonora. Escudos, himnos, banderas, entre otros, son ejemplos de lo dicho. Las
representaciones, impuestas desde los grupos dominantes, fueron aceptadas por las
sociedades en la medida de su utilidad para generar una identidad colectiva, es decir, para
reconocerse como parte de una nación específica
4
.
En la América colonizada por España, durante el periodo 1808 1824, acaecieron un
conjunto de hechos relacionados con la emancipación política de las colonias, y que fueron
impulsados, especialmente, por las poblaciones criollas. Finalizadas las guerras
independentistas, empezó un periodo de conformación de los nuevos estados nacionales,
que se extendió durante todo el siglo XIX, y que alcanzaron cierta consolidación entrado el
siglo XX.
En el caso de Ecuador, su conformación estuvo marcada por grupos que se disputaban
la nación, puesto que esta constituía “la principal, si no única, fuente de legitimación del
poder político”
5
. Por un lado, se encontraba el movimiento liberal y, por otro, el conservador.
Ambos grupos mantenían y defendían sus diferencias políticas, pero al tratarse de la religión,
pocos se asumían como no católicos. En la disputa por la nación se jugaron muchos intereses
políticos, sociales, económicos y religiosos, todo en el marco de la construcción de la
identidad nacional. Los dominantes, conformados por grupos muy heterogéneos, utilizaron
su poder político y económico para direccionar los discursos y las acciones estatales, y así
garantizar el mantenimiento de su dominación y privilegios
6
. Para alcanzar sus objetivos
establecieron varias estrategias, siendo una de estas el valerse de símbolos que los propagaron
como nacionales.
Entre los grupos dominantes se encontraba la Iglesia Católica. La independencia y la
república temprana no le retiraron los privilegios que tenía desde el Antiguo Régimen. Sus
miembros seguían ligados con el poder civil y tenían influencia en los gobiernos de turno.
Como ejemplo, se encuentra el arzobispo de Quito, José Ignacio Checa y Barba, diputado de
la república en 1863 y que mantuvo estrechas relaciones con los gobiernos de Gabriel García
Moreno e Ignacio de Veintimilla (1876-1883). Los liberales no compartían, necesariamente,
las acciones de algunos miembros de la Iglesia y sus pretensiones de influir en la toma de
decisiones sobre el destino de Ecuador. De ahí, el rompimiento de las relaciones entre Checa
y Barba, y el presidente Veintimilla. Sin embargo, los distanciamientos entre el poder civil y
la Iglesia, no implicaba que los gobernantes abandonen su fe católica. Uno de los graves
errores de las élites políticas civiles fue considerar que la población, eminentemente católica,
adoptaría su postura sobre esa Iglesia y, manteniendo su religión, los apoyen en su proyecto
de nación
7
.
El clero participó de manera activa en la conformación del estado-nación ecuatoriano por
varios motivos: para no perder sus privilegios, mantener poder y dominación, e influenciar
4
Tomás Pérez Vejo señala que, a partir del siglo XIX, “la nación constituye la unidad social por excelencia, un
conglomerado complejo de relaciones étnico-político-culturales, de contornos difusos y concreción difícil, pero
sobre el que descansa, básicamente, la imagen que del mundo se hace el hombre europeo posterior al Antiguo
Régimen”. Bajo este sentido, el término nación es posterior a la conformación del estado-nación moderno; sin
embargo, no tenía una connotación sociopolítica, ya que solo desde el siglo XVIII comienza a tener un
significado político y globalizador. Por otro lado, el mismo autor indica que es difícil determinar qué es una
nación y resulta más fácil definir el nacionalismo. Pérez Vejo, 1999: 7-4.
5
Ibíd., 7.
6
Max Weber define al poder como “la posibilidad de imponer la propia voluntad sobre conducta ajena”. Con
respecto a la dominación señala: “un estado de cosas por el cual una voluntad manifiesta (“mandato”) del
“dominador” o de los “dominadores” influye sobre los actos de otros (del “dominado” o de los “dominados”),
de tal suerte que en un grado socialmente relevante estos actos tienen lugar como si los dominados hubieran
adoptado por mismos y como máxima de su obrar el contenido del mandato (“obediencia”). Weber, 1999:
696, 699.
7
Ayala, 1996.
161
El complejo arquitectónico de la Basílica del Voto Nacional de Quito
en la colectividad, para que los individuos se sientan parte de una nación católica, es decir,
haciendo uso del concepto de Benedict Anderson, de una “comunidad imaginada”
8
.
Respecto a la construcción de una nación católica ecuatoriana, durante la mitad del siglo
XIX, la Iglesia pensó este tipo nación con apoyo de su brazo político, el partido conservador
católico. De esta manera, alcanzaron ciertos logros, por ejemplo, el reconocimiento
constitucional del catolicismo como religión oficial, única y requisito para ser ciudadano; así
como, la obligación del Estado de protegerla y hacerla respetar
9
. Esta situación no fue propia
de Ecuador, sino, se presentó a lo largo de América Latina, y una muestra de lo indicado es
Colombia cuyo proceso fue analizado por el sociólogo Hésper Pérez Rivera, quien señala
que en el nacionalismo católico colombiano del periodo de 1870 a 1946, el conservadurismo
miró al catolicismo desde sus significados más que la práctica; por lo tanto, más allá de que
sea profesada por la población, el objetivo era proclamarla como la religión nacional y que
sea respetada por haber acompañado “al pueblo en todos los tiempos”; ser benemérita de
la patria” y “elemento histórico de la nacionalidad”; generar “civilización” y ser “fuerza
expansiva en el mundo”
10
.
Como se indicó anteriormente, en 1874, el Ecuador fue consagrado al Sagrado Corazón
de Jesús. Este acontecimiento, acaecido en la presidencia de Gabriel García Moreno, ratificó
los privilegios y benefició con otros a la Iglesia Católica. La consagración fue una estrategia
del mandatario conservador para consolidar su proyecto político enmarcado en la
constitución de un poder único y fuertemente centralizado, que exigía la subordinación y
debilitamiento de la pluralidad de poderes locales. Para ello, requirió de la lealtad y apoyo de
los clérigos, que lo obtuvo con acciones como la consagración de Ecuador al Sagrado
Corazón
11
. Además, la consagración desempeñó un papel importante en la conciencia
colectiva, ya que el país pasó a ser “la República del Sagrado Corazón”, y con esto la Iglesia
mostraba que la fe católica podía renovarse
12
.
En las dos últimas décadas del siglo XIX se produjeron varios enfrentamientos armados
entre los liberales y conservadores, que concluyeron con el triunfo del liberalismo y de la
burguesía costeña. El grupo liberal tenía el poder económico y su propio proyecto de nación,
que afectaba a la Iglesia Católica en sus privilegios y dominación. Empero, citando a Weber,
“la dominación es un caso especial del poder (…) no toda dominación se sirve de medios
económicos para sostenerse y conservarse”
13
. Por lo tanto, los liberales captaron el poder
político e instauraron el laicismo, pero no lograron retirar la influencia que la Iglesia ejercía
sobre la población, en todo caso, la debilitaron. Sobre este triunfo liberal, Enrique Ayala
Mora señala:
El 5 de junio de 1895 representó el triunfo político de la burguesía ecuatoriana que articuló
bajo su dirección a amplios sectores del latifundismo costeño, las capas medias y también al
campesinado del litoral y el artesanado urbano. El liberalismo fue el vínculo y la expresión
política de la burguesía ecuatoriana. El “Estado Laico” instaurado con la revolución fue el
producto de transformaciones y reformas impulsadas por la burguesía que, en conjunto,
representa un momento crucial en la constitución del estado nacional en el Ecuador
14
.
8
La nación “es una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana. Es imaginada
porque aún los miembros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no
los verán ni oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión”.
Benedict, 1991: 23.
9
Las constituciones que aparecieron en el siglo XIX establecieron a la religión católica como oficial, única y
que los poderes políticos deben defenderla y protegerla. Ver constituciones de 1830, 1835, 1843, 1845, 1851,
1852, 1861, 1869, 1878, 1884, 1897.
10
Pérez, 2007: 130.
11
Hidalgo Nistri, 2013: 88.
12
Ibíd., 208.
13
Weber, 1999: 695.
14
Ayala, 1996: 138.
162
Víctor Jácome Calvache
163
El liberalismo, que se mantuvo en el poder de 1895 a 1912 bajo el liderazgo de Eloy Alfaro
Delgado, llevó a cabo varias reformas que debilitaron el poder clerical, especialmente, con la
Constitución Política de 1906 que separó la Iglesia del Estado. Las relaciones entre los
gobiernos liberales y la jerarquía clerical no fueron amigables, los obispos extranjeros fueron
expulsados del país y los gobiernos trataron de impedir a toda costa que la Iglesia siga
manteniendo influencia en la política nacional. Sin embargo, durante las dos últimas décadas
del siglo XIX y la primera del XX, la Iglesia fue renovando todo un cuerpo de prácticas
religiosas de la cotidianidad de la población ecuatoriana, así como, símbolos y significados,
que le permitieron mantener su hegemonía.
Tomás Pérez Vejo señala que las naciones se inventan a través de valores simbólicos y
culturales, donde es necesaria la fijación de tradiciones propias y genuinas, desde
celebraciones festivas a conmemoraciones de batallas, reales o ficticias, la glorificación
iconográfica de héroes
15
, entre otros, que son desarrollados desde lo civil. En este caso, es la
Iglesia Católica la que consolidó rituales, ceremonias y símbolos para defender la existencia
de una nación católica. Por ejemplo, cuando el liberalismo empezó a imponerse, el clero
inició un proceso de elaboración de planos para la construcción de nuevas iglesias y
santuarios, o la ampliación y/o recuperación de templos consagrados a santos y vírgenes
importantes para la población católica; así como, la nacionalización de los santos y las
vírgenes, así se tiene: la Basílica del Voto Nacional (1892), la Iglesia de Nuestra Señora de
Agua Santa de Baños (1904), el Santuario de la Virgen de la Presentación del Quinche (1905),
la Basílica de Nuestra Señora del Cisne (1914)
16
. En este mismo periodo se produjeron
famosos “milagros”, y se convocaron a múltiples romerías que influyeron mucho en el
pueblo, por ejemplo: la curación del Dr. Avilés atribuida a la intersección del alma del
presidente García Moreno (1902) o el milagro de la “Dolorosa del Colegio” (1906), las
romerías en honor al Sagrado Corazón de Jesús, entre otros
17
. Asimismo, se crearon varias
organizaciones con el fin de “recatolizar a la sociedad”: el Buen Pastor (1871), las Órdenes
Terceras (1892), el Comité del Rosario (1906)
18
.
Entre los esfuerzos de la Iglesia para mantener su dominación y hegemonía en la
población ecuatoriana, que se vieron amenazadas por el liberalismo, se encuentra el
otorgamiento de significado nacional a la consagración del Ecuador al Sagrado Corazón de
Jesús, y la construcción del monumento que lo representaría visualmente, y esto se tratará a
continuación.
El complejo arquitectónico de la Basílica del Voto Nacional como símbolo nacional
Durante la presidencia de Gabriel García Moreno nació la idea de construir un templo
que conmemore el pacto entre Ecuador, Dios y la Iglesia, realizado a través de la
consagración del país al Sagrado Corazón de Jesús. Empero, no es hasta 1883 que el
Gobierno Provisorio de Luis Cordero retoma la propuesta. Esto ocurre por las presiones del
sacerdote Julio María Matovelle, fundador de la Congregación de Padres Oblatos de los
Sagrados Corazones de Jesús y María, que insistió en la construcción del templo. Matovelle,
se dirigió al gobernante solicitando que se decrete la erección de un templo dedicado al
Santísimo Corazón en “homenaje de gratitud al Dios de los Ejércitos que había concedido
el triunfo de la buena causa, y dado inicio a una era de paz y prosperidad”. El Gobierno
Provisional, encabezado por Luis Cordero, el 23 de julio de 1883, decretó:
Que los recientes triunfos de que se gloria la Patria son debidos a la manifiesta protección del
Omnipotente, a quien es preciso que se le consagre un monumento imperecedero que acredite
la gratitud de los pueblos del Ecuador: Art. 1. Se dispone la construcción, a expensas del estado
15
Pérez, 2007: 18, 19.
16
Cevallos, 1994.
17
Coba, 1995.
18
Hidalgo Nistri, 2013: 212.
El complejo arquitectónico de la Basílica del Voto Nacional de Quito
y con auxilio de donativos particulares, de una lujosa Basílica dedicada al Sagrado Corazón de
Jesús, al cual de antemano se halla consagrada la República
19
.
En los siguientes años, los presidentes José María Plácido Caamaño (1884-1888), Antonio
Flores Jijón (1888-1892) y Luis Cordero (1892-1895) se reconocieron como hombres de fe
católica y apoyaron la construcción de la Basílica que aluda al Voto Nacional. Con el
advenimiento del triunfo liberal en 1895, la Iglesia Católica inició un aceleramiento en la
edificación del monumento que simbolizaba la fe del pueblo ecuatoriano, esto ante un
ambiente político que no era favorable para sus intereses, como ya se indicó.
En el decreto de 1883 el gobierno se comprometió en donar el solar para la construcción
de la Basílica, el mismo que fue entregado en el sector de La Alameda en Quito donde se
colocó la primera piedra el 5 de octubre de ese año. En el evento, Luis Cordero, en muestra
de su fe católica, señaló: “(…) Vuestro Gobierno Provisional, intérprete fiel de los
sentimientos que os animan, designa hoy el área para la erección de un monumento que
testifique la gratitud de esta República libre al mayor y más excelso de sus Libertadores”. Así,
se fue construyendo la representación visual de un hecho al que el poder político y el religioso
lo imaginaron como nacional, y que debía recordar a las generaciones presentes y a las futuras
que el Ecuador era católico, que era la “República del Sagrado Corazón de Jesús”, por lo
tanto, la Basílica del Voto Nacional era la “Basílica Nacional Ecuatoriana”
20
.
En 1884, Matovelle insistió en apresurar la construcción de la Basílica y la necesidad de
que el gobierno designe fondos para la edificación. El sacerdote presentó el proyecto en la
Convención que redactaba la décima Constitución del país, y que fue convocada una vez
derrocado el presidente Ignacio de Veintimilla, siendo uno de los opositores del proyecto
Eloy Alfaro Delgado
21
, que llegó años más tarde a gobernar el país y en su periodo se derogó
los decretos alrededor de la construcción de la Basílica
22
. Alfaro manifestó lo siguiente:
“Estoy en contra del proyecto, por la falta de fondos necesarios en el Tesoro Nacional.
Nuestras guerras exigen más bien olvido que basílicas en acción de gracias por triunfos en
luchas fratricidas. Yo tengo también fe en la eficacia de la civilización en lo futuro; y no creo
necesaria la erección de la Basílica”
23
. Alfaro se dirigió con esas palabras, ya que el templo no
solo representaba la consagración del Ecuador al Sagrado Corazón, sino que Matovelle
atribuía la victoria sobre Ignacio de Veintimilla a los designios de Dios, y en gratitud por ese
favor pedía se edifique la Basílica.
En 1885 el Concilio Provincial Quitense estableció las colectas pecuniarias en todas las
parroquias de la República para la construcción del templo. Para 1886 el Congreso
Eucarístico aprobó la edificación del complejo con las siguientes palabras: “Diseminada la
familia ecuatoriana por la vasta extensión de su territorio, ha menester de un signo material
que simbolice la unión de todos los corazones en sentimientos de arrepentimiento, de
esperanza y de gratitud”. El discurso simbólico de la Iglesia consistió en la construcción de
esa “comunidad imaginada” católica ecuatoriana, ante el avance del laicismo que atentaba el
control político que la Iglesia tenía como se aprecia en el artículo 3 del escrito redactado en
este Congreso: “Organizar la unión de todos los católicos contra la acción funesta de la
masonería y del radicalismo, poniendo en práctica las instrucciones de la Santa Sede
contenidas en las Encíclicas Humanum genus, inmortale dei y Quod auctoritate
24
.
Para 1889, José Ignacio Ordóñez, arzobispo de Quito, y Matovelle, representante de la
Comunidad de Oblatos, firmaron el contrato mediante el cual se encargó a esta orden
religiosa la construcción de la Basílica; la administración de los fondos provenientes del
19
Gómez Jurado, 1984: 203.
20
Ibíd., 206.
21
Gómez Jurado, 1984: 207.
22
El 23 de octubre de 1900 se expidió el decreto derogatorio a través del cual se dejó sin efecto las
consagraciones de Ecuador a santos, y la erección de templos y estatuas con fondos fiscales.
23
Gómez Jurado, 1984: 210.
24
Comunidad de Sacerdotes Oblatos, 1890.
164
Víctor Jácome Calvache
gobierno, episcopado y el pueblo”; y el culto al Sagrado Corazón en representación
de toda la república
25
. Mientras, el Congreso Nacional aprobó el proyecto de
construcción con 36 votos a favor frente a 12 en contra. Así también, mediante decreto
del 29 de febrero de 1894 se consideró a la Basílica como monumento nacional,
designando para la construcción 12 mil pesos cada año hasta que la obra se termine, y
se establec que los materiales, de preferencia, tengan origen nacional. Además, que
cuadros de pintura y esculturas sean realizados por artistas ecuatorianos
26
.
Es por ello, que si bien la Balica era la representación de la Consagración del
Ecuador al Sagrado Corazón, también significaba una estrategia renovada, recreada,
defendida y modificada, para consolidar la hegemoa de la Iglesia Católica y de su
jerarquía eclesiástica, como se ha reiterado. Eso justificaría las proporciones
majestuosas con la que fue pensada la Balica, su estilo arquitectónico y el posterior
cambio del sitio designado para su construcción, como se explicará en el siguiente
apartado.
Estilo arquitectónico y localizacn como elementos del simbolismo nacional
católico de la Basílica
Como se aprecia en los discursos antes presentados, las élites políticas y religiosas
aspiraban contar con una Basílica monumental y lujosa, ya que tenía que estar
acorde con la fe de la poblacn ecuatoriana y sus sentimientos degratitud con Dios”,
arrepentimiento y esperanza. Esto conllevó a seleccionar un estilo arquitectónico
y una ubicación, que responda a dichas exigencias.
Referente al estilo arquitectónico, se rescató el gótico europeo
27
, específicamente el
neogótico, que era un estilo nuevo para los que estaban acostumbrados los quiteños y
el Ecuador
28
. A, se contrató en 1890 los servicios del francés Emilio Tarlier para que
elabore los planos definitivos
29
. Ahora bien, la consideración de este estilo por parte de
la Iglesia Calica ecuatoriana tambn respondía a un contexto mundial. El neogótico
comenzó a desarrollarse durante el último tercio del siglo XVIII en la Gran Bretaña
como una exaltación a la espiritualidad y monumentalidad medieval y los deseos de su
retorno. Para la primera mitad del siglo XIX, este estilo historicista
30
, era uno de los
más utilizados en Europa y América
31
.
25
Contrato entre el Excelentísimo Señor Arzobispo de Quito y la Congregación de Sacerdotes Oblatos del Sagrado Corazón, 11
de mayo de 1889, Archivo Histórico Arzobispal de Quito [AHA], sección Basílica, caja 137.
26
Comunidad de Sacerdotes Oblatos, 1890.
27
Xenia Granero señala que “la arquitectura gótica, como estilo propiamente dicho, aparece en la Ille-de-France
a finales de la primera mitad del siglo XII con la construcción de dos monumentos esenciales: la catedral de
Sens, entre 1130-1162, y la iglesia abacial de Saint-Denis, entre 1130-1144. Sin embargo, en el mismo momento
e incluso con anterioridad se revelan otros ensayos menos conocidos”. Granero, 2022: 83.
28
Autores como Raúl Rivero y Checa/Niglio señalan que el neogótico “pretende recuperar el esplendor del
Gótico, pero principalmente en los aspectos formales descuidando los funcionales y constructivos”. Entre las
características formales básicas de este estilo se encuentran: uso del arco ojival; presencia de techos inclinados;
preeminencia de la verticalidad; empleo de almohadillados o molduras; apoyo en elementos como arbotantes y
contrafuertes; acompañamiento de trabajos escultóricos en piedra. Asimismo, este autor señala que, para el caso
de los templos, se destaca “la (s) torre (s) en la fachada principal, la distribución basilical en tres naves y la
presencia de un deambulatorio o girola”. Rivero, 2016: 92. Checa-Artasu/Niglio, 2016: 14.
29
Peralta/Moya, 2007.
30
En general, el neogótico es un estilo de la tendencia arquitectónica historicista. El historicismo, desde finales
del siglo XIX, impulsó la remembranzas de la arquitectura bizantina, barroca, gótica, clásica, entre otras.
Cevallos, 1994: 27-32.
31
Checa-Artasu/Navarro-Jiménez, 2023: 409.
165
El complejo arquitectónico de la Basílica del Voto Nacional de Quito
166
En el caso americano, el neogótico se
utilizó tanto en la arquitectura civil como
religiosa, y su auge se presentó entre las
últimas décadas del siglo XIX y las primeras
del siglo XX. Respecto a los templos
católicos, fueron remembranzas a las iglesias
góticas europeas del medievo, y conservaban
materiales y elementos arquitectónicos
utilizados en el gótico, pero articulados con
otros propios de la modernidad y del
entorno donde estaban ubicados
32
. Sin
embargo, en América Latina, como lo
explica Checa-Artasu, el neogótico fue un
estilo que se mostró como parte de la
“solución para las necesidades políticas y
socioeconómicas que tenía la Iglesia”, por
ello, sus edificaciones deben ser entendidas
como “símbolos del equilibrio, a veces
conflictivo, a veces plenamente colaborativo,
entre la jerarquía eclesiástica y los gobiernos
nacionales en turno”
33
. En Ecuador, el
neogótico de la Basílica asumió ese rol
explicado por Checa-Artasu, ya que fue
utilizado como parte de la apuesta de la
jerarquía de la Iglesia Católica para enfrentar
al liberalismo, recuperar su posicionamiento
en la sociedad y ser un contrapunteo a las
políticas que impulsaban el laicismo, la
expulsión de órdenes religiosas o miembros
de la Iglesia, y confiscación de sus bienes
inmuebles.
El neogótico arribó a Latinoamérica a
través de varias rutas. Por una parte, los
viajes a Europa de las élites civiles
permitieron que aprehendan este estilo, y lo
reproduzcan con un sentido puramente
decorativo en la construcción de sus
palacetes, además, financiaron el arribo de
arquitectos especializados en los estilos
historicistas. Asimismo, la educación se
constituyó en una ruta que permitió que técnicos locales se trasladen a Francia para
capacitarse o, en su caso, profesores europeos se incorporen en las nacientes escuelas de
arquitectura. A esto, se une el mayor acceso de profesionales y estudiantes a publicaciones
de arquitectura, quienes imitaron edificaciones o se inspiraron para crear sus propios
proyectos. Una tercera vía fue el envío de proyectos de edificaciones de estilo neogótico
desde Europa
34
. Estas rutas permitieron que el neogótico llegue a Ecuador, ya que Emilio
Tarlier env los planos definitivos de la Basílica desde Francia. En cambio, arribaron
profesionales como el sacerdote y destacado arquitecto alemán Pedro Brüning, que diseñó y
dirigió la construcción o remodelación de varios templos a lo largo del país, así como, dictó
32
Iglesia, 2005. Córdova, 2017.
33
Checa-Artasu, 2013: 2.
34
Ibíd.
Fig. 1. Emilio Tarlier. “Fachada principal del
Templo del Voto Nacional Ecuatoriano,
en Quito”.
Víctor Jácome Calvache
cursos de arquitectura
35
. Otro personaje que impulsó el neogótico en este país fue el hermano
carmelita Mariano de San José Riocerezo, español que dirigió, entre los años 1940 y 1954, la
construcción del segundo templo de este estilo en Quito: la Iglesia Santa Teresita ubicada en
el sector de La Mariscal
36
.
Con el neogótico los templos alcanzaron la monumentalidad exigida por las élites
37
, como
ocurrió con la Basílica, que cumplió con el objetivo de las élites conservadoras y eclesiásticas,
de contar con un templo monumental, que materialice la identidad de la nación católica. Así,
las dimensiones de la Basílica formaron parte del simbolismo nacional católico, pues
representaba ese Sagrado Corazón de Jesús, que protegía al país y Quito. Estas dimensiones
superaron a cualquier otra iglesia no solo de Quito, sino del Ecuador y Latinoamérica: 135
metros de largo, 35 metros de ancho, frontis con dos torres de 115 metros de altura cada
una, y en el crucero una torre de 80 metros de alto
38
.
La monumentalidad, además, permitió
materializar los dos puntos que hablaba Matovelle: la representación de la fe y devoción del
pueblo ecuatoriano, pero también el progreso del país. Este último, frente a los discursos del
progreso que iban insertándose en el imaginario de la población, es donde un monumento
como la Basílica significaría que había sido alcanzado el porvenir gracias a la fe y devoción
(fig. 1)
39
.
Pero la construcción de una basílica monumental resultó muy costosa en tiempo y dinero.
Sin embargo, el poder del clero fue determinante para convencer a la población sobre la
necesidad de contar con este templo y su contribución económica. Para continuar con la
construcción del complejo arquitectónico se conformó en 1934 la Junta Central Promotora
de la Obra de la Basílica Nacional, que se encargó de motivar a las personas para que
contribuyan con la edificación. Como parte de la Junta se encontraba Brüning, a quien se le
encargó la supervisión de la obra. Este sacerdote, en la reunión de la Junta del 2 de octubre
de 1934, manifestó su preocupación por el avance de la obra y la importancia de acelerar la
edificación con el objetivo de visibilizar los avances y continuar recolectando las
donaciones
40
.
En sí, hasta los actuales días, la Basílica no termina su construcción, ya que no se cuenta
con los fondos para finalizar con algunos detalles decorativos. Sin embargo, todo lo
trabajado, desde sus planos arquitectónicos originales hasta las diferentes modificaciones
acaecidas hasta su inauguración en 1988
41
, encierran fines políticos y didácticos de la Iglesia
Católica, que se desarrollan dentro del contexto de disputa de la nación. Entonces, la Basílica
es la materialización de relaciones de poder en Ecuador, y del discurso de una lucha de la
Iglesia por un “poder del que quiere adueñarse”
42
(fig.2), y que será representada visualmente
en todo el complejo arquitectónico.
Ahora, de la mano de la construcción de la Basílica, la Iglesia Católica motivó la edificación
de un monumento a la virgen María en la colina del Panecillo. Respecto a esto, Fernando
Hidalgo indica: “Ambos monumentos fueron concebidos como memoriales hechos para
recordar la condición del Ecuador de nación elegida”
43
. En este sentido, el país era visto
como una réplica de Israel, donde se iba a construir un templo para que Dios reine. Posterior,
35
Cevallos, 1994.
36
Peralta/Moya, 2007: 341.
37
Checa-Artasu, 2012.
38
Guion del Mirador turístico Basílica del Voto Nacional (s/f).
39
Comunidad de Sacerdotes Oblatos, 1934.
40
Acta nro. 1 y Acta nro. 3, 6 de julio y 2 de octubre de 1934, AHA, sección Basílica, Libro de actas, caja 138.
41
En las placas conmemorativas ubicadas en la Basílica, se señala que fue bendecida por el Papa Juan Pablo II
el 30 de enero de 1985. La inauguración se realizó el 12 de junio de 1988 durante la presidencia de León Febres
Cordero, gobierno que otorgó fondos para la construcción. Es importante indicar que, en las piedras que
forman el ábside, se encuentran tallados los nombres de las principales familias que contribuyeron
económicamente para la edificación del templo.
42
Foucault, 2005: 215.
43
Hidalgo Nistri, 2013: 254.
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