Ucoarte. Revista de Teoría e Historia del Arte, 14, 2025, pp. 388-390, ISSN: 2255-1905
ROMERO MEDINA, Raúl.
La fábrica de las Casas del Infantado
en Guadalajara (1376-1512). Los usos y las funciones artísticas de la
temprana Edad Moderna en España.
Guadalajara: Diputación
Provincial de Guadalajara, 2025, ISBN: 978-84-19505-37-8.
DIANA OLIVARES MARTÍNEZ
Universidad Complutense de Madrid (España)
Esta obra, galardonada con el Premio de
Investigación Histórica “Francisco Layna
Serrano” 2023, constituye una ambiciosa y
necesaria monografía sobre la construcción
de las Casas del Infantado en Guadalajara
entre 1376 y 1512. Su autor, Raúl Romero
Medina, ofrece un estudio de referencia
sobre uno de los conjuntos palatinos
nobiliarios más significativos de Castilla,
aportando tanto un análisis pormenorizado
de las fases constructivas como una
reflexión sobre los usos artísticos y sociales
de sus espacios.
La publicación está estructurada en
cuatro grandes capítulos, precedidos por
una extensa introducción que sitúa el
objeto de estudio en el contexto de las
transformaciones artísticas de la Baja Edad
Media y la temprana Edad Moderna. Esta
introducción, titulada “El valor de lo
diferente”, despliega un sólido marco
teórico e historiográfico que cuestiona
visiones estilísticas tradicionales para
enfatizar las interacciones culturales entre
al-Andalus y Europa, así como la hibridez tipológica de los palacios nobiliarios castellanos.
A partir de este marco conceptual, el primer capítulo aborda la historia constructiva de
las Casas del Infantado desde sus orígenes en el último cuarto del siglo XIV hasta su
configuración como palacio ducal en el tránsito al siglo XVI. Destaca el análisis de los
contratos y cuentas de obra, donde Romero Medina reconstruye con rigor la secuencia
edilicia, evidenciando la intervención progresiva de distintos maestros y cuadrillas, así
como la incorporación de innovaciones técnicas y decorativas.
Reseña: ROMERO MEDINA, Raúl: La fábrica de las Casas del Infantado en Guadalajara (1376-1512)…
389
Complementando este análisis constructivo, el segundo capítulo constituye un
profundo estudio de los maestros y artífices que participaron en las obras. Se detalla la
trayectoria de canteros como Lorenzo de Trillo o Juan Guas y se recupera la memoria de
figuras como Mohammad Atuxabi o el ya citado maestro Ali. Romero Medina pone
especial énfasis en la organización de los oficios, la relación contractual con la casa ducal
y la circulación de modelos y saberes técnicos entre Castilla y el resto de los reinos
peninsulares, en un enfoque que enriquece la historia social del arte y la construcción
medieval y moderna.
Desde una perspectiva más técnica y filológica, el tercer capítulo aborda el léxico
artístico a partir de los contratos y fuentes documentales. El autor analiza con solvencia
la terminología empleada por los constructores, artesanos y promotores, desentrañando
significados precisos de diversos términos, y demostrando la riqueza conceptual de los
documentos para la historia del arte y la lexicografía histórica. Se estudian también
herramientas, materiales, técnicas de transporte y procesos de prefabricación en cantera,
revelando la complejidad logística de estas grandes fábricas nobiliarias.
El análisis se completa con el cuarto capítulo, que explora la semántica e iconografía
de los espacios palatinos. Romero Medina reconstruye la disposición y significado de salas
hoy desaparecidas, como la de los Salvajes, Linajes o Albahares. A través de descripciones
documentales, contratos y referencias literarias, se rescata la función representativa y
ceremonial de cada espacio, así como su papel en la construcción de la memoria y
magnificencia mendocinas. En este apartado, el autor logra articular la arquitectura, el
simbolismo y la historia social en una visión integrada del palacio como escenario de poder
y prestigio.
Finalmente, destaca la reflexión conceptual sobre los “usos artísticos” como vía para
superar visiones estilísticas lineales, proponiendo una aproximación en la que coexisten
opciones técnicas, materiales, simbólicas e identitarias en un marco de modernidad plural.
El palacio de los Mendoza en Guadalajara se presenta como un paradigma de los procesos
de mestizaje cultural, técnico y artístico que caracterizan la Castilla tardomedieval y
moderna.
Una parte especialmente destacable de la monografía es su amplio apéndice
documental. En él se transcriben y editan exhaustivamente contratos, cuentas de obra,
relaciones de salarios y materiales, así como un anexo fotográfico y planos arquitectónicos.
Este corpus documental constituye una herramienta imprescindible para investigadores
de historia del arte, arquitectura, construcción e historia social de la nobleza bajomedieval
y moderna. No obstante, teniendo en cuenta la centralidad de lo visual en la arquitectura
nobiliaria del periodo, se echa en falta una mayor inserción de imágenes en el desarrollo
del texto, más allá del apéndice final, que hubiesen contribuido a ilustrar y reforzar
visualmente las argumentaciones.
Entre las principales aportaciones de este libro cabe señalar, en primer lugar, la revisión
crítica de la historiografía previa, especialmente del clásico estudio de Francisco Layna
Serrano (1941), ofreciendo nuevas interpretaciones a partir de una lectura filológica,
conceptual y material de los documentos. Asimismo, el autor reconstruye de manera
precisa la historia constructiva del conjunto, delimitando la cronología de las distintas
intervenciones y articulando un discurso coherente sobre la secuencia edilicia y decorativa.
Es más, su análisis de los oficios, maestros y técnicas de construcción ofrece un panorama
rico y matizado de los agentes implicados en estas grandes obras, evidenciando la
coexistencia de distintas tradiciones artísticas. Pese a la solidez de la investigación y la
minuciosidad de su desarrollo, se echa en falta una conclusión final que reuniese de forma
explícita los principales resultados alcanzados y las implicaciones historiográficas del
estudio. Un epílogo que articulara las claves generales del trabajo habría reforzado la
proyección teórica del conjunto. Con todo, se trata de una observación menor frente a la
riqueza crítica, documental y metodológica que caracteriza esta obra.
Diana Olivares Martínez
390
En definitiva, esta monografía trasciende el estudio arquitectónico convencional para
ofrecer una historia integral del arte, la construcción y la cultura material nobiliaria.
Romero Medina ha logrado un trabajo de referencia para historiadores del arte, arquitectos
e investigadores de la cultura cortesana, que tiene vocación de convertirse en pilar
fundamental para futuras investigaciones sobre arquitectura civil urbana, patronazgo
nobiliario y usos artísticos en la España de los siglos XIV al XVI.
Ucoarte. Revista de Teoría e Historia del Arte, 14, 2025, pp. 391-395, ISSN: 2255-1905
GARCIA-LUENGO MANCHADO, Javier:
La iconografía cristiana
en el arte español y mexicano de los siglos XX y XXI. Encuentros y
paralelismos desde la tradición histórica a la actualidad social.
España-México, Océano Atlántico editores, 2024. ISBN 978-84-
1292856-3-2.
FUENSANTA GARCÍA DE LA TORRE
Directora del Museo de Bellas Artes de Córdoba, 1981-2012
Academia Andaluza de la Historia
Tras los correspondientes apartados
introductorios redactados por Ramon de la
Campa Carmona, Nora Ricalde Alarcón y
Cristina Sánchez Aguilar, el Dr. García-
Luengo Manchado afronta diferentes
capítulos que, como bien indica, proceden
de la reelaboración y actualización de otros
textos suyos realizados entre 2015 y 2023.
Comienza vinculando el arte español y el
mexicano, con las necesarias referencias a
autores procedentes de otros ámbitos
geográficos y las interrelaciones estéticas e
iconográficas entre ellos, manifestando que
es una iconografía que con menos
frecuencia de la deseada, artistas de
diferentes disciplinas han tratado desde
ópticas e intereses diferentes.
A lo largo de siete capítulos y un epilogo,
completados con la bibliografía utilizada,
desarrolla su narrativa a través de diferentes
momentos de la vida de la Virgen María y de
su hijo Jesús y su plasmación en los ámbitos
geográficos y la cronología indicada.
La cuarta estación del Viacrucis: El encuentro
entre Cristo y María en la calle de la Amargura
desde la perspectiva del arte contemporáneo nos
aproxima, en primer lugar, al tratamiento del tema en el cine, desde El evangelio según san
Mateo de Pier Paolo Passolini (1964) a La pasión de Cristo de Mel Gibson (2004) analizadas
desde los textos bíblicos que inspiran a ambas desde el expresionismo del italiano a la
sensibilidad del norteamericano.
Fuensanta García de la Torre
392
Valorando desde la diversidad algunas obras de fines del XIX europeo que influyen en
maestros españoles que aquí interesan. Nos acerca al arte español en esta cuarta estación
del Viacrucis a través de Teresa Peña Echeveste con una representación en la que
expresionismo y cubismo se resalta en sus pinturas mediante el reflejo de su propia
religiosidad. Algo similar a lo que sucede con Martin Ruiz Anglada, Ruizanglada, pintor
cuyo cromatismo y gestualidad lo aparta de detalles para llevarlo a una esencial
significación religiosa.
Avanzando hacia el siglo XXI establece García-Luengo diversos ejemplos del tema
como “motivo iconográfico que continúa preocupando e interesando al arte actual” con
desarrollo de estéticas muy diversas según los diferentes creadores.
Para analizar El signo de la cruz en la pintura española y mexicana del siglo XX: historia y cultos
compartidos parte de la realidad política, social y religiosa de ambos países en el siglo XX,
reflexionando cómo algunos de los más trágicos episodios acaecidos llevan a “la
dimensión redentora de la cruz […] ha llamado la atención de múltiples autores a un lado
y otro del Atlántico”, independientemente de sus creencias.
Reflexión trasladada a las pinturas de Ignacio Zuloaga como eco de la Generación del
98, que tiene en el Cristo de Velázquez de Unamuno un potente ejemplo literario. Interés
por la representación de la Cruz que recogen igualmente pinturas de José Gutiérrez Solana
o grabados de Darío de Regoyos.
Atraído por la Generación del 98, el mexicano Ángel Zárraga llega a España sintiendo
atracción por sus pintores del siglo de oro y trasladando a sus pinturas murales o de
caballete en México, España o París un singular sentimiento religioso entre los que
también se representa la cruz y, como se verá en el correspondiente capítulo, la imagen de
la Virgen Dolorosa.
El análisis de Picasso y su simbólico Guernica se afrontan desde una lectura que vincula
diversos elementos de la composición a la iconografía sagrada, presente también en sus
diferentes versiones del Crucificado.
El versátil Salvador Dalí aborda igualmente la representación de la cruz desde su
peculiar surrealismo, fundamentalmente en su Cristo de san Juan de la Cruz inspirado en el
dibujo atribuido al místico castellano. Volviendo al siglo de oro Antonio Saura realiza
diferentes Crucifixiones como tema recurrente en su pintura durante varias décadas, con
evocaciones al conocido como Cristo de san Placido de Velázquez. El uso de la cruz en
diversas pinturas de Antoni Tapies se refleja en una interpretación bien distinta, definida
por el propio maestro catalán como “una imagen tradicional de la meditación, de la
síntesis, de la combinación y de la integración de lo distinto”, manifiesta en la
espiritualidad presente en su obra.
Frente a estos ejemplos españoles en México, Diego Rivera, Alfaro Siqueiros o
Clemente Orozco proyectan sus grandes ciclos de pintura mural para edificios públicos.
Será desde su compromiso social y político quienes “desde una perspectiva netamente
humana, mostrasen respeto y admiración por la figura de Cristo y la cruz, exaltando más
allá de su trascendencia espiritual, la figura de Jesús y la Pasión, como paradigma de quien
muere por defender la justicia social” y como tal lo llevan a algunas de sus pinturas que
deben interpretarse desde perspectivas no siempre concurrentes.
Años después y alejado del muralismo oficial, Manuel Rodríguez Lozano parte de la
iconografía cristiana para una Piedad, situada en origen en la cárcel donde estaba
prisionero, a la que a pesar de su evidente intencionalidad profana terminan rezando los
presos de Lecumberri.
Tras el análisis histórico del origen de la devoción de la Virgen Dolorosa y las
iconografías que de ella derivan, el Dr. García-Luengo reflexiona sobre La Dolorosa y la
devoción a la vía matris en el imaginario artístico mexicano y español del siglo XX. La Orden de los
Siervos de María y la Tercera Orden Servita, en España como en América, contribuyen a
la difusión del tema desde el ámbito religioso, sin olvidar la aceptación en la piedad
popular y su repercusión antropológica.
Reseña: GARCÍA-LUENGO MANCHADO, Pedro: La iconografía cristiana en el arte español y mexicano…
393
Diferentes ejemplos se analizan en el texto, resaltando entre ellos a la mexicana Frida
Kahlo y algunas de sus pinturas como La dos Fridas, mencionada por el autor con
referencias implícitas al tema, tanto en su recuerdo de pinturas renacentistas y barrocas
como en la representación de corazones.
De nuevo, los muralistas mexicanos representan en su pintura social temas que se
pueden reinterpretar bajo una simbología del dolor, trasladado a diferentes murales de
Manuel Rodríguez Lozano, Alfaro Siqueiros o Francisco Goitia y sus pinturas como La
tragedia en el desierto, Accidente en la mina o Tata Jesucristo pintados en un contexto funerario
que evoca temas interesados en esta publicación.
La Generación del 98 y el Modernismo no quedan ajenos a esta iconografía y
numerosos ejemplos lo constatan. En Cataluña, Antonio Gaudí, Josep Llimoná y los
creadores del Circle Artistic de San Lluc, reflejan en sus composiciones como “la imagen
sagrada trascendía la mera ilustración más o menos literaria de un episodio, para
convertirse en un medio cuasi ascético, espiritual”. Ejemplos manifiestos en obras de José
Gutiérrez Solana, cuyas procesiones castellanas son especialmente singulares y entre ellos
las Dolorosas reflejando el abatimiento de una madre ante el sufrimiento y muerte del hijo.
Bien distinta es la interpretación del tema en el cordobés Julio Romero de Torres, que
escasamente representa temas religiosos, aunque muchas de sus iconografías y
composiciones profanas tengan evidentes connotaciones religiosas. Su Dolorosa es para el
autor “una alegoría tan poética como evocadora al reconocer en la angustia de María el
desconsuelo de cualquiera de las féminas que inspiran su pintura”.
Continuando en el ámbito andaluz Federico García Lorca lleva a sus dibujos y poesías
el dolor de María reflejado en Paso de la Virgen de los siete dolores y el Poema del Cante Jondo.
Temas que Salvador Dalí, alumno de Romero de Torres y amigo de Lorca, reinterpreta
bajo su peculiar concepción de algunos temas religiosos al igual que Picasso.
Tras el análisis de los precedentes históricos como potente símbolo de la iconografía
cristiana, se analiza La Piedad: metáfora del dolor divino en las artes de la imagen de México y España
durante la pasada centuria en la que de nuevo aparecen artistas ya citados.
La dualidad presente en Romero de Torres reaparece con El pecado y La gracia, esta
última a modo de piedad laica con reflejos compositivos de algunos maestros europeos
desde el gótico reflejados en una pintura de 1915, en “una interpretación tan irreverente
como apasionada del Sexto Dolor de la Virgen”.
De nuevo Picasso y el Guernica reaparecen con su representación profana de la Piedad
mostrando el dolor de una madre y su hijo, al igual que hace la ya citada Teresa Peña
Echeveste.
Es importante mencionar aquí el reflejo del tema en referencias escultóricas, como es
el caso de Juan de Avalos y su Piedad del Valle de Cuelgamuros reinterpretada
posteriormente desde la transgresión de algunas versiones realizadas en la transición
española. Además de las potentes y polémicas imágenes representadas en la Piedad de Jorge
Oteiza, se recuerda el significado fúnebre de las representaciones de la madre y el hijo de
Victorio Macho como ejemplo sobresaliente del realismo castellano en sus obras de
Santander o Madrid.
La fotografía contemporánea no es ajena a lo que ocupa al autor tal como manifiesta
al citar a Fernando Bayona o “las metáforas de las tragedias actuales” de Manu Bravo y
Samuel Aranda.
Sin olvidar ejemplos como los de Marina Abramovic en sus performances
autobiográficas llevadas en algún caso a evocaciones de la Piedad de Miguel Ángel como
hizo igualmente Salvador Dalí
Concluye el capítulo con una interesante reflexión sobre la trasposición de la Piedad
como iconografía religiosa para asumir “una relectura exclusivamente humana […] nos
permite identificar la cara de Dios con el rostro de nuestros semejantes”.
Fuensanta García de la Torre
394
Volviendo a la Virgen como protagonista de diferentes repertorios plásticos se afronta
La tierra de María Santísima en la cultura popular mariana en torno a la Edad de Plata: la Generación
del 98 y del 27, analizando el contexto cronológico entre ambas generaciones desde distintas
perspectivas para analizar la significación este tema mariano. Los debates entre tradición
y modernidad, luchas sociales y fuertes cambios que se producían a nivel mundial tienen
evidentemente su reflejo en nuestro país, donde intelectuales y artistas de distintos
ámbitos suponen un impacto cultural importante desde los considerados “centro y
periferia”.
La complejidad y diversidad de la tradición religiosa española y los cambios producidos
desde fines del XIX hasta las primeras décadas del XX, son analizados por García-Luengo
Manchado desde esa tradición religiosa hasta el proceso progresivo de secularización,
permaneciendo una fuerte piedad popular que tiene su reflejo en las artes plásticas y la
literatura.
Analiza el autor estas reflexiones previas a partir de la “tradición mariana en la
intrahistoria de la Generación del 98”, algunos de cuyos pintores abordan iconografías
marianas más desde un interés antropológico y estético que religioso. Ejemplos de ello se
presenta Darío de Regoyos en Viernes Santo en Castilla o en los grabados de la semana santa
que ilustran su España negra. Notas de viaje de Emile Verhaeren. Como también lo hace desde
la llamada España blanca Sorolla para sus Visiones de España de la Hispanic Society y entre
ellos Sevilla. Los nazarenos con la potente luz del valenciano mezclando elementos de
diferentes hermandades y reflejando a la Dolorosa bajo palio como simbólica imagen de
la devoción mariana en Sevilla. Reaparece la Dolorosa igualmente en José Gutiérrez Solana
y su expresionista visión de la semana santa castellana.
Y vuelve a la escena Romero de Torres con dos importantes pinturas. La iconografía
de la Asunción llevada a la Virgen de los faroles desde el más estricto sentido religioso y
Nuestra Señora de Andalucía repitiendo la dualidad patente en su producción, personificando
una mujer al territorio andaluz en una iconografía y composición de clarísimas
reminiscencias religiosas.
La Generación del 27 y sus escritores y artistas plásticos nos ofrecen la representación
de la Virgen en diversos ejemplos de la ilustración gráfica y el cartelismo español,
presentando además a García Lorca en obras ya citadas o a Rafael Alberti en su dibujo de
Nuestra Señora de la Cinta, vinculado por el autor a Gregorio Prieto, el simbólico pintor de
la Generación del 27, que presentó a Lorca a Alberti y este dibujo.
Prieto, amigo de los principales autores del 27, plasma en su producción plástica
distintos temas marianos enraizados en la religiosidad popular vinculados especialmente
por García-Luengo con algunos textos de Gerardo Diego. Bastantes representaciones de
la Virgen jalonan la producción del artista manchego, destacando su representación de la
sevillana Esperanza Macarena y por supuesto la Virgen de la Consolación patrona de su
Valdepeñas natal, que sirve para enlazar con el capítulo Una iconografía mariana en el contexto
de la Generación del 27: el pintor Gregorio Prieto y la Virgen de la Consolación, en el que partiendo
de los postulados estéticos de los creadores de la Generación del 27 se analizan los
orígenes e influencias manifestadas en sus creaciones literarias o plásticas, con una vuelta
a la tradición del siglo de oro sin olvidar el llamado neopopularismo que define muchas de
sus creaciones.
Encaja aquí perfectamente el pintor y su tratamiento de los temas marianos
relacionados con otros de los citados de Lorca o Alberti, pero que tendrán una especial
presencia en las representaciones de la Virgen de la Consolación, motivo permanente de su
veneración de la que deja constancia en textos personales en diferentes momentos vitales,
con un significado religioso pero también estético que refleja en dibujos, oleos, litografía
o collage recogiendo las diferentes visiones del maestro sobre su gran devoción mariana
presente en toda su trayectoria al margen de sus circunstancias vitales o sus preferencias
estéticas.
Reseña: GARCÍA-LUENGO MANCHADO, Pedro: La iconografía cristiana en el arte español y mexicano…
395
En el último capítulo un versículo del evangelio de san Lucas “Este hermano tuyo estaba
muerto y ha vuelto a la vida”: la misericordia en el arte contemporáneo da pie a un texto que analiza,
partiendo desde los debates previos a la Constitución europea y un texto del Papa Juan
Pablo II, la misericordia en tiempos de guerra bajo la perspectiva del arte que enlaza con
la parábola del hijo prodigo como metáfora contemporánea de la misericordia.
Reaparecen nombres de artistas y obras mencionadas en capítulos anteriores. Siempre
presente Picasso y el Guernica, poniendo de manifiesto el dolor de una madre ante la
muerte del hijo en el lienzo. Miró y Dalí llevan, desde sus obras relacionadas con la
misericordia, hasta quienes enfrentan el reflejo del tema que ocupa el final del libro, como
el caso de Ciencia y Caridad de Picasso, el Guerrero orante de Francisco Toledo, San Juan de
Ávila de Martin Ruiz Anglada, los llamados paredones de Antoni Tapies, El perpetuo regreso
(El regreso del Hijo prodigo) de Guillermo Pérez Villalta o el ejemplo reciente de arte urbano
en Amor y desenclavos de Denisdue.
Además el autor considera necesario citar ahora artistas que llevan a su producción el
reflejo de una Europa a la que el siglo XX golpea inmisericorde con bastantes episodios
de guerra y violencia, como Eugenius Zak, Arturo Martini, Marc Chagall, Giorgio de
Chirico, Emil Nolde o Max Beckmann.
Buena elección es finalizar con El abrazo de Juan Genovés, obra que tan bien refleja y
“exalta el perdón y la reconciliación, en definitiva la misericordia”.
Cierra la publicación un Epílogo en el que el autor a modo de resumen plantea como los
creadores españoles y mexicanos a través de las siete iconografías analizadas pueden haber
planteado desde el arte o desde la fe o desde ambos, finalizando con la reflexión de cómo
las artes de la imagen, antes y ahora, enfrentan a grandes preguntas, “sin obviar, antes al
contrario, las referencias cristianas significadas en su repertorio e iconografía”.
Nos encontramos ante un interesante libro, producto de años de investigación de su
autor, en el que arte y fe se plantean desde perspectivas y estéticas muy diversas,
interpretando temas comunes por artistas españoles y mexicanos durante los siglos XX y
XXI desde la fe o desde el arte, pero también desde un ámbito compartido de fe y arte.
Ucoarte. Revista de Teoría e Historia del Arte, 14, 2025, pp. 396-399, ISSN: 2255-1905
CASTRO BRUNETTO, Carlos Javier (coord.).
Los artistas y el
discurso gay.
Tenerife: Editorial Universidad de la Laguna, 2024.
ISBN: 978-84-159339-96-2.
JOEL MENDOZA-ORMEÑO
Universidad de Granada (España)
La obra Los artistas y el discurso gay, editada
en 2024 por el Servicio de Publicaciones de
la Universidad de La Laguna y coordinada
por Carlos Javier Castro Brunetto, genera un
aporte de referencia en torno a los estudios
de género, la teoría queer y la Historia del
Arte. El libro aúna variadas investigaciones
de distintas áreas lo que produce una
enriquecida transversalidad metodológica.
Todos estos estudios convergen en el
mismo punto de indagación: la presencia de
imaginarios homoeróticos y de narrativas
alineadas a las disidencias sexuales en
diversos lenguajes artísticos - como artes
visuales, música, cine y moda- a lo largo de
un extenso arco histórico que va desde la
Edad Media hasta la actualidad.
La mirada crítica, presente en cada una de
las investigaciones que se incluye en este
libro, se dirigen a los límites de la
homonormatividad desde una perspectiva
queer, con el fin de poner entredicho las
categorías rígidas y unívocas del género.
Estas aportaciones, se inscriben dentro de la
tradición de los estudios LGTBIQ+ del
Grupo de Investigación Arte Moda e Identidad de la Universidad de la Laguna. Que
promueven a partir de los presentes escritos la visibilidad académica de la performatividad,
lo camp, el neobarroco y las identidades híbridas.
Es el prólogo la medida de la apertura y la deconstrucción de lo considerado académico
y no académico que abarcará el libro. Remarca el desafío de superar el paradigma
identitario ya encasillado en categorías demasiado calcificadas como gay/lesbiana para
dinamizarlo a formas más fluidas que el binarismo. Para ello, remarca la importancia de
generar una “academia neobarrosa” abierta a la diversidad híbrida, excesiva y marginal.
Reseña: CASTRO BRUNETTO, Carlos Javier (Coord.). Los artistas y el discurso gay.
397
El volumen de 263 páginas se divide en tres bloques temáticos, cada uno indaga en
distintas dimensiones de los artefactos visuales (representaciones artísticas) de las
disidencias sexuales: Bloque I: Visiones discursivas gais en la Historia del Arte, Bloque II:
Antropología, moda, e identidad bajo la percepción gay y Bloque III: Discursos gais en la fotografía, la
música, y la cinematografía.
El primer bloque, desanda los relatos de las versiones hegemónicas de la historia para
rastrear la huella del homoerotismo latente a través de los análisis de siete investigadores.
Antonio Marrero Alberto sigue esta huella por el rito de la adelfopoiesis cristiana como un
antecedente de uniones homoafectivas. Analiza relaciones bíblicas como la de David y
Jonatán o el pasaje del sueño de los Reyes Magos para incidir sobre el carácter de lo erótico
en lo sagrado. Traslada a su vez, sus observaciones al cuerpo del nazareno en la lectura de
su corporeización como punto de convergencia entre la evangelización, lo provocador y
lo sensual. Lo que permite abrir la puerta a nuevas lecturas hagiográficas. Por su parte,
Ramos Velázquez revisa la interpretación artística del mito de Ganímedes en el puente
temporal desde el Renacimiento hasta el arte digital contemporáneo. Con el fin de
subrayar la iconografía deseosa entre el dios y el joven Ganímedes expresadas en sus
gestualidades y corporeizaciones artísticas trasladadas hasta el siglo XXI a la obra digital
de Silverjow. Quien, lo incorpora al mito en redes sociales, superando su origen clásico
para convertirse en un símbolo transhistórico de resistencia simbólica y estética del deseo
no normativo. A su vez, David Martín López amplía y resignifica la práctica cultural del
Gran Tour, al releer analíticamente este viaje aristocrático, no solo como una travesía en
búsqueda de conocimiento del mundo clásico, sino que también, como una vía de
exploración del deseo y construcción de identidades sexuales, enmascarada en el estudio
de imágenes e imaginarios idealizados del cuerpo del hombre en el clasicismo. Revisa
entonces la ruta educativa por el mundo clásico, también como un viaje de fascinación e
idealización del cuerpo masculino.
Otros trabajos incluidos como el de Miguel Ángel Espinosa, explora la obra del pintor
Mark Beard y las máscaras identitarias de sus alter egos. Los cuales crean y recrean escenas
de jóvenes en situaciones íntimas donde la tensión entre amistad y deseo conviven en un
mismo espacio. Utiliza códigos visuales clásicos y les da un giro queer. Espinosa entonces
analiza lo privado y la intimidad masculina como metáfora de la fragmentación y
ocultamiento de la identidad. Por otro lado, el estudio de objetos culturales y estéticos
dentro del imaginario gay es realizado por Carlos Castro Brunetto. El autor indaga en el
elemento de transgresión de género y metáfora de artificialidad de identidad del pelucón.
Esto lo lleva a desplegar un amplio abanico de funcionalidades de la peluca que comienza
como elemento de poder político y distinción social hasta alcanzar una resignificación por
la cultura drag y queer. Para ello, el autor revisa y desafía los códigos de masculinidad
normativa y utilizará la potencia simbólica de la teatralidad del pelucón como signo de
resistencia cultural a partir de subvertir la solemnidad de este demostrando su conversión
a lo camp.
En el carácter del exceso, el desequilibrio de lo armonioso y lo performático, es tratado
por Ricardo Pérez Ramallo desde los discursos connotados y denotados dentro del
concepto neobarroco desde las culturas disidentes. El autor examina como el exacerbado
uso de ornamentación y el carácter teatral del barroco son un caldo de cultivo ideal para
reciclar iconografía histórica. Lo que tiene como finalidad, generar una amalgama visual
entre lo religioso y lo profano que desemboca en una iconografía blasfema y sensual. Por
el lado del investigador Pedro Muñoz Valdivia, analizará la obra de la artista cubana Rocío
García y sus obras homoeróticas que unifican lo expresionista con lo simbólico. Hará
especial hincapié en las obras donde convive lo erótico con lo demoníaco, sobre todo,
para destacar como el deseo comparte tallo con la condena. Sus creaciones fortalecen a
partir de su intensidad cromática y expresiva la dramatización de pasiones comprendidas
como extremas. El investigador remarca que el homoerotismo no se relaciona con lo
Joel Mendoza-Ormeño
398
diabólico en clave de mensaje de condena, sino como metáfora de la transgresión y habitar
los márgenes prohibidos.
El bloque II examina como la moda, el cine y la cultura visual crean espacios habitados
de afirmación y confirmación identitaria a partir de las reflexiones de cuatro especialistas.
El capítulo comienza con las revisiones de Jairo Adrián-Hernández que destaca como el
artista retrata escenas urbanas donde la homosexualidad aparece auráticamente velada,
mientras que en otros casos la sensualidad y lo erótico superan lo sugerente. El
investigador se sumerge en un relato autobiográfico pictórico del artista que utiliza el
lenguaje visual de la pintura india hibridándolo con tradición, experiencia corporal
disidente y modernidad. El bloque continúa con las observaciones realizadas por Esaú
Sánchez Hernández que estudia lo camp desde el cine y las figuras centrales de la pantalla
española como Lola Flores o Rocío Jurado entre las décadas 50 y 60 del pasado siglo. Es,
el análisis de este tipo de artistas y sus puestas en escenas lo que le permite al autor
examinar como se reutilizan estos símbolos visuales (artistas-icónicos) en el imaginario
gay. Esa exacerbación melodramática del cine de folclóricas conecta con una emotividad
que se prolonga hasta el público queer que lo interpela. Esaú indaga en la incorporación
simbólica de figuras que provienen del cine franquista como vehículo de resistencia visual
de lo queer. En la misma sección, Tamara Toledo Morales ahondará en lo icónico del
vestuario de Madonna en el video Vogue que fusiona clasicismo hollywoodense con cultura
ballroom neoyorquina. Un homenaje que comienza como una apropiación estética pero que
se proyecta a escala global, potenciando su visibilización. La autora revela como el voguing
surgido como resistencia afroamericana y latina LGBTIQ+, se transformó en un slogan
visual aspiracional para millones de espectadores. Genera entonces, un puente entre
cultura underground queer y cultura de masas.
Para cerrar el bloque, Elia Cuairán Castells inspecciona cómo la moda, sobre todo en
espacios nocturnos ha fortalecido e identificado las identidades. Por este motivo se da
lugar a un análisis entre lo antropológico y semiótico de los códigos de vestimentas.
Contemplando materiales, formas y contextos que dan lugar a la libertad disidente y
disruptiva a partir de la presencia del yo estético. Reflexiona en torno al recorrido
histórico de la moda, tomando como punto referencial vestuarios fetichista hacia la
estética drag o clubbing.
El ultimo bloque integra el análisis sobre fotografía, música y cine. La investigación de
estas expresiones artísticas sacará a la luz tanto avances en la representación de identidades
como también tensiones y resistencias entre la inclusión y el ocultamiento de formas de
amar y desear en los márgenes de lo normativo a través del ojo analítico de cinco autores.
Será Paula Hernández González quien inquiera en la fotografía de Nan Goldin para
rescatar la crudeza y ternura de la vida de comunidades queer, trans y drag marginadas
entre la década de los 70 y 80. La investigadora analiza la mirada de Goldin y su intención
de superar los estereotipos de la cámara, capturando la belleza y el dolor de la vida queer
en clara abyección. Por otra parte, Zuleyma Guillén González y Pompeyo Pérez Díaz,
revisan la música glam. Sus estudios permiten comprender el fenómeno cultural de este
tipo de música que cuestiona y deconstruye la masculinidad normativa, desde David
Bowie, pasando por Marc Bolan y Roxy Music. En la línea de la desmitificación y
desestructuración de la masculinidad, Domingo Sola Antequera, tamiza películas dirigidas
por Pedro Almodóvar para investigar el mosaico de masculinidades fuera de lo tradicional.
Esta investigación basada en filmes como: La ley del deseo o La mala educación, abren el
espectro de lo masculino monolítico para explorar en la reconceptualización de lo
“macho”.
A continuación, Virginia E. Higueras Rodríguez examina el silencio y la visibilización
de la colectividad en los musicales de Broadway y Hollywood.
Históricamente, el entramado caricaturesco en la cual se incluía como un subtexto a lo
homoeróticos, fue una herramienta de invisibilización a su vez, debido a que solo emergía
como un leitmotiv necesariamente ligado al humor. La investigadora contempla también
Reseña: CASTRO BRUNETTO, Carlos Javier (Coord.). Los artistas y el discurso gay.
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la ruptura del silencio a partir de musicales como: La Cage aux Folles, entre otros. Que
pusieron en un primer plano a un personaje queer.
El último capítulo del bloque es la investigación de Irene C. Marcos Arteaga del
universo de Harry Potter desde una perspectiva queer. El análisis se centra en un relato
más profundo de carácter homoerótico, que funciona como código oculto de una historia
de amor y traición entre Dumbledore y Grindelwald. Esta lectura de la obra abre un
camino tangente que fortalece e incluso condiciona el trasfondo de la saga desde lo que
no se dice, pero se intuye. El capítulo también reabre la polémica entre lo que deja ver y
no Rowling y el universo mágico en general en torno a una consciente relegación de lo
queer.
En conclusión, el libro ofrece un panorama amplio y necesario donde articula pasado
y presente desde una mirada por momentos anacrónica, por momentos contemporánea
de la disidencia identitaria en torno al deseo, placer, corporeidad y amor. Todos ellos,
analizados desde diversos enfoques y áreas de expresiones artísticas, que tiene en común
interpelar el discurso visual normativo para dar lugar a nuevas lecturas del cine, pintura,
moda y fotografía. Todo este tejido analítico del libro se entrelaza con voces ya
consagradas y jóvenes investigadores lo que remarca su carácter de deconstructivo al
desdibujar lo clásico académico y en cambio erigir las investigaciones queer también como
un gesto de resistencia disidente.